Julio Diz

Mi foto
Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Nuestro deseo...

Queremos desearles un muy Feliz año 2011, y que se cumplan todos los deseos. Este es el nuestro, brindarles el mejor material para este año que empieza, y esperando que continuen leyendonos...





Brindemos en familia, mirando hacia el futuro, FELIZ 2011!... Es el deseo de los editores, Anibal Sciorra y Julio Diz.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Festival de Cine Alemán, 2010.

Presentación del film FRIENDSHIP! de Markus Goller


Los primeros cinco minutos no pueden ser más desfachatados: un resumen de la vida cotidiana en la República Democrática Alemana en el que una voz en off repleta de fina ironía acompaña unas imágenes de archivo que, vistas a día de hoy, parecen casi de ciencia ficción. Un peculiar estilo de vida que desapareció a raíz de la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania, momento en el que empieza la odisea de dos veinteañeros de Berlín Este, Tom y Veit. Amigos íntimos desde la infancia, deciden aprovechar la apertura de las fronteras para viajar a San Francisco en busca del padre del segundo, que se supone escapó allí doce años antes. Sólo se pueden permitir volar a Nueva York, donde se encontrarán sin dinero, con escaso dominio del inglés, pero con su ingenio como único argumento para conseguir recorrer los casi 5.000 kilómetros que les separan de su meta. Durante el accidentado periplo, conocerán los Estados Unidos más profundos y un montón de personajes peculiares.

Mezcla de comedia, road-movie y sátira histórico-política, esta divertida película está basada en la historia real de Tom Zickler, uno de los productores del film. Durante el primer trimestre de este año fue uno de los éxitos de las taquillas alemanas.


Sobre Markus Goller

Comienza su carrera en la industria del cine a partir de los años noventa como montador, en primer lugar para anuncios, y más tarde para documentales, televisión y cine. De esta época son Three Below Zero (1997) y Secret Island (1996). Por Fandango (2000) de Matthias Glasner, es nominado en el año 2000 al Premio Mejor Edición alemán. Desde 1998 también trabaja como director y desde entonces dirige numerosos anuncios, videoclips y cortometrajes. Mask Under Mask (2001) es su primer largometraje. Durante unos años vivió y trabajo en EEUU como asistente de dirección en dos producciones de Hollywood, la producción televisiva Iron Jawed Angles (2004) y Blood & Chocolate (2007), ambas de Katia von Garnier. Friendship! (2009) es su segundo largo y el resultado de un proyecto en conjunto con el productor Tom Zickler.




Dirección Markus Goller
Guión Oliver Ziegenbalg
Director de Fotografía Ueli Steiger
Montaje Olivia Retzer, Markus Goller
Productor Tom Zickler, Quirin Berg, Max Wiedemann
Producción Wiedemann & Berg Filmproduktion GmbH & Co. KG, Mr. Brown Entertainment
Coproducción Marco Beckmann

Intérpretes Matthias Schweighöfer, Friedrich Mücke, Alicja Bachleda
Año de producción 2009
Duración 108 min.
Formato 35 mm
Versión original alemán
Subtitulado en castellano



Premios

Premio Passaggi d’Europa a la Mejor Película en Salerno Shadowline Film Festival (Italia)


Fuente: Pagina oficial del Festival de cine Alemán 2010, www.cinealeman.com

domingo, 5 de diciembre de 2010

El Hollywood Portfolio, de Ewan McGregor.


Luego de representar una obra de Shakespeare en Londres y de realizar un viaje en moto por África, decidió volver al cine y filmó cuatro películas casi al mismo tiempo. En Ángeles y demonios, que cuenta la historia previa a El código Da Vinci, representa al sacerdote que cuida las puertas del Vaticano tras las cuales los cardenales eligen al nuevo Papa.

Su participación en Otelo, de Shakespeare, representada sobre un escenario en el prestigioso distrito West End de Londres, terminó siendo la preparación perfecta para el papel que Ewan McGregor desempeña en la película Ángeles y demonios. El trabajoso dominio de una de las obras más exigentes del famoso escritor inglés y un papel protagónico en este thriller contemporáneo no tienen mucho que ver a primera vista, pero ambas actividades supusieron una fuente de retroalimentación y balance para McGregor y se transformaron en nuevas pruebas de su pasión por el trabajo.


