Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Cinerama y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 25 de abril de 2018

AnimaCine: Historia de los dibujos animados.





Zootropo, ideado por W.G.Horner, de fines del siglo XIX.

El término "dibujos animados" deriva de la palabra inglesa "cartoon", que significa viñeta, caricatura y dibujo. Los films realizados mediante esta técnica constituyen, en consecuencia, un conjunto de dibujos que cobran vida al proyectarse en la pantalla, a través de la cinta de la película, en la que previamente se han impresionado fotográficamente.

Antes de los hermanos Lumiére, pero mucho tiempo atrás, como se verá a continuación, el fenómeno de la persistencia de la imagen en la retina humana había ya interesado a diversos especialistas de distintos países, quienes, a través de sus experimentos ópticos, comenzaron a escribir la prehistoria del cine y, más concretamente, la prehistoria del dibujo animado. En efecto, fueron auténticos dibujos (y en verdad hay que decir que no podía haber sido de otra manera, dado que entonces la fotografía era una técnica desconocida) aquellos que, en 1832, el espectador solitario de un primitivo ingenio denominado "Fenakistoscopio", inventado por el belga J.A.Plateau, veía moverse. Desde un punto de vista técnico se trataba del siguiente esquema: a un eje vertical iba conectado el sector central de la base de una especie de tambor de cartón, carente de cobertura superior y provisto de una serie de fisuras a través de las cuales se podía observar su interior. En la parte interna, entre una y otra fisuras, estaban encoladas las figuras dibujadas que componían un movimiento. El tambor se hacía girar en rotación y el movimiento fraccionado de la figura (por ejemplo, un hombre montado a caballo), reflejado sobre un espejillo colocado en el centro del ingenio, era visto por el espectador a través de las fisuras como un todo único.

Fotograma del film"Frank Film", 1973.
collage animado de Frank Mouris.

En ese mismo período, sin que el uno (Plateau) supiera de la existencia del otro, un pionero austriaco, Simon Ritter von Stamper, puso a punto un aparato muy similar al que denominó "estroboscopio". En 1834, fundamentándose igualmente en el mismo principio, el británico W.G.Horner construyó su "zootropo". Los nombres de los nuevos ingenios eran distintos (así como los de otros aparatos que luego surgirían), pero la esencial técnica era la misma, con muy pocas diferencias. Se estaba ya en la vía de un continuo perfeccionamiento, de un permanente progreso hacia la convergencia entre la composición de un movimiento en varias imágenes y la invención de la fotografía; esta última por sí sola quedaba reducida a la simple "linterna mágica" descrita a finales de 1646 por Atanasio Kircher en su libro "Ars magna lucis et  umbrae" (proyección de imágenes fijas fundamentada en la técnica, hoy ampliamente difundida, de las diapositivas), es decir, a una técnica secundaria y muy inferior a lo que posteriormente llegaría a ser el cine.

También con la "linterna mágica" se llevaron a cabo curiosos experimentos, teniendo siempre presente el fenómeno de la persistencia de la imagen en la retina humana,. Hacia finales del siglo XVII, Johanes Zahn montó sobre un disco algunas figuras dibujadas en vidrio, las cuales componían la acción de un personaje. Haciendo girar el citado disco, iluminado desde la parte posterior, obtenía, la proyección aumentada de un movimiento.

Carlitos (Charlie Brown) y Snoopy, 1970,
de Lee Mendelson y Bill Meléndez.
 

Los años del siglo XIX fueron de una actividad realmente febril. En tanto que por otras vías, aproximadamente entre 1835 y 1851, especialistas como Talbot, Daguerre, Niepce, Bayard y F. Scott Archer progresaban en la elaboración de las prodigiosas técnicas fotográficas, primero sobre plancha de cobre plateado y luego sobre cartulina y plancha de vidrio, nuevos inventos brotaban por doquier haciendo presagiar la proximidad del momento en el que sería posible el nacimiento de un film. En 1853, otro australiano Franz von Uchatis, construyó un proyector que consistía en la combinación de un modelo del "Fenakistoscopio" de Plateau y la "linterna mágica"; el resultado fue importante: aquello que con el aparato de Plateau era visto por una sola persona, con el proyector de Von Uchatis se hacía visible para varios observadores simultáneamente.


Fuente: El Cine, Enciclopedia Salvat del 7° Arte, 1983.

miércoles, 18 de abril de 2018

Juan Schnitman, director de "El incendio".

