Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.
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martes, 18 de febrero de 2020

50 Películas que deberías ver: "La lista de Schindler" de Steven Spielberg.



La lista de Schindler. Es una película biográfica de 1993 dirigida por Steven Spielberg basada en hechos reales, ambientada en plena Segunda Guerra Mundial, en medio del gran poder de los nazis, relata la historia de Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, organiza un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis.

Después de la invasión de Polonia por los alemanes, consigue, gracias a sus relaciones con los nazis, la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, a los cuales les salvó la vida durante el Holocausto. Está basada en la novela El arca de Schindler (Schindler's Ark), escrita por Thomas Keneally. La película ganó siete premios Oscar, entre los que se encuentra mejor Película, director, guión y montaje.

Sinopsis

En la época de Hitler, un hombre, el empresario Oskar Schindler, se opone al régimen que gobierna en su país y lucha a su manera contra el holocausto que esta viviendo. Utiliza su fortuna para contratar a judíos que están en campos de concentración con el fin de que trabajen para el y así salvarle la vida. Poco después hará una lista con los nombres de los agraciados que vivirán a salvo hasta el fin de la guerra.




Trama

Una mañana desde lo alto de una colina, a donde lo había llevado un paseo a caballo el 30 de junio de 1934, su mirada recae en una niña judía de abrigo rojo que logra escapar de la vigilancia de los alemanes y esconderse en su casa. Poco después Schindler presencia el crematorio de los cuerpos en los barracones, que reconoce el cadáver de la niña del abrigo rojo, transportado en una carretilla.

Este es el inicio de la reflexión de Oskar Schindler que empieza a ver el mundo judío mas de cerca. Sin embargo lo más impactante es cuando Schindler reflexiona y lamenta de no poder haber conseguido contratar a más judíos para salvarles la vida. Una historia basada en hechos reales, ambientada en plena Segunda Guerra Mundial, en medio del gran poder de los Nazis, que hicieron de este suceso el más atroz y sangriento de toda la historia.

Una ideología mezquina, que creía que la raza Aria era superior al resto, y que en Alemania no podía haber otra que no sea esta. Los Nazis en el poder, con la clara idea expansionista, ocasionaron la cruel masacre no solo en las batallas propias de la guerra, sino también en los lugares en donde existían otras razas especialmente la judía, que un día había entrado en Alemania gracias al acilo del rey de esta época en protección contra sus perseguidores.

Estos judíos se instalaron, trabajaron y crecieron, llegando muchos de estos ser influyentes y poderosos entre los alemanes, como es el caso de Schindler, hijo de varias generaciones judías en Alemania, que continuó con la laboriosidad de su padre, creando su propia empresa, que contó en un inicio con más de 350 empleados, subiendo esta cantidad posteriormente. Había logrado superar a su padre que había empezado con 50 empleados aproximadamente. Su fábrica ya en plena Segunda Guerra Mundial, manufacturando ollas y parecidos, logró un gran crecimiento. Los Nazis en su afán de limpiar su país de otras razas, se apoderó totalmente de Alemania, esto en el caso interno, y creó las trampas mortales que fueron usados contra los judíos principalmente, una acción sin contemplación de nada. Judío por judío era sacado de su propiedad y trasladado unos a unos a pequeños edificios llamados Gettos, otros a lugares desconocidos, a donde eran llevados con engaños, prometiéndoles trabajo y una vida normal. De hecho, trabajo había, pero la forma en que se presentaba era deshumanizante.

Personas sin oficio, ancianos, rebeldes, mujeres eran cruelmente asesinadas por montón, ejecutando a más de siete mil judíos diarios en los diferentes campos de concentración. Estos actos eran conocidos por los alemanes, ya que eso era su intención, también por algunos judíos importantes como Schindler que a pesar de todo sentía mucho lo que estaba sucediendo, pero también sabía que existía algo que podía hacer por sus hermanos judíos, ya que estaba muy ligado al grupo del poder.

Es interesante la personalidad e historia de Schindler, un personaje que trata de ocultar su gran amor por sus semejantes judíos. Un judío adinerado que cambió sus costumbres normales, en donde malgastaba su dinero, por una acción humana por sus hermanos, creando con posterioridad empresas ficticias, donde tenía a muchos judíos supuestamente trabajando para él. Pero que a pesar de todo, sentía que aún no hacía lo que él esperaba: tener muchas más personas bajo su mando, ya que este le significaba vida para muchos judíos.





La denominada “Lista de Schindler” nace justamente en el afán de este adinerado, que había logrado juntar más dinero de lo que un hombre puede gastar en toda su vida, para sobornar a un corrupto funcionario y así ir comprando judío a judío hasta donde su economía lo resista. Logró albergar en su nueva fábrica a más de mil cien judíos, aunque por poco tiempo; tiempo suficiente para que estos queden libres a consecuencia de la rendición de Alemania y fin de la Segunda Guerra Mundial.

En síntesis, es una historia donde se entremezclan la masacre, la corrupción, la deshumanidad del gobierno de la SS representando la denominada “discriminación racial”. Por otro lado, está el judío Schindler que a pesar de todo ama tanto Alemania como a sus hermanos judíos y que representa la salvación para muchos. Se muestra aunque al final, culpable, con mucho remordimiento, ya que sabía que pudo hacer mucho más.

