Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

jueves, 22 de septiembre de 2016

CinemaRock: The Doors.

 

The Doors es una película biográfica estadounidense sobre la banda de rock del mismo nombre, dirigida por Oliver Stone y estrenada en 1991. El guion fue escrito tanto por Stone como por Randall Jahnson, basado en el libro "Riders On The Storm" de John Densmore.

Fue realizada por los estudios Carolco Pictures y originalmente distribuida por Tri-Star Pictures.
El filme hace hincapié en la tormentosa vida de su vocalista, Jim Morrison, a 20 años de su confusa muerte. Fue protagonizada por Val Kilmer como Morrison, Meg Ryan como Pamela Courson (compañera del cantante), Kyle MacLachlan como Ray Manzarek, Frank Whaley como Robby Krieger, Kevin Dillon como John Densmore y Kathleen Quinlan como la periodista Patricia Kennealy. Resultan notables dos breves cameos con los verdaderos John Densmore y Patricia Kennealy en distintos personajes.

En general, recibió severas críticas principalmente provenientes de los integrantes de la propia banda The Doors, debido a que Jim Morrison fue representado como un psicótico y no como el músico que era, además de que la película cae en muchos errores históricos.

Dieciocho años después, al respecto de esta película, el teclista Ray Manzarek dijo que el documental llamado "When You're Strange" estrenado en 2009, es "la verdadera historia de The Doors", e indicó que este nuevo trabajo es el "anti-Oliver Stone", refiriéndose evidentemente a este cuestionado filme.

 
Val Kilmer y Meg Ryan

Argumento

La vida de Jim Morrison (Val Kilmer) cambió cuando, a orillas de un camino de Nuevo México, vio morir a un grupo de indios navajos. Se convirtió en un hippie, consumió drogas y formó parte del rock and roll de los 60. Después, formó parte del grupo de música The Doors y saboreó el éxito.

Reparto

The Doors debió enfrentar una gran cantidad de dificultades técnicas para su realización en la década de los 80´s, incluyendo una gran diversidad de estudios, actores y directores, hasta que se eligió al definitivo Oliver Stone para su dirección en 1986, quien logró llevarla a la pantalla grande hasta cinco años después.

Casi diez años antes de que se hiciera la película, el proyecto pasó por un verdadero "infierno de desarrollo" después de haber sido considerados aspectos esenciales de producción. Varios actores tan renombrados como Tom Cruise, Johnny Depp, John Travolta y Richard Gere fueron en su momento mencionados para el personaje de Morrison cuando el proyecto estaba aún en desarrollo, en la década de 1980. Incluso los cantantes de INXS (Michael Hutchence) y U2 (Bono) expresaron su interés en el papel.
Sin embargo, un prácticamente desconocido Val Kilmer fue el elegido, luego de que Oliver Stone lo descubrió en 1986 al ver su actuación en la pelícua "Willow". Kilmer tenía el mismo tipo de voz para el canto como Morrison y logró convencer al director de que él era perfecto para el rol del cantante. Gastó varios miles de dólares en filmar su propio vídeo de ocho minutos, con una muestra de su canto y el aspecto de Morrison en las distintas etapas de su vida.



Para prepararse para el papel, Kilmer perdió peso y pasó seis meses ensayando canciones de The Doors todos los días. El actor aprendió 50 canciones, de las cuales 15 son en realidad interpretadas por él mismo en la película. Kilmer también pasó cientos de horas con el productor musical Paul Rothchild para que le ayudara con su caracterización, quien le dijo que incorporara "anécdotas, historias, momentos trágicos, momentos de humor, como Jim pensaba y se dijera ¿cuál fue mi interpretación de las letras de Jim?", dijo Rothchild. También le recomendó en el estudio que utilizara “alguna pronunciación, cosas idiomáticas que Jim podría hacer que una canción sonara como él”.

Curiosamente, aunque Kilmer logró conocer y reunirse con Robby Krieger y John Densmore, Ray Manzarek rehusó del todo hablar con él, debido a su posición abiertamente adversa a la historia que se produciría. Se afirma que cuando los restantes The Doors escucharon a Kilmer cantando, creyeron oír la propia voz de Morrison.

Meg Ryan

Polémicas

Aunque los miembros sobrevivientes de la banda se acreditaron como asesores técnicos, tanto ellos mismos, como allegados y familiares del fallecido Jim Morrison se mostraron altamente disconformes con el resultado de la cinta. Ray Manzarek incluso describió su personaje como "un psicópata fuera de control".
La obra de Stone básicamente se centró en aspectos controvertidos de la vida del cantante, en particular con sus escándalos en el escenario y su abuso con el alcohol y las drogas, dejando casi por completo su lado humano y su talento artístico como músico y poeta.

Resulta bastante difícil de imaginar para el espectador cómo se habrían llegado a compenetrar y a lograr la química adecuada que se alcanzó entre los cuatro integrantes de la banda, si su líder hubiera tenido siempre ese comportamiento tan errático, distante e incluso hostil, como el presentado en esta película.
Finalmentre, a pesar de contar con algunos elementos biográficos reales, existen notables inexactitudes y hechos no verdaderos, los cuales fueron incorporados libremente para enfatizar el personaje decadente y mítico del Morrison creado por Stone.




Quizás el episodio más evidente e inexacto en toda esta película es el referente a la célebre participación de la banda en el programa televisivo The Ed Sullivan Show. No es cierto que Morrison cantara deliberadamente una línea que se le pidió que modificara en del tema “Light My Fire”,
La película muestra a un desafiante Morrison gritando la palabra “higher” ("drogado") en la cámara de televisión, mientras que, de hecho, destacó el “fire” ("fuego") durante la ejecución (y cantó la línea "higher", más o menos como originalmente lo grabó).

En una versión, Morrison insistió en que era un accidente, que tenía la intención de cambiar la letra, pero estaba tan nervioso acerca de la realización en directo en televisión que él se olvidó de cambiarla cuando estaba cantando. En otra versión, Ray Manzarek dice que The Doors fingió estar de acuerdo con el cambio de palabras y deliberadamente tocó la canción como siempre lo habían hecho, sin embargo, sin mayor énfasis en la palabra que se consideraba ofensiva.

Otra inexactitud, igual de notable, es que la película retrata el primer período de Morrison con The Doors, con todos los miembros de la banda original incluidos. Sin embargo, Robby Krieger no se unió a sus compañeros hasta más tarde en el mismo año de este período en particular.


Recepción

En términos generales, los comentarios y críticas hacia la película fueron divididos, predominando los negativos. No obstante, Val Kilmer fue mayoritariamente elogiado por su gran actuación en el difícil papel de representar al llamado "Rey Lagarto", así como por su habilidad para cantar en algunas escenas de una forma bastante similar.

