Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Estrellas en el cielo: Ava Gardner.

Ava Gardner: La actriz más bella del mundo

Escrito por Gustavo Arturo




“Le bastó estar allí para que el mito prosperase: la leyenda de una belleza que se dirigía directamente a lo clásico, a los orígenes mismos de toda noción del equilibrio. Aunque sus papeles estuviesen perdidos en la mediocridad del siglo, Ava representó la sublimidad de la belleza en la idea y en la forma”.
Terenci Moix.

“Sin intentarlo era una mujer muy sexy. Todo lo que tenía que hacer eran entrar en una habitación”.
Arlene Dahl.

A los diez años contemple, admire y me excitó el magnetismo sexual que irradiaba la presencia de Ava Gardner, en ese momento estaba en el esplendor de su belleza física y pude captar de forma visible la diferencia entre una chica atractiva y una mujer que transpiraba erotismo, al grado de provocar sueños eróticos a los espectadores, que la hicimos uno de los grandes sex-symbols y una de las máximas estrellas de la historia de la MGM, a pesar de una filmografía compuesta por cintas en las cuales domina la mediocridad y sólo unas seis o diez de ellas, entre cincuenta y siete títulos, merecen ser recordados como algo más que meros vehículos para el lucimiento de la actriz.

Ava Lavinia Gardner nació el 24 de diciembre de 1922, en el pequeño poblado de Brogden, Carolina del Norte y murió el 25 de enero de 1990. Fue la última de los siete hijos de Mary Baker Gardner. Creció en el seno de una familia de granjeros de escasos recursos y Ava tenía que ayudar a recoger tabaco en el campo. Al sobrevenir la Gran Depresión de 1929, se marchó, junto con sus padres a Newport, New Virginia, en donde pusieron una casa de huéspedes, atendida por ella y su madre, pues sus hermanas mayores ya se habían casado y el padre, al poco tiempo de llegar a Newport, cayó enfermo, con una infección de pecho, que no le permitía bajarse de la cama, hasta que murió un año más tarde.

La madre mantenía un rígido control sobre la hija, conforme iba creciendo y su cuerpo adquiría la silueta escultural, junto con sus atractivos ojos verdes, cabellos castaños, pómulos prominentes y labios sensuales que le abrieron las puertas de Hollywood. Ava recordaba que la primera cinta que vio fue “Tierra de pasión” (Red dust, 1932) con Clark Gable y Jean Harlow, sin saber que veinte años después haría el papel de Kelly, justamente al lado de Gable en el remake de dicho filme titulado “Mogambo” (Mogambo, 1953).

En el verano de 1940 al pasar unas vacaciones en Nueva York, con su hermana mayor Bappie, quien vivía con su esposo el fotógrafo Larry Tarr, le hizo una serie de fotos para promocionar su estudio, las cuales puso en el escaparate y un año más tarde se las mostró al buscador de talentos de la MGM Ben Jacobson, quién consiguió la autorización de Howard Dietz, jefe de publicidad de la MGM para hacerle una prueba. Al oírla hablar con su acento sureño, decidieron fuera sin sonido, una vez que consultaron con Marvin Schenck, quién estaba a cargo de los buscadores de talentos. La impresión de la prueba, según la narraba Schenck y la retoma Jane Ellen Wayne en su libro “Los Hombres de Ava” es esta: “Fue desastrosa. Terrible. Pero de cualquier modo vimos la prueba y nos dejó sin aliento. Se veía torpe e incómoda, pero todos queríamos acostarnos con ella. ¡Que mujer!”.

La prueba se mandó a Los Angeles y se tuvo una opinión similar. Se les ordenó la enviaran a la costa oeste, donde le harían un nuevo estudio. Ava llegó a Hollywood el 23 de agosto de 1941 y realizó la prueba con sonido, bajo la dirección de George Sydney. Cuando vio la demostración Louis B. Mayer señalo, palabras más o menos: “no sabe hablar y no sabe actuar, pero es sensacional. Mándala a estudiar durante un año y le repetimos la prueba”. Le dieron un contrato de 50 dólares semanales, por siete años, con evaluaciones semestrales y opción a renovarlo o cancelarlo a criterio del Estudio, tal y como se estilaba en la época.

En la primera semana en la MGM durante un recorrido, llegó al set de “Música y Juventud” (Babes on Broadway) en el momento del rodaje de la escena donde Mickey Rooney hacía una imitación de la explosiva brasileña Carmen Miranda, con todo y su enorme sombrero adornado de frutas tropicales. Fue presentada con Mickey, quién desde ese momento la asedió hasta lograr casarse con ella el 10 de enero de 1942. La actriz en su libro de memorias “Ava mi vida”, relata sus temores y prejuicios ante el sexo en su primera noche, ya que su madre, como buena provinciana, nunca había hablado sobre ello al respecto. Por su parte Rooney declararía con manifiesto orgullo su gran satisfacción de ser el primer hombre en “poseer” a la diosa sexy Ava Gardner, al comprobar que era virgen.

El matrimonio fue un desastre desde el inicio. Mientras Ava se hubiera resignado a ser ama de casa y olvidarse de su carrera cinematográfica, Mickey sólo reconocía una obligación para con su esposa: el compartir su cama: el resto del tiempo se lo pasaba filmando o en compañía de sus amigos jugando golf y de parranda con otras mujeres. El divorcio se le concedió el 21 de mayo de 1943, coincidiendo, ese mismo día con la muerte de la madre de la actriz que padecía un cáncer desde meses antes.


Mickey en ningún momento influyó para que la MGM le diera algún papel y el estudio no le dio trato especial, ya que primero querían siguiera aprendiendo, sobre todo, a hablar bien y quitarse el fuerte acento sureño con sus clases de dicción que le daba la maestra Gertrude Vogeler, quién fuera caricaturizada estupendamente por Gene Kelly y Stanley Donen en la siempre recordable secuencia de “Cantando en la lluvia” de enseñanza de dicción.

Después de su separación de Rooney inició una relación con Howard Hughes. En su autobiografía afirma sólo haber sido buena amiga durante toda la vida del excéntrico multimillonario, quién solía reconocer que siempre le había intrigado que tanto Katherine Hepburn como Ava Gardner rechazaron todas sus propuestas matrimoniales, mientras un sinfín de estrellitas hacían lo indecible con tal de atraparlo.


Lana Turner y Ava Gardner fueron amigas, casi inseparables, desde que llegó a Hollywood la sureña y aunque Lana no le presentó a su exesposo, el músico Artie Shaw en 1945, la relación no se marchitó a consecuencia de Ava casarse con Artie el 17 de octubre de ese año. Todo indica que aparte de ser muy inteligente, Artie era muy conflictivo en sus relaciones sexuales. Presumía de intelectual y se burlaba de Ava porque sólo hubiera leído un libro en su vida: “Lo que el Viento se Llevó” de Margaret Mitchell, amén de ordenarle que se callara, debido a su ignorancia, cuando estaban en reuniones con intelectuales, haciendo hincapié en haberse casado con ella por su belleza y cuerpo, pero no por su cerebro. Obviamente le matrimonio no duro mucho tiempo, al separarse en 1946.

Según una amiga intima, la relación con Artie le produjo una especie de quiebre o giro en su conducta a la actriz. Se tornó agresiva en su relación con los hombres, como si buscara desquitarse de ellos. Era fornicar y salir corriendo. Solo sexo y risas, como lo señala Jane Wllen Wayne en su libro ya citado. En el invierno de 1946 se veía, prácticamente al mismo tiempo, con Fernando Lamas, Peter Lawford, Mel Torme y John Huston. Igualmente su afición al la bebida s empezó a ser notoria.

En su autobiografía Ava nos relata “En el período comprendido entre 1941, cuando llegue a Hollywood, y 1946, cuando rodé “Posada Sentimental” (Whistle stop) y “Los Asesinos” (The Killers), aparecí en diecisiete películas. Nadie se dio cuenta. Las películas no eran memorables, que digamos y necesitarías una lupa para verme”.
Y efectivamente sería hasta que hizo “Posada Sentimental” o “El Truhán como se conoció en México “Whistle stop” dirigida por Léonide Moguy, la cual a pesar de ser una mala película al ser proyectada en un preestreno de prueba en un cine de Pomona, el público masculino respondió con gran entusiasmo a las fogosas escenas entre George Raft y la actriz. Ava, con sus labios abiertos acercándose provocativamente a los de Raft. Igualmente tuvo una escena trayendo solamente una bata de seda, delineando su escultural cuerpo, dejando poco para la imaginación calenturienta de los espectadores. Así, después de 17 filmes, en el 18, gracias a los buenos oficios de Moguy, no tuvieron necesidad los espectadores de una lupa, para distinguir a Ava Gardner en “Posada Sentimental”.



Después de trabajar como productor asociado, en la Warner Brothers, al lado, principalmente, de Hal Wallis, el columnista y guionista Mark Hellinger decidió probar fortuna como productor independiente en la Universal, con una adaptación del cuento “Los Asesinos” de Ernest Hemingway. Hal Wallis le ayudó “prestándole” a su recién contratado descubrimiento Burt Lancaster y como había visto “Posada Sentimental” consideró estaría perfecta Ava Gardner en el rol de Kitty Collins, la chica que causaba la perdición del exboxeador “El Sueco”. En un principio la MGM se rehusaba a ceder a la Gardner, pero después de comprometerse a que la utilizaría por lo menos seis semanas, pagándole al estudio 1.000 dólares semanales, aceptó participará en “Los Asesinos” (The Killers, 1946), bajo las órdenes de Robert Siodmak, siendo la cinta que encumbró a sus protagonistas Ava Gardner y Burt Lancaster.