Otra dosis de amor y violencia 

El cineasta dirigió un film que funciona como un drama con tono de thriller. "Quería hacer una película sobre las últimas veinticuatro horas de una pareja, pero luego eso fue mutando a algo mucho más extraño", señala.



Por Oscar Ranzani 

Con 35 años, Juan Schnitman debutó como director solista con "El incendio", tras formar parte del cuarteto creador de "El amor" (primera parte), que se completa con Alejandro Fadel, Martín Mauregui y Santiago Mitre. El film,  tuvo su premiére mundial nada menos que en la Sección Panorama del Festival de Berlín de 2015. El guión, correspondiente a Agustina Liendo, plantea la historia que Schnitman tenía en su cabeza y que pudo plasmar con gran solvencia en el rodaje. Se trata de una historia cortita en el tiempo (todo transcurre prácticamente en 24 horas), pero intensa.

La pareja de treintañeros la componen con notables interpretaciones Pilar Gamboa (en la ficción Lucía) y Juan Barberini) Marcelo). Lucía y Marcelo lograron juntar 100 mil dólares para poder mudarse y tener un departamento soñado, con ayuda monetaria de la familia de ella. Al principio, todo parece marchar sobre ruedas. Pero un llamado termina por desmoronar la operación. Falta alguien que tiene que firmar la escritura y todo se cae hasta el día siguiente. Pero lo que entra en crísis o más bien eclosiona es la pareja. Desde ese momento, la historia muestra un clima opresivo de dos novios con conflictos amorosos y de convivencia, en los que intervienen el dinero, las drogas, el sexo, pero sobre todo las problemáticas de seres urbanos de clase media. ¿Podrán solucionarse esos conflictos? Eso se responderá con el correr del tiempo. O no. "Quería hacer una película sobre las últimas veinticuatro horas de una pareja, pero luego construyendo la historia eso fue mutando a algo mucho más extraño", comenta Schnitman en diálogo con Página 12.





Sí, nosotros bromeábamos un poco con la idea de policial de pareja, Y era algo que nos ordenaba a la hora de escribir. La película tiene mucho dinero, sexo violencia y un arma. Y, sin embargo, es una película de una pareja.

De conflictos de una pareja...

Sí, pero es una pareja con todos sus problemas. Había algo de eso que funcionaba como una idea rectora para escribir la película.





 También la definió como una película de "terror interno". ¿Por qué?

Hay algunos momentos de la película que yo trataba de pensarlos en clave de cine de terror. El comienzo con ellos dos en la cama, con ese plano cenital... yo pensaba cómo se filmaría si fuese una película de terror. Y me parecía que ésa era la manera. Y hay otras cosas que suceden con el fuera de campo y el sonido. En una parte de cierta violencia que se desata en el departamento, la cámara está sobre la protagonista y el terror es ella escuchando cómo el otro destruye algunas cosas. Esas pequeñas ideas también nos ayudaban a pensar la película a la hora de hacerla.


Juan Schnitman

¿En qué medida considera que estos conflictos de parejas jóvenes se dan con mayor asiduidad en la clase media urbana, que es la clase a la que pertenecen estos jóvenes?

Me parece que es una película de gran ciudad. En ese caso, es en Buenos Aires, con una serie de particularidades que tienen que ver con esta metrópolis, pero es una película que podría ser, en algún grado, universal. En toda gran ciudad, el acceso a la vivienda es un tema importante, también hay cierto grado de inseguridad, que es algo que está como trasfondo en la película.

Y en toda gran ciudad  hay conflictos de pareja...

(Risas) En todos lados hay conflictos de pareja. Ojalá fuera en las grandes ciudades solamente.

¿Es común la combinación entre amor y violencia en las parejas jóvenes o éste es un caso extraordinario?




Espero que no. En ese sentido, tratamos de construir personajes muy particulares y muy especiales. No están tratando de representar un espectro amplio de gente. Tienen particularidades. Tratamos de trabajar también estas pequeñas diferencias sociales que hay entre ellos dos. Ella es de una clase media un poco más alta y él de una más baja. Y por esa pequeña diferencia perciben el dinero de manera diferente. La gran ciudad y las tensiones que se viven allí llevan a un estado que puede hacer que salten cuestiones violentas con los condimentos adecuados.