The Doors fue calificado con un discreto 58% en la página web Rotten Tomatoes, con base en el promedio de 46 comentarios.

El sitio Metacritic, la calificó con un 62 en una base de 100 de acuerdo a 19 críticos especializados. Sin embargo, sumó un 7,7 de acuerdo al promedio de 6 usuarios de la página.

Opiniones distintas y favorables se recopilaron en la página Allrovi, especializada en música y películas. De acuerdo a críticos, recibió tres estrellas de cinco posibles, y cuatro estrellas entre las opiniones de sus usuarios.

La respuesta del público en la taquilla también no fue la esperada. Según Box Office Mojo, The Doors recuadó un total de $34,416,893, lo que la ubicó en la posición número 39 entre todas las películas de 1991. La película se realizó con un presupuesto aproximado de unos $ 32,000,000, por lo que apenas recuperó la inversión para producirla.



Curiosidades
  • The Doors fue basada en el libro Riders On The Storm de John Densmore.
  • En las escenas en las que Jim Morrison aparece drogado, Val Kilmer, que tiene los ojos verdes, se puso lentillas para aparentar la dilatación de las pupilas.
  • Sean Stone, hijo del director, interpreta a Jim Morrison durante su niñez.
  • El papel del ingeniero de sonido Bruce Botnick lo interpreta el propio John Densmore, baterista original de The Doors.
  • La bruja que casa a Jim con la periodista Patricia Keanelly (que representó Kathleen Quinlan), es la mismísima Patricia Kennealy.
  • La vestimenta que usó Val Kilmer fue extraída de un museo, prendas que fueron del propio Jim Morrison



 Extraído del portal Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/The_Doors_%28pel%C3%ADcula%29

jueves, 8 de septiembre de 2016

Alejandro Fernandez Moujan y su documental "Damiana Kryygi".

 

El racismo justificado como una ciencia

El realizador quiso contar la historia de una integrante de la tribu aché que fue capturada y “estudiada” de humillantes maneras en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata. “La investigación me permitió corroborar que hubo muchos otros casos”, señala.


 

 Por Oscar Ranzani

En 1896 unos colonos blancos de la región de Sandoa (Paraguay) realizaron una expedición porque, alegaban, los indios aché les habían robado un caballo. Cuando vieron a un grupo de indígenas que estaban comiendo, sin mediar palabras, los balearon para vengarse. Una niña de tres años sobrevivió a la masacre y los colonos se la llevaron y la llamaron Damiana, porque justo ese día era el aniversario de San Damián. Un grupo de antropólogos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata de Argentina decidió estudiarla, como si se tratara de un objeto y no de una persona. Hasta que en 1907, cuando Damiana tenía catorce años, fue internada sin causa en el neuropsiquiátrico Melchor Romero, dirigido por Alejandro Korn en aquel entonces. Y fue fotografiada desnuda supuestamente para estudios antropológicos. Damiana murió dos meses después de tuberculosis. Pero su cuerpo siguió siendo investigado. Hasta que cien años después, un antropólogo identificó parte de sus restos en el museo. Y su cabeza fue encontrada en el Hospital Charité de Berlín. En 2010 sus restos fueron restituidos al pueblo originario aché, del Paraguay. Esta historia, que muestra cómo en pos del expansionismo colonial los indígenas fueron sometidos a todo tipo de humillaciones, es la que retrata el documentalista Alejandro Fernández Mouján en Damiana Kryygi, que se estrenará mañana en el Espacio Incaa Gaumont.
La mujer de Fernández Mouján es antropóloga y fue quien le contó la historia de Damiana hace más de diez años. En ese momento, el cineasta quedó impactado pero no tenía en mente realizar un documental sobre el caso. Hasta que en 2010, cuando aparecieron los restos de Damiana y comenzó el proceso de restitución, pensó que entonces sí podía hacer una película. El film cuenta con una profunda investigación de Fernández Mouján y está guiado por la voz en off del director, algo poco habitual en su filmografía. “Me gusta siempre intentar una cosa distinta que no haya hecho, y me gustan los documentales que tienen un relato que te cuenta a través de una voz”, comenta Fernández Mouján en diálogo con Página/12. “Por otro lado, el tema daba para eso porque en la película hay muchas idas y venidas en el tiempo. Entonces, si no había algo que guiara todas las idas a Alemania, Paraguay, del pasado al ahora, iba a ser muy difícil armar una estructura. Entonces, pensé que la voz en off era una buena manera de hacerlo.”

–¿Qué sensación le produjo investigar esos crueles estudios raciales?

–No quiero hacerlo más light, pero hay que ver el contexto, cómo era la antropología de esa época. Ellos creían que las diferencias anatómicas tenían que ver con las diferencias culturales y raciales, cosa que con el tiempo se abandonó. Pero tenían una cierta dosis de crueldad porque, por un lado, para lograr sus ambiciones de hacer contacto con estos pueblos, muchas veces necesitaban enfrentarlos violentamente justamente para capturar individuos y luego estudiarlos. Si no, no los podían estudiar. Ellos se quejaban de que les resultaba muy difícil sacar fotos porque estos individuos no se dejaban, no eran amables, eran reticentes. Imagínese que los tipos los hacían desnudarse, morirse de frío y los humillaban y tenían que tenerlos prisioneros para poder fotografiarlos. Eso implicaba una relación de la ciencia con estos pueblos bastante violenta. En sus escritos deseaban que eso no hubiera pasado, pero de hecho lo aceptaban. Estaban en contra de las masacres pero aceptaban los resultados de las masacres que eran cuerpos para medir, fotografiar y estudiar.

 

–¿Piensa que fue un acto de justicia tardía la restitución de los restos de Damiana?

–No sé si justicia tardía porque tampoco sé si en otro momento se podría haber dado. Lo que pasa es que hubo todo un proceso en la Argentina cuando a partir de la Constitución de 1994 se empieza a reconocer a los pueblos originarios y sus derechos. Y recién Cristina Fernández de Kirchner reglamentó la ley que permite las restituciones. Antes era muy difícil porque no había una ley que obligara a la restitución. Por otro lado, los museos son reticentes a entregar material que consideran valioso y científico. Pero acá hubo un gran trabajo del grupo de guías de La Plata y de la directora del museo de La Plata, Silvia Metrano, que de alguna manera impulsaron esta restitución. Ellos habían iniciado las restituciones de Inacayal y de Mariano Rosas, en la Argentina. Obviamente, uno querría que este proceso no hubiera sido tan doloroso, pero no sé si fue tardío o no. Son cosas que se van dando. Creo que antes no estaban dadas las condiciones y ahora sí.

–¿La investigación le permitió corroborar que el caso de Damiana no fue una excepción?