Y si bien Ava había dicho no querer ser un sex-symbol, sino una actriz, será a partir de esas dos cintas que se fue moldeando su personaje y personalidad, deviniendo en uno de los máximos objetos sexuales del cine americano de los años cuarenta y cincuenta, sin que a la mayoría del público le importaran sus capacidades histriónicas, frente a esa belleza que personificaba, conforme a las gacetillas de la época, la imagen hecha carne del sexo devorador.


A partir de allí comenzaron los buenos papeles para Ava en la MGM o por lo menos que la pusieran al lado de las grandes estrellas ya consagradas del estudio como Clark Gable en “Mercader de Ilusiones” (The hucksters). Más tarde haría en 1948 “Venus Era una Mujer” (One touch of Venus). Se trata de una comedia tonta, en la cual una estatua de la diosa Venus de Anatolia, cobraba vida, gracias al beso que le daba el superintendente de la tienda (Robert Walker) en que estaba en exhibición. La cinta resultó un fracaso en su estreno, pero pronto se corrió la voz que cuando “adquiría” vida la estatua, Ava sólo estaba cubierta por una ligera túnica que dejaba poco a la imaginación, convirtiéndose así en un triunfo para la Gardner su participación en esta cinta camp, cuando paso a formar parte de los programas dobles. Para no variar sostuvo durante la filmación un tórrido romance con su coprotagonista Robert Walker, teniendo un desenlace desagradable debido a la conducta violenta del actor, provocada por su alcoholismo.

Siguió “Soborno” (The Bribe) en donde era una cantante de un cabaretucho de mala muerte, perdido en un país imaginario de Centroamérica, la cual se enamoraba de un agente federal interpretado por Robert Taylor, con el cual, para variar, tuvo un romance extra cámaras.


“El Gran pecador” (The Great Sinner) basada en la obra “El Jugador” de F. Mijailovich Dostoyevski, a pesar de estar dirigida por Robert Siodmak y participar en ella Gregory Peck, Melvyn Douglas y Ethel Barrymore fue un completo desastre, yéndole un poco mejor, en cuanto a resultados en taquilla, en su siguiente cinta “Mundos Opuestos” (East Side, West Side), regular melodrama en donde, una vez más, era una cantante que trata de seducir a James Mason, casado con Barbara Stanwyck.

A finales de 1948 Ava comenzó a andar con Frank Sinatra, a quién había conocido en 1946 cuando él salía con Lana Turner y en algunas ocasiones los acompaño la Gardner en sus correrías. Frank y Ava se casaron el 7 de noviembre de 1951. Su relación fue intensa y tormentosa, plagada de un sinnúmero de encuentros y desencuentros, con pleitos violentos y reconciliaciones apasionadas, antes y después de su matrimonio y cada uno opinaba que el otro era el amor de su vida, pero también sabían que no podían vivir demasiado tiempo juntos. (En una ocasión en que estaban distanciados, Frank fue a buscar a Ava, con la intención de reconciliarse, pero al llagar a la casa y encontrarla con Lana Turner, quién a su vez andaba huyendo del asedio de Fernando Lamas y había estado casada, al igual que Ava , con Artie Shaw, así como amante de Sinatra, se agudizó la pelea al acusarlas –Frank- de estar “comparando sus notas” sobre el comportamiento de sus hombres, destruyendo, el cantante, el mobiliario de la sala, pero sin llegar a golpear, en esa ocasión, a las mujeres.
En 1950 filmó para la RKO “Odio y Orgullo” (My Forbidden Past) al lado de Robert Mitchum, sin mayor pena que gloria. Ese mismo año marchó a España, por primera vez, a filmar “Los Amores de Pandora” (Pandora and the flying dutchman), cinta pretenciosa y fallida de Albert Lewin.

Fuera de los sets el rodaje de “Los Amores de Pandora” implicó su enamoramiento de España, la cual, con el paso del tiempo, se volvería uno de sus lugares favoritos de residencia. Tuvo un “desliz” con el lidiador catalán Mario Cabré, que en la cinta hacía, obviamente, el papel de torero. En su autobiografía la actriz confiesa que después de una noche de parranda, al despertarse se encontró en la cama junto a ella, a Mario: “Fue la única vez y no hubo más. Pero no importaba. Mario estaba dispuesto, resuelto, y era más que capaz de anunciar su buena fortuna a los cuatro vientos”. Efectivamente Cabré se puso a conceder entrevistas, como si repartiera derechazos y naturales en el ruedo, declarando su pasión por Ava y lo bien que la pasaban juntos.

Al mismo tiempo en la MGM se preparaba el relevo de Louis B. Mayer por Dore Schary, un ejecutivo menos paternal y mojigato que Mayer, el cual al tomar las riendas del estudio entró en contacto con Ava, pues quería darle un impulso a su carrera, al considerar no se le había prestado la atención debida a su potencial taquillero. Schary le dio el el rol de la mulata “Julie Laverne”, en el remake de la novela – río de Edna Farber “Magnolia” (Show Boat), a pesar de en un principio pensó en Dinah Shore o Lena Horne, pero el director George Sidney insistió que el papel estaba a la medida de Ava Gardner y no se equivocó, pues aunque los protagónicos eran la edulcorada pareja de Kathryn Grayson (Magnolia) y Howard Keel (Gaylord Ravanel), quién brilla intensamente en esa comedia musical es Ava. La actriz grabó sus canciones “Bill” y “Can’t Help Loving That Man” (No puedo dejar de amar a mi hombre), pero el productor no quiso utilizarlas siendo doblada por Annette Warren, sin embargo por razones de contrato, al momento de hacer el disco, con la banda sonora, se tuvo que disponer de la grabación de Ava y el público siempre lamentó no se hubieran incluido en la película.

“Pero Ava Gardner era, ES, no la belleza que pasa sino la belleza detenida en su movimiento para que podamos verla veinticuatro veces cada segundo -que es lo que dura la eternidad en el cine”.
Guillermo Cabrera Infante

“Ella es salvaje e inocente, entregada al amor pese a todos los desastres”.
Robert Graves.

“La imagen se crea como totalidad no sólo por la intención del argumento, sino también por la naturaleza misma del actor, en relación con su propia personalidad individual”.
A. Pudovkin.

Antes de ser un éxito “Magnolia” tuvo que filmar el regular western “Estrella del Destino” (Lone Star) con Clark Gable y Broderick Crawford. Para luego dar paso a otra de sus grandes interpretaciones en “Las Nieves del Kilmanjaro” (The snows of Kilmanjaro) dirigida por Henry King, en el rol de Cynthia, el amor imposible de Gregory Peck, en esta versión exitosa del cuento de Ernest Hemingway, en el cual la simbiosis de personaje – actriz en que resulta harto problemático disociar uno de otro, comienza a ser clara o definitoria en “Las Nieves del Kilmanjaro”.
Acepto realizar el western “Una Vida por Otra” (Ride, Vaquero) dirigida por John Farrow, al lado de Robert Taylor, Howard Keal y Anthony Quinn, a cambio de la promesa, que si le cumplieron, de estar en “Mogambo” (Mogambo) de John Ford, con Clark Gable y Grace Kelly, por cuya memorable caracterización de Eloise (Honey Bear) Kelly conseguiría su única nominación al Oscar de Mejor Actriz.


Las escenas de interiores de “Mogambo” se rodaron en Londres y en cuanto se terminó su filmación. Ava se puso a trabajar, allí mismo en mayo de 1953, en “Los Caballeros del Rey Arturo” (Knights of the Round Table). Aunque era renuente a los filmes de época la aceptó porque la MGM había reconsiderado su anterior contrato, ofreciéndole uno nuevo con mayores ventajas para ella, en cuanto a un salario mínimo de 150,000 dólares por película, quedándose la productora con la opción de “prestarla” a otros estudios. “Los Caballeros del Rey Arturo” fue la primera producción en cinemascope que realizaba la MGM, con un reparto encabezado por Robert Taylor como Lancelot, Mel Ferrer era el rey Arturo, Stanley Baker el cruel Morded y Anne Crawford su ambiciosa hermana Morgana, mientras Ava Gardner la bellísima reina Guinevere.

Al terminar el rodaje y enojada con Frank Sinatra decide viajar a España, llegando el 12 de agosto a Madrid. A los pocos días le fue presentado el torero Luis Miguel Dominguín, encuentro que relata Antonio D. Olano en su libro “Dinastías” de la siguiente forma: “Fue el propio Perico, hombre simpático y magnífico “celestino” en numerosas actividades, quien avisó a Luis Miguel que estaban allí Lana Turner y Ava Gardner. Fue por Lana, no salió trasquilado, pero de quien se enamoró verdaderamente fue de la belleza de Ava. Y comenzaron a vivir y a viajar juntos. Luis Miguel confesaba en sus Memorias que a ella fue a la única mujer a la que le arreó unas bofetadas. La primera paliza se la dio en Roma. Ava quería salir de noche y Luis Miguel se opuso. Escapó y quedó colgada de las rejas del jardín de la casa. La criada creyó que se había matado. Y la segunda vez que le arreó, fue en Estados Unidos, después de una noche de más vino tinto y whisky que rosas . . .” Y el torero en sus Memorias publicadas en la revista ¡HOLA! En 1983 agrega: “Decían que Ava era la mujer más bella del mundo, ¡y lo era!. Ella estaba en su época más esplendorosa y yo en mi mejor momento. En esa bola de nieve nos dejamos envolver los dos. Ava era muy celosa y posesiva. Manteníamos una relación eléctrica, brutal. Dábamos la sensación de que el uno se comería al otro. El hambre de Ava era insaciable, infinita”.