Un poco la pregunta que surge es si la idea de comprar un departamento es un proyecto genuino de la pareja o una válvula de escape.

Yo creo que las dos cosas son imposibles de discernir. En muchas ocasiones, las parejas huyen hacia adelante, por decirlo de alguna manera. Ejemplo: estás en un momento de crisis y te mudás con tu pareja.

Toda crisis implica, a la vez, una posibilidad de cambio, ¿no?

Sí, y también como manera de sortear esa crisis con un proyecto en común que redobla la apuesta de esa manera. Ese redoblar la apuesta, a veces, funciona y, a veces, no,

¿Cómo trabajó la violencia física del personaje? ¿Buscó un tono lo más realista posible en ese aspecto?

Tratamos de que la exploración de la violencia fuera muy repartida entre los dos personajes, no trabajamos la violencia de género. Trabaja la violencia como un elemento más de poder que están teniendo los personajes en ese día horrible. Pero después sí buscamos que toda la película tuviera una impronta lo más realista posible y lo más cercana posible, que fuera una historia donde la identidad resultara sencilla. Si bien los personajes están pasando por momentos muy extremos, hay algo de eso que uno puede reconocer en lo propio. Sin haber llegado a esos extremos hay algo de uno que está ahí.

¿Tangencialmente la película refleja las dificultades de la clase media argentina como, por ejemplo, la de acceder a una vivienda?

Sí, me interesan los temas sociales y políticos. Soy un gran lector de diarios y me interesaba mucho que en esta película la impronta de realidad fuera muy directa y tratara de los problemas que uno tiene. Y el acceso a la vivienda, al menos que haya una ayuda extra-familiar, es una especie de quimera en este momento. Es complicado. Conozco pocos amigos de mi edad que hay podido comprar su propia casa con sus propios medios. En ese sentido, es un tema actual, donde se juegan esas diferencias sociales de las que hablábamos antes. De repente, unos padres que pueden colaborar con la compra de una casa generan un conflicto de una pareja porque el joven no quiere aceptar ese dinero. Y ahí se juegan un poco las diferentes percepciones sobre el dinero. Esas cosas también separan y generan ruido en la pareja.


Fuente: Diario Página 12, sección Cultura & Espectáculos, 27/5/2015.


miércoles, 11 de abril de 2018

Revisitando La Tregua, de Sergio Renán.


La tregua es una película argentina de 1974 basada en la novela homónima del escritor uruguayo Mario Benedetti, dirigida por el director argentino Sergio Renán y protagonizada por Héctor Alterio y Ana María Picchio. Se estrenó el 1 de agosto de 1974 en Buenos Aires y fue la primera película argentina y sudamericana en idioma español en ser nominada al Óscar a la mejor película extranjera.



Sinopsis


Martín Santomé es un hombre mayor viudo que cumple 49 años de edad y vive con sus tres hijos; el mayor llamado Esteban, quien vive amargado y de mal carácter, Jaime, un homosexual encerrado (el hijo menor) y Blanca, la decisiva. Martín inicia el día con su rutina diaria y pensando que las personas y sus hijos ignoraron su cumpleaños. Al ser felicitado por unos de sus compañeros de trabajo, Martín recibe a dos nuevos empleados que presentaron unas solicitudes para trabajar, la joven Laura y el afeminado y nervioso Santini, quien exclama tener un trauma claustrofóbico, por lo que solicita un trabajo cerca de una ventana.

Cuando Martín llega a su casa, se encuentra sorprendido al ver que sus hijos le organizaron una fiesta y realizan un brindis a su honor. Los hijos le desean una noche feliz y le regalan un camisón presentable. Mientras cenan, Martín les cuenta a sus hijos que volvió a ver a un viejo amigo llamado Vignale, quien además conocía a su mujer que había fallecido. La vida de Martín cambiará completamente al conocer a una mujer en el autobús, en el cual este se siente atraído por ella. Cuando esta baja del autobús, éste decide ir adonde ella se dirige. Ambos se dirigen a la casa de la mujer, donde tienen una aventura.
Después de la aventura, Martín comienza a ir a través de una serie de eventos que alteran su vida por completo. Santini tiene una crisis nerviosa en el trabajo y exclama lo ridículo que se siente trabajar con papeles que nadie los lee. Martín llega a su casa después de haber llamado la atención a Santini y platican sobre el asunto con sus hijos Jaime y Esteban, a quien llama utilizando el término "marica". Luego, Martín trabaja muy de noche junto a Laura y ambos entablan una amistad. Laura platica con Martín y le cuenta sobre su familia mientras se dirigían a sus hogares y esta le cuenta lo mucho que le gusta platicar y caminar en caminos distintos.