–Sí, me permitió corroborar que hubo muchos casos. Lo que tiene de particular el caso de Damiana, para los aché fundamentalmente, es que es la primera vez que regresa el cuerpo de un aché muerto. Hay muchos que todavía viven, que fueron secuestrados de niños y cambiados por animales o entregados cuando sus padres fueron asesinados. Pero volvieron vivos. Con este caso, es la primera vez que regresa un aché muerto. Y eso los impactó mucho. Primero, porque ellos, al principio, esperaban que Damiana fuera una persona viva que iba a volver. Después, se dieron cuenta de que no, que era un cuerpo y que murió como hace ciento y pico de años. De alguna manera, simboliza el regreso de todos los aché perdidos que nunca pudieron volver. Son desaparecidos porque no se sabe dónde están, cómo terminaron sus vidas. En general, han sido esclavizados o asesinados en la selva en el anonimato. O sea que, en ese sentido, su restitución fue muy importante para ellos.

 

–¿Cree que, con la excusa del estudio científico, a los miembros de pueblos originarios les vulneraron sus derechos más elementales?

–Sí, claro, porque a ellos se los trataba como objetos. De hecho, en el museo de La Plata hubo prisioneros de la Campaña del Desierto. El cacique Inacayal y toda su familia y varios otros más fueron, como dicen los guías, “prisioneros de la ciencia”. O sea, estaban presos en el museo y trabajaban en el museo. Incluso, se sabe que algunos trabajaron allí diseccionando los cuerpos de otros indígenas. Y cuando morían eran diseccionados y expuestos ellos también. Han trabajado donde estaban expuestos sus parientes, sus iguales.

–¿Esta historia demuestra que en pos de “criterios” raciales se justificaba la expansión colonial?

–Sí, de alguna manera siempre fue de la mano. Pasó en Africa, en Asia, acá. La expansión colonial necesitaba del racismo para justificar aplastar pueblos enteros que eran considerados inferiores y más cercanos al nivel de los animales que a los seres humanos. Entonces, estaba permitido cazarlos, sacarles las tierras, robarles sus hijos, violar a sus mujeres, esclavizarlos. O sea, el racismo fue una teoría que avaló toda la colonización y le dio un contexto ideológico y una justificación a que había pueblos superiores que necesitaban un espacio de expansión sobre pueblos que, según consideraban, no tenían derecho a habitar esas riquezas en la medida en que no las explotaban y no generaban ganancias.
 
 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Buenas lecturas: Werner Herzog.

 

Por Liliana Sáez


Conquista de lo inútil (Eroberung des Nutzlosen)

Werner Herzog
Blackie Books
Barcelona, 2010


La mejor definición de Conquista de lo inútil, la da el propio autor, el cineasta Werner Herzog: Por motivos que desconozco, durante largo tiempo no me fue posible siquiera leer el diario que había escrito durante el rodaje de Fitzcarraldo. Hoy, veinticuatro años más tarde, me resulta fácil, aun cuando técnicamente no ha sido sencillo descifrar mi propia letra, que entonces tenía un tamaño microscópico. Estos textos no son un informe de rodaje -éste apenas se menciona-, y son un diario sólo en el sentido más amplio. Se trata de otra cosa: más bien paisajes interiores, nacidos del delirio de la jungla. Pero tampoco de eso estoy seguro.

La edición preparada por Blackie Books reproduce, entre sus páginas, los delirios y las certezas que rodearon al autor durante ese internamiento en el Amazonas, donde debía llevarse a cabo el titánico recorrido de un barco desde el río hasta el medio de la selva.



Si existe un cineasta del exceso, de la furia, del peligro -tan parecido a la apabullante presencia de la naturaleza salvaje de la jungla-, ése es Herzog. Nada tan semejante al delirio y a la aventura, a la quimera y a la hazaña.

Saber qué pensamientos rondaban al director de Fitzcarraldo en el trajín del rodaje, en sus horas de descanso, en el interior de la selva, se vuelve un ejercicio voyeurístico cuando se lee Conquista de lo inútil, como sucede con cualquier diario personal. Pero aquí hay algo más que los pensamientos íntimos volcados en el papel para que no perturben el sueño. Hay un ejercicio narrativo que, por momentos se convierte en crónica y, en otros, en poesía. Estos escritos dejan palpar el cerebro afiebrado de un hombre que sueña con ser el dueño de los destinos de sus personajes y locaciones para lograr plasmar en la gran pantalla la odisea de otro loco que sueña con la grandeza.



Herzog dixit:

Iquitos, 19-7-80 

En Belén, lugar que me atrae una y otra vez sin razón, una mujer vendía sopa que servía de un gran caparazón de tortuga. Un viejo chino, sentado en un portal allí cerca, movía la mano enérgicamente, como si tirara de un hilo que saliera del interior de su ojo. Estaba loco, por lo tanto muy alejado de las costumbres humanas, y tan absorto en aquella exclusividad extrema que no sólo atrajo mi atención, sino la de todos los que tomaban la sopa de la mujer. Como forzados a ello, todos lo mirábamos con disimulo, avergonzados de que alguien pudiera sorprendernos mientras lo observábamos. Nunca he visto nada que se acerque a la intensidad con la que se sacaba aquel hilo imaginario del ojo, y cuando luego he pasado delante de él con la moto, ha levantado los ojos lentamente y me ha mirado de modo tan penetrante y con la cara tan llena de locura que he sentido miedo. Perseguido por su mirada, en el camino he perdido la canasta de mimbre que llevaba amarrada a la parte trasera de la moto y no me he dado cuenta. Pero tampoco he querido regresar a buscarla. El cielo se ha puesto negro y rutilaba, mudo, por los rayos lejanos. Al llegar a casa he metido todo lo que estaba tirado fuera. El cielo incuba una batalla colérica, el cielo trama algo oscuro.

Han pasado veinticinco años desde que el diario fue escrito. Hoy se lee desde la perspectiva, con la mirada puesta en el resultado de Fitzcarraldo, como obra fílmica inolvidable, y el asomo a su autor, que se desnuda frente a la inconmensurable selva que ha elegido como locación.
 
 Extraído del portal El espectador Imaginario.
 

El avance tecnológico.

El avance tecnológico
El fin de una era: cerró Cinecolor, el último laboratorio fílmico porteño



El histórico espacio suspendió hoy sus actividades después de más de 30 años; allí se revelaron las películas más importantes de nuestro cine; era el más importante de América Latina


             
 
 
                   
El laboratorio de revelado y copiado de material fílmico de 16 y 35 milímetros de la empresa Cinecolor, el último y el mejor de su clase en toda América Latina, suspendió hoy sus actividades, dejando a cientos de cineastas que todavía trabajan con esos formatos analógicos sin un espacio donde poder procesar sus películas. 

El anuncio fue realizado por Alberto Acevedo, uno de los encargados históricos del laboratorio, quien señaló que sólo le quedarán de sus 35 años de existencia “recuerdos maravillosos de miles de películas, cientos de directores, fotógrafos, productores, sonidistas, editores, cortadores de negativo y personas de todos los rubros técnicos”.


 
Alberto Acevedo (gerente cinematográfico de Cinecolor Argentina) y Lucas Guidalevich (gerente de operaciones de Cinecolor) junto al director Luis Puenzo (en el centro), luego de la restauración del film "La historia oficial".

Acevedo explicó que los avances tecnológicos, que generaron una explosión en el video digital, provocaron que “el laboratorio se convirtiera en insustentable, a pesar de lo cual aguantó más de lo que los más optimistas augurábamos”.
 
“Pero a esta pequeña catarsis y homenaje al ultimo laboratorio de la Argentina se le suma una reflexión”, dijo Acevedo, y advirtió: “Hemos perdido el 90% del cine mudo, el 50% del cine sonoro y aunque les parezca increíble, parte de nuestro cine capturado en formatos de video de los últimos años”. 
 
 
Por eso, agregó, “es indispensable que pronto la Ley de la Cinemateca Nacional se cumpla y todo nuestro patrimonio esté en un solo lugar donde sea cuidado por gente que ame y sepa lo que hace. Ojalá que pueda ser en el predio del viejo laboratorio, donde están los equipos que servirán para proteger, preservar y restaurar el patrimonio fílmico de más de 100 años de nuestra industria”.

“Es realmente una noticia tremenda para el cine argentino, para la memoria de las obras y para la preservación de las mismas. Todos sabemos que hasta ahora ningún soporte digital ha podido igualar la calidad de la imagen del negativo 35 milímetros”, opinó por su parte el cineasta Pablo César, uno de los que todavía siguen filmando y proyectando sus películas en ese formato fílmico.
 

Y añadió: “Un negativo 35mm dura más de 100 años. ¿Cuánto van a durar los discos rígidos? ¿Qué pasará cuando alguien dentro de tan sólo 10 años le quiera mostrar una película que hizo y la tiene en un disco rígido y al conectarlo no funcione o, simplemente, no haya programa alguno que lo pueda reproducir?”.

Algunos de los largometrajes argentinos que fueron revelados en Cinecolor
En el año 2008, y luego de cinco años de rigurosos controles internos de calidad, Cinecolor Argentina alcanzó la posibilidad de realizar el proceso íntegramente "In House", y la resolución de todas las etapas: laboratorio, escaneo e impresión. Los siguientes largometrajes fueron procesados íntegramente con Intermedio Digital.
 
-"El nido vacío" de Daniel Burman
-"La mujer sin cabeza" de Lucrecia Martel
-"Leonera" de Pablo Trapero
-"La señal" de Ricardo Darín
-"Anita" de Marcos Carnevale
-"Los paranoicos" de Gabriel Medina
-"El niño pez" de Lucía Puenzo
-"Cuestión de principios" de Rodrigo Grande
-"Un novio para mi mujer" de Juan Taratuto
-También se remasterizaron allí películas como "La Historia Oficial" de Luis Puenzo, y"Esperando la Carroza" de Alejandro Doria.


Extraído del portal Gira Bs.As. http://www.girabsas.com/nota/2016-5-15-el-fin-de-una-era-cerro-cinecolor-el-ultimo-laboratorio-filmico-porteno

miércoles, 31 de agosto de 2016

Nuestro cine: Estudios San Miguel.

 

Estudios San Miguel fue una empresa cinematográfica argentina que comenzó a construir sus instalaciones - galerías y laboratorios- en la localidad de Bella Vista en 1937 e instaló los equipos de sonido en 1940. Pertenecía al empresario nacido en España Miguel Machinandiarena y dejó de tener actividad alrededor de 1957.


 

 

Inicios

Miguel Machinandiarena era un exempleado bancario que había obtenido la concesión para la explotación del Casino de Mar del Plata –teniendo como socio oculto al gobernador Manuel Fresco; en 1936 incursionó en el cine produciendo con el sello Falma Film33 dos películas –una de ellas titulada Tararira (la bohemia de hoy), dirigida por Benjamín Fondane y otra con la cantante lírica Amanda Cetera- que no fueron estrenadas por su decisión, al parecer disconforme con el resultado obtenido; los filmes se rodaron en el mayor hermetismo en una galería chica que -años después y ya como Estudios San Miguel- fue transformada por Ralph Pappier en la única galería para efectos especiales que tuvo el cine del país en la época. Posteriormente Machinandiarena fundó los Estudios San Miguel y fue su propietario a lo largo de toda su trayectoria.

Etapa de desarrollo

La estrategia comercial del estudio fue la producción en serie, pero lo cierto es que nunca generó fondos suficientes y se requirieron continuos aportes que Machinandiarena pudo hacer gracias a los beneficios de la concesión del Casino, de la cual se desprendió en 1944 mediante una salida negociada.

Las instalaciones de Bella Vista fueron concebidas como una ciudad cinematográfica, inspirada en sus similares hollywoodienses con equipamiento considerado el más moderno del país. Usinas, laboratorio fotográfico, laboratorio de sonido RCA Víctor y galerías configuraban una fábrica total y autónoma de producir filmes. Paralelamente inició un plan de contrataciones de estrellas, directores y técnicos, mediante convenios por dos o tres años de extensión. Machinandiarena opinaba que la producción de los Estudios no debía concentrarse en un solo grupo de personas sino dividirse en varios grupos que funcionaran en forma independiente y con sus propios hombres, conceptos e ideas, con lo cual se evitaba que todo surgiera de una misma mentalidad y se incentivaba la competencia. En ese orden de cosas contrató a Manuel Peña Rodríguez para que encabezara una unidad como productor asociado, dejó otra a cargo de su esposa Lina y se asoció con los hombres de Artistas Argentinos Asociados y durante 1943 produjeron en sociedad nueve películas pero sólo cuatro se rodaron íntegras en los Estudios San Miguel, que debió gastar grandes sumas en alquileres y traslados. Machinandiarena les pidió que filmaran todas sus películas en las instalaciones de Bella Vista pero rehusaron para no ser desleales con Sociedad Impresora de Discos Electrofónicos que les había alquilado sus estudios en términos favorables, pero entonces compró dicha sociedad y las filmaciones continuaron, en definitiva, solo en dominios de San Miguel.




En 1939 Miguel Machinandiarena contrató a Augusto Álvarez, conocido empresario cinematográfico, exhibidor, distribuidor y periodista (propietario entonces del periódico especializado Film), para incorporarlo a los estudios en calidad de gerente y director-gerente de la Distribuidora Panamericana SRL, compañía asociada, propiedad de los fundadores, que tuvo a su cargo la venta y distribución de las producciones del sello a nivel nacional e internacional. La dinámica que imprimió Álvarez, hombre clave de San Miguel, que el año de su ingreso acababa de liquidar su empresa de cines, permitió la apertura de oficinas, sucursales y representaciones en toda Latinoamérica, Estados Unidos y España.

Desde el punto de vista comercial la gestión de la empresa no resultó acertada. A los elevados costos y la filmación de algunas películas de escasa repercusión se sumó el fracaso de su tentativa de penetración en Brasil, donde realizó gestiones para la colocación de sus productos -e incluso proyectó la instalación de una sucursal- sin obtener resultado alguno.

Su última producción se estrenó en 1952 y al 31 de diciembre de 1954 tenía una deuda de más de seis millones de pesos.



Producciones

La primera película producida y estrenada fue Petróleo, dirigida por Arturo S. Mom, rodada entre septiembre y diciembre de 1939 y estrenada el 18 de diciembre de 1940. Siguió luego una vasta producción que incluye títulos como Tres hombres del río (1943) dirigida por Mario Soffici, La pródiga (1946) del mismo director que por presiones de Perón no estrenada porque la protagonizaba Eva Perón y recién se vio en 1984, La dama duente (1945) dirigida por Luis Saslavsky, Las tres ratas (1946) de Carlos Schlieper, Juvenilia (1943) de Augusto César Vatteone, Cuando florezca el naranjo (1943) de Alberto de Zavalía, Casa de muñecas (1943) de Ernesto Arancibia, Historia del 900 (1949) dirigida por Hugo del Carril, Los isleros (1951) de Lucas Demare, Los árboles mueren de pie (1951) de Carlos Schlieper y Si muero antes de despertar (1952) de Carlos Christensen, entre otras.

Lista de producciones

  • No abras nunca esa puerta (1952)
  • Si muero antes de despertar (1952)
  • Buenos Aires, mi tierra querida (1951
  • Los isleros (1951)
  • Los árboles mueren de pie (1951)
  • El último payador (1950)
  • La barra de la esquina (1950)
  • Historia del 900 (1949)
  • El extraño caso de la mujer asesinada (1949)
  • Pobre, mi madre querida (1948)
  • La serpiente de cascabel (1948)
  • Don Bildigerno en Pago Milagro (1948)
  • Madame Bovary (1947)
  • Vacaciones (1947)
  • La senda oscura (1947)
  • La cumparsita (1947)
  • Romance musical (1947)
  • Milagro de amor (1946)
  • Las tres ratas (1946)
  • Camino del infierno (1946)
  • La pródiga (1945)
  • La dama duente (1945)
  • La cabalgata del circo (1945)
  • Cuando la primavera se equivoca (1944)
  • El fin de la noche (1944)
  • Los hombres las prefieren viudas (1943)
  • Juvenilia (1943)
  • Cuando florezca el naranjo (1943)
  • Los hijos artificiales (1943)
  • Tres hombres del río (1943)
  • Casa de muñecas (1943)
  • Eclipse de sol (1943)
  • En el viejo Buenos Aires (1942)
  • Melodías de América (1942)
  • Petróleo (1940)




Premios

Por el filme Tres hombres del río la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina otorgó el premio Cóndor Académico a la mejor dirección de 1943 a Mario Soffici, al mejor argumento original a Rodolfo González Pacheco, Hugo Mac Dougall y Eliseo Montaine, a la mejor actriz de reparto a Leticia Scuri, a la mejor fotografía a Francis Boeniger, a la mejor labor de cámara a Leo Fleider. En 1945 asignó el premio a la mejor película a La dama duente. En 1951 galardonó a Los isleros con los premios al mejor film, mejor director, mejor guion, mejor actriz principal (Tita Merello). En 1952 concedió el premio a la mejor adaptación a Si muero antes de despertar.

Su película La dama duente obtuvo los Premios Cóndor de Plata de 1946 a la mejor película, mejor director, mejor guion, mejor música y mejor producción. En 1952 galardonó a Los isleros como mejor película, mejor director, mejor adaptación, mejor actriz principal.

Galería de imágenes



 
 


 

















Extraído del portal Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Estudios_San_Miguel
Fotografías extraídas de https://www.facebook.com/Estudios-San-Miguel-218534338357176/

jueves, 25 de agosto de 2016

El apóstata, de Federico Veiroj.



ANTES DE DIOS

Después de La vida útil, el uruguayo Federico Veiroj estrena El apóstata, una coproducción filmada en España. Es la historia de Gonzalo Tamayo, un joven madrileño que decide apostatar, es decir, renunciar a la fe católica mediante la anulación del bautismo, un trámite altamente complejo y burocrático. Pero la película de Veiroj no está anclada en la denuncia sino que termina siendo un viaje a la infancia, una especie de regresión o, como explica el director en esta entrevista, una fábula con detalles anacrónicos que confunden los límites entre presente y pasado.


 Por Diego Brodersen

Gonzalo Tamayo, Gonza para los amigos y familiares cercanos, un muchacho treintañero de Madrid, eterno estudiante de filosofía, termina de comer algunos pistachos en el parque mientras espera que la iglesia, justo allí enfrente, abra las puertas a sus feligreses. Mientras corren los títulos de apertura, la banda de sonido –que se revelará tan ecléctica como infrecuente– deja oír la voz de La Argentinita, una de las más famosas bailaoras de flamenco de comienzos del siglo XX y eventual cantante nacida (de allí su apodo artístico) en Buenos Aires. “¿Quieres confesarte?”, pregunta un poco más tarde el sacerdote, que no casualmente fue quien lo bautizó décadas atrás. Gonza no sólo no desea participar del sacramento, sino que, luego de cumplir satisfactoriamente con la misión del día al dar finalmente con su acta bautismal, afirmará rotundamente que la necesita “para apostatar”. Unos segundos antes, el brevísimo plano de un monje flagelando su espalda, avizorado casualmente por un ventanuco, anticipa que el derrotero hacia la apostasía del protagonista no estará ni por asomo anclado en el terreno firme del naturalismo. De hecho, El apóstata, tercer largometraje del uruguayo Federico Veiroj –que tuvo su debut el año pasado en los festivales de Toronto y San Sebastián–, es un viaje personal a través de varias capas temporales, donde se funden no sólo presente y pasado sino también la vigilia con el cosmos de los sueños y las fantasías. “La inspiración de la historia es el propio Álvaro Ogalla, el actor no profesional que interpreta a Gonza, uno de mis grandes amigos de Madrid, con el cual nos conocimos en la Filmoteca Española”, afirma Veiroj desde un bar de Montevideo, donde vivió casi toda su vida, excepto por un período de seis años de existencia madrileña. “Un día me contó que estaba iniciando los trámites para apostatar y enseguida paré la oreja. No sólo me generó curiosidad, sino que me impulsó a conocer los detalles del concepto, descubrir lo que realmente significaba. Tuvo las entrevistas de rigor, llenó los formularios, pero eso fue producto de un momento de desencanto y finalmente desistió, porque ya estaba enganchado en otras cosas y supongo que terminó aburriéndose del trámite. Hay un costado simbólico en el hecho de querer desbautizarse, de desandar algo del camino, y si bien no lo logró en la vida real, al menos hizo la película”.




A pesar de que la Ley Orgánica española garantiza “el derecho de toda persona a profesar las creencias religiosas que libremente elija o no profesar ninguna; cambiar de confesión o abandonar la que tenía”, ciertos acuerdos legales entre el estado español y el Vaticano hacen que ese derecho no aplique a la Iglesia Católica Apostólica Romana. Gonza lo sabe, pero enfrenta con terquedad las dificultades del caso con la misma intensidad con la cual repite año a año las materias de la carrera universitaria que eligió cursar. “Están los dogmas, el monoteísmo, que las cosas vengan dadas de una determinada manera. Me parece un modo antinatural de concebir el mundo que no me deja espacio”, le dirá a otro sacerdote de mayor jerarquía, un obispo que intentará convencerlo de lo inapropiado de su decisión. Idola specus, le escupirá el estudiante en perfecto latín a un profesor que acaba de reprobarlo, categoría de prejuicio acuñada por Francis Bacon que podría haberse aplicado como respuesta a las condescendientes palabras del hombre vestido con hábito coral. Pero El apóstata, coproducción entre Uruguay, Francia y España rodada en este último país con un reparto completamente español, no es una película que describa minuciosamente los detalles burocráticos del sendero elegido por su protagonista. Mucho menos se trata de un film de denuncia, al menos en el sentido tradicional del término. La visita de una prima que acaba de separarse de su pareja y con la cual mantiene una relación considerada no del todo apropiada, la ayuda que le brinda casi a diario a un pequeño vecino de su edificio en las tareas escolares, los encuentros cada vez más cercanos con la madre del chico (interpretada por la actriz Bárbara Lennie, la protagonista de la notable e inédita en nuestro país Magical Girl) y un viaje relámpago a la casa de sus abuelos aportan un tono mucho más cercano a la fábula amable de lo que una sinopsis superficial podría indicar y terminan dándole forma final a un tratado sobre la niñez que sobrevive en todo individuo adulto medianamente receptivo.




REGRESIONES Y PECADOS

 

  “Hacia Roma caminan dos pelegrinos a que los case el Papa, mamita, porque son primos”, entona La Argentinita en la canción que abre el relato. La prima también forma parte de un almuerzo familiar del cual Gonzalo finalmente escapará, tal vez porque ciertos recuerdos se han tornado demasiado vívidos. Unos días después despertará del descanso nocturno y descubrirá que se ha hecho pis en la cama, como cuando tenía cinco o seis años. “Una interpretación sobre Gonza que me gusta hacer es la siguiente: se trata de un adulto con muchos condimentos de niño, de esas cosas de las cuales uno no se puede desprender. Es un personaje que debe reencontrarse con su pasado, con su ser-niño, para seguir adelante. Es parte de un proceso, como una especie de evolución hacia atrás, de desandar el propio camino, y eso trae aparejadas algunas regresiones, como hacerse encima luego de encontrarse con la madre y ser reprendido por un acto de rebeldía. También es importante la relación con su vecino y alumno, que podría ser una suerte de alter ego y que indudablemente lo conecta con su propia niñez. Por eso ese final fantasioso, de travesura, que es como tocar el pasado”.

 

La familia y, en particular, su madre, lo ven como a alguien inmaduro. Algo similar podría decirse del protagonista de su largometraje previo, La vida útil, el empleado de una cinemateca que ve cómo su mundo desaparece al enfrentarse a su cierre definitivo. “Creo que ambos personajes tienen algo en común y es que tienen las cosas claras. El protagonista de La vida útil tiene clarísimo que vivió en ese lugar toda su vida, donde se mueve como pez en el agua, y que si fuese por él no cambiaría nada, porque es su pasión y quiere seguir haciéndolo. Por eso queda medio descolocado cuando cierra la cinemateca. En ese sentido, Gonzalo Tamayo es un personaje que, para nuestros códigos de la realidad, vive en un limbo: tiene un par de trabajos, pero un poco inestables; en el amor anda pispeando sin definir nada. Hay una indefinición, pero también es una apariencia. Me parece un tipo bastante seguro, que está en el lugar que quiere estar”.

El mundo de El apóstata es indudablemente actual: se ven un par de computadoras, operadas por monjas de escritorio, y algunos carteles indican precios en euros. Sin embargo, nadie usa teléfonos celulares, la gente continúa escribiendo cartas de puño y letra y los diccionarios de papel y tinta –ese bello ¿anacronismo? reemplazado por la consulta informática– parecen jugar un rol fundamental en las vidas de las criaturas que lo habitan. “Desde el momento en el que decidimos que la historia funcionara como una gran fábula, nos permitimos elegir aquellos elementos que queríamos ubicar en ese mundo, una indeterminación tramposa: circulan automóviles actuales, pero también hay locaciones muy antiguas, de una España de la época inquisitorial. Los celulares no me parecían algo apropiado. Hay cierta literatura que inspiró la película y es indefectiblemente anterior a 1900; la más evidente es la obra de Benito Pérez Galdós, que además escribió sobre estos temas, alguien que estuvo en la tangente y luchó por estar en un lugar particular del sistema. Me parecía ideal contar la historia de una manera cinematográfica, sin una temporalidad concreta; algo de estos tiempos que, sin embargo, sólo ocurre en una pantalla de cine y que además transciende las épocas. Por eso era importante generar esa especie de limbo temporal. Por otro lado, el pibe tiene que estar en un estado muy particular para contarle todo eso a un amigo, y no sería lo mismo si lo hiciera a través de un email. La idea de la misiva manuscrita era importante, más romántica y melancólica, de otros tiempos”. ¿Cuánto de realidad y cuánto de fantasía hay en los encuentros físicos de Gonzalo con su prima? ¿Cuándo abandona la vehemencia del universo físico su visita a la universidad para cederle el lugar a la estructura de los sueños, con ese grupo de nudistas primitivos que parecen invitados recién llegados de una película de Luis Buñuel? “Me gusta pensar en la película como una especie de cuento que no intenta separar presente de pasado o realidad de sueño. Tal vez, en el fondo, no sea otra cosa que una gran fantasía”.

BUÑUEL Y LAS PRIMAS

 

Veiroj, que no casualmente ubicó la historia de La vida útil en una cinemateca (la uruguaya) y a su personaje en la tradición de los héroes cinéfilos, no sólo no les escapa a las preguntas sobre las influencias en su cine, sino que se explaya con un inocultable placer por compartir referentes y títulos: “Hago cine porque existen maestros que me han enseñado. Viendo a Buñuel decidí que quería dedicarme al cine, siendo todavía un adolescente. En El apóstata hay otra influencia muy evidente, que es La prima Angélica, de Carlos Saura, otra película que se debate entre varias dimensiones con un personaje que también atraviesa una regresión. También Opera prima, de Fernando Trueba, con un veinteañero madrileño aferrado a su pasado. Sin olvidar a Marco Ferreri, en particular una de sus películas menos vistas, La audiencia. Siempre tengo presentes ciertas películas que he visto, aunque no precisamente a la hora de filmar; forman parte de un proceso. Las películas que me gustan mucho me dan ganas de hacer películas. Por otro lado, vengo en parte del mundo de los archivos: trabajé durante cuatro años en la Filmoteca Española y allí descubrí muchos materiales poco vistos o incluso inéditos. Films, por cierto, pero también los noticieron y documentales, los nodos, que se hacían en la época de Franco. Hay toda una extensa serie de noticieros turísticos, de divulgación de regiones particulares, de paisajes o dedicados a la caza, por ejemplo. En esa época los nodos eran el lugar de experimentación de los camarógrafos y los músicos. Varias de las melodías que pueden escucharse en la banda de sonido de la película están tomadas de algunos de esos nodos. Esa idea ya estaba presente en los momentos iniciales de la gestación del proyecto, porque la intención era que la música remitiera al pasado, a otros tiempos del mundo y del personaje. Por eso, además, Prokofiev cruzado con Lisabö, una banda de punk rock del país vasco, que hace de contrapunto de la música más dulzona. Y también ‘El pelele está malo’, la canción popular que canta la prima, que debía hablar de flores y del clima soleado y, al mismo tiempo, transmitir algo áspero, cercano a la muerte. Una melodía infantil, casi de recreo escolar, con un costado sombrío”.


Y por esos caminos en busca de libertad –cierta libertad, su libertad– camina Gonza, un poco a los tumbos, pero con la voluntad incólume y la conciencia despejada. La luz proveída por la fotografía del también uruguayo Arauco Hernández Holz es usualmente diáfana, aunque, por momentos, se ve velada por una propiedad difusa que podría suponerse una extensión de las aristas más oníricas de la travesía. El director de fotografía buscó, junto a Federico Veiroj, forzar las características más duras de la imagen digital para encontrar una filiación de tonos y colores cercanos al no tan lejano 35mm, otro ¿anacronismo? que, a diferencia de los más fácilmente sustituibles lexicones físicos, todavía es dueño de cualidades únicas e irremplazables. Y ahí está también ese congelado final, que remite a otros tantos planos congelados de cierre en la historia del cine, varios de ellos recubiertos de esperanza y de una posibilidad –por pequeña que fuere– de alcanzar la ansiada libertad. “Déjame aconsejarte. Serás un buen cristiano. San Agustín fue como tú. Tú también escucharás la voz del Señor y te convertirás”, repite el obispo ante un Gonzalo que, a esa altura, está decidido a desaparecer de los registros para siempre. “Es muy fuerte la idea de apostatar en Madrid, en España, porque más allá de lo que represente política o ideológicamente, es un país donde la presencia de la Iglesia es enorme, entre otras cosas por lo que implica a nivel histórico”, afirma Veiroj al finalizar la entrevista. El protagonista lo sabe, pero, a pesar de ello, va por todo; están en juego tanto su madurez como su infancia.



 Extraído de Suplemento Radar del diario Pagina 12, http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-11718-2016-08-14.html

viernes, 19 de agosto de 2016

Imagen de Cine.

 
 
 
Imagen extraída de una tarjeta de carga de teléfono.

 



                                            

miércoles, 17 de agosto de 2016

Rowan Atkinson, para coleccionar.




Cuando los aficionados al cine en los EE.UU. vieron los anuncios de televisión para el 21 de octubre 2011, el estreno de la nueva película de Rowan Atkinson  Johnny Inglés Recargado, pocos, si alguno, sabía que Atkinson, más famoso por su personaje Mr. Bean, es una persona que tartamudeaba . A diferencia de otros actores famosos, el tartamudeo de Rowan Atkinson no es muy conocido.Sin embargo, la tartamudez sigue siendo un factor en su vida. Podrían haber sido sorprendidos  los fans del actor británico para leer en el "10 Preguntas" la columna semanal del 23 de agosto 2007, de la revista  Time, revista en la que una de las diez preguntas para el famoso actor fue: "¿Alguna vez superar su tartamudeo grave ? "

Su respuesta fue simplemente: "Viene y se va. Me parece que cuando juego un carácter que no sea yo, el tartamudeo desaparece. Eso puede haber sido parte de la inspiración para seguir la carrera que hice ".

Rowan Atkinson nació el 6 de enero de 1955, en Durham, Inglaterra. Rowan era el más joven de cuatro niños. Fue enviado a dos internados, los cuales se ejecutan bajo los auspicios de la Iglesia de Inglaterra. En primer lugar, fue la Coristas Durham School, que tenía fama de tratar de empujar a los estudiantes hacia el sacerdocio anglicano. En su biografía de 1999,  Rowan Atkinson , se cataloga como "tímido con un ligero tartamudeo y una cara ligeramente gomosa al igual que la que tiene ahora. ' Más tarde, cuando en St. Bees School, Chris Robson, el maestro de física de Atkinson, dijo: "En la clase era un alumno común. No había nada excepcional sobre él. No esperaba que se convirtiera en un científico fantástico. Y él era un muchacho tranquilo que caminaba su propio camino ".

Sin embargo, Robson recordó la carrera dramática de la escuela de Atkinson con mayor intensidad: "Pero cuando entró en el escenario era excepcional." Dessau cita a otro miembro de la facultad en St. Bees como diciendo, "Incluso un tartamudeo incipiente se desvaneció cuando el joven Atkinson subió al escenario .

De hecho, un 24 de marzo 2007, artículo en  The Independent,  afirmó que un joven Atkinson fue intimidado en la escuela Coristas Durham debido a su tartamudez y la apariencia. El primer ministro, Tony Blair, quien también asistió a la escuela y era dos años más joven que Atkinson, ha declarado en el pasado que vagamente recuerda el tratamiento que Atkinson soporto.

Siguiendo los pasos de su padre, Atkinson ganó un M.Sc. en Ingeniería Eléctrica de la Universidad de la Reina en Oxford. Aún actuando en el lado, se embarcó en un Ph.D. en Ingeniería Eléctrica por un tiempo antes de decidirse a dedicar toda su atención a la actuación. Mientras Atkinson estaba estudiando para un doctorado en ingeniería eléctrica, Richard Curtis recordó al joven Atkinson aparecer en talleres de material de dibujo para una revisión de verano en Oxford y nunca decir una palabra. Entonces en el silencio se levantó e hizo un bosquejo original en el que su tartamudez desapareció.

Curtis dijo: "Él hizo un monólogo sobre la conducción seguido de lo que hace ahora, dando mimos y conversaciones al mismo tiempo. No se parecía a nada de lo que había visto. Era puro genio ".

Él ganó la atención por hacer una serie de espectáculos de comedia para la radio de la BBC en 1978 que se conoce como "El Pueblo Atkinson." Atkinson llegó a la pantalla de radar de la televisión en 1979 con el famoso espectáculo  No es la nueve hora Noticias . Más tarde, se fue a hacer  la bola del policía secreto  antes de reunirse con Richard Curtis de nuevo por el enorme éxito de Blackadder , que co-escribió. Tim McInnerny y Tony Robinson protagonizó el show y más tarde se unieron a Stephen Fry, Hugh Laurie y Miranda Richardson.





El personaje de Atkinson de Mr. Bean existió durante 10 años antes de que el personaje fue incluso le da un nombre. El personaje Mr. Bean catapultó al estrellato internacional. Mr.Bean fue el espectáculo visto por todo el mundo. Fue la comedia de mayor audiencia en la televisión británica en la década de 1990; fue vendido a más de 245 países y 50 compañías aéreas. Más tarde, hubo películas como Bean: The Movie último Desastres  (1997) y  el Sr. Alquiler de Bean  (2007). El actor ha dejado abierta la puerta a la posibilidad de retomar el personaje Mr. Bean en el futuro.




Mr. Bean brilla en el teatro


El actor británico Rowan Atkinson, conocido por sus papeles cómicos en el cine como Mr. Bean
LONDRES, INGLATERRA.- El actor británico Rowan Atkinson, conocido por sus papeles cómicos en el cine como Mr. Bean, triunfa estos días en el teatro londinense encarnando a Fagin, el miserable personaje de la famosa novela "Oliver Twist", de Charles Dickens.

La crítica especializada londinense se deshace hoy en elogios a Atkinson por su papel en el musical "Oliver!", de Lionel Bart, una recreación de la producción de Sam Mendes de 1994 a cargo de Rupert Goold, que acaba de estrenarse en el "Theatre Royal" londinense.

El Fagin de Atkinson puede ser esencialmente un personaje cómico, pero el actor le confiere un "cierto lado siniestro", escribe hoy el crítico del diario "The Guardian", según el cual el famoso actor juega también muy bien con la ambigüedad sexual de esa figura, siniestro jefe de una banda de chicos carteristas.

Para el crítico de "The Times", Atkinson es "ese monstruo astuto y viejo que termina chillando" camino de la horca, a la que ha sido condenado por sus numerosos crímenes.



La producción original de "Oliver!" se estrenó en el West End en 1960 y se representó en 2.618 funciones en seis años, convirtiéndose en el musical que más ha estado en cartelera en la capital británica.

Las entradas para la nueva producción se están vendiendo como rosquillas: antes de su estreno oficial, este miércoles, se habían vendido por anticipado entradas por un total de 15 millones de libras (16.6 millones de euros), con lo que superó en 3 millones el anterior récord de "Dirty Dancing", en el 2006.

Ello se debe en parte, según los críticos, a que tras intentarlo durante quince años, el productor convenció a Atkinson para que hiciese el papel de Fagin y volviese así a un teatro comercial tras veinte años de ausencia de los escenarios.

El director de este "revival" es Rupert Goold, que ganó en el 2008 el premio Olivier al mejor director por "Macbeth", de William Shakespeare.

El interés del público se despertó gracias a un programa de búsqueda de talentos de la BBC titulado "I'd Do Anything", cuyo jurado, en el que figuraba el famoso compositor de musicales Andrew Lloyd Webber, eligió a tres niños para hacer el papel de Oliver: el del estreno fue Harry Stott.
Por votación popular se eligió a una cantante de Blackpool, Jodie Prenger, que se había limitado antes a actuar en cruceros, para que encarnase a la prostituta, Nancy, papel en el que brilla igualmente, según la crítica.

Las canciones compuestas por Bart no son demasiado sofisticadas y el verso a veces resulta un poco ripioso, señala "The Times", pero al mismo tiempo la música es tan melódica que contagia inmediatamente al público.




 Filmografía

1981 Fundamental Frolics
The Secret Policeman's Ball

1982 The Secret Policeman's Other Ball
1983 Dead on Time
Never Say Never Again

1989 The Appointments of Dennis Jennings
The Tall Guy

1990 The Witches
1991 The Driven Man
1993 Hot Shots! Part Deux
1994 Cuatro bodas y un funeral
El Rey León (voz) 1997

2000 Maybe Baby
2001 Rat Race
2002 Scooby-Doo
2003 Johnny English
Love Actually

2005 Keeping MumSpider-Plant Man
2007 Las vacaciones de Mr. Bean
2011 Johnny English Recargado

Rowan Atkinson como Mr. Bean, Shows en vivo

•Beyond a Joke (1978)
•The Secret Policeman's Ball (1979)
•The Secret Policeman's Other Ball (1981)
•Rowan Atkinson (1981)
•The Nerd (1984)
•The New Revue (1986)
•The Sneeze (1988)
•Hysteria! Hysteria! Hysteria! (1988)
•Live! From London (1988)
•Origami for Prince of Wales' 40th Birthday (1988)
•Hysteria 2 (1989)


•Rowan Atkinson Live, un DVD lanzado de una presentación de 1991 en Boston

1.A Warm Welcome
2.Fatal Beatings
3.And Now From Nazareth, The Amazing...
4.Invisible Man
5.The Good Loser
6.Elementary Dating
7.Guys After The Game
8.It Started With A Sneeze
9.With Friends Like These...
10.Pink Tights & Plenty of Props
11.Tom, Dick and Harry
12.No One Called Jones
•Prince of Wales' 50th Birthday - A Royal Birthday Celebration (1998)
•The Royal Variety Performance (2000)
•And Now From Nazareth, The Amazing... for We Are Most Amused - Prince of Wales' 60th Birthday (2008)
•Oliver! como Fagin 2008-2009
•Ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos Londres 2012 como Mr. Bean


Discografía Álbumes

Rowan Atkinson Live in Belfast (1980, re-lanzado en 1996)
Not Just a Pretty Face (comedia) (1987, re-lanzado en 1994) Compilaciones The Secret Policeman's Ball (1979)
Not The Nine O'Clock News – The Album (1980)
We Are Most Amused: The Best of British Comedy (1984)


Extraído de http://www.laprensagrafica.com/Actor-Rowan-Atkinson-insinua-que-dejara-de-interpretar-a-Mr--Bean