A principios de 1954 la Gardner y Luis Miguel fueron a Roma, para la filmación de “La Condesa Descalza” (The Barefoot Contessa) bajo la dirección del talentoso Joseph L. Mankiewicz. Y sin intentar conjugar el verbo “hubiera” en el tiempo pluscuamperfecto de los tontos, haciendo elucubraciones baladíes sobre cual sería el resultado si en lugar de Ava, la interprete habría sido otra de las arriba mencionadas, el hecho es que el personaje de “María Vargas”, ha quedado como paradigmático en la identificación de la persona que lo encarnó, asimismo es la mejor interpretación de Ava Gardner, al grado de que la fusión o identificación entre personaje y actriz es plena, confundiéndose más allá de la pantalla que es recreación y cual la personalidad real de la actriz, marcada como “La Condesa Descalza” para toda su vida. En su autobiografía la actriz reconoce que “no cabe duda de que La Condesa Descalza es con la que más me identifica la gente. Aquella maldita frase publicitaria: ‘El animal más bello del mundo’.

Después de una operación de cálculos biliares y de terminar abruptamente con Luis Miguel Dominguín, por simple razón de que el torero decidió casarse con Lucia Bosé se fue a Pakistán a filmar “Destinos Cruzados” (Bhowani Junction) dirigida por George Cukor, con Stewart Granger de su galán. Llevada por llevada por la mano diestra de George Cukor, con fama de ser un director de mujeres, supo ayudarla a sacar partido de su atormentado personaje de Victoria, logrando otra de sus actuaciones dignas de recordar.

Ava decidió ese año de 1955 quedarse a vivir de manera permanente en Madrid, comprando una finca que se conocía como “La Bruja”, en una zona de las afueras de la ciudad de nombre “la Moraleja”. Terminado su romance con Luis Miguel, Ava se compensó del abandono iniciando una relación con el cómico italiano Walter Chiari, quién había sido también novio de la Bosé. Su siguiente cinta fue “La Cabaña” (The Little Hut) en que Walter Chiari era un cocinero italiano, Stewart Granger su marido y David Niven su amante. Los cuatro naufragaban en una isla desierta y dadas las archisabidas limitaciones de la censura, aunque la obra original de Andre Roussin tiene diálogos picantes y situaciones atrevidas, es poco lo que se muestra en la cinta, salvo que todos estaban pensando en el sexo, pero no hacían mayor cosa al respecto, salvo que Ava aparecía casi siempre en traje de baño o enfundada en estilizados trajes tipo sarong, en que podía lucir su, multicitado, cuerpo escultural.


En enero de 1957 llegó a México a filmar, bajo las ordenes de Henry King “Y Ahora Brilla el Sol” ((The Sun Also Rises), participando por tercera ocasión en una cinta basada en una obra de Ernest Hemingway, en este caso “Fiesta” publicada en 1926, sobre un grupo de autoexiliados en Europa, dignos representantes de la llamada “generación perdida”.

La cinta es mucho mejor que lo que las opiniones de la época dejan advertir. Cuando se trata de la adaptación de una obra célebre y más de un autor “santón” como Hemingway, la mayoría de los críticos se sienten obligados a estimar que la adaptación esta por debajo de las posibilidades del material original.

En junio de 1957, por fin se legalizo la separación de Ava y Sinatra. En el libro biográfico de Frank Sinatra “A su Manera” de Kitty Kelly encontramos la siguiente cita de Ava: “Los problemas nunca estuvieron en la recámara. Siempre estuvimos estupendos en la cama. Los problemas comenzaban en el bidet”. Una amiga de la pareja dijo: “Había una fuerte atracción física por ambas partes, pero no podían ponerse de acuerdo en otras cosas que son necesarias en una relación”. Sinatra no quedó obligado, con motivo del divorcio, a pasarle una pensión, pero en rigor nunca dejó de ayudarla cuando tenía algún apuro económico, sobre todo en los últimos años de vida de la actriz, a raíz del ataque de apoplejía que sufrió en 1986 y cuya secuela de la enfermedad, la llevaría a la tumba. Frank dijo de ella cuando su muerte: “Ava fue algo muy importante en mi vida y nunca llegué a olvidarla del todo. Nos quisimos mucho, pero nuestra forma de vida no era la idónea para ser felices”.

Después de cobrar solo 90,000 dólares por su rol de la Duquesa de Alba en “La Maja Desnuda”, Ava quedo libre de su relación con la MGM, aceptando participar, por la cantidad de 400,000 dólares, en el filme “La Hora Final” (On the Beach) que dirigiría Stanley Kramer en Australia, en enero de 1959. Lo recordable de este filme con un elenco en donde estaban Gregory Peck, Anthony Perkins y Fred Astaire, es que quién destacaba era Ava Gardner, ofreciéndonos una de sus mejores actuaciones en el rol de una mujer alcohólica, a la cual su soledad y el vislumbre de la destrucción del mundo, la lleva a buscar desesperadamente consuelo en los brazos de un abúlico Peck, en una de sus más inexpresivas actuaciones.


Su viejo viejo amigo Nunnalley Johnson, la contrató para “El Ángel Vestía de Rojo” (The Angel Wore Red), rodada en Roma, a finales de 1959. Johnson, guionista y director, con fama de izquierdista y sospechoso de haber pertenecido al Partido Comunista en los años treinta, concibió una pretenciosa y rebuscada historia ubicada en la guerra civil española, en la cual un sacerdote renegado (Dirk Bogarde) que combate al lado de los republicanos, se enamora de la prostituta Soledad (Ava Gardner), pero viven en constante tensión, a causa de los conflictos de conciencia del clérigo. Abunda el diálogo anticlerical, al igual que sobre la solidaridad internacional y el compromiso de la izquierda con la lucha antifascista. Desafortunadamente, para el entendimiento del discurso y el mensaje de la cinta, la realización fue demasiado confusa, resultando un absoluto fracaso en la taquilla, quedando como una de las peores cintas de Ava Gardner.

Durante dos años se mantuvo en el tobogán del desenfreno, rechazando varios guiones entre los cuales estuvo el papel de Alexandra Del Lago, en la versión fílmica de la obra de Tennessee Williams “El Dulce Pájaro de la Juventud”, por considerarlo demasiado inspirado en ella misma el cual finalmente hizo Geraldine Page, pero de tal forma que resulta fácil concluir se trata de una recreación de aspectos de la personalidad de la Gardner. Unos pocos años después tampoco aceptó trabajar en “El Graduado”, en el papel que significó todo un triunfo para Anne Bancroft.

En 1962, otro viejo amigo, el guionista Philip Yordan, quién también vivía en España y estaba escribiendo el guión de “55 Días en Pekín” (55 Days at Peking) insistió con el productor Samuel Bronston que Ava estaría adecuada para el rol de la condesa rusa atrapada en medio de la rebelión de los boxers en China. Charlton Heston se oponía a la contratación de Ava, pero los coproductores europeos apoyaron la propuesta de Yordan, quién después se arrepentiría de su sugerencia, al grado de que debido a los problemas derivados del mal comportamiento de la actriz, se suprimieron varias escenas de la condesa. La película por esa y otras muchas razones resultó fallida y un fracaso económico para Bronston y artístico para Nicholas Ray. Heston en su autobiografía manifiesta su antipatía hacia Ava y señala que nunca olvidará la imagen de la actriz, totalmente borracha, toreando automóviles en pleno paseo de la Castellana, de Madrid.

Al año siguiente tuvo una pequeña pero destacada participación en el interesante filme “Siete Días de Mayo” (Seven Days of May) de John Frankenheimer, sobre un complot militar, encabezado por un general americano interpretado por Burt Lancaster, que busca derrocar al presidente de su país. Ava era su amante, a la cual abandonaba Lancaster. En venganza ayuda a Kirk Douglas a desenmascarar al ambicioso militar derechista, quién estaba molesto porque su presidente pretendía firmar un tratado de desarme nuclear con los soviéticos.

En septiembre de 1963 filmó por última ocasión en México bajo las órdenes de John Huston la adaptación de la obra de Tennessee Williams “La Noche de la Iguana” (The Night of the Iguana), al lado de Richard Burton, Deborah Kerr y Sue Lyon. Ava estuvo espléndida en su caracterización de Maxine, ofreciendo su última gran actuación, valiendo solamente su presencia, lo cual es mucho decir, estando Burton y la Kerr en el reparto, como razón para ver esta buena cinta de Huston.