“Mi papel en Otelo fue, de muchas maneras, uno de los trabajos más difíciles y satisfactorios de toda mi vida. Un punto álgido en mi carrera”, afirma el actor escocés, y agrega: “Sin embargo, entre 2004 y 2007 realicé un par de viajes en motocicleta así como dos temporadas teatrales, y me pareció que ya era hora de retomar mi carrera cinematográfica y sumergirme de lleno en este medio. Por eso, tan sólo el año pasado trabajé en cuatro películas. Una auténtica locura, lo sé, pero me encantó”.



Tanto Ángeles y demonios, basada en el best seller de Dan Brown, como las otras tres películas que el actor filmó durante un muy ajetreado 2008, I Love You Philip Morris, junto a Jim Carrey, aclamada por la crítica durante su exhibición en el Festival de Sundance; Amelia, en la que comparte pantalla con Hillary Swank; y Men Who Stare at Goats, estelarizada por George Clooney, marcaron el retorno de McGregor a la pantalla grande.

En esta nueva película, precuela de El código Da Vinci, el actor interpreta a un sacerdote que se desempeña como Camarlengo, es decir, como la mano derecha del Papa, quien se convierte en alguien muy poderoso tras la muerte del Sumo Pontífice. McGregor recuerda en especial una escena clave en la que su personaje debe interrumpir a los cardenales para advertirles que se encuentran en peligro. Esto lo hace mediante un deslumbrante discurso que tanto el actor como Ron Howard, el director, decidieron filmar en una sola toma. Fue ahí donde su reciente experiencia escénica se tornó invaluable.

A sus 37 años, ha disfrutado de una carrera excepcional en la cual se destaca la interpretación de Obi-Wan Kenobi en los tres episodios de La Guerra de las Galaxias y otras actuaciones para directores tan aclamados como Tim Burton (El gran pez), Baz Lurhmann (Moulín Rouge!), Ridley Scott (La caída del halcón negro) y Woody Allen (El sueño de Cassandra).

“A lo largo del tiempo me he diversificado”, dice soltando una carcajada. “Y esto me ha permitido trabajar con algunas personalidades realmente asombrosas, todos ellos grandes directores o actores fabulosos. Ha sido una bendición”.



Actualmente trabaja en el rodaje de The Ghost, de Román Polanski. Esta película basada en la novela de Robert Harris, quien también escribió el guión. Aquí interpreta a un escritor que ha sido contratado para redactar tras bambalinas la “autobiografía” de un controvertido primer ministro inglés, representado por Pierce Brosnan.

McGregor nació en Crieff, Escocia, y a los dieciséis se sumó al elenco del Perth Repertory Theatre, antes de incorporarse a la Guildhall School of Music and Drama, con sede en Londres. Tras su graduación, el actor protagonizó Lipstick On Your Collar, el innovador drama televisivo de Dennis Potter. En la pantalla grande, adquirió notoriedad gracias a su trabajo en el thriller Tumba al ras de la tierra, de Danny Boyle. Más tarde estelarizó Trainspotting, también dirigida por Boyle.

El año pasado filmaste muchas películas ¿No se te encimaron todas estas producciones?

¡Claro! Pero no me importó. Todo marchó a la perfección y el año terminó en una nota alta. Mientras trabajaba en I Love You Phillip Morris, en Louisiana, recibí una llamada de Hillary Swank, que me dijo: “Me gustaría muchísimo que vinieras a trabajar con nosotros en Amelia”. Ella se encontraba elaborando la historia de Amelia Earhart, y debo decir que Hillary es una de mis más grandes amigas, además de que siempre había deseado colaborar con ella. Realizamos muchas llamadas hasta que finalmente me dijo: “Mira, francamente creo que esto sí puede funcionar”. En Phillip Morris participó en dos tercios de la historia, así que disponía de tiempo libre y Hillary se encontraba filmando en Toronto, lo cual facilitaba las cosas. Mi agente me preguntó, “¿Te interesa esto de verdad? Porque no tendrás un día libre en meses”. Pero como me encontraba lejos de mi esposa y mis hijas, lo que menos quería era tiempo libre por la sencilla razón de que no podía estar con ellas. Sólo dije, “Claro, intentémoslo”.



¿El hecho de que la dirección estuviera a cargo de Ron Howard jugó un papel importante en tu aceptación del papel en Ángeles y demonios?

Por supuesto. Este film es una superproducción, y yo no había participado en nada tan grande desde La isla. Esa película me hizo regresar al cine independiente cual cangrejo en busca de refugio (risas), Tras todo ese trabajo, pensé: “¡Es hora de regresar a los sets diminutos!”. Pero durante una reunión, Ron me describió el proyecto y me mantuvo en lista de espera a lo largo del desarrollo del guión.