Al llegar a su casa, Martín encuentra a su hija Blanca quien está preocupada porque Jaime está dispuesto a marcharse del hogar. Martín aún no entendía nada, pero Blanca le cuenta que Jaime es igual que sus amigos raros. Jaime discute con su padre y le dice que el motivo principal de su decisión de marcharse es porque no quieren que lo traten como un enfermo y lo juzguen.
Al día siguiente Martín encuentra a Laura en la calle y la invita a un restaurante a tomar un café, donde le expresa que está enamorado de ella y le pide que no se sienta molesta ni obligada. Ambos hablan del noviazgo y Martín le pide una oportunidad. Al hablar en tiempo largo y tendido, Laura termina aceptando.
Al final, Martín recibe una llamada donde le confirman que Laura ha fallecido por una enfermedad y éste reacciona de una manera violenta. Triste y sin ánimos, se dirige a la casa de Laura a su velorio y conoce a sus familiares. Martín llega a su casa y dice que su vida para él se terminó y recibe consuelo de su hijo Esteban.






  • La tregua fue una de las películas argentinas más exitosas de la década del 70. El año en que fue realizada, la violencia política era muy alta, razón por la cual la entrega de los Premios Cóndor de Plata fue suspendida, cuando era una de las probables ganadoras.
  • Fue nominada al Óscar a la mejor película extranjera, la primera película argentina y sudamericana en idioma español en hacerlo; compitió con Amarcord, de Federico Fellini, que finalmente se llevó el premio.
  • Mario Benedetti escribió un cameo (aparición especial) en homenaje a su compatriota China Zorrilla, que alcanzó a filmarlo y luego se accidentó, por lo que tuvo que ser doblada por la actriz argentina Edda Díaz.




Interpretes
  1. Héctor Alterio (Martín Santomé)
  2. Luis Brandoni (Esteban)
  3. Ana María Picchio (Laura Avellaneda)
  4. Marilina Ross (Blanca)
  5. Aldo Barbero
  6. Juan José Camero (novio de Blanca)
  7. Carlos Carella
  8. Cipe Lincovsky (madre de Laura)
  9. Oscar Martínez (Jaime)
  10. Lautaro Murúa
  11. Walter Vidarte
  12. China Zorrilla
  13. Luis Politti (Vignale)
  14. Hugo Arana
  15. Norma Aleandro (mujer del colectivo)
  16. Sergio Renán
  17. Víctor Manso
  18. Antonio Gasalla (Santini)
  19. Constantino Cosma
  20. Jorge Sassi (Suárez)
  21. Ignacio Finder
  22. Diego Varzi
  • Premios Óscar (1975): Nominada como mejor filme extranjero.
Fuente: es.wikipedia.org/wiki/La_tregua_(película_de_1974)

viernes, 6 de abril de 2018

La película olvidada: Los jovenes salvajes, de John Frankenheimer (1961)


John Frankenheimer y la pena de muerte





‘Los jóvenes salvajes’ (‘The Young Savages’) es una de las películas menos conocidas de John Frankenheimer, y curiosamente una de las mejores. La película fue un fracaso en su época, a pesar de estar protagonizada por estrellas de primera fila, pero viéndola hoy uno se da cuenta de su fracaso. No fue porque estuviera mal dirigida por Frankenheimer (algo sólo creíble en muy pocas ocasiones), o porque no tuviera un buen guión, o porque Burt Lancaster ofreciese una interpretación penosa. No creo que nada de eso tuviera que ver, entre otras cosas porque dichas cosas no ocurrieron. En cambio, la dureza de su tema es muy probable que incomodase al espectador de la época: la aplicación de la bochornosa pena capital a tres adolescentes.

Dicho tema, aún de actualidad a día de hoy en los Estados Unidos, que siguen retrasados unos cuantos siglos al respecto, siempre ha llamado la atención de todos cuando se trata en una película. Films tan conocidos como ‘A sangre fría’ (‘In Cold Blood’, Richard Brooks, 1967), basado en la no menos famosa novela de Truman Capote, ‘Impulso criminal’ (‘Compulsion’, Richard Flesicher, 1959), que contiene un discurso de diez minutos por parte de Orson Welles, que debería ser enseñado en todas las universidades del mundo, o ‘Pena de muerte’ (‘Dead Man Walking’, Tim Robbins, 1995), han indagado en este espinoso terreno. ‘Los jóvenes salvajes’ lo hace con la misma dureza, sin ningún tipo de miramiento, haciendo que el espectador se revuelva en su asiento.

‘Los jóvenes salvajes’ da comienzo cuando tres adolescentes italianos asesinan a un muchacho puertorriqueño ciego. Enseguida el fiscal del distrito se encarga del caso, y pide la pena de muerte para los tres adolescentes, siendo uno de ellos el hijo de una antigua amante que tuvo. Muy pronto, el fiscal empezará a investigar por su cuenta para llegar al fondo de todo, y en su investigación se adentrará en el peligroso y complicado mundo de las bandas callejeras, donde será testigo de los prejuicios raciales, y que muchas veces las cosas no son lo que parecen.




John Frankeheimer se encontraba por primera vez, artísticamente hablando, con Burt Lancaster, el cual se quedó verdaderamente impresionado con las innovaciones visuales que proporcionaba el director a su película. Al parecer, un día Lancaster se asustó al ver la cámara en el suelo, e intentó levantarla sin saber que estaba allí específicamente para rodar una escena. El actor nunca había trabajado con un director que arriesgase tanto en sus tomas. Eran los 60, y los cánones clásicos de narración empezaban a ser eclipsados por una nueva horna de directores, algunos de ellos salidos de la televisión, que experimentaban con la puesta en escena. Lancaster quedó tan maravillado con el trabajo del director que ésta sería la primera de cuatro colaboraciones, todas ellas inolvidables: ‘El hombre de Alcatraz’ (‘The Birdman of Alcatraz’, 1962), ‘Siete días de mayo’ (‘Seven Days in May’, 1964) y ‘El tren’ (‘The Train’, 1964), trabajos que a día de hoy, forman parte de lo mejor que se hizo en la década de los 60, films con un claro aire de denuncia, y sobre todo con portentosas interpretaciones de Burt Lancaster, simple y llanamente, un monstruo cinematográfico como pocos hubo y habrá.

Es precisamente el actor, de envidiable maleabilidad interpretativa, el eje central del film. La evolución que sufre su personaje va emparejada a lo que el espectador va sintiendo según el film avanza. Esto no quiere decir que Lancaster represente en cierto modo al espectador, pero sí refleja un punto de vista desde el cual ser testigos de todo lo que pasa. En el descenso del fiscal a ambientes que no conoce (a pesar de ser descendiente de italianos), lleno de inmigrantes (otro tema candente que el film toca lo suficiente), éste descubre, y logra entender, las distintas formas de ver la vida que existen, aún no estando de acuerdo con su ideología. Pero sobre todo, descubre que no se puede juzgar por apariencias, aún siendo éstas un asesinato. Las personas son algo más que culpables o inocentes, algo que se escapa a todo juicio.

Este elemento hace que la película no sea muy cómoda de ver para muchos, aquellos que simplemente juzgan el caso en sí: ha habido un asesinato, hay tres culpables y tienen que pagar por ello. Un simplismo que Frankenheimer sortea de forma prodigiosa, indagando sobre las vidas de sus personajes. Tal vez ‘Los jóvenes salvajes’ (que en algunas de sus partes puede ser vista como un antecedente de ‘West Side Story’, estrenada siete meses después) se ablande en su tramo final, en el que descubierta la verdadera implicación de uno de los acusados, la vida de éstos, y que la víctima no era ningún alma caritativa o buenazo aunque fuera ciego, hacen cambiar radicalmente la visión del personaje central, ahora un fiscal asqueado por el mundo que le rodea, un mundo falso lleno de prejuicios, odios injustificados, demagogia barata, y arreglos sucios en los altos niveles sociales. El mundo no es blanco o negro, hay una interesante gama de grises que lo enturbian o enriquecen, por lo que en ese momento le preocupa a toda costa sacar a relucir la verdad.




