Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

domingo, 5 de agosto de 2007

La viuda de Antonioni habla sobre la muerte del realizador


Los restos del cineasta Michelangelo Antonioni, fallecido el lunes en Roma a los 94 años, fueron llevados ayer por la tarde a su ciudad natal, Ferrara, en el norte de Italia, donde hoy serán sepultados. Las exequias están previstas para las 9.30 y serán celebradas en la misma basílica de San Jorge, donde fue bautizado.

Ayer, la capilla ardiente instalada en el capitolio romano fue visitada por un puñado de actores y gran cantidad de políticos y directores. Entre sus colegas asistieron Mario Monicelli, Francesco Rosi, Vittorio Taviani y Giuseppe Piccioni. El alcalde de Roma, Walter Veltroni, mandó un videomensaje desde el exterior.

Pocos actores, en cambio, acudieron a la capilla, entre ellos la española Verónica Lazar, que trabajó en Más allá de las nubes, y el italiano Luigi Diberti, de El misterio de Oberwald. La mayor parte de los intérpretes de sus películas ya han fallecido (Eleonora Rossi Drago, Andrea Checchi, Massimo Girotti, Ettore Manni), retirados (Lucia Bosé), residen en el extranjero (Tomás Milian) o se encuentran gravemente enfermos como Monica Vitti, que desde hace casi 20 años recluida en su casa, víctima de una enfermedad degenerativa.

La viuda, Enrica Fico, leyó escritos del marido y no descartó escribir un libro de memorias ("no quisiera que se perdiera lo que hemos compartido" dijo). "Era un gran personaje pero ante todo era un hombre, luego un artista y después un cineasta", dijo.

Una larga fila de personas esperaban la apertura de la capilla ardiente, a las 07.30, para rendir su último homenaje. Detrás del ataúd se instaló una pantalla en la cual se proyectaban escenas de sus películas.

Enrica recordó del hombre con quien estuvo casada 21 años -pero que conoció hace 35- "sobre todo la mirada, que era muy especial con esos ojos verdes que tenía". Y agregó: "La vida que pasamos estuvo hecha de muchas cosas, también de silencio. Me comunicaba con él de diferentes maneras, a veces gritándole", comentó. Celosa, le reprochaba que mirara a otras mujeres "y él me respondía: es mi trabajo".

"Hablaba todos los días de la muerte y yo le preguntaba dónde pensaba ir y obtuve la respuesta cuando vi una luz extraordinaria en su cuarto que rebotaba en la pared y del espejo a la cama con los colores del arco iris. Una luz que era energía", destacó.

Fico contó al diario La Repubblica que Antonioni se había quedado ciego en septiembre de 2006. "Cuando Michelangelo empezó a decir que no veía más no quiso seguir viviendo y dejaba de comer y beber durante días hasta que me veía angustiada por su ausencia y entonces comía unos bocados hasta que dejaba nuevamente de alimentarse", comentó. "Para uno que amaba la luz como él, la ceguera fue el golpe definitivo y dijo basta. Yo no podía hacer otra cosa que estar de acuerdo con él. Fue él quien me condujo de la mano hacia su muerte, hablábamos todo el tiempo de ella y estábamos pegados como nunca".

Respecto al momento de su muerte, contó que "a las 19.30, una de sus asistentes me gritó que corriera. El tenía reclinada la cabeza como era frecuente en él desde que se había quedado ciego pero respiraba todavía. De repente alzó la cabeza, hizo un respiro larguísimo y sin ruido y se dejó caer, el cuerpo finalmente libre. Fue la experiencia más hermosa de mi vida y que quiero contar un millón de veces antes de morir. Una experiencia mística, porque ocurrió la noche de luna llena de julio, que los budistas consideran la más luminosa y pura del año y la que mejor representa al Maestro".

Fico cerró diciendo: "Rogué tanto que muriera esa noche y pasó. Y es una gracia llena de misterio que haya muerto el mismo día que Ingmar Bergman".

Fuente: Clarín digital, 02/08/08

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