El propio Huston insistió en llevarla en el rol de Sarah en su versión de “La Biblia…en el Principio” (The Bible, 1966), al lado de George C. Scott en el papel de Abraham. Ava y George se hicieron amantes. Scott era también aficionado a la bebida, por lo cual la relación pasaba por grandes momentos de apapacho y otros de enormes broncas, con episodios de destrucción de cuartos de hotel, tanto en Londres como en Los Angeles, aderezados con sus dosis de golpizas a la actriz. Sinatra tuvo que entrar al rescate de Ava, mandándole un mensaje a Scott, a través de dos guaruras para que terminara su acoso a la actriz, que ya no quería saber nada de su talentoso amante.

En estricto sentido a partir de “La Biblia… en el Principio” ya no encontramos ninguna actuación destacada o un personaje extraordinario interpretado por la Gardner, simplemente Ava se limitó a aportar su presencia y nombre como supuesto imán de taquilla en cintas como “La Tragedia de Mayerling” (Mayerling, 1969. “La Viuda del Diablo (Tam Lin, 1971). El Forastero” (The Life and Times of Judge Roy Bean) en la cual tenía una fugaz aparición, casi fantasmagórica, como la célebre actriz teatral Lilly Langtrey de finales del siglo XIX, en el viejo oeste, en la que sólo se le exigía verse bella, como la imaginaba el pintoresco juez Roy Bean (Paul Newman) enamorado de ella, por haber visto su imagen en el anuncio de una de sus obras. Fue la esposa de Charlton Heston en la cinta de desastre “Terremoto” (Earthquake, 1974). Permiso para Matar (Permission to Kill, 1975) la volvió a juntar con Dirk Bogarde, en esta historia de espionaje sin mayor relevancia. Junto con Elizabeth Taylor participo en la insufrible “El Pájaro Azul” (The Blue Bird, 1976) realizada por George Cukor en la Unión Sovietica. Lo único recordable de esa cinta, es que ambas actrices, rondando los 50 años, lucían bellísimas, para su edad, en sus papeles de Hadas. Formo parte de un extenso reparto de estrellas en otra cinta de desastre “Destino Final: Casandra (The Casandra crossing, 1977). En una olvidable de terror “El Centinela” (The Sentinel, 1977). Al igual que “Ciudad de Fuego” (City of Fire, 1979) “El Secuestro de un Presidente” (The Kidnapping of the President, 1980) “Priest of Love, 1981, “Regina” en 1982 y finalmente en la serie de televisión “Harem” (1985). En 1986 sufrió el ataque de apoplejía que la alejó de las cámaras y de la vista del público, hasta el día de su muerte el 25 de enero de 1990.

El periodista Joe Hyams, casado con Elke Sommer, realizó, a finales de los cincuenta, un amplio ensayo periodístico, publicado en Look, sobre Ava en que ahondaba en la vulnerabilidad de la estrella, abundando en referencias psicológicas, al grado de ser acusado de destruir la imagen glamorosa de la actriz: “No tuve intención de ser cruel –refutaba Hyams- “simplemente describí lo que encontré: Una mujer inquieta, atormentada, que corrió sin rumbo por la vida buscando la felicidad en un amor que nunca pudo encontrar”.

Terenci Moix en su ensayo publicado en su libro “Hollywood stories” en 1971, lo concluye así. “En todos los recuerdos de tantos momentos de aquel rostro fascinante, surge entonces la fatídica Pandora y el mito de la Condesa, cuyos hilos parecen mover, siempre, aquellas ansias nunca satisfechas de lo Absoluto. Perdida tal vez para el cine, llevando sus recuerdos por este exilio nunca concluido, noticia voraz para todas las prensas innobles, esa Ava mitificada por dos interpretaciones únicas triunfa sobre el olvido que los años imponen a la belleza; triunfa especialmente sobre aquel sistema que la quiso Venus rediviva, pero nunca fuego capaz de dar, en el desplante de su propia vida interior, una lección de arte por medio de personajes que la mereciesen”.

“Como el de María D’Amato, el destino de Ava Gardner fue el de pasear su imperial belleza por el mundo de los sueños… para comprobar que eran, simplemente, sueños de hojalata”.


Por su parte Gregory Peck en un amplio comentario recogido en el libro autobiográfico de la actriz “Ava: mi vida” nos señala, entre otras cosas: “En el transcurso de los años trabaje con Ava en tres películas totalmente distintas: El Gran Pecador”, “Las Nieves del Kilmanjaro” y “La Hora Final”. No cabe duda de que Ava adquirió mucha experiencia y madurez con cada una de ellas. Siempre la he admirado como actriz y he sentido que no ha sido lo suficientemente apreciada como tal, porque la gente quedaba prendada de su belleza y no esperaba nada más de ella. Además, ella tampoco era demasiado ambiciosa en lo que respecta a convertirse en una gran actriz. Y sin embargo fue mejorando constantemente y, si la juzgamos por sus mejores interpretaciones, creo que desde luego puede considerarse como una de las buenas actrices de cine”.

El sino de Ava Gardner es que conforme escalaba los peldaños de la fama y la productora la iba moldeando en esos roles de diosa de la belleza inalcanzable o de vida atormentada, en que iba causando la ruina o utilizando a los hombres como meros vehículos de su placer, se fue confundiendo, paulatinamente, para el público y en cierto sentido para ella misma, su imagen fílmica con la que se esperaba desarrollara en la vida real. O quizás fue a la inversa la vida privada terminó dominando a la del celuloide. Lo cierto es que si bien el slogan de “El animal más bello del mundo” era idiota, en cuanto denotaba la vulgaridad de la utilización de su imagen como mero objeto de consumo, derivado de su voluptuosidad y la fuerza de su magnetismo físico para provocar los sueños eróticos de los espectadores, no cabe duda que el de “La actriz más bella del mundo” resulta justo para sintetizar su paso por las pantallas cinematográficas del orbe.




Filmografia

Maggie (Tv, 1986, inédita)
The long hot summer (TV, Un largo y cálido verano, 1985)
Knots Landing (TV, 1985)
Harem (TV, 1985)
A.D. Anno Domini (TV, 1984)
Regina Roma (íd., 1982)
Priest of Love ("Sacerdote del amor", 1981)
The Kidnapping of the President ("El secuestro del presidente", 1980)
City on Fire ("Emergencia", 1979, Alvin Rakoff)
The Sentinel ("La centinela", 1977, Michael Winner)
El puente de Casandra (1977, George Pan Cosmatos)
The Blue Bird ("El pájaro azúl", 1976, George Cukor)
Permission to Kill ("El hombre que decidía la muerte", 1975, Cyril Frankel)
Terremoto (1974, Mark Robson)
The Life and Times of Judge Roy Bean ("El juez de la horca", 1972, John Huston)
The Ballad of Tam Lin. (1969) aka: The Devil's Widow (1972)
Go west (1971) (F.A.D)
Mayerling (íd., 1968, Terence Young)
La biblia ("The bible", 1966, John Huston)
La noche de la iguana ("The night of iguana", 1964, John Huston)
Siete días de mayo (1964, John Frankenheimer)
55 días en Pekín ("55 days at Peking", 1963, Nicholas Ray)
The Angel Wore Red ("Los ángeles visten de rojo", 1960, Nunnally Johnson)
La hora final (1959, Stanley Kramer)
La maja desnuda (1959)
Sun Also Rises, The ("Fiesta", 1957)
Little Hut, The ("La cabaña", 1957, Mark Robson)
Bhowani Junction ("Cruce de destinos", 1956, George Cukor)
La condesa descalza (1954, Joseph L. Mankiewicz)
Knights of the Round Table ("Los caballeros del rey Arturo", 1953, Richard Thorpe)
Mogambo (íd., 1953, John Ford)
Ride, Vaquero! (1953, John Farrow)
Las nieves del Kilimanjaro (1952, Henry King)
Lone Star ("Estrella del destino", 1952, Vincent Sherman)
Show Boat ("Magnolia", 1951, George Sidney)
My Forbidden Past ("Odio y orgullo", 1951, Robert Stevenson)
Pandora y el holandés errante (1951, Albert Lewin)
East Side, West Side ("Mundos opuestos", 1949, Mervyn LeRoy)
The Great Sinner ("El gran pecador, 1949, Robert Siodmak)
The Bribe ("Soborno", 1949, Robert Z. Leonard)
One Touch of Venus ("Venus era mujer", 1948, William A. Seiter)
The Hucksters (1947)
Singapore (1947)
The Killers ( Forajidos' en españa, 1946, Robert Siodmak)
Whistle Stop (íd., 1946)
She Went to the Races (1945)
Three Men in White (1944)
Maisie Goes to Reno (1944)
Ghosts on the Loose ("La casa encantada", 1943)
Mighty Lak a Goat (1942)
Joe Smith, American (1942)


Fuentes: Portal Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Ava_Gardner
Portal Cineforever, http://www.cineforever.com/2007/07/05/ava-gardner-la-actriz-mas-bella-del-mundo-primera-parte/
http://www.cineforever.com/2007/07/06/ava-gardner-la-actriz-mas-bella-del-mundo-segunda-parte/



martes, 25 de septiembre de 2012

Animacine: Antz.



Antz (titulada Antz en Argentina y México, Antz, Hormigaz en España y Hormiguitaz en Venezuela) es una de las primeras películas animadas enteramente por computadora.