Escenas impactantes
· La niña del abrigo rojo, que llama la atención en la película, después la matan y la llevan a un crematorio.
· El sufrimiento de los judíos ante la atenta mirada de los Nazis.
· La forma de llevarlos a la muerte, lentamente, para que sufrieran mas.
· El dolor de separar a una familia, y después no volverse a ver.
· La crueldad de los Nazis, al matar a los judíos en las cámaras de gas y ellos creyéndose que solo los iban a duchar.





Curiosidades
· El actor Ralph Fiennes, catapultado a la fama con este film, engordó 15 kilos para encarnar al sanguinario Amon Goeth, jefe del Arbeitslager (campo de concentración) de Plaszow.
· El director Steven Spielberg fue incapaz de conseguir el permiso para filmar dentro de Auschwitz, así que las escenas del campo de exterminio fueron realmente rodadas fuera de las puertas en un escenario construido como una copia exacta del emplazamiento real al otro lado de las puertas.
· La persona que pone las flores sobre las piedras en los créditos finales es Liam Neeson y no Spielberg, como la gente cree.
· Martin Scorsese rechazó la oportunidad de dirigir esta película en los 80, ya que pensaba que no podría hacer un buen trabajo no siendo un director judío.
· El cartel de la película es una mano grande agarrando una mano pequeña con una manga de color rojo, presumiblemente se refiere al deseo de Schindler de haber salvado a la niña de la chaqueta roja.
· En medio del desalojo del gueto de Cracovia, un soldado alemán se sienta al piano e interpreta el preludio de la "Suite Inglesa No 2" del músico alemán Johann Sebastian Bach.


Valoración

Es una película que muestra lo peor y lo mejor que un ser humano puede dar de si mismo... Dicen que el dinero no puede comprar la felicidad, pero en este caso, no solo compra la felicidad sino también la libertad y la vida.

En esta película, que esta basada en hechos reales, que nos transporta a la Segunda Guerra Mundial, nos muestra desde el corazón de los que mas sufrieron: los judíos. Oskar Schindler nunca pretendió ser un héroe, pero si fue capaz de resolver a su manera la cuestión judía construyendo en Cracovia un campo de concentración que a la vez era una fábrica, que tras los muros de estos se albergaron miles de judíos.

En fin una película realmente cruda por su realismo y en definitiva una película excepcional. En Jerusalén, en la avenida de los Hombres Justos, hay un árbol que recuerda la emoción histórica y la maestría de una gran persona: Oskar Schindler.




Fue hallada en Sidney, la lista de Schindler auténtica.


"Salvó a 801 personas de las cámaras de gas"

Localizada en una biblioteca, la lista del industrial alemán que salvó a cientos de judíos del Holocausto. La lista fue mecanografiada a toda prisa el 18 de abril de 1945, durante los últimos compases de la Segunda Guerra Mundial, y compilada por Oskar Schindler, poderoso industrial alemán con carnet del partido nazi. Schindler dirigía una fábrica en Cracovia (Polonia) durante la guerra, y empleaba a trabajadores judíos. Horrorizado por la conducta del régimen nazi, intentó persuadir a las autoridades alemanas de que sus trabajadores eran vitales para el esfuerzo de guerra, por lo que no debían ser destinados a los campos de exterminio. La lista hallada ha sido localizada traspapelada entre notas de trabajo y recortes de periódicos alemanes recopilador por el Keneally. Ni la biblioteca ni el comerciante de libros que les vendió seis cajas de material en 1996 se dieron cuenta de que la lista está oculta entre varios documentos.

Keneally consiguió la lista hace casi 30 años en una tienda en Los Ángeles, cedida por una de las personas a las que ayudó Schindler: Leopold Pfefferberg, el obrero judío número 173 de la lista. Pfefferberg quería que el novelista escribiese la historia de Schindler.

Premios
· 1993: 7 Oscar: Película, director, guión, montaje, música, dirección artística, fotografía
· 1993: 3 Globos de Oro: Película: drama, guión, director. 6 nominaciones
· 1993: 7 premios BAFTA, incluyendo película, fotografía, montaje, bso. 13 nominaciones
· 1993: Nominada al Cesar: Mejor película extranjera
· 1993: National Board of Review: Mejor película
· 1993: 3 premios Círculo de críticos de Nueva York, incluyendo Actor secundario (Fiennes)


La lista de Schindler', Spielberg recupera su gran talento

Por Adrián Massanet


Eso es muy cruel, Oskar. Les estás dando esperanza. No deberías hacerlo. Eso es muy cruel.

- Among Goeth

Después de ese tríptico terrible conformado por ‘Always’, ‘Hook’ y ‘Parque Jurásico’ (la primera muy cuestionable, la segunda lamentable, y la tercera flojísima), que tanto ha contribuido, en mi opinión, a rebajar la altura artística de la carrera de Steven Spielberg, llega un título clave en su filmografía, que él no tiene reparo en afirmar que es la más importante de todas las que ha hecho, mientras que por ejemplo considera ‘E.T.’ como la más personal.

Yo no estoy por la labor de llevarle la contraria. Quizá sea la más importante que ha hecho, aunque puede que también por razones que a lo mejor él no considera, como redimirle de varios años muy poco interesantes. No creo que ‘La lista de Schindler’ sea, ni mucho menos, esa obra grandiosa que muchos han proclamado, aunque está claro que es una película formidable a la que algunos defectos absurdos (y que además, convierten la práctica de la crítica cinematográfica en un ejercicio arduo de llevar a cabo) impiden una perfección absoluta que se insinúa en muchos momentos.


Un proyecto complicado

Y lo cierto es que es un proyecto que pasó por bastantes manos antes de llegar definitivamente a las suyas. Cineastas del calibre de Roman Polanski, Martin Scorsese o Billy Wilder, nada menos, pudieron haberla dirigido antes que él. El primero lo rechazó por motivos personales, el segundo intercambió proyecto con Spielberg (que iba a dirigir el remake de ‘El cabo del miedo’...), y el tercero intentó hacerse con los derechos, pero en el último momento los perdió en favor de Spielberg, cuando podría haberse convertido en el testamento del maestro austríaco, cuya madre fue asesinada en Auschwitz.

En cualquier caso, resulta apasionante la identificación que Spielberg experimenta por su protagonista, Schindler, y por el interpretado por Ben Kingsley, el contable Itzhak Stern. La notoria y en cierto modo célebre (aunque no fue la única de estas características, por supuesto, y hubo otros casos en los que se salvaron a un mayor número de judíos) historia del controvertido hombre de negocios Oskar Schindler, fue descrita de manera admirable en la novela homónima de Thomas Keneally, que Steven Zaillian, un consumado guionista, convirtió en un libreto también admirable, quizá el mejor que ha tenido Spielberg en muchos años.

El cineasta tomó la decisión, incontrovertible, de filmar en blanco y negro (exceptuando su prólogo y su epílogo), decisión que como se puede apreciar por su imagen, es acertadísima, aunque muchos temían que se pudiera acusar al director de pretencioso por ello. Pero es inimaginable esta película filmada en color, aunque se le hubiese aplicado algún tipo de decolorado, o hubieran decidido emplear una luz fría y siniestra. El blanco y negro era obligado, y en su primera colaboración con su ahora operador habitual Janusz Kaminsky (que aquí firma, de lejos, el mejor trabajo de su vida), consigue una fusión creativa total, para una imagen en verdad sublime.




Para el papel de Schindler, Spielberg contrató a Liam Neeson, y podemos afirmar que la decisión fue acertadísima. Neeson encarna al moralmente equívoco Schindler con una fuerza y una verosimilitud en verdad impresionantes y conmovedoras. Pero todo el reparto está a la misma altura. Fiennes interpreta al despiadado Amon Goeth con similar perfección. Kingsley, uno de los actores más completos de su generación, borda a su contable judío sin apenas mover una ceja. Y así todos y cada uno de los muchos intérpretes, protagonistas o episódicos. Cuando se supo que Spielberg había comenzado a filmar la película, muchas fueron las voces que demostraron su escepticismo. Supongo que muchas de ellas se acallaron cuando, al ver finalmente la película, observaron solamente el esfuerzo de Spielberg en la dirección de actores. Pero claro, hay muchos detalles más que señalar.


Complejo y contradictorio antihéroe

El tema de este relato, con el trasfondo del genocidio nazi, es por supuesto el viaje de Schindler desde el cinismo ilimitado de un hombre de negocios implacable y astuto, hasta la compasión absoluta experimentada como catarsis y transformación final. Y este largo viaje es entendido por Spielberg como una peripecia de redención a través de un dolor brutal, sin apenas esperanza. El horror visto muchas veces de frente, con la mirada limpia de un niño asombrado por la capacidad de destrucción y crueldad del ser humano. ¿Y como presenta a este anti-héroe? Es interesante observar que primero vemos sus manos, como hiciera con Indiana Jones, para después armar una magnífica secuencia en la que nos percatamos del poder de persuasión de este arribista sin escrúpulos.

En esta larga secuencia, filmada con maestría, se describe con qué habilidad Oskar se hace amigo de los principales mandos nazis para conseguir lo que se propone: salir de la ruina y forrarse con la guerra. Los azules ojos de Neeson son la viva imagen de la ambición, y en su relación con los hombres de negocios judíos (comiunidad a la que Spielberg no se resiste a criticar por su ánimo de lucro y la cobardía de algunos de ellos) comienza a gestarse su futuro destino.




Pero lo que va a vertebrar este relato son dos relaciones apasionantes, las que unen a Oskar con Itzhak Stern y Amon Goeth, respectivamente la luz y la oscuridad, que curiosamente van a extraer de Oskar lo opuesto a lo que representan. Oskar actúa como un espejo invertido ante ellos: la natural bondad del contable provoca mezquindad y displicencia en Schindler, mientras que la suprema abyección de Goeth (posiblemente uno de los personajes más repulsivos y repugnantes de la entera historia del cine) termina por sacar el lado más compasivo de este hombre tan fascinante y dual.

Schindler, poco a poco, va comprendiendo el momento histórico en el que vive, y la capacidad de ayudar de los judíos de la que goza por su privilegiada posición. Será capaz, por tanto, de pactar con el diablo (porque Goeth es el Mal Supremo), infinidad de veces, sacando partido de él, aprovechándose de su amistad, y aprendiendo a la vez a respetar el estoicismo y la serenidad de Stern.


Rasgos estilísticos

Después de tres películas de las que extraer rasgos estilísticos supone un dolor de cabeza, quizá porque no existían, ‘La lista de Schindler’ ofrece material abundante sobre el que escribir. Sin extendernos demasiado, para no hacer este capítulo demasiado largo, primero: decir que es evidente la gran autoexigencia que Spielberg demuestra durante toda la película. Y segundo: que esta historia es, incontestablemente, un verdadero “jardín”. Es decir, que el director se la juega, y de qué forma, llevando a cabo este proyecto.

Ahora bien, y después de dejar claro lo que opino de estos puntos, ‘La lista de Schindler’ queda, bajo mi punto de vista, por debajo de maravillas como ‘Shoah’ o ‘El pianista’. Por la sencilla razón de que el camino que se traza a sí mismo, Spielberg no es capaz de seguirlo durante toda la película. Me explico. Influenciado o inspirado de manera directa por las imágenes de la época y por películas como ‘Alemania, año cero’ (Roberto Rossellini, 1948), muy superior también a ésta, el director navega tanto por las aguas del melodrama histórico como por las del drama realista, y en ocasiones su barco zozobra, aunque nunca llegue a naufragar.

Visualmente alterna de manera brillante una narración cercana al documental de época (reforzado por un empleo soberbio de la cámara en mano), con una puesta en escena más clásica, aunque igualmente fluida, con un gran sentido de la atmósfera y un ritmo que no decae jamás. Y no le tiembla el pulso, narrando con una convicción inusitada esta progresión de atrocidades. Sin embargo, a medida que avanza el relato, estilísticamente sufre incoherencias y su mirada se resiente de ello. Para entendernos: esta historia nos acerca a las vidas de Schindler y sus empleados judíos, salpicada por momentos de horror, pero no siempre Spielberg está a la altura moral y estética de lo que narra.




Un ejemplo: un judío manco de avanzada edad es ejecutado por los nazis, y poco después de ello, Spielberg regresa al cadáver, aún con los ojos abiertos, y su cámara se aleja junto con la sangre. Es innecesario, tendencioso, y manipulador en extremo, tomando esa decisión. Sin embargo, muy poco después, Goeth manda ejecutar a la capataz judía que avisa de los malos cimientos de un futuro edificio. Ahí Spielberg es frío y despiadado, no hay un plano contemplativo o especulativo, sino la pura verdad, un balazo despiadado que nos pone la carne de gallina.

Más ejemplos: en la larga y escalofriante matanza del gueto, Spielberg alterna lo sublime (el plano de la anciana caminando por calle, adelantada por un grupo de furiosos nazis; el rosselliniano momento de la ingesta de objetos de valor) con lo vulgar y facilón (el nazi pianista tocando, mientras suenan los disparos y se ilumina el edificio con intermitencia). Y en cuanto al famoso y polémico momento de la niña vestida de rojo, creo que es una figura burda con la que Spielberg quería construir una metáfora entrañable del genocidio (el rojo quizá simbolizando la sangre derramada, como si fuera necesario simbolizar nada, el rostro espantado de una niña por cierto preciosa simbolizando la pérdida total de humanidad de los nazis) pero que resulta ñoño y tosco, y que rebaja la altura de esta escena.

Dos secuencias, eso sí, en las que Spielberg enseña el horror sin falsas componendas: la cremación de los cadáveres exhumados, y el paseo de las mujeres por el infierno en la tierra que fue Auschwitz. Ambos pueden ser los dos mejores y más escalofriantes momentos filmados jamás por Spielberg. Es conmocionador observar al nazi disparando a la pira de cadáveres (uno de los planos más desoladores que recuerdo haber visto en un cine), y es terrorífica la recreación del más famoso y siniestro lugar del siglo XX. Pero no siempre Spielberg mira al horror con semejante aplomo. Y el epílogo me parece, de nuevo innecesario, así como la caída en el sentimentalismo de ver llorar a Schindler en su despedida a sus empleados.

Conclusión

Una gran película, que roza con los dedos muchas veces la maestría, pero que no la atrapa a manos llenas. Spielberg recupera el talento perdido, o aguado, de sus realizaciones previas, y filma, junto con ‘Tiburón’, ‘E.T.’, y ‘La última cruzada’, una de sus películas más completas y conmovedoras. Se echa en falta, eso sí, una mayor cohesión estilística. Spielberg no es Rossellini, Polanski o Lanzmann, pero vuelve a ser Spielberg. La colección de barbaridades nazis en ocasiones es manipuladora, pero también en otras respira una verdad incontrovertible.





por Emilio Calvo


La experiencia de una generación no es transmisible a ninguna otra: se transmiten los detalles, los símbolos, pero no la Historia no se regenera, íntegra, corregida, para que el futuro aprenda de sus errores y consienta una esperanza. Pudiera estar reflexión servir como punto de partida para comprender una película como ésta.

El cine no es testigo mudo de la Historia: es Historia, inventario de modas y de culturas, de etnias y de religiones. La Lista de Schindler es una película formidable y es una página de un libro de Historia.
El espectador es arrebatado de su ambiguedad: se le conmina a que tome una postura y las imágenes son de una sobriedad tan brutal que no existe escapatoria.

Oskar Schindler ( Liam Neeson ) se opone a los nazis contratando a judíos que salvan así su vida. Este viene a ser, muy sucintamente, el argumento de la película, pero hay más. Está el horror de la guerra retratado como pocas veces: con fría objetividad, con grises demoledores, con absoluta asepsia. Quiere Spielberg no involucrar su ojo en lo que filma: se limita a encuadrar, a mover la cámara por donde la acción lo requiere, pero no se deja contaminar por lo que ojo ve, que es ( insisto ) la estulticia del hombre, el miedo del hombre, la guerra que el hombre interpone entre su felicidad y su destino.

Estos tiempos de reconversión de los idearios políticos precisan que una película como La lista de Schindler exista para que la vida triunfe, y esto que acabo de escribir no es una frase de libro de frases rimbonbantes: es la forma más eficiente de expresar el sentimiento que queda en el alma después de que hayamos visto su apasionante trama.








La Lista de Schindler es un canto a la vida desde la ausencia de vida. Un poema de tres y pico con rima canalla en los pares y dolor en los impares. Cuenta Oskar Schindler en una escena de ampuloso tenebrismo al oficio nazi al mando del Campo cómo el poder se reconoce por la benevolencia y la flexibilidad de quien lo ejerce. Le dice que el reo se sabe muerto antes de la ejecución y que reconoce al amo por la posibilidad que éste tiene de resucitarlo o de aplazar su muerte. Sobre esta concepción de la autoridad, en tiempos de guerra, Spielberg levanta un monumento de ternura y de llanto con un blanco y negro ( soslayado únicamente en la llama del principio y del final del film ) exquisito, preciso, hermoso hasta la ausencia de palabras que puedan expresarlo.

El muy genuino sistema de vida americano, tan amigo de virar a un lado o a otro de la prudencia y de la justicia, comete de cuando en cuando el pecadillo de consentir películas como ésta: faro de luz que debe alumbrar la ceguera del hombre, rezaba en una publicidad de la época de su estreno.
Ben Kingsley y Liam Neeson, aun protagonistas, no llevan el peso del film, a pesar también de que su capacidad dramática esté a la altura de las muy graves circunstancias que representan.
Aquí no hay actores: el personaje borra al actor. Spielberg aparcó sus mitos de infancia ( el extraterrestre, el héroe con látigo, Peter Pan, los dinosaurios ) y saldó una cuenta con la Historia.
Su reciente Munich no puede contemplarse desde todas esta perspectiva, si bien guarda innegables similitudes con La Lista de Schindler.

Curiosidades al hilo de la película:

1.- Una costumbre judía es ir depositar una piedra en la tumba de un ser querido en señal de agradecimiento eterno. Al final de la película, se ve como una comitiva de judíos va dejando piedras en la tumba de Schindler. Son los judíos que en la vida real fueron salvados por el propio Schindler.
2.- Steven Spielberg no pudo conseguir el permiso para firmar dentro de Auschwitz, así que las escenas del campo de exterminio fueron realmente rodadas en un escenario que pretendía ser una copia exacta de aquél.
3.- El guión de la película pasó por manos de Martin Scorsese, que se echó atrás por mor de su ascendencia judía y por no saber si acometería la empresa con la suficiente objetividad.
4.- Tom Hanks y Kevin Costner también aspiraban a ser Oskar Schindler, pero Spielberg permitió al más novato y menos conocido Liam Neeson hacer el papel de su vida.
No tenemos aquí la mejor película de nazis o la mejor película sobre el Holocausto: es una de las mejores películas de los últimos años y, sin duda, la mejor ( en mi opinión ) de Steven Spielberg. Y la banda sonora más adaptada ( junto con la de El piano de Michael Nyman ) al objeto que orquesta. John Williams es, no hay duda, un maestro.



Fuentes: ecured.cu/index.php/La_lista_de_Schindler
blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-la-lista-de-schindler-spielberg-recupera-su-gran-muchocine.net/criticas/857/La-lista-de-Schindler

domingo, 4 de mayo de 2014

50 Peliculas que deberias ver: "Amélie" de Jean-Pierre Jeunet.





Por Julio Diz
Ilustración Anabel Iannone


Amélie Poulain ha llevado una vida muy sobreprotegida. Educada en casa con el soporte de los padres, que constituye su propio mundo de fantasía. Cuando finalmente crece y se mueve a trabajar en un café parisino, Amélie descubre una caja vieja de estaño que contiene los recuerdos olvidados de un niño.

Es entonces cuando decide Amélie ayudar a otros a encontrar el amor y la felicidad, lo que lo hace de una manera mágica y espléndida, sin saber que en el camino para llevar el amor y la felicidad a los demás, terminará por encontrarse a sí misma.

Lo interesante de la película es cómo todos los personajes interactúan entre sí y cómo llevan este plan a ser. Si usted toma la trama en valor absoluto, no hay nada extraordinario. Pero Amélie es una película extraordinaria, porque la forma en que maneja este plan es brillante. La persecución entre Amélie y su interés amoroso es absolutamente impresionante, por decir lo menos, y menos aún extremadamente inteligente.

Los primeros diez minutos de Amélie son sin duda uno de los mejores momentos del cine que he visto. Nunca he sido más positivamente sorprendido por una película como Amélie Usted no puede dejar de ser inmediatamente cautivado por el relato exquisito: Es absolutamente brillante.

La película termina con un estilo casi similar a la narrativa, dando el aspecto de envolver todo el asunto como una gran caja adornada con una cinta.

Audrey Tautou da una actuación brillante en su papel de Amélie. Se presenta el personaje fuerte,  de chica independiente y sin dejar de mostrar compasión con otros personajes que lo necesitan. Es ingeniosa, rápida, cautivadora ...

La puntuación musical de Yann Tiersen es absolutamente impresionante. Si usted no ha escuchado Comptine d'Eté, n ° 2, entonces realmente debe hacerlo. Y funciona perfectamente bien en la película.

Es probablemente la mejor película francesa que he visto. Es una diversión caprichosa, sin preocupaciones y feliz, simplemente. Yo no diría que es una película perfecta, pero está bastante cerca. Todo lo justo cae de una manera excelente en el mismo: la actuación, la cinematografía, la música, la trama, París ...

Es una visita obligada para todo aquel que aprecia las películas. Y, de nuevo, si no estás enganchado por el primer minuto o algo así, les aconsejo volver a verla. Porque algo que definitivamente es geniál, es la secuencia de introducción, que no te agarre distraido.



 

Sinopsis

Amelie no es una chica como las demás. Ha visto a su pez de colores deslizarse hacia las alcantarillas municipales, a su madre morir en la plaza de Notre Dame y a su padre dedicar todo su afecto a un gnomo de jardín. De repente, a sus veintidós años, descubre su objetivo en la vida: arreglar la vida de los demás. A partir de entonces, inventa toda clase de estrategias para intervenir, sin que se den cuenta, en la existencia de varias personas de su entorno. Entre ellas está su portera, que pasa los días bebiendo vino Oporto; Georgette, una estanquera hipocondríaca, o "el hombre de cristal", un vecino que sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro de Renoir.

Argumento

Comienza con una voz en off que narra la niñez de Amélie, la cual creció aislada del resto de los niños por decisión de su padre, debido a su equivocada creencia de que ella sufría problemas cardíacos (equivocado pues cada vez que él le hacía un chequeo médico en casa, el corazón de Amélie se disparaba simplemente por el contacto físico con su padre, ya que él normalmente nunca era afectivo con ella). Este hecho, junto con el ambiente tenso que imperaba en su casa debido también a la naturaleza inestable y nerviosa de su madre, y sobre todo por la trágica muerte de ésta al caérsele encima una turista suicida que se lanzó al vacío desde lo alto de la Catedral de Notre Dame, lo que agudizó las tendencias antisociales de su padre, hacen que la niña desarrolle una inusual y activa imaginación.

Como se cita en la película, “pasan los días, los meses y después los años. A su alrededor todo parece tan muerto que Amélie prefiere soñar hasta alcanzar la edad para irse de casa". Amélie cumple 22 años y deja su casa para instalarse en un apartamento en Montmartre que se costea trabajando como camarera del "Café les 2 Moulins” (Café de los Dos Molinos). Amélie no tiene novio, lo intentó una o dos veces, pero los resultados la desanimaron. En su lugar Amélie ha cultivado un gusto por los pequeños placeres, como: meter la mano en un saco lleno de legumbres, romper la capita de azúcar caramelizado de una crema catalana con una cuchara, verle la cara en la oscuridad en el cine a la gente, lanzar piedras en el canal Saint Martin o tratar de adivinar cuántas personas hacen algo en un determinado momento. Pero el 30 de agosto de 1997 ocurre el evento que cambiará la vida de Amélie. Tras una serie de circunstancias por el shock ocasionado al enterarse por televisión del accidente de Lady Di, descubre tras una losa de su baño el pequeño tesoro guardado por un niño hace cuarenta años. Fascinada por el hallazgo, el 31 de agosto a las 4:00 de la madrugada, tiene una idea espectacular: donde quiera que esté, Amélie encontrará al dueño y le devolverá su tesoro. Si lo conmueve, se convertirá en una vengadora del bien. Si no, pues nada.





Con la ayuda de su vecino Raymond (un anciano conocido como “el hombre de cristal” por la debilidad de sus huesos, que lleva 20 años sin salir de casa y que sólo ve el mundo a través de la reproducción de un cuadro de Pierre-Auguste Renoir) y tras una larga búsqueda por toda la ciudad, Amélie consigue finalmente localizar al dueño del tesoro y devolvérselo de forma casual tras una estrategia muy original. El dueño no sólo se emociona profundamente al descubrir que toda su infancia estaba en esa cajita, sino que además se plantea mejorar su vida actual. En ese momento Amélie tiene una sensación de completa armonía y decide volcarse hacia los demás para crearles felicidad en sus vidas. De esta forma, inventa toda clase de estrategias de lo más originales y conmovedoras para intervenir, sin que se den cuenta, en la existencia de varias personas de su entorno. Mientras todo esto sucede y nadie se preocupa por Amélie, ella se ve forzada de forma involuntaria a examinar y valorar su vida solitaria. Este sentimiento se agudiza especialmente tras conocer a Nino, un chico tan raro y soñador como ella, que trabaja medio día en “el tren del horror” y el otro medio en un sex shop, que colecciona las fotos que la gente va desechando en los fotomatones. Amélie siente fascinación por Nino pero prefiere un encuentro casual a una presentación directa. Lo intenta varias veces sin éxito y acaba dejándolo por imposible.

Pero finalmente Raymond, le corresponde con la misma moneda a Amélie, incitándola a buscar lo que había dejado en un segundo plano: su propia felicidad. Así, Amélie, acaba felizmente en los brazos de Nino.


Con Amelie Poulain por Montmatre.




Camarera en el Café Los Dos Molinos, en el barrio parisiense de Montmartre, donde se rodó la película 'Amélie'. /  Foto: Daniel  Mordzinski


En 2001, el director Jean Pierre Jeunet triunfaba en las salas de todo el mundo con Amélie, una película francesa por los cuatro costados que cuenta la historia de una imaginativa joven que trabaja en el café Des Deux Moulins, desde el que contempla con curiosidad a la gente que la rodea. No es fácil saber dónde está exactamente la casa de Amélie, pero está claro que vive en la zona de Abbesses, en Montmartre, porque es esta parada de metro la que utiliza la protagonista (en realidad se rodó en la estación de Porte de Lilas, decorada como si fuese Abbeses).

Uno de los personajes de la película es el dueño de la verdulería, Monsieur Collignon, un hombre huraño que será una de las primeras víctimas de la conspiración de Amélie. La verdadera verdulería de Collignon está en la rue des Trois Frères, justo enfrente del pequeño passage des Abbesses, una callecita con escaleras muy típica del empinado barrio de Montmartre.

En la actualidad, la tienda conserva su fachada de madera de color verde y todavía vende fruta, aunque sobre todo despacha souvenirs de referencia obligada a Amélie: desde postales de la película a gnomos como los del señor Poulain.

Escenario importante en Amélie es el Café des Deux Moulins (15, rue Lepic), con su toldo y su fachada circulares. Permanece todavía tal y como aparece en la película, aunque sin el pequeño puesto de tabaco. Es un café con mucho encanto, que aprovecha el tirón del film; suele estar lleno de turistas.

La Basílica de Sacre Coeur tiene también mucha presencia en la película, pues acoge algunas escenas muy populares. Por ejemplo, cuando Amélie quiere devolverle su álbum de fotos a Nino y comienza el juego en el carrusel de la feria del Square Willeten y continúa por los jardines que suben hasta la basílica, para terminar en uno de los miradores del Sagrado Corazón.




Frases de la película

En 48 horas, su vida cambiará para siempre pero aún no lo sabe. Vive calladamente entre colegas y conocidos.


Me gusta verle la cara a la gente en la oscuridad. Me gusta ver detalles que nadie más nota pero en las películas viejas odio cuando los conductores no miran el camino.

Amélie aún se refugia en la soledad. Se entretiene con preguntas tontas sobre el mundo tales como, "¿Cuántas parejas tienen un orgasmo ahora?".

Si encontraras una reliquia preciosa de tu infancia ¿cómo te sentirías? ¿Feliz? ¿Triste? ¿Nostálgico?

Me encanta ese cuadro. Es el Almuerzo en el Bote. De Renoir. He pintado uno cada año por los últimos 20 años. La parte más difícil son las miradas.

...la única persona que todavía no logro capturar es la chica con el vaso de agua. Está en el medio y afuera a la vez. Quizá sólo sea diferente.

Para un niño, el tiempo es una eternidad. De repente tienes 50. Todo lo que queda de tu infancia cabe en una cajita herrumbrada.

¿Eso fue prenupcial o post-besuqueo?

¿Eres un imbécil congénito?

Quiere recordarle a la gente su cara. Como si mandara su retrato por fax desde el más allá. Un hombre muerto con miedo de ser olvidado.

¿Quieres decir que prefiere imaginarse a sí misma relacionándose con alguien ausente que formar relaciones con los que la rodean?

Es mejor ayudar al prójimo que a un gnomo de jardín.

Una mujer sin amor decae como una flor sin sol.

Sin ti, las emociones de hoy serían la mugre de ayer.

Tuve dos infartos, un aborto y tomé drogas duras durante mi embarazo. Aparte de eso, estoy bien.

¿Estás rasurada? Las tartas peludas no se venden bien.

- Eres preciosa cuando te sonrojas. Como una flor salvaje.
- Es por mi dispepsia.

Son tiempos difíciles para los soñadores.

Amor. El único bicho que no atrae ella.

Si hubiera gente en cada ventana de cada celda susurrando respuestas los tímidos se reirían último.

Amélie se niega a ponerse triste por un chico que se pasa la vida comiendo sopa de col con esa tonta gorra.

¡Si Amélie prefiere vivir en un sueño y seguir siendo una jovencita introvertida tiene todo el derecho a estropear su vida!

- ¡Con los psicóticos sí que ya no puedo!
- Para de acosarlas. Las mujeres necesitan respirar.

Me encanta la palabra, "fracaso". El fracaso es el destino humano... nos enseña que la vida no es más que un esbozo. Un largo ensayo para un largo programa que no se representará.

Tus huesos no son de cristal. Tú puedes con los golpes de la vida. Si dejas que pase esta oportunidad entonces, tu corazón se hará tan seco y frágil como mi esqueleto.

...mientras que en el parque Villette, Félix Lerbier se entera de que hay más conexiones en su cerebro que átomos en el universo.

Ficha Tecnica

Título: Amelie
Título original: Le fabuleux destin d'Amélie Poulain
Dirección: Jean-Pierre Jeunet
País: Francia, Alemania
Año: 2001
Duración: 122 min.
Género: Romance, Comedia
 
Reparto: Audrey Tautou, Mathieu Kassovitz, Rufus, Lorella Cravotta, Serge Merlin, Jamel Debbouze, Clotilde Mollet, Claire Maurier, Isabelle Nanty, Dominique Pinon, Artus de Penguern,Yolande Moreau, Urbain Cancelier, Maurice Bénichou, Michel Robin, Andrée Damant, Claude Perron, Armelle, Ticky Holgado, Kevin Fernandes, Flora Guiet, Amaury Babault, André Dussollier, Eugène Berthier, Marion Pressburger, Charles-Roger Bour, Luc Palun, Fabienne Chaudat, Dominique Bettenfeld, Jacques Viala, Fabien Béhar, Jonathan Joss, Jean-Pierre Becker, Jean Darie, Thierry Gibault, François Bercovici, Franck Monier, Guillaume Viry, Valérie Zarrouk, Marie-Laure Descoureaux, Sophie Tellier, Gérald Weingand, François Viaur, Paule Daré, Marc Amyot, Myriam Labbé, Jean Rupert, Frankie Pain, Julianna Kovacs, Philippe Paimblanc, Mady Malroux, Monette Malroux, Robert Gendreu, Valériane de Villeneuve, Isis Peyrade, Raymonde Heudeline, Christiane Bopp, Thierry Arfeuillères, Jerry Lucas, Patrick Paroux, François Aubineau, Philippe Beautier, Karine Asure, Régis Iacono, Franck-Olivier Bonnet, Alain Floret, Jean-Pol Brissart, Frédéric Mitterrand
 
Distribuidora: Vértigo Films
Productora: Union Générale Cinématographique (UGC), France 3 Cinéma, Canal+, Sofica Sofinergie 5, Tapioca Films, Filmstiftung Nordrhein-Westfalen, Victoires Productions, MMC Independent, Claudie Ossard Productions

Agradecimientos: Frédéric Mitterrand
Casting: Alberte Garo Patricia Van Pierre-Jacques Bénichou, Valerie Espagne
Coproducción: Helmut Breuer
Departamento artístico: Alain Guais, Anja Merz, Britta Bogers, Britta Sassmannshausen, Claudin Brackhagen, Dagmar Wessel, Daniel Kolarov, Delphine Mabed, Fabrice Maux, François Borgeaud, Gregor Hees, Hélène Rey, Herbert Hees, Jacques Pélissier, Jean-Marc Auriol, John Rawsthorn, Jörg Bergen, Jörn Quel, Karin Beizler, Kerstin Krötz, Lorenzo Sartor, Marie-Laure Valla, Michèle Bataille, Nane Stegat, Pascale Bouillot, Ralf Schwamborn, Reiner Brüggen, Stefan Quentin, Thorsten Sabel, Volker Schäfer, Wolfgang Gosberg
Departamento de transportes: Werner Ahrendt
Departamento editorial: Céline Kélépikis, Lionel Kopp, Sophie Vermersch, Yann Malcor, Yvan Lucas
Departamento musical: Edouard Dubois, Jacques Smerlak, Randy Spendlove
Diálogos: Guillaume Laurant
Dirección: Jean-Pierre Jeunet
Dirección artística: Volker Schäfer
Diseño de producción: Aline Bonetto
Efectos especiales: Daniel Lenoir, Delphine Le Roch, Edouard Valton, Jacques-Olivier Molon, Jean-Baptiste Bonetto, Jean-Christophe Spadaccini, Marc Paccosi, Noel Chainbaux, Olivier Gleyze, Séverine De Wever, Solena Collignon, Thierry Reymonenq, Yves Domenjoud
Efectos visuales: Afif Heukeshoven, Alain Carsoux, Alexandre Kolasinski, Andre Brizard, Antoine Simkine, Bruno Le Provost, Christophe Belena, Daniel Trujillo, Didier le Fouest, François Dupuy, Georges Tornero, Jean-Marie Vives, Jean-Paul Rovela, Jeremie Leroux, Jérôme Arthuis, Lucie Bories, Mathieu Le Meur, Michael Belin, Michael Sowa, Olivier Revillon, Pierre Villette, Stephane Dittoo, Stéphanie Dargent, Thierry Delobel, Thomas Duval, Tina Lin, Veronique Zylberfain, Xavier Fourmond
Fotografía: Bruno Delbonnel
Guión: Guillaume Laurant, Jean-Pierre Jeunet
Maquillaje: Dominique Galichet, Jacques-Olivier Molon, John Nollet, Karina Gruais, Myriam Roger, Nathalie Tissier, Reynald Desbant, Véronique Boitout, Vesna Estord, Virginie Duranteau
Montaje: Hervé Schneid
Música: Yann Tiersen
Producción: Claudie Ossard, Jean-Marc Deschamps
Producción ejecutiva: Claudie Ossard
Productor: Alemania: Arne Meerkamp van Embden
Sonido: Alexandre Widmer, Frank Mettre, Gérard Hardy, Guillaume Leriche, Igor Thomas-Gerard, Jean Umansky, Jean-Louis Lebras, Jean-Philippe Angelini, Jean-Pierre Lelong, Laurent Kossayan, Marilena Cavola, Mario Melchiorri, Michel Filippi, Sophie Chiabaut, Stéphane De Rocquigny, Vincent Arnardi
Vestuario: Clémentine Darros Emma Lebail, Madeline Fontaine Sylvie Bello, Véronique Élise

Fuentes:


iannoneanabel@gmail.com
trelcovsky@yahoo.com.ar
http://elpais.com/tag/fecha/20130704
http://frasesdelapelicula.com/el-fabuloso-destino-de-ameliepoulain/
http://cine.estamosrodando.com/filmoteca/amelie/ficha-tecnica-ampliada/