¿Cómo hicieron para filmar cuando se les negó la utilización del Vaticano?

Filmamos en un hermoso y viejo palacio de Caserta, Italia. Con escaleras enormes y techos ornamentados. Estos detalles y espacios los utilizamos para los interiores del Vaticano. Asimismo, el equipo de producción construyó un set impresionante para la Capilla Sixtina en un estudio de Los Ángeles. Una creación maravillosa, gigante y hermosa. Alguna vez visité la verdadera Capilla Sixtina y lo único que recuerdo es que los guardias nos presionaron a todos para salir rápidamente de ahí. Me sentí defraudado porque no pude apreciar nada de nada. Pero ahora he pasado numerosos días en nuestra propia Capilla Sixtina (risas).

¿Cómo describirías tu relación con Tom Hanks, quien actúa en el film?

Es encantador. No es sólo una leyenda, sino también un tipo muy agradable. Lo único que lamento es haber trabajado tan poco a su lado. Hicimos algunas escenas juntos pero, tristemente, nuestras historias corren paralelas y casi nunca se encuentran, a pesar de que yo hubiera disfrutado mucho de una colaboración más pronunciada. Igualmente, Tom me cayó muy bien. Es muy generoso, y como actor es excelente.




Tu personaje es irlandés. ¿Tuviste problemas con el acento?

Mi personaje creció en Italia. Consecuentemente, su acento es más bien deficiente. Sin embargo intenté canalizar a Liam. Esto es, pensé en Liam Neeson –actor irlandés- e intenté imitarlo. (Cierra los ojos, como si estuviera en pleno trance de invocación), “Liam, Liam… Oh, muy bien: estoy listo” (risas).

Al parecer te divertiste muchísimo durante el rodaje…

Lo disfruté cada instante. Me encanta trabajar en películas que se realizan en estudios cerrados. Esto me recuerda a mis héroes e influencias. Puedo fingir que soy Jimmy Stewart, al menos por un día.

Viajaste por África en moto para grabar algunos segmentos para Long Way Down, tu popular programa de televisión. ¿Pensás realizar otros viajes?

Por ahora, no. Se prolongan demasiado y exigen un compromiso total. Jamás quise hacerlos a fin de cumplir con las estipulaciones de un programa de televisión, sino porque la idea del viaje en sí mismo me atraía sobremanera, a pesar de que si quería filmarlo todo y analizar más adelante los resultados. Pero las dos cosas se relacionaban demasiado, en cierto modo. No quiero insinuar que nunca más haré otro programa así, pero no por ahora. En verdad son viajes únicos y yo solo quiero embarcarme en ellos cuando las ganas se tornen irrefrenables. Debo esperar. Hoy por hoy quiero hacer más películas.



¿Seguís viviendo en Londres?

No, me he mudado a Los Ángeles. Compré una casa en esa ciudad en 2005, justo durante la filmación de La isla. Debo decir que me encanta, y mis tres hijas se sienten felices en su nueva escuela. Lo más importante es rodearte de tu familia y amigos, y da la casualidad de que en esa ciudad vive mucha gente adorable. Mis amistades “angelinas” son realmente sólidas. Y hay algo muy agradable en todo esto: siendo británico, muchos otros actores británicos me contactan, y de esa forma he podido cenar con una gran cantidad de personas que de otra forma jamás hubiese conocido. No es exactamente un motivo para vivir allí, pero me agrada que esto haya sucedido. Lo disfruto mucho.



Filmografía

W. E. (2011)
Knockout (2010)
El escritor (2010)
Nanny McPhee and the Big Bang (2010)
Los hombres que miraban fijamente a las cabras (2010)
Amelia (2009)
Ángeles y demonios (2009)
I Love You Phillip Morris (2009)
La lista (2008)
Incendiary (2008)
El sueño de Cassandra (2007)
Stormbreaker (2006)
Miss Potter (2006)
Robots (voz) (2005)
Stay (2005)
Valiant (2005)
La isla (2005)
Star Wars: Episode III - Revenge of the Sith (2005)
El mundo en moto con Ewan McGregor, documental para televisión (2004)
Big Fish (2003)
Abajo el amor (2003)
Young Adam (2003)
Star Wars: Episode II - Attack of the Clones (2002)
Solid Geometry (2002)
Black Hawk Down (2001)
Moulin Rouge! (2001)
El gran farol (2000)
Ojos que te acechan (2000)
Nora (2000)
Star Wars: Episode I - The Phantom Menace (1999)
Velvet Goldmine (1998)
La sombra de la noche (1998)
Little Voice (1998)
Vida sin reglas (1997)
El beso de la serpiente (1997)
Una historia diferente (1997)
Tocando el viento (1997)
Emma (1996)
The Pillow Book (1996)
Trainspotting (1996)
Rogue Trader (1996)
Blue Juice (Una vida sin miedo) (1995)
Shallow Grave (1994)
Un hombre perdido en el tiempo (1993)
Family Style (1993)
Nosotros dos (1991