Burt Lancaster borda su papel. Es increíble la capacidad de este actor para cambiar de estado de ánimo en tan sólo un segundo. Puede pasar de la alegría a la tristeza, y de ahí al enfado, con sólo la mirada. Baste señalar la secuencia en la fiesta, cuando muestra en silencio su total desacuerdo hacia la actitud de su esposa, molesta porque su marido ha pedido la pena de muerte de tres chavales. Frankenheimer coloca la cámara detrás de ello, mientras en el fondo se da un discurso importante que en dicha secuencia pasa a un segundo plano, el enfoque del director logra un efecto de impacto en el espectador de los que no se olvidan; pocas veces el silencio entre dos personajes dijo tanto. Shelley Winters da vida a una antigua novia de Lancaster (en la vida real eran amantes), una mujer únicamente preocupada por la rebeldía de su hijo, a quien cree totalmente inocente del asesinato; y Telly Savalas ofrece una interpretación de policía irónico que lo empareja directamente con su futuro Kojack televisivo.

No faltan los detalles de humor en un film cuya dureza a veces se hace demasiado incómoda (una vez más por estamparnos la verdad en la cara, ésa que no queremos ver). Baste citar la relación telefónica del personaje central con un policía socarrón que ayuda con el papeleo a Lancaster. Su aparición final ante la cámara es antológica. Detalle suaves, y no por ello menos inteligentes, que hacen que el espectador sonría, mientras asiste a un desglose del ser humano en su variopinta condición. De estrenarse en nuestros días, ‘Los jóvenes salvajes’ seguiría molestando e incomodando a muchos. Su complejidad está por encima de toda la mediocridad reinante cuando se trata de hablar sobre la innata capacidad de destrucción entre los seres humanos.



Extraído de Blog de cine

Daniel Day-Lewis, siempre bien.


El príncipe invisible 

Por Mariana Enriquez




En la muy consultada y prestigiosa revista online Salon escribe una crítica de cine malísima que se llama Stephanie Zacharek. No le gusta nada y argumenta con severidad, es tan firma que parece tener razón siempre, cuando se enoja es implacable y cuando se burla da miedo. Debe ser una pesadilla ser director o actor/actriz y esperar por su reseña. Hace una semana, Stephanie la terrible reseñó Nine, el maltratado, con justicia, musical de Rob Marshall inspirado en 8 1/2 de Fellini. No le gustó, y lo desprecia con cierta actitud perdonavidas que es todavía peor que su disgusto encendido.
 
 
 
 

Sin embargo, e inesperadamente porque ella es impiadosa, salva al protagonista, el Guido Contini interpretado por Daniel Day-Lewis. Dice que Daniel sale indemne. Que es lindo verlo divertirse, a él, siempre tan serio. Agrega que la mejor escena es cuando se mete en un auto deportivo celeste a andar por Roma,"un hombre en una misión: verse fabuloso. Y, conectado con el espíritu del gran Mastroianni, lo logra. Ciao, bello".





¿Qué pasó? ¿Por qué Daniel Day-Lewis hace que le tiemblen las rodillas a esta mujer dura? Porque, hay que saberlo, pocas mujeres  no sufren de caída de calzones ante este hombre delgado, irlandés por adopción ("es que en Irlanda cuando te dicen que estás loco, es un cumplido", dice él, que escapó de su Inglaterra natal porque la prensa persigue su extravagancia), de ojos acerados y la sonrisa más linda del mundo.Qué agudo estuvo Carlos Sorín cuando llamó a su película de 1989 Eterna sonrisa de New Jersey (sí, Daniel filmó en la Patagonia Argentina con Sorín, ¿y usted qué hacía, muchacha? ¿Andaba hecha una tarada por los bares de Quilmes en vez de agarrar la Ruta 40?), Hay que detenerse en la sonrisa de Daniel. Quien se la haya olvidado cuando iluminaba esa habitación donde lo seducía Lena Olin en La insoportable levedad del ser -sobre libro de Milan Kundera- es porque tiene que tomarse un ginseng. Para repetir sonrisa extraordinaria se puede ver The Boxer (1997), una muy buena película de Jim Sheridan que pasó medio desapercibida, donde además exhibe un torso de novela. Raro eso en Daniel, que acomoda el cuerpo al personaje, de modo tal que puede ser una lágrima (como en Petróleo sangriento de P.T. Anderson, 2007, otra gran película) o un muchacho fibroso y tenso (como en Ropa limpia, negocios sucios, Stephen Frears, 1985, y una de las escenas gays -atentos chicos y chicas- más apasionadas que se hayan visto alguna vez en el cine indie casi mainstream). El caso de transformación más aplastante fue el que ocurrió cuando ganó su primer Oscar en 1990. El triunfo fue por Mi pie izquierdo, donde interpretaba a Christy Brown, un hombre paralizado por completo e incapaz de comunicarse salvo, justamente, por el pie del título. Claro, en la película no era la idea que el personaje resultara atractivo. Pero cuando apareció para recibir la estatuilla, de verdad que se escuchó una especie de rugido: subió con el largo pelo negro, mitad corsario mitad poeta irlandés, fino, elegante, simpático, el hombre más lindo del mundo. De antología.

Uno se olvida de Daniel Day-Lewis porque es un actor bastante raro y trabaja muy poco, cada vez menos (un promedio de cuatro años entre películas). Inglés, 60 años, hijo del poeta laureado Cecil Day-Lewis, casado con la hija de Arthur Miller (Rebecca, escritora y directora), en un momento dejó todo para dedicarse a hacer zapatos en Florencia y le gusta la carpintería.






Bueno, lo que él quiera. Además, claro, está esa famosa inmersión en el personaje y su hiperseriedad, que en general le sale muy bien (vamos: la levedad puede ser terriblemente aburrida también, cuando no directamente pavota, y a veces dan ganas de ver a alguien que sé tome algo en serio). Pueden resultar, hay que admitirlo, abrumadores. A su talento y su método nos referimos. Salvo que este último sea parte del mito. Ultimamente todo parece indicar que así es. Nine es una película mala, pero él está encantador. Es divertido, es lindo, es gracioso, es creíble, se banca no ser un tano fortachón y lleva con gran dignidad su flacura firme y cuando se tira sobre una mesa a fumar, con anteojos negros y sombrero, dan ganas de saltar a la pantalla y cantarle estupideces en italiano. O decirle "Ciao bello", con las rodillas hechas un temblor.


Fuente: Pagina 12, suplemento Radar, 7/2/2010





miércoles, 4 de abril de 2018

La interprete olvidada: Viveca Lindfors, (1920-1995).




Elsa Viveca Lindfors Torstensdotter (29 diciembre 1920 hasta 25 octubre 1995) fue una sueca actriz de cine y cantante.


Vida y carrera 

Lindfors nació en Uppsala , Suecia , hija de Karin Emilia Therese ( née Dymling) y Axel Torsten Lindfors. 
Se formó en la Royal Dramatic Theatre School de Estocolmo. Poco después, se convirtió en una estrella de teatro y cine en Suecia. Ella se mudó a los Estados Unidos en 1946 después de haber sido firmada por Warner Bros. y comenzó a trabajar en Hollywood. Apareció en más de cien películas, incluidas Night Unto Night , No Sad Songs for MeDark City , The Halliday Brand , King of Kings , An Affair of the Skin , Creepshow , The Sure Thing y Stargate . Ella apareció con actores como Ronald Reagan , Jeffrey Hunter , Charlton HestonLizabeth Scott y Errol Flynn .
Lindfors apareció con frecuencia en la televisión, generalmente como estrella invitada, aunque interpretó el papel principal en la miniserie la tía de Frankenstein . La mayoría de sus apariciones en televisión fueron en los años 1950 y 1960, con un resurgimiento en la década de 1980 y principios de la década de 1990. En 1990 ganó un Premio Emmy por su aparición en la serie de ABC Life Goes On . Fue nominada para un Emmy en 1978 por su papel secundario en la película para televisión A Question of Guilt . 


En 1962 compartió el Oso de Plata a la mejor actriz, premio con Rita Gam en el Festival de Berlín , por sus actuaciones en Tad Danielewski 's Sin salida . Entre sus últimos papeles cinematográficos, quizás el más memorable es el amable y mundano sabio Taub en The Sure Thing (1985).
Lindfors estuvo casada cuatro veces: con Harry Hasso , un director de fotografía sueco; Folke Rogard , un abogado sueco y presidente de la Federación Mundial de Ajedrez ; Don Siegel , el director; George Tabori , escritor, productor y director húngaro. Ella tenía tres hijos: dos hijos (John Tabori con Hasso, y el actor Kristoffer Tabori, con Siegel) y una hija (Lena Tabori , con Rogard). 


En los últimos años de su vida, ella enseñó actuación en la Escuela de Artes Visuales en Nueva York, y tuvo un papel principal (esencialmente interpretándose a sí misma) en El último verano en los Hamptons de Henry Jaglom (1995). El mismo año regresó al Strindberg Festival en Estocolmo para actuar en la obra In Search of Strindberg , que se había producido a principios de ese año en el Actors Studio .  Lindfors era una ciudadana estadounidense naturalizada y demócrata liberal que apoyó la presidencia de Jimmy Carter y más tarde dijo de su ex co-estrella Ronald Reagan eso, "Ronnie no era una gran estrella. Él no llevaba suficiente peso. Pensar que el tipo se convirtió en presidente es realmente divertido ".

Muerte 

Murió a causa de complicaciones de la artritis reumatoidea a la edad de 74 años en su Uppsala natal , y fue sepultada en Suecia.  En la ciudad de Nueva York, se celebró un servicio en el Actors Studio, donde Gene Frankel , quien la había dirigido en I Am a Woman y Brecht en Brecht .

Filmografía parcial

1948
Aventuras de Don JuanReina Margaret
1949Noche a la nocheAnn Gracie
1950Ciudad oscuraVictoria Winant
1950PetardeoLysa Radoff
1950Este lado de la leyEvelyn Taylor
1950No hay canciones tristes para míChris Radna
1950El misil voladorKarin Hansen
1951Cuatro en un JeepFranziska Idinger
1951Viaje a la luzChristine Thorssen
1952Jinetes de la venganzaElena de Ortegaaka The Raiders
1955MoonfleetSra. Minton
1955Corre por la cubiertaHelga Swenson
1958¡Yo lo acuso!Lucie Dreyfus
1959Cuero crudoLuisa Esquivel Y Hadley1 episodio
1960Johnny MedianocheSimone en el episodio "X Equals Murder")
1960La historia de RuthEleilat
1960Bodas y bebésBea
1961Rey de ReyesClaudia
1961TempestadCatalina la grande
1961Los IntocablesSra. Jarreau
1961Ciudad desnudaLulu Kronen1 episodio
1962Sin salidaInezaka pecadores ir al infierno
1962/1964Los defensoresMady Lorne / Madeline Flanders2 episodios
1963Los condenadosFreya Neilsonaka estos son los malditos
1964Viaje al fondo del marDra. Laura Rettig1 episodio
196412 O'Clock HighNicole Trouchard1 episodio
1965Idea genialDr. Larstadt
1965BonanzaAngela Bergstrom1 episodio
1965/1966Ben CaseySra. Boone / Vivian Bennett2 episodios
1967El diario de Ana Frankpelícula de televisión
1967/1969El FBIIda Salzman / Eva Bolen2 episodios
1970Caldero de sangreTania
1970Los pasantesJennie1 episodio
1972Una casa sin fronterasSeñorita Elvira
1973La campana del infiernoMarta
1973Como somosPaula Reisner
1976Bienvenido a LASusan Moore
1978Una cuestión de culpaDr. RosenPelícula de televisión. 
Premio Emmy nominación a Sobresaliente 
Actuación de una Actriz de Reparto 
en un Drama o Comedia
1978NoviasBeatriz
1978Una bodaIngrid Hellstrom
1979VocesSra. Lemon
1981La manoDoctora
mil novecientos ochenta y dosDentro del Tercer Reichgitanapelícula de televisión
mil novecientos ochenta y dosUn programa de espantoTía Bedelia
mil novecientos ochenta y dosDinastíaAdriana1 episodio
1983Dies rigorose LebenAda
1984Trapper John, MDZella Korevechi1 episodio
1984PasionesLilapelícula de televisión
1984Locura silenciosaMrs. Collins
1985The Sure ThingProfesor Taub
1987La tía de FrankensteinHannah von Frankenstein7 episodios
1987Río RachelHarriet White
1989Fuera de lugarZofia
1989Flickan vid stenbänkenStorrådaSeries de Televisión
1990La vida continuaSra. Doubcha1 episodio 
Premio Emmy por huésped excepcional 
actriz en una serie dramática
1990El exorcista IIIEnfermera X
1990China BeachIlsa1 episodio
1991ZandaleeTatta
1991Niño de la Oscuridad, Niño de la LuzIda Walsh
1992Norte de PittsburghRosa AndrettiNominación al premio Genie a lamejor actriz
1993Ley y ordenHelga Holtz1 episodio
1994StargateCatherine Langford
1995El verano pasado en los HamptonsHelena Mora