Argumento

Z es una hormiga neurótica e insegura que forma parte de una colonia de millones de hormigas. Z nació siendo un obrero y se queja constantemente de su labor, algo que su amiga Azteca se toma a la ligera. Mientras, Bala la princesa de la colonia se queja de su monótona y aburrida vida, mientras su madre la Reina le dice que debe asumir su papel dentro de la colonia al igual que el resto de hormigas. Un día, Z va a una discoteca junto a su mejor amigo, Weaver, una hormiga soldado de carácter alegre y muy buen amigo de Z. Mientras estaba en la barra de la discoteca, un borracho le dice a Z que existe un mágico lugar llamado Insectopía donde todas las hormigas son iguales y donde no hay necesidad de trabajar para conseguir comida. Z no se cree la historia del borracho, pero de repente, Bala que estaba buscando un rato de diversión se acerca a Z y le propone bailar, Z se enamora locamente de Bala pero a ella no le interesa lo más mínimo. Pero Z se ve enfrascado en una refriega y se separa de Bala. Esa misma noche, Z le pide a su amigo Weaver que le cambie su puesto para el desfile del día siguiente para poder volver a ver a Bala, Weaver accede a regañadientes.

Z pensaba que el desfile era una mera instrucción militar, pero los Altos Mandos militares planean una guerra contra las termitas pues estas supuestamente han invadido su territorio. El General Mandible, jefe supremo de los ejércitos los arenga a la batalla y los soldados parten hacia el territorio de las termitas. Durante el viaje, Z se hace amigo de un soldado llamado Barbatus que promete protegerle de todo peligro.

Las hormigas llegan al campo de batalla pero las termitas no se han presentado, pero todo es una emboscada y las hormigas y las termitas se terminan enfrentando entre ellas con clara superioridad de estas últimas. Z perseguido por una termita cae a un agujero durante la batalla. Al final de esta, Z sale de su escondite y descubre que en el campo de batalla hay miles de hormigas muertas y cientos de termitas muertas. Entre el desastre, Z descubre la cabeza de Barbatus cortada y este muere poco después. Z regresa al hormiguero donde es recibido como un héroe militar y distinguido por el propio general Mandible. Z es presentado ante la Reina y la princesa Bala que lo reconoce como un obrero, Mandible ordena su arresto y Z toma a Bala de rehén y ambos caen por un pasadizo a la superficie. Z y Bala quedan a la intemperie y Z le propone ir a buscar Insectopía, Bala acepta a regañadientes.


Finalmente logran llegar a Insectopía tras muchos problemas. Mientras, en el hormiguero, la rebelión de Z ha azuzado a las demás hormigas obreras que se han rebelado contra sus jefes debido al mal trato y a las pésimas condiciones. Mandible para arreglar la situación dice que Z solo piensa en sí mismo y que cuando se acabe la construcción del Mega Túnel se mejoraran los derechos de estos, los obreros regresan al trabajo. Mientras, Weaver ha ocupado el lugar de Z en sus labores como obrero y comienza a salir con la amiga de este, Azteca. Durante el discurso de Mandible, este reconoce a Weaver entre la multitud y lo ordena ir a su presencia, también le ordena al coronel Cutter que vaya a buscar a la princesa Bala. Mandible interroga sin piedad a Weaver que se niega a hablar sobre el paradero de Z, pero Mandible amenaza con matar a Azteca y Weaver finalmente confiesa que Z está en Insectopía, además, Mandible ordena a Cutter que mate a Z. Cutter logra devolver a Bala al hormiguero, pero Z se le escapa. Bala es llevada ante Mandible y descubre los planes del general y es encerrada dentro de la sala de interrogatorios. Z regresa al hormiguero donde se reencuentra con Bala y se besan. Entonces, ambos descubren el plan de Mandible, planea matar a la Reina y a todas las hormigas obreras pues la construcción del Mega Túnel da hasta un lago cercano, además, Mandible ha eliminado a todos los soldados leales a la Reina en aquella batalla perdida contra las termitas. Z y Bala deciden convencer a todas las hormigas de que cesen de cavar. Pero es muy tarde y el hormiguero comienza a inundarse. Mientras, en la superficie, Mandible junto al coronel Cutter y a sus tropas les dice que llegó el momento de crear un nuevo futuro. Las hormigas atrapadas deciden crear una torre de hormigas para llegar a la superficie, Z logra llegar a la superficie pero cuando Mandible intenta arrojarlo al vacío, Cutter lo golpea y ayuda a Z a subir, pero Mandible furioso carga contra Cutter, pero Z se interpone y Z y Mandible caen al vacío, Z cae al agua pero Mandible se estrella contra una rama seca muriendo. Cutter salva a Z y ordena a los soldados salvar a las hormigas, ya todos a salvo, Z y Bala se casan y crean una nueva colonia con Cutter como su general.


Complejidad filosófica

El nombre Hormigaz, Hormiguitaz o Antz (nombre original), se ve resaltada la Z, que a la vez de ser el nombre de la hormiga protagonista, es también muy representativo a la trama, ya que los altos mandos militares de las hormigas soldado, planean deshacerse de las hormigas obreras que consideran débiles, para así formar una colonia donde solo existan hormigas soldado considerados por los mandos militares como una raza superior. El gobierno es monárquico ejercido por la reina una líder conservadora, pero los militares planean imponer el totalitarismo y el militarismo, y para pasar por sobre el poder de la reina, envían a los soldados leales a la reina a una guerra perdida.

La película desde el principio hasta el fin, expresa muchas críticas políticas hacia el colectivismo y el individualismo. Las hormigas soldado exponen las razones por las que deben asumir el control pues consideran que no hay suficiente cohesión social en el hormiguero, y que la reina no es capaz de lograr el ideal colectivista con su liderazgo blando. Las hormigas obreras después de enterarse que Z había decidido "pensar por sí misma" se levantan hacia una revolución que busca que los roles de cada hormiga sean libremente elegidos en vez de estáticos y dados por nacimiento. Las hormigas muestran su descontento a través de una huelga, pero termina cuando el mayor cargo de los militares les promete mejores tratos (obviamente miente) y les dice que Z los había olvidado.

Se puede tomar a Z como un individualista en una sociedad colectivista que no le daba valor al pensamiento individual. Y la travesía de Z hacia Insectopía, representaría la anarquía que se supone como utópica.


Curiosidades


Woody Allen grabó los diálogos de Z en solo 5 días.

Woody Allen aporta la voz al personaje Z en la versión original, y al igual que el resto de sus compañeros de reparto (Sylvester Stallone, Sharon Stone, Danny Glover) trabaja por primera vez en un largometraje de animación.

En la película hay aproximadamente 760 planos con efectos para crear desde una mota de polvo y una masa de agua, hasta un rayo generado por una lupa. Hasta ahora el agua era lo más difícil de crear en un largometraje de animación, sin embargo, PDI ha desarrollado nuevos programas para recrearla con fidelidad.

En la parte donde sale la zapatilla que se lleva a la princesa pegada en el chicle se ve la marca de Reebok. También se puede ver en otra escena una lata de Pepsi.


Análisis de la película "Antz"


En la primer parte de la película se observa un plano general con el fin de mostrar dónde se va a desarrollar la historia; sin música, se presenta desde lo exterior a lo interior que, en su mayor parte, es lo que se muestra como escenario.

En el interior, se focaliza desde un primer plano, al protagonista principal, quien está solo en una imagen bastante opaca, con el propósito de visualizar e interpretar gestos y diálogos.

Luego, cuando termina de hablar, automáticamente, comienza la música desde lo más bajo hasta el momento donde se realiza un plano general del interior de la "colonia"; el sonido aumenta y se sostiene, bajando de nivel y manteniéndose nuevamente para mostrar las actividades, los distintos actores y lugares de la escena.

A continuación va descendiendo el volumen de la música hasta desaparecer y comienza a hablar "Z". Hay un primer plano de los objetos: cuando Mandíbula pega con un látigo la mesa,enseguida muestran el primer plano de la hormiga para ver su reacción.

En el momento en que Mandíbula habla con Cutter, la música es de suspenso, que están refiriéndose al plan macabro que quieren llevar a cabo para formar una nueva colonia "potente".


Efectos de sonido

Cuando Mandíbula habla con la Reina, la música es de suspenso, temor y en el mismo instante que aparece la Princesa Bala la música cambia es más delicada, suave;
Cuando la princesa habla con la Reina de los obreros y dice "(...) al menos ellos se divierten", enseguida ponen de música de fondo una alegre;
Cuando Z se encuentra en el bar y comienza a hablarle la hormiga que esta a su lado sobre "insectopía": el sonido cambia por una música de suspenso.

Aquí se da una descripción de ese lugar utópico para Z, todo lo contrario a lo que viven: "las hormigas son únicas; las calles repletas de comida; nadie da órdenes; no hay guerras; no hay colonias.

Cuando entra la Princesa al bar, finaliza la música y se escucha solo el diálogo.
Al comenzar el baile, se ve con claridad, la homogeneidad, la monotonía del sistema imperante, hasta que Z y Bala ingresan a la pista y comienzan a bailar de diferente manera (él la llevó a ella a hacerlo) para ir en contra de aquello. Aquí, entre ellos, hay un diálogo en el cual se manifiesta ese pensar.

Luego de ésto, comienza a sonar la misma música, pero con un ritmo distinto, donde sólo ellos la perciben asi, ya que el resto sigue bailando igual. Esto muestra la percepción distinta de ellos.


Cuando él se cae y comienza a dialogar con un soldado, se corta este ritmo percibido por ellos y continúa sonando la misma música de ritmo monótono y aburrido.

En el momento en el que todos empiezan a pegarse, la música cambia a un ritmo acelerado.

El tema de la música es importante, porque en mayor o menor intensidad, esta presente en la mayoría de las escenas generando el clima propicio para el desarrollo de las mismas.

Por otro lado puede observarse en el desfile de los soldados el juego de planos que se lleva a cabo a fin de mostrar la generalidad en cuanto a la colonia que esta subordinada bajo el dominio del general, la reina y la princesa; quienes son mostrados mediante un primer plano.

Hasta aquí el desfile fue acompañado por una marcha, hasta que se detienen para escuchar las palabras del general Mandíbula (hay ausencia de música, solo se escuchan los sonidos ambiente, como por ejemplo: pasos, latigasos, giro, eco).

Al momento que indica que van a ir a la batalla, colocan sonido de suspenso, de terror.

Cuando salen de la colonia, se hace un plano general, para visualizar esta salida y a la vez para señalar en qué momento del día transcurre la escena, en este caso, al mostrar la luna, sabemos que es de noche.

Generalmente, junto al primer plano, se realizan los cambios bruscos de música, tal como se da cuando atacan las termitas.

Con un plano general, que muestra el amanecer, se determina el final de la guerra, quedando solo Z como sobreviviente de tal masacre.

En el momento que Barbatus se despide de Z se puede ver otro de los temas de la película, cuando le dice: "no sigas órdenes, decide por tí mismo". También sucede cuando Mandíbula va a "felicitar" al "héroe de la batalla", que fue Z y en vez de saludarlo a él saludo al soldado que lo acompañaba ya que por su "apariencia" de mayor tamaño, creía que era él. Cuando le respondió que él no era y que el héroe era Z, lo miró despectivamente.

En la siguiente escena, cuando Z sale al balcón junto a Mandíbula, éste levanta la mano y la colonia responde con ovación y aplausos; Z se da cuenta de ésto y lo repite varias veces. Aquí se observa la respuesta inmediata ante un gesto sencillo, el poder de persuación, estimulo-respuesta.

Otro tema a destacar es cuando Z, acompañado por Mandíbula, va a saludar a la reina. Allí el general le dice que no hable, ya que él lo hará. De esta manera, lo que se quiere reflejar, es que lo cree incapaz de dirigirse a la reina, siendo él el único en realizarlo a la perfección. Pero ocurrió lo contrario, ya que Z comenzó a hablar y lamentablemente no lo hizo de la mejor manera, porque mintió y aparentó tener valor y coraje, adjudicándose logros que él no había alcanzado por sus propios medios.


Ficha técnica


Título Antz (Argentina)
Antz, Hormigas (España)
Hormiguitaz (Latinoamérica)

Dirección Eric Darnell y Tim Johnson
Dirección artística Kendal Crokhite
Producción Brad Lewis, Aron Warner y Patty Wooton
Diseño de producción John Bell
Guion Chris Miller (historia), Todd Alcott, Christ Weitz y Paul Weitz
Música Harry Gregson-Williams y John Powell
Montaje Dan Molina

Protagonistas

Woody Allen (Z)
Dan Aykroyd (Chip)
Anne Bancroft (Reina)
Jane Curtin (Muffy)
Danny Glover (Barbatus)
Gene Hackman (General Mandible)
Jennifer Lopez (Azteca)
John Mahoney (Grebs/Drunk Scout)
Paul Mazurzky (Psicólogo)
Grant Shaud (Foreman)
Sylvester Stallone (Weaver)
Sharon Stone (Princesa Bala)
Christopher Walken (Coronel Cutter)


País Estados Unidos
Año 1998
Género Animación, Comedia, Aventura
Duración 82 minutos
Compañía Productora DreamWorks SKG
Distribución United International Pictures
Presupuesto $ 60 millones de dólares.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ross McElwee y su Photographic Memory.


Ross McElwee

Reconciliarse con el pasado para entender el presente, Usted comienza reflexionando sobre la relación con su hijo Adrian, pero eso lleva a un análisis acerca de la manera en que la tecnología interrumpe la comunicación ¿Cómo ve el hecho que entre usted y su hijo, en la película, siempre hay una cámara, una computadora o un celular de por medio y en ningún momento se los ve a ambos juntos actualmente delante de la cámara?




Captaste una ironía central de la película. El hecho de que el padre-realizador está desconcertado debido a la intrusión de la tecnología cuando intenta relacionarse con su hijo, pero claro, es el padre mismo el que casi siempre lleva consigo una cámara, que también es una intrusión en la relación con su hijo. Pero hay pistas que indican que esta acción no define la relación con su hijo. Hay muchas referencias a momentos en los que no está filmando (por ejemplo, cuando el padre está hablando con Adrian acerca de la tarde anterior: “Podrías lastimarte….”) De todas formas, estás acertado al identificar esta ironía central de la película y, de hecho, es un tema que toco en todos mis documentales –cómo una cámara puede ser al mismo tiempo una intrusión en la vida y una forma de relacionarse con la vida–, un increíble puente para entender la vida de otros.

¿Por qué cree que necesitó reconstruir su pasado en St. Quay para definir su relación en el presente con Adrian?

Como explico en los comentarios, pensé que, para lograr entender a mi hijo, iba a ser útil hacer un esfuerzo conjunto para reconstruir qué estaba haciendo yo a su edad. Por supuesto que no solo me refiero a ver qué trabajo tenía o por dónde estuve en Francia durante ese año, tantos años atrás. Pero incluso si mi relación con mi hijo no me hubiese dado el puntapié inicial para hacer esta película en Francia acerca de mi experiencia como asistente de fotografía, creo que igual la habría hecho. Introducir el aspecto generacional le da una complejidad adicional. También pienso que haber incluido a Adrian en la película hizo que nos acercáramos más, aunque, por supuesto, esto de por sí solo no es motivo suficiente para hacer ninguna película.


La película trata de defender la memoria del material fílmico. De hecho usted reconstruye su pasado a través de las fotos que sacó cuando vivía en St. Quay porque hay momentos que tiene borroso en su memoria. ¿Cree que las fotos digitales tienen el mismo valor de preservación que las fotografías en material fílmico?

Por supuesto, hay formas de preservar las fotografías digitales para que duren tanto como cualquier fotografía analógica. Pero pienso que hay algo en las fotografías digitales que hace que se nos escapen más rápido. El hecho de que casi siempre veamos las fotos digitales en un celular o en una computadora las hace “menos” reales que una foto que uno puede sostener en la mano. Les saca valor. Como le digo a la mujer que saca fotos digitales para las postales en esa escena de Photographic Memory "Ou est le photo?" (“¿Dónde está la foto”?). También, para la mayoría de las personas, con las cámaras digitales todo es automático, y la posibilidad de equivocarse es casi nula. Seguramente esto lleva a cierto descuido al momento de sacar fotos digitales y después trabajar con ellas. La facilidad con la que se pueden sacar fotos digitales –de a miles– también hace que las fotos mismas parezcan menos reales. Creo que todo lo especial que puede ser una foto se va reduciendo tan solo por la cantidad de fotos que inundan el paisaje fotográfico mental y psicológico hoy en día. Pero también tengo una valija llena de fotos analógicas en el sótano de mi casa –fotos que sacaron parientes míos hace años– y nunca tuve tiempo para verlas todas de manera sistemática. Así que tal vez la inundación de imágenes siempre estuvo dando vueltas.

¿Observa en las creaciones artísticas de Adrian influencias estéticas o narrativas suyas? ¿Cuál fue la reflexión o la reacción de Adrian cuando vio la película terminada?

Creo que Adrian está intentado construir, de todas las formas habidas y por haber, su propia forma de hacer algo con los medios audiovisuales –que nada tiene que ver con el estilo que tiene su padre de hacer películas– y de hecho, casi siempre está bastante en desacuerdo con mi forma de hacer cine. Y así debe ser.

¿Cuáles son los riesgos que se corren cuando se realiza un documental autobiográfico donde el realizador y su entorno, incluido su pasado, son los protagonistas absolutos?

Siempre se corre el riesgo de caer en la miopía, la autoindulgencia y el narcisismo. Las recompensas tienen que ver con poder experimentar con una visión única y una voz de autor que funciona como un prisma a través del cual se mira el mundo, se mira la vida.


Director

Space Coast (1979)
Charleen (1980)
Exile Resident (1981)
Backyard (1984)
Sherman marzo (1986)
Algo que ver con la pared (1990)
Tiempo indefinido (1993)
Six O'Clock News (1997)
Bright Leaves (2003)
En el Paraguay (2008)
Memoria Fotográfica (2011)

Fuente: Pagina oficial del Festival de cine de Mar del Plata, info@mardelplatafilmfest.com

viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Soy linda?, de Doris Dorrie




Sinopsis

Linda es una mujer que directamente quiere ser otra y nacer de nuevo. Para ello, lo primero que hará será lanzar su cartera por los aires y viajará a dedo hasta llegar a la ciudad andaluza de Sevilla.


COMENTARIO CRÍTICO

Las historias de ¿Soy Linda? se entrecruzan entre sí, teniendo como eje a Marie Zielcke, alter ego de la directora y quien lleva el relato del film. Doris Dörrie construye un universo a su medida con múltiples personajes y situaciones, en variados lugares de Europa que utiliza como escenario para colocar a los actores y sus angustias y sus preguntas.

A medida que avanza la película nos damos cuenta que no tiene un eje, sino varios y que en alguna medida todos los personajes se están cuestionando sobre su propia identidad. Si bien parece una comedia, el tono es más bien irónico y por momentos algo triste. El ritmo es desparejo, y la sensación final es regular.

La directora se ocupó de mostrar todas las facetas de los personajes, que son muchos y eso si bien enriquece el film, también le hace perder fuerza. Además de la protagonista aparece la nueva estrella del cine alemán Franka Potente (la de Corre Lola corre) y algunos conocidos como Juan Diego Botto y la mítica Senta Berger.



Por Gustavo Camps


En este filme Doris Dörrie nos ofrece una tipología de personajes femeninos y masculinos que tratan de encontrarle la vuelta a la vida. La manera es la experiencia. Linda es una joven que directamente quiere ser otra, nacer de nuevo y Dörrie encuentra la mejor metáfora para dar a entender esto: la escena en que arroja por los aires su cartera; nada menos que ese elemento vital femenino, la cartera.

Francisca es de las que busca elegir - como si la felicidad fuera posible por ese lado - entre la seguridad y el amor. La hermana menor de Francisca busca y busca el amor ideal.

Las mujeres al borde de un ataque de nervios de Almodovar son capaces de tirar teléfonos y maletas al vacío y vociferar si es necesario. Las alemanas parecen menos propensas a poder expresarse con vehemencia.

Por eso no es casual que el lugar de encuentro - o de escape - para estas mujeres (y varios de los personajes) sea España. Sevilla durante la procesión de la semana santa. Ya Dörrie nos había adelantado la atracción que los alemanes sienten por España. Un lugar tan distinto al de su hábitat. Un lugar abierto, cálido, donde es harto difícil sentirse sólo. Allí Unna, otra de las mujeres de este filme, se reencontrará con viejos amores. En otra escena Linda volverá al lugar en donde tiro su cartera y la encontrará. Pero esta vez ya no está sola, esta con Klaus. Otra vez como en tantos directores (no sólo alemanes) aparece el tema del eterno retorno. El tratamiento es saludable. No se puede nacer de nuevo. Pero queda claro que se puede cambiar


FICHA TÉCNICA

Director: Doris Dörrie
Título original: Bin ich schön?
Guión: Doris Dörrie, Rolf Basedow y Ruth Stadler
Fotografía: Theo Bierkens
Montaje: Inez Regnier
Música original: Roman Bunka
Intérpretes: Marie Zielcke, Carla Weindler, Julian Messner, Suzanne von Borsody, Franka Potente, Steffen Wink, Maria Schrader, Juan Diego Botto, Otto Sander, Senta Berger.

Sección: Dulce libertad
Ciclo: Mujeres tras la cámara. Imágenes 2
¿SOY LINDA?
Alemania 1998
v.o.s.e. / 117 min.
Fechas anteriores de proyección: 02/05/2006.


Fuente: Filmoteca de Andalucia, http://www.filmotecadeandalucia.com/
Portal Canal OK, http://www.canalok.com/cine/soylinda.htm,

domingo, 9 de septiembre de 2012

Uli Schueppel: “La programación, el jurado y las retrospectivas son muy interesantes”



Publicado el 15 mayo, 2012 por MARFICI

El Director alemán Uli Schueppel, de visita por primera vez en nuestro país para participar como jurado el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata MARFICI, elogió al jurado y la selección de películas que podrán verse hasta el sábado 19 de Mayo. Además se está proyectando una retrospectiva con sus mejores obras.




“Creo que es una muy buena selección: películas muy innovadoras, muy interesantes, películas muy especiales. Tengo mucha curiosidad por ver todas las películas. Ya he visto algunas de las películas en competencia en otros festivales”, comentó Schueppel.
“No son films fáciles, como las que ves en cines comunes o enla TV. Tienen una cierta mirada, una mirada subjetiva sobre el mundo, las películas que se pasan aquí. Todas las películas me parecen muy interesantes, tengo mucha curiosidad de verlas”, agregó.

Durante esta edición del MARFICI también se está desarrollando una retrospectiva que recoge las mejores obras de Schueppel en la cual los asistentes podrán encontrarse cara a cara con el realizador.

Motivado por la propuesta de compartir vivencias, el director se mostró deseoso de contar el proceso de sus film y de conocer como es la producción en nuestro país. “Estoy aquí para hablar sobre mis películas, y para contar mi experiencia como director, y cómo hago películas pero también tengo curiosidad cómo se hacen aquí en Argentina, qué se produce, cómo los directores están buscando, en qué direcciones están buscando, es un intercambio. Obtengo algo de los directores argentinos, y les brindo mis experiencias de dirigir en Europa”.

Hasta el momento ya se proyectaron Berlin Song (2007), The Day (2008), Off Ways (2009), Tanzania. Living. Room. (2010), Brötzmann – That’s When The World Is Mine (2012). Y este jueves 17, a las 22 hs. en la Sala Radio City podrá verse The Road to God Knows Where (1990), un documental sobre la gira por Norteamérica de la banda Nick Cave and the Bad Seeds en 1989. El interés del director no pasa por filmar los conciertos, sino por las seis personalidades involucradas en el grupo y el ambiente en el que todos ellos de desenvuelven.

Uli M. Schueppel nació en 1958, estudió humanidades y luego cine en la Academia de Cine de Berlín. Se graduó en 1990 con el documental The Road to God knows where, sobre Nick Cave and The Bad Seeds. Sus ensayos fílmicos, documentales y films musicales han recibido el reconocimiento en festivales internacionales y es también conocido por ser el autor del trailer de apertura del Festival Internacional de Cine de Berlín.

Fuente: Marfici, pagina oficial del Festival de cine independiente de Mar del Plata.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

En la luna, el debut del hijo de David Bowie.


Su padre compuso una de sus mejores canciones inspirada en 2001: Odisea del espacio, de Stanley Kubrick. Ahora él debuta como director con una película que rinde tributo por igual a la “Space Oddity” paterna y a la película de Kubrick. Pero Duncan Jones, el hijo de David Bowie, también crea con “Moon” una obra propia que retrata y reflexiona sobre la soledad en el universo de un hombre aislado en la luna de un modo tremendamente propio.




Por Alfredo García

En 1969, David Bowie lanzó uno de los mejores temas de toda su carrera: el inolvidable “Space Oddity” se escuchaba simultáneamente con la llegada del hombre a la luna, y ya desde el título era clara la referencia a 2001: Odisea del espacio de Stanley Kubrick, aunque de todos modos la canción era una metáfora de un adicto perdido en su cosmos cerebral (pero si quedaba alguna duda, Bowie la explica bien en un tema muy posterior, “Ashes to Ashes”).

Pasaron 40 años. Y Duncan Jones (también conocido como Zowie Bowie, hijo de Bowie y la famosa Angie de la canción de los Stones) debuta como director con un largo llamado “Moon”, estrenado el mismo día del aniversario de la llegada del hombre a nuestro satélite, y con un guión –basado en un argumento propio- que cuenta la odisea de un astronauta aislado en una base ubicada en el lado oscuro de la luna.
Las referencias –u homenajes, como se lo quiera llamar- a 2001 de Kubrick también son claras, y quizás a esta altura inevitables, dada la naturaleza del tema.




“Moon”, que acaba de ser editada en DVD, sin pasar por los cines, con el título “En la luna”, transcurre en un futuro próximo donde todos los problemas energéticos de nuestro planeta han sido solucionados gracias a una empresa que descubrió la capacidad de aprovechar un combustible sumamente poderoso, el Helium 3, extraído mediante una serie de dispositivos ubicados en el lado oscuro de la luna.
Si bien esos dispositivos están altamente robotizados, la presencia humana siempre es indispensable, por lo que único astronauta debe permanecer in situ largos periodos totalmente aislado para controlar las cosas.

Al principio del film, el director nos muestra al protagonista casi absoluto del film, el astronauta Sam Bell (interpretado por Sam Rockwell), barbudo y desaliñado luego de permanecer en la base casi tres años. El mismo reconoce que el aislamiento lo está empezando a perturbar un poco, lo que se percibe en detalles como darse cuenta de que ya hace meses que habla consigo mismo en forma permanente. El hecho de que un problema satelital haya interrumpido las comunicaciones en vivo con la tierra tampoco lo ayuda mucho en este sentido, pero el hombre está satisfecho de casi haber terminado su contrato, y sobre todo de estar seguro de que pronto volverá a la tierra con su esposa y su hija.

Pero el oficio de astronauta es duro, y un tipo aislado en la luna nunca puede estar seguro de nada. Pronto empezará a tener pequeñas alucinaciones, y pequeños descuidos y accidentes que no dejan de ser percibidos por su único compañero en la base, el supercomputador Gerty, un apropiado derivado del HAL 9000 de 2001, que incluye novedades como movimientos y brazos robóticos y un monitor con una “carita sonriente” como la de nuestras actuales conversaciones por chat, y que por supuesto, según el tono de la conversación, puede no ser sonriente en absoluto (la voz de Gerty es un gran aporte de Kevin Spacey).




Duncan Jones toma caminos extraños que, sin embargo, llevan al sonido común: su película es menos metafísica de lo que se podría pensar en un principio, cuando las alucinaciones del protagonista parecen anunciar algún delirio profundo estilo Solaris de Andrei Tarkovski o 2001, cuya influencia termina mostrándose sobre todo en el increíble diseño de producción, con muy creíbles efectos especiales (se utilizaron modelos en escala para los vehículos lunares y la escenografía de la base) y la cuidada estética general, elementos que bastan por sí solos para recomendar la visión de esta película. La trama se centra en las trampas que la empresa de energía le pone a su explotadísimo empleado, cuya misión termina menos vinculada con los accidentes y problemas lunares, que con un desesperado y casi imposible regreso a la tierra.
Volviendo a las influencias, la principal es 2001 –incluyendo una breve secuencia de música clásica y ballet espacial, digamos- pero Duncan Jones no abusa del homenaje obvio, y en cambio el film tampoco lanza guiños de otros films menos conocidos, como la película de culto de Douglas Trumbull, Silent Running (naves misteriosas, con Bruce Dern desolado y perturbado en el espacio). Justamente Trumbull fue el hombre que trabajaba para la NASA cuando Kubrick lo llamó para hacer los FX de 2001. Convertido en un magnate de los efectos visuales y emprendimientos como el IMAX, Trumbull dirigió sólo dos películas, la ya mencionada Silent Running y la extraña fantasía de realidad virtual adelantadísima a su tiempo, Proyecto Brainstorm. Quizá para sentirse a la altura de este maestro, Duncan Jones se ocupó de organizar una exhibición especial para la NASA de su ópera prima. Aparentemente los experto de la agencia espacial estadounidense se tomaron muy en serio los conceptos futuristas y diseños del film de Jones, ya que en algunos artículos sobre el raro encuentro entre ciencia y arte discutieron minuciosamente cada gadget y enunciado tecnológico del film.

Moon también fue una sensación en la última edición del festival de cine fantástico de Sitges, donde se exhibió precedido de otro film preparado como homenaje al legendario paseo de Neil Armstrong: el film en cuestión fue el cortometraje argentino 50 años en la luna, de Mariano Santilli, que ganó el premio al mejor corto nacional de 2009, y también ofrecía una visión extraña y futurista de la conquista del espacio.




'Moon', la odisea de un fantástico Sam Rockwell


No estamos programados, Gerty. Somos personas.

La gran triunfadora de Sitges 09, ‘Moon’, se estrenó en los cines españoles el pasado viernes 9 de octubre, un par de días antes de recibir los premios a la mejor película, actor, guión y diseño de producción en el Festival catalán. Duncan Jones, que hasta ahora sólo era el hijo de David Bowie, debuta en el cine con una inteligente, reflexiva y claustrofóbica historia, llena de homenajes, sobre un astronauta que debe trabajar durante tres años en la Luna, hasta que llegue su relevo y pueda por fin volver a la Tierra, a casa, con su mujer y su hija.

Al igual que otras populares películas recientes, como ‘Náufrago’ o ‘Soy leyenda’, ‘Moon’ se basa prácticamente en la labor de un único actor, Sam Rockwell, que debe soportar el peso de la película, atraer al público y mantenerlo interesado, entretenido, durante una hora y media. Una película, una historia, un actor. Para que funcione es imprescindible contar con un excelente intérprete. Y Rockwell lo es. Lo vuelve a demostrar aquí, por si alguien todavía tenía dudas. Contar con este actor es uno de los grandes aciertos de Jones, y lo más sobresaliente de la película, una de las mejores del año.

No recomiendo seguir leyendo este texto si no se ha visto la película. Es algo que no suelo hacer, revelar aspectos importantes de la trama en mis críticas, pero en este caso me parece necesario romper la norma. En realidad, no creo que puedan considerarse “spoilers“, puesto que el propio Duncan Jones no quiso sorprender a nadie con el giro más relevante de la trama (lo dijo en la rueda de prensa en Sitges, que prefería desarrollar la “sorpresa” a dejarla para el final), de hecho, está en el tráiler de la película y me consta que se ha revelado en la prensa, pero bueno, no es menos cierto que yo lo desconocía cuando vi la película y creo que así la disfruté aún más, sabiendo lo menos posible. Repito, no leáis más si no habéis visto el film.
Como dije, la película se centra en la vida de Sam Bell en la Luna. La primera escena es muy interesante, bastante reveladora de su existencia y su trabajo allí. Vemos al hombre en una de esas cintas mecánicas para correr. ¿Qué otra imagen os viene a la cabeza? Yo pensé automáticamente en una rata de laboratorio, que se mete en una de esas ruedas para hacer ejercicio, frenéticamente, pareciendo desde fuera que intenta escapar de la jaula, sin posibilidad alguna, repitiendo siempre el mismo recorrido, siempre entre rejas. Sam Bell está viviendo algo parecido, sólo que aún no lo sabe.




He leído por ahí que, con ‘Moon’, gira en torno a la clonación. En realidad esto no es cierto, aunque como el propio director llegó a decir, la película está abierta a todo tipo de interpretaciones; una fórmula muy facilona y al mismo tiempo muy inteligente, porque así no sólo no te ves forzado a explicar tus intenciones, sino que permites que cualquier espectador se quede satisfecho con su propia visión de la historia. En cualquier caso, Sam Bell es un clon. Y esto plantea interesantes reflexiones. Pero lo más importante, y lo esencial de la película, es que Sam debe enfrentarse a dos dilemas: por un lado, todo lo que creía, todo lo que le habían dicho, es una gran mentira; y por otro lado, es un ser artificial que va a ser eliminado, una vez que acabe su misión.

Por eso, más que una película sobre la clonación, ‘Moon’ es una película sobre un ser humano que se plantea el sentido de su existencia, el sentido de la vida, la diferencia de lo orgánico y lo artificial. Hay claros homenajes a ‘2001’ o ‘Naves misteriosas’ (‘Silent Running’), pero en este sentido hay que acordarse de ‘Blade Runner’, esa mágica obra de Ridley Scott. Sam Bell (cualquiera de los Sam Bell a los que da vida un impresionante Sam Rockwell) tiene tres años de vida y en caso de sufrir un accidente o estar en peligro el trabajo que realizan en la Luna, será sustituido por otro clon, que hará exactamente lo mismo que él. En realidad, la idea de la clonación permite a Jones experimentar con otra posibilidad, que era la que más le fascinaba, y era que un hombre “viejo” pudiera interactuar con una versión “joven” de sí mismo.

De este modo, en ‘Moon’ tenemos a un Sam Bell desgastado y cansado, pero experimentado, que conoce a un Sam Bell fresco y enérgico, pero torpe. Y entre los dos intentan saber qué demonios pasa en la Luna, por qué están allí y cuál debe ser el camino que deben recorrer juntos, pero al mismo tiempo, y esto es sumamente interesante, son dos personas diferentes, dos egos distintos con sus propias ideas y sentimientos, y les cuesta llevarse bien al principio, enfrentándose sin remedio, porque su forma de ser es así, tienen ese carácter difícil; en el fondo, están mejor solos que en compañía. Si un Sam Bell ya tiene problemas para relacionarse, dos puede resultar un completo desastre. ¿Qué pasaría si tuvieras que interactuar contigo mismo, podrías soportarte?

He mencionado ‘2001’. La referencia a la mítica película de Stanley Kubrick es obligada, no sólo por momentos que parecen calcados (el viaje estelar, con el rostro de Rockwell iluminado por múltiples colores) sino por la presencia de un robot, una inteligencia artificial, que es, durante mucho tiempo, la única compañía del protagonista. Al igual que HAL, GERTY tiene información confidencial que no puede revelar y una voz extraña, amigable, que hace sospechar de sus verdaderas intenciones, al relacionarse con Sam Bell. Kevin Spacey da voz a este robot y lo hace estupendamente, porque da ese toque inquietante que necesita el personaje.
Si a lo largo de este texto he hablado sólo de las virtudes y los aspectos más fascinantes de la película, es porque Duncan Jones consigue su propósito de entretener, inquietar y hacer pensar. Es ciencia ficción de la de antes, con una estética muy poderosa y una historia que mantiene el interés todo el tiempo, incluso aunque ya sepamos cómo va a acabar. Se te queda en la cabeza y conforme la vas pensando, más te gusta, más te quedas con los aciertos y menos importancia le das a
los errores o los elementos menos logrados.

El principal error que le veo a ‘Moon’, además de que no me convence del todo la reacción de Sam Bell al ver a su clon, es que Jones bebe demasiado de otras películas, y no aporta gran cosa, no te da nada que no hayas visto antes, exceptuando claro, a Sam Rockwell multiplicado. Con eso nos quedaremos probablemente, en el futuro, con la soberbia interpretación de Rockwell. Pero lo mejor es que siempre podremos volver a ‘Moon’ para encontrar una historia entretenida, muy bien realizada (ojo, costó unos miserables 5 millones), hecha con cariño y buen gusto, a lo que hay que añadir que cuenta con una banda sonora de Clint Mansell, por lo que ya sobran razones para defenderla.



Fuente: Diario Pagina 12, suplemento Radar, 21 de febrero de 2010.