Fuente: Revista Miradas, Entrevista gentileza de Sony Pictures.

martes, 30 de noviembre de 2010

Pantalla Pinamar, Hombres de mentes.

Presentación del film de Grant Heslov.


Título: HOMBRES DE MENTES
Título en inglés: THE MAN WHO STARE AT GOATS
Nacionalidad: Estados Unidos/Reino Unido, 2009

Dirección: Grant HESLOV.
Guió: Peter STRAUGHAN.
Fotografía: Robert ELSWIT.
Montaje: Tatiana S. RIEGEL.
Música: Rolfe KENT.

Intérpretes: George CLOONEY, Ewan MCGREGOr, Jeff BRIDGES,
Kevin SPACEY, Stephen LANG, Robert PATRICK

Productores: George CLOONEY, Grant HESLOV, Paul LISTER.
Producción: BBC FILMS, SMOKE HOUSE, WESTGATE DE CINE DE SERVICIOS, WINCHESTER CAPITAL PARTNERS. 35 mm. Color.
Duración: 90'.

FESTIVALES y PRINCIPALES PREMIOS

Festival de Cine de Venecia, 2009: Primera Presentación Europea
Festival de Cine de Toronto, 2009: Primera Presentación Norteamericana


SINOPSIS

Bob Wilton es un periodista que busca historias y que trata de alejarse de su vida cotidiana todo lo que pueda. Sobre todo después de su ruptura matrimonial. Podría obtener la historia de su vida al contactar con Lyn Cassady, un hombre que dice ser un ex miembro de las fuerzas especiales del Ejército de los EE.UU, quien le revela la existencia del Batallón de Tierra al que perteneció. Una unidad militar secreta, que según Cassady, utiliza poderes paranormales en sus misiones, cuyo objetivo es poner fin a la guerra. El fundador de esta unidad ha desaparecido y el camino conduce a otro soldado que ha distorsionado la misión para servir a sus propios fines.






Por Pablo O. Scholz

Mira fijo. Parece como poseído, pero no lo está -o si lo está, no es por un demonio sino por una obsesión-. Sentado ante una cabra, el personaje de George Clooney la mira a los ojos. Fijo. Y logra su objetivo: la cabra cae redonda. Muerta. Creer o reventar.

En Hollywood los conflictos bélicos dan para todo, si se observa el protagonismo estadounidense en territorios lejanos y ajenos con una mirada irónica, desde sátiras como M.A.S.H. o esta Hombres de mentes, que demuestra cómo es posible reírse de cuestiones bien serias, desde la óptica algo deformante del absurdo.

Porque en Hombres de mentes no hay un solo personaje que pueda pasar una revisación psicológica para ingresar al Ejército... o a cualquier trabajo. Ewan McGregor es un periodista que, abandonado por su esposa, decide probar suerte como corresponsal de guerra. Le encantaría ingresar a Irak, pero no lo logra, hasta que conoce a Lyn Cassady (Clooney), quien estaría trabajando para una compañía con intereses en la región. Poco a poco el absurdo va ganando espacio, cuando se sepa que el Pentágono, hace varias décadas, se dejó convencer por un hippie (Jeff Bridges) y creó la New Earth Army, una compañía que a través de la parapsicología cree convertir a sus soldados en guerreros mortales, capaces de atravesar paredes, disipar nubes y matar cabras con sólo mirarlas.

Cómo se fue forjando ese experimento militar en el pasado, con Clooney soldado, con un peinado ridículo y bigotes es uno de los momentos mejor logrados por el director Grant Heslov, amigo de Clooney desde hace más de 30 años y guionista de su película Buenas noches, y buena suerte. También es cierto que Bridges y Kevin Spacey (un envidioso recluta en su momento, que guarda un as en la manga en el presente) juegan papeles paródicos y no desentonan en ningún momento.

Pero los mayores aplausos se los llevan Clooney y McGregor. El astro de El amor cuesta caro consigue entrar en confianza con el espectador, que sabe que todo lo que dice Cassady suena raro, bien raro, pero le cree. Clooney es como un amigo allí en la pantalla, al que seguirle la corriente. Y McGregor, que lleva el rol del narrador, es la cara de la sorpresa, la duda eterna, el no saber dónde se está parado.

Desopilante en más de un momento -el accidente en el desierto, las pruebas a las que se someten los soldados en el pasado y el desenlace propiamente dicho, Hombres de mentes es una comedia que va creciendo como una bola de nieve. Entre lo ilógico, lo cínico y lo adrenalínico, Clooney demuestra que, cuando se lo propone, puede ser el rey de la comedia.


Fuentes: www.pantallapinamar.com, www.clarin.com.

jueves, 25 de noviembre de 2010

La pelicula olvidada: Sierra Alta, con Humphrey Bogart.

Por Jose Luis Caviaro

Inmerso en la gozosa tarea de contentar a los amigos que piden más cine clásico en este blog, recientemente me puse a ver, en compañía inmejorable, ‘Sierra alta’, una de tantas películas que voy comprando y apilando con la esperanza de que no se queden con el plástico puesto antes del último suspiro. El film está dirigido por Raoul Walsh y protagonizado por uno de los iconos más famosos de la Historia del Cine, el ilustre señor Humphrey Bogart. Es posible que el título de mi crítica suene un poco a coña, pero realmente el perrito que aparece en ‘Sierra alta’ es fundamental en el desarrollo de la historia. El cariñoso destino que nos persigue. Sé que puedo sonar pesado al decir esto, pero creo que también es obligado: no podéis dejar pasar esta magnífica película. Uno no sólo disfruta el visionado, también se enriquece.

‘Sierra alta’ (‘High Sierra’, 1941) se centra en Roy Earle, que gracias a su buena conducta, sale de la prisión antes de finalizar su condena, bajo fianza prestada por Big Mac, jefe de la banda a la que perteneció Earle. A la salida de la cárcel le espera otro miembro de la banda para informarle que Big Mac le espera en California para un nuevo golpe. Earle no puede resistirse, pese a su intención de cambiar de vida. Cruza el continente en coche, y por el camino entabla amistad con una humilde familia de granjeros, cuya nieta, Vilma, con un problema de nacimiento en un pie, conquista su corazón. Earle decidirá que el trabajo merece la pena si puede ayudar a la joven.

Hay actores y actrices, leyendas, mitos, que con poco que hagan ya consiguen que te sumerjas en el mágico y maravilloso mundo del cine. Humphrey Bogart es, sin duda, uno de ellos. Sólo con protagonizar la que para muchos es la mejor película de la Historia, ‘Casablanca’, con el final antológico en el aeropuerto, ya le bastaría, pero es que su trabajo en títulos magistrales como ‘Tener y no Tener’, ‘El Halcón Maltés’, ‘La Senda Tenebrosa’, ‘Más Dura Será la Caída’ o la que nos ocupa, no es menos brillante ni memorable.

En ‘Sierra alta’, Bogart continúa con el rol de villano que le había estado acompañando hasta ese momento de su carrera (la mencionada obra maestra de Huston cambió esta dinámica, ya iniciada con esta obra de Walsh, donde es el absoluto protagonista), pero va mucho más allá. Roy “Mad Dog” Earle no era precisamente un personaje de “malo” corriente (que ya abordó en ‘El Bosque Petrificado’) y exigió de la estrella dar el máximo de su talento en la pantalla. Earle es un personaje lleno de matices y aunque es un criminal experimentado y sin solución, en todo momento sentimos que no es para tanto, que es un buen hombre que ha tenido mala suerte y que puede vivir en paz lo que le queda de vida. Evidentemente, el ejemplar guión de John Huston y W.R. Burnett, basado en una novela de éste último, es fundamental, pero la labor de Bogart es impagable. Si ahora uno de estos actores tan populares que tenemos en mente porque casi a diario son noticia, se marcase una interpretación como la de Bogart en ‘Sierra alta’ se llevaría el Oscar sin discusión. Para el vídeo típico que ponen en las nominaciones, antes de dar el premio, yo pondría el momento en el que lee el periódico y descubre que le han llamado “Perro Loco”. Su furiosa reacción, contenida hasta entonces, es para romper a aplaudir. Menos mal que George Raft se equivocó.

En el reparto también destaca Ida Lupino, actriz y directora, excelente en ambas facetas, en el papel de la mujer que se enamora del tipo duro que interpreta Bogart. No lo tendrá fácil, porque Earle la compara con su anterior vida, la que le llevó a la prisión donde no concibe volver, pero su atención, su incondicional admiración y su coraje la acercarán cada vez más a él. Lupino está sencillamente perfecta y sin ser una de esas bellezas radiantes que nublaban la vista, consigue encarnar a una mujer de atractiva personalidad que atrapa la atención al instante. Sus momentos con Bogart, llenos de tensión y romanticismo, contienen algunos de los mejores diálogos de la película. En cuanto al resto de intérpretes, no quiero que se me escape, y de nuevo aunque suene a burla, al encantador perrico que sigue a Bogart a todas partes. Trabajo extraordinario el que hicieron para que el animal resultase creíble en todo momento, más aún cuando su presencia es fundamental y no un mero adorno del fondo.

Raoul Walsh aprovecha al máximo el potencial del libreto de Huston y Burnett, así como la entrega de Bogart, y gracias a su experto sentido del espectáculo y su conocimiento del género de gangsters, nos narra con elegancia una oscura historia que va progresando en intensidad constantemente, hasta llegar a un clímax impresionante, en la alta sierra del título original. En definitiva, ‘Sierra alta’ es un ejemplar thriller dramático que contribuye a engrandecer la figura de una leyenda irrepetible. Bogart está inmenso, arrastrándonos a uno de los finales más tristes y memorables de la Historia del cine.

Ficha tecnica

TÍTULO ORIGINAL High Sierra
AÑO 1941
DURACIÓN 100 min.


DIRECTOR Raoul Walsh
GUIÓN John Huston & W.R. Burnett
MÚSICA Adolph Deutsch
FOTOGRAFÍA Tony Gaudio (B&W)

REPARTO Humphrey Bogart, Ida Lupino, Alan Curtis, Arthur Kennedy, Joan Leslie, Henry Hull, Henry Travers, Jerome Cowan, Minna Gombell, Barton MacLane, Elisabeth Risdon, Cornel Wilde, Donald MacBride, Paul Harvey, Isabel Jewell, Willie Best, Spencer Charters, George Meeker

PRODUCTORA Warner Bros. Pictures | Productores: Hal B. Wallis, Mark Tellinger
GÉNERO Cine negro.

Fuente: Blog de cine.

martes, 23 de noviembre de 2010

Festival de Cine Alemán, 2010.

Presentación del film Berlín'36



En los años 70 y 80, los dirigentes de la extinta RDA apostaron por el deporte como medio propagandístico y no dudaron en instalar un sistema corrupto de dopaje y de cambios de sexo a gran escala sin importarles lo más mínimo los propios deportistas.

Lo que poca gente sabe es que los nada democráticos líderes de la Alemania Democrática no hacían sino recuperar prácticas instauradas en los años 30 por el nazismo. Un ejemplo evidente es el que denuncia en este filme Kaspar Heidelbach. En los meses previos a los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, el Comité Olímpico Alemán decidió vetar la participación de atletas judíos. Estados Unidos, presionado por el lobby bancario hebreo, amenazó con boicotear el evento si esta prohibición se llevaba adelante. Para preservar su imagen de cara al exterior, Alemania decidió permitir la participación en los entrenamientos de los judíos, con el objetivo de excluirles de la selección únicamente “por razones deportivas”.

Una de estas atletas era la saltadora de altura Gretel Bergman, máxima favorita a la medalla de oro. Como no había ninguna aria que le pudiera hacer frente, los nazis decidieron enfrentarla con Marie Ketteler, una machona tan de pelo en pecho que, en realidad, era un hombre. Con lo que no contaban es con la amistad que surgiría entre ambas...





Sobre Kaspar Heidelbach

Nace en Tettnang en el Lago Constanza en 1954. Tras sus estudios de Historia del Arte y Ciencias del Teatro, Cine y Televisión en la Universidad de Colonia, es coautor de series de televisión, y sobre todo, de series de crímenes populares como Tatort (1992-2010), Ein Fall für zwei (1984-1992) y Wolff’s Turf (1992). Alcanza reconocimiento no sólo con los episodios de Tatort sino también con la película Nie mehr zweite Liga (2000). Con Das Wunder von Lengede (2003) gana los premios de la Televisión Bavara y los Premios Grimme. Más recientemente Heidelbach dirige la comedia familiar de éxito Theo, Agnes, Bibi und die anderen (2007) y el drama Die Katze (2007). Después de Es liegt mir auf der Zunge (2008) y Berlin ’36 (2009) trabaja en su nueva película Besondere Schwere der Schuld que saldrá en la primavera de 2010.





Ficha Técnica

Dirección Kaspar Heidelbach
Guión Lothar Kurzawa
Montaje Hedy Altschiller
Música Arno Steffen
Productor Gerhard Schmidt
Producción Gemini Film GMBH
Coproducción NDR, Degeto Film

Intérpretes Karoline Herfurth, Sebastian Urzendowsky, Axel Prahl, Thomas Thieme, August Zirner, Maria Happel

Año de producción 2009
Duración 100 min.
Formato 35 mm
Versión original alemán
Subtitulado en castellano
Apoyado por Nordmedia Fonds, Filmstiftung NRW, Filmförderung Hamburg Schleswig-Holstein, Deutscher Filmförderfonds, Filmförderungsanstalt.

Fuente: Pagina oficial del Festival de Cine Alemán, www.cinealeman.com.ar

viernes, 19 de noviembre de 2010

Mis dias con Ricardo.

Martes 28 de septiembre de 2010,


La escritora imagina un monólogo alucinado a cargo de un improbable compañero de colegio del actor de “El secreto de sus ojos”, que vive obsesionado con los personajes interpretados por el actor del momento.

Por Ana Maria Shua

Yo fui compañero del secundario de Ricardo Darín y no es algo de lo que esté orgulloso. Era un chico flaquito, ya con todos los defectos físicos que conocemos: la falta de barbilla, señal de su debilidad de carácter, los ojos chicos, casi ranuras, como corresponde a un tipo ladino y poco confiable. Nos hicimos amigos enseguida porque a los dos nos había ido mal en el examen de ingreso al Buenos Aires. Eramos bastante vagos y nos rateábamos juntos. En esas caminatas largas, fumando como escuerzos, nos contábamos todo. Hablábamos de una minita que salía por la tele haciendo propaganda de jabón. Todos estábamos locos por ella, con esa pasión desaforada de los trece años, una época de la vida y del mundo en que era más fácil enamorarse de una mujer imposible que ir a guapear a la salida de un liceo de señoritas. La diferencia era que Ricardo no lo veía tan imposible.





–Yo a esa mina le bajo la caña. No te olvides: lo vas a ver –me dijo una vez mientras pateábamos grava colorada en Palermo.

No me olvidé, pero ¿qué gracia? No hablábamos de casarse, ¿no? Así es fácil. Y además el corría con ventaja, por ser de familia de artistas estaba mucho más cerca del objetivo. Mis padres no eran actores, por suerte, eran personas serias, papá tenía una ferretería, mi madre se dedicaba a su familia, no era una loca que volvía a su casa a la madrugada después del teatro como la mamá de Ricardo. Si Susana Giménez hubiera tenido la oportunidad de conocerme a mí, otro gallo cantaría.

Claro que si hacemos el recuento de las ventajas que tenía el guacho de Darín, no terminamos más. Bien pudo haber terminado el secundario en vez de largar en tercer año, total, por el laburo que le daba. Tenía un verso que se metía a todos en el bolsillo. Me acuerdo cuando le quisieron ajustar las clavijas con la cuestión del pelo. Año 71, Onganía, si no tenías el pelo cortado por encima de las orejas no te dejaban entrar al cole. Pero Ricardo, con la excusa de que lo necesitaba largo porque laburaba en un teleteatro, se lo compró al rector y era al único que lo dejaban ir con el pelo como se le daba la gana.





Yo me estaba acercando en ese momento a la juventud de la Revolución Libertadora y lo invité a Darín a una reunión muy importante en la que iba a estar el almirante Rojas, un tipo esclarecido que debió ser presidente de la Nación y otro hubiera sido nuestro destino. Siempre fui un poco a contramano de mi generación: uno tiene que luchar por sus ideales y no dejarse llevar por la masa.

–Yo quiero ser actor –me dijo–. No me conviene meterme en política.

La respuesta me chocó. Porque además de esa declaración, que me pareció de un egoísmo infame, Darín denostó al almirante con un lenguaje grosero y brutal que tomé como un insulto personal. Desde entonces dejamos de ser amigos.




Cuando largó el colegio en tercer año, creí que me había librado para siempre de ese ex amigo, que ya había hecho un par de papeluchos en la tele demostrando su absoluta falta de talento. Pero no. Y si se lo piensa bien, es lógico. El ascenso de Ricardo Darín no es más que una muestra de la decadencia moral de la sociedad. Nuestro Gran Actor Nacional era Alfredo Alcón. Y ese sí es un grande: un tipo que actúa de verdad, que no confunde a la gente como el nada de Ricardo Darín, que la va de argentino promedio, que no hace ningún esfuerzo y encima todo el mundo lo aplaude, un reo cualquiera de barrio y encima jodido, versero, estafador.

Yo hice una vida normal, terminé el colegio, me recibí de farmacéutico, fui empleado en una farmacia de barrio y después, con ayuda de papá, pude poner una propia. Me casé con Mónica, tuvimos a nuestro primer hijo. Todo bien. Yo no tenía mucho tiempo de mirar televisión, nunca fuimos de ir al teatro y de la carrera de Darín me enteraba poco. Sabía que seguía trabajando y cada tanto alguien me hacía algún comentario sobre mi compañero del colegio, me preguntaban si lo seguía viendo. El asunto se empezó a pudrir en los 90, con la serie esa Mi cuñado, con Darín y Brandoni en horario central. Ya nos había nacido el más chico, en la época de la híper la farmacia casi se funde y todavía tecleaba. Menem estaba cambiando todo y lo mejor que nos podía pasar era llegar a venderle el boliche a una cadena, si teníamos suerte. Con Mónica las cosas no andaban nada bien. Entonces un día llego a casa y me la encuentro prendida al televisor mirando embelesada ya saben a quién.




Mi cuñado.

–¿Qué mirás tan concentrada? –le pregunté.

Mónica se sobresaltó. Ni me había escuchado entrar. Y entonces lo vi. Vi que él le hacía señas. Que la miraba por el rabillo del ojo. Que le mandaba una sonrisita. Eso me mató. Que Mónica anduviera en otra cosa era algo que yo ya venía considerando. ¡Pero justo se tenía que meter con ese maldito! Empecé a llegar todos los días a la hora de Mi cuñado. Pronto me di cuenta de que no eran sólo los gestos. En todo lo que decía Darín había claves para ella, cosas que yo no entendía pero estaban ahí. Le tiraba detalles de dónde se iban a encontrar, comentarios de cosas que habían pasado entre ellos. Me puse loco. Empecé a luchar por salvar mi matrimonio y Mónica al revés, cada vez peor. Me hizo una denuncia en la comisaría. Un día llegué a casa y se había ido con los pibes. Ahí me tocó a mí ir a la policía y exigir a los gritos que fueran a buscarla a la casa de Darín, pero los muy imbéciles se me reían en la cara.

Desde entonces no me perdí ninguna de sus películas, por lo menos de las importantes, donde era protagonista. En El mismo amor, la misma lluvia se notaba lo basura que era y me dio mucha lástima de la chica Villamil, que no se daba cuenta, me hizo pensar en Mónica, que ni siquiera me dejaba ver a los pibes. Después vino Nueve reinas, donde Darín mostró de verdad todo lo que es, en ese sentido me pareció una película auténtica y bien realizada. El turro sabía, por supuesto, que yo estaba en el cine y todo el tiempo se burlaba de mí desde la pantalla. En El hijo de la novia ya empezó a hacerse el buenito, y de ahí en adelante siguió así, pero a mí no me engañaba, de chico le conozco el chamuyo. Hasta la porquería que se estrenó el año pasado, El secreto de sus ojos y la verdad, es increíble que la Villamil, que ya lo conocía de la película anterior, volviera a caer, aunque esta vez la hizo bien Ricardo, en ese sentido de engañar a la gente sí se puede decir que es gran actor. Pero yo me di cuenta igual. Fui tres veces al cine y después la alquilé, tenía que repetir la escena de la violación hasta estar seguro de quién era en realidad el tipo que la reventaba a la minita, que no se le veía la cara. ¡Era Darín, Ricardo Darín, el único en toda la película capaz de hacer algo tan monstruoso! Y está bien clarito cómo después Darín va tramando la telaraña para envolverlo al pobre hincha de Racing que no tenía nada que ver. En cuanto notó que yo lo estaba viendo seguido, empezó a hacerme gestos de amenaza. Pero no le tengo miedo, a mí qué me importa, si ya me sacó a Mónica y a los pