Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

lunes, 22 de febrero de 2016

Humor cinematográfico 6.

 
 
Por Gustavo Salas.
 
 


                        Extraído de Diario del 27 Festival de cine Internacional de Mar del Plata.

martes, 9 de febrero de 2016

Apuntes del Festival, número 30.

Por aquí pasó Johnnie




Y sí, lo estábamos esperando. El Maestro Johnnie To estuvo en el 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y dejó su huella. Pero no en la playa ni en cemento, sino en la memoria de todos sus fans que lo pudieron disfrutar por partida doble: en una Charla con Maestros celebrada en el Espacio Un Puente y en la presentación de Office, su última película, que se exhibe en la sección Autores.
Fueron pocos los que no se sacaron fotos o no le pidieron autógrafos al visitante ilustre de esta edición. Siempre con una sonrisa y buen humor, Johnnie respondió a todas las preguntas que le hicieron. Su sencillez y simpleza se complementan con la calidez con la que se explayó ante cada respuesta que le brindó al público.

Johnnie To nació en Hong Kong y realizó su primera película en 1978. "Sentí que aún no estaba listo para incursionar en el cine. Estuve siete años trabajando en telenovelas. Recién en 1986 hice mi segunda película. Al principio solo hacía obras comerciales. Si en Hong Kong no se comienza filmando un éxito comercial, después es difícil seguir haciendo cine. No gozábamos de mucha libertad creativa. Las estrellas eran los actores que tomaban las decisiones con respecto a la producción”, declaró To. "Recién comencé a tener poder cuando creé Milkyway en 1996. El año que viene se cumplen 20 años de su creación”.



Office presenta como novedad la incursión del director-sinónimo de género de acción- en el musical. Pero Johnnie sorprende siempre y además le agrega un óptimo y justificado uso de la tecnología en tres dimensiones. "El 3D en este caso fue solo una prueba. Es una preparación a futuro”, afirmó con humildad.

Acaso lo más sorprendente de la charla y las entrevistas que concedió fue la confesión de que trabaja sin un guion terminado y nunca usó storyboards. Esto resulta llamativo, teniendo en cuenta que To es un artesano del género de acción y el plano secuencia. Inolvidables son los primeros minutos de Breaking News -2004- donde presenta el conflicto sin ningún corte. "Fue una traversura”, admitió. "Iba a durar solo un minuto, pero no me alcanzó, así que lo extendí. Nunca había hecho un plano tan extenso. Fue un desafío creativo y tomó tres días para ensayarlo".



"Me di cuenta que yo no controlo la película. La película me controla a mí”.
Johnnie To es un fanático de su profesión. Aunque confesó que lo hace solo para no quedarse en su casa, aburrido, sintiéndose inútil. Cada vez que llega, su mujer le pregunta "¿Cuándo vas a ir a trabajar?”. El director afirmó que no sabe hacer otra cosa: "El cine es algo magnífico. Tiene vida. Me gustaría seguir hasta los 90 años”.

Para el realizador honkonés pasar de un género a otro no es algo difícil. De hecho, afirmó que hace películas de acción cuando está inspirado. Aunque filma a veces dos o tres películas por año, el tiempo que le lleva terminarlas es muy relativo: "hice una película durante tres años y otra me llevó un mes. No hay un límite”.


 "Si no estoy inspirado, me dedico a otros géneros”.
Con respecto a la dirección de actores, se considera bastante vago. "No me gusta hacer casting y me produce pereza comenzar nuevas relaciones. Mi preferido es Anthony Wong porque hace exactamente lo que le digo. Cada actor es diferente, algunos son más accesibles que otros y se dirigen más fácilmente”.

Una de las preguntas más recurrentes fue si había sido convocado por Hollywood para dirigir. "Sí, pero nunca me interesaron sus guiones”, respondió en forma bastante austera. "No trabajo de una forma ejemplar. No uso guiones, voy y filmo. No planeo los días de rodaje. Por eso no podría trabajar allá. De hecho, cuando co dirijo una películas es porque un director continúa mi labor mientras yo estoy comenzando otro rodaje”.



A pesar de que se lo compara con Jean-Pierre Melville y Sergio Leone, dice no saber exactamente
 donde están las influencias, aunque admitió que lo tentaron para realizar la remake de El círculo rojo. "El relato es budista y la película original es muy buena. Querían que haga una versión fiel, pero yo quería hacer mi propia lectura no budista. No quiero ser la sombra de Melville”. Y aunque sus comedias remiten al slapstick de Lubitsch o Hawks, él dice desconocer el género y no ubicar a esos directores. Su única referencia es Akira Kurosawa: "no hay un solo director chino que me guste”.
Johnnie To demostró ser una persona sencilla y humilde, amante de la buena comida: "En mis películas todos comen porque es algo humano. A mí me gusta mucho comer y estoy disfrutando de la carne argentina”.

No se considera un director político aunque admite que todas sus películas tienen alguna crítica, aunque sí es bastante duro con la forma de distribuir sus producciones en su país: "Cuanto más presupuesto hay, menor es la posibilidad de filmar libremente y eso influye en el proceso de rodaje. Filmé una película en poco tiempo haciendo solo una toma, la edité yo mismo en 3 días y la distribuí”. Y sin embargo confiesa que nunca apura a sus directores de fotografía durante el rodaje: "Cuando la luz está lista filmamos, pero nunca les digo algo”.

Para concluir habló un poco sobre dos temas recurrentes en su filmografía: el mercado bursátil y el universo de las triadas, la mafia china.

"La crisis fue muy dura y yo perdí mucha plata. Fue una época importante y difícil en mi vida”, admitió, pero el origen de su interés por el cine de gángsters es más personal: "Viví siempre muy cerca de la zonas de triadas y lo conozco muy bien. Es algo muy real para mí. Siempre leo y me informo al respecto”.

Y así pasó Johnnie To. Con humor y buena onda, disfrutando del clima, la comida y cinefilia que se respira en Mar del Plata. Un visitante de lujo para cerrar las Charlas con Maestro de la 30° edición.


Ver entrevista a Johnnie To, https://vimeo.com/144841604

viernes, 5 de febrero de 2016

La intérprete: Una intriga internacional.

 

(The Interpreter, 2005) de Sydney Pollack

 
 
 
 
Todo empieza cuando Silvia Broome, una intérprete nacida en África que trabaja en la ONU, oye una conversación en una lengua africana poco conocida en la que queda clara la intención de asesinar a un jefe de Estado del continente negro. En cuanto oye y entiende las palabras "El maestro no saldrá de la sala vivo", la vida de Silvia cambia totalmente de rumbo y se convierte en el blanco de los asesinos. Cuando le asignan al agente federal Tobin Keller para protegerla, su mundo se convierte en una verdadera pesadilla.
Según Keller indaga en el pasado de la testigo y en sus contactos secretos, aumentan sus sospechas de que ella también es parte de la conspiración. Cada nuevo descubrimiento hace que desconfíe aún más de ella. Dependen el uno del otro, pero no podrían ser más opuestos. La fuerza de Silvia se basa en las palabras, en la diplomacia y en la sutileza; Tobin Keller cree en el instinto, en la acción y en los comportamientos básicos. Mientras se acerca el peligro de un grave asesinato político en EE.UU., Silvia y Tobin juegan al gato y al ratón mientras intentan detener la terrible crisis mundial que se aproxima.
 
 
 

Sydney Pollack vuelve a sus fuentes con el genero del thriller político que ya había experimentado con buena suerte en "Los Tres Días del Cóndor" y en "Fachada". Siguiendo la línea de la reciente "El Embajador del Miedo" y en similitud con films como "En la línea del Fuego" y "Poder Absoluto" -si bien en menor medida-, el centro de la atención es un mandatario político en riesgo de muerte y una sociedad en vilo pendiente de una sociedad convulsionada y paranoica.
La trama se desata cuando la protagonista del film advierte sobre un posible complot de estado para asesinar a un dictador africano, de ahí en mas todos los disparadores clásicos del cine político se van desatando y a medida de rompecabezas van armando una temática complicada con matices muy bien llevados que sin dejarse traicionar por el cine de acción crece en misterio, intensidad e interés.
A esta trama inicial se le suman dos personajes centrales torturados por su presente: los protagonistas de la historia por uno u otro motivo -que no conviene adelantar- viven experiencias conflictivas. Esto los acerca afectivamente y los condiciona con respecto al rumbo que toma el film, elemento que no favorece demasiado el buen clima creado hasta el momento y que puede llegar a confundir. Sucede que mas allá de una resolución a la altura de las circunstancias en su desarrollo narrativo, el film sufre las consecuencias de un guión compartido entre tres autores en simultáneo.
 
 

La dirección de Pollack es acertada y -si bien no innovadora- se basa en sus probados recursos en incursiones anteriores al género para atrapar al espectador construyendo buenos climas de suspenso donde la sospecha y la intriga no dan respiro logrando combinar con astucia momentos claves de la trama con hechos puntuales que acontecen a su alrededor. La ambientación lograda ayuda favorablemente a la historia, más todavía si se tiene en cuenta que la acción se desarrolla en plena Nueva York y dentro mismo de la O.N.U., -situación por primera vez permitida para el rodaje de una película- si bien quizás por propia culpa el film padece de su falta de certeza al no poder disimular, por momentos, algunas fallas de guión.
El elenco cuenta nada menos que con la dupla de Sean Penn y Nicole Kidman, quizás dos de los actores mas talentosos de su generación. Penn gracias a otra actuación de carácter se luce componiendo a un hombre atormentado por su presente, mientras que Kidman se vale de su aire frío y distante para retratar a una mujer que bien podría ser víctima o victimaria; una implacable asesina sospechosa o una frágil y vulnerable denunciante, duda que se mantiene abierta hasta el final.
 
 

Dejando el talento de ambos al margen, "La Intérprete" logra una interesante combinación entre sus personajes, no pensada para una mutua atracción y entendimiento desde el comienzo, sino valiéndose de ciertas dicotomías. Este juego de desencuentros, donde la falta de confianza y las dudas puestas en el otro predominan, ayudan a resultar creíble en el contexto de un film donde el contínuo desengaño y la conspiración política son su marca inconfundible.
 
 
Extraído de http://el-cinefilo-blog.blogspot.com.ar/2013_12_01_archive.html
 

miércoles, 3 de febrero de 2016

El tango con acento brasileño.


GABRIEL REICH Y SU OPERA PRIMA A PURO GESTO, UN RITUAL DE TANGO

 

La idea original fue realizar un documental que abordara orígenes, historia y presente del tango, pero a la hora de encontrar un hilo conductor el realizador decidió poner el foco en De Puro Guapos, una atípica agrupación con sede en San Pablo.
 
Por Oscar Ranzani
Desde hace años el productor Fabián Streinger tenía ganas de hacer una película sobre la historia del tango. Por eso, lo convocó a Gabriel Reich, un profesional que viene del periodismo y que también es fotógrafo y director de videoclips. Streinger le propuso a Reich ser el director y guionista del futuro documental. Desde ese momento, Reich se puso a investigar meticulosamente y se dio cuenta de que en el cine “había un montón de cosas hechas sobre el tango”, según cuenta el director debutante en la entrevista con Página/12. Reich se fue topando con los personajes del under y, a la vez, del mainstream del tango, pero le faltaba un hilo conductor para su película. Entonces recordó un encuentro que tuvo lugar en San Pablo sucedido varios años atrás: en uno de sus viajes como mochilero, Reich había conocido allí a la orquesta De Puro Guapos que, según relata, “estaba formada por un argentino que dirigía a siete brasileños haciendo tangos”. Al momento de recordar aquel encuentro, el cineasta se dio cuenta de que la historia de esa orquesta bien podía ser el hilo conductor que le estaba faltando a su documental. Y así nació A puro gesto, un ritual de tango, que refleja la historia de esa orquesta del 2 x 4 comandada por el argentino Martín Mirol. “Se me ocurrió que fueran ese ojo que ve de afuera todo lo que nosotros queríamos contar”, confiesa Reich. El film se estrena mañana en el Espacio Incaa Gaumont.
–¿Que Mirol sea un exiliado de la crisis argentina de los ’90 le hizo pensar en trabajar en algo vinculado a las raíces musicales de su país?
–Sí. El ya había estudiado en la Escuela de Música de Avellaneda y estando allá, en San Pablo, había algo del tango que le atraía. De hecho, cuando yo llegué a San Pablo y los escuché me pasó lo mismo. El tango, o cualquier música folklórica, te vuelve a tus raíces estando lejos de tu tierra. Y eso me parece que era un poco lo que él tenía con el tango. Lo llevaba a su lugar de familia. El es de Sarandí. Y, de hecho, dijo: “Quiero tocar en una orquesta de tango en Brasil. ¿No hay? Bueno, la armo”.
–¿La orquesta de tango que creó Mirol es un caso aislado en Brasil, o hay un florecimiento del género allá?
–Por lo que sé, al menos en San Pablo, la orquesta de Martín es la única que hay. A partir de la movida que él armó –cuando la orquesta toca, también se arma una milonga–, empezaron a tocar algunos dúos, pero el bandoneón es considerado un instrumento muy raro allí. Martín siguió estudiando en San Pablo y cuando sacó el bandoneón en la Facultad de Música, los estudiantes se acercaron a ver de qué se trataba. Era algo exótico. De hecho, hay otro dúo que toca con acordeón y otro que ni siquiera tiene vientos. Si él tiene que arreglar su bandoneón, lo tiene que traer acá. Esto es así en San Pablo, donde él está y donde estuvimos haciendo la película. Me imagino que en el resto de Brasil pasa lo mismo. Brasil es medio continente y, por lo que sé, no le interesa tener mucha cultura extranjera. Pero él armó la orquesta y generaron una movida en base a la cual se empezó a expandir un poco más, al menos en San Pablo. Que yo sepa, no hay otra orquesta de tango en Brasil.
–¿El público que asiste a las milongas está formado por argentinos que viven en Brasil o hay brasileños interesados en escuchar a la orquesta?
–Hay argentinos, obviamente, pero también hay muchos brasileños interesados en escucharlos y en bailar. La mayoría son brasileños que les gusta el tango.
–En ese sentido, ¿influyó la cantidad de argentinos que viven en Brasil para que guste la cultura popular porteña?
–No lo sé, pero me parece que no fue una cuestión de cantidad de argentinos sino de interés por la música. Hace seis o siete años, el tango se transformó en Patrimonio de la Humanidad y eso hizo que se masificara mucho más de lo que venía produciéndose desde los ’80 con el espectáculo Tango Argentino, de Juan Carlos Copes, después de la caída que tuvo el tango en los ’70. Pero a partir de eso, no sé si influyó la cantidad de argentinos o el interés que provoca el tango tanto en el baile como en la música.
–¿Cómo se combinan en el gusto del público brasileño la alegría de la música de su país con la nostalgia y, a veces, la melancolía del tango?
–Si bien la alegría es como una identidad que Brasil tiene hacia el mundo, no están contentos todo el tiempo. En algún momento se entristecen. Y en la música, Caetano Veloso hizo algunos tangos. Recuerdo ahora la versión de “Cambalache”. La bossa nova trajo también cierta melancolía después de la alegría que venían teniendo en la música brasileña el samba o el choro. Pero también algunos músicos trazan paralelismos entre el choro paulense –que es la música popular de esa ciudad, porque el samba es más de Río de Janeiro– con las letras del tango. En general, las letras del choro son también sobre el desamor o la traición. Son letras más dramáticas como lo son las letras de los tangos. Aunque si bien las letras hablan un poco de eso, la música sigue siendo un poco alegre. Pero al menos en los paulistas, está esa nostalgia y esa melancolía que refiere el tango.
–Y en base a su investigación y sus recorridos, ¿cómo viven los brasileños el tango? ¿Cuáles son sus músicos preferidos?
–Por lo que sé, llega mucho de Astor Piazzolla, que fue lo que se popularizó mucho en los ‘80, aparte del baile. También Gardel. Creo que después de Maradona, Gardel debe ser el argentino más conocido en el mundo. Y en Brasil pasa lo mismo. Son esas dos figuras que resaltan en el mundo. Llega algo de Troilo para los que están más interesados, pero las figuras más populares son ellos dos.
 
Extraído de Pagina 12, Espectáculos, 29/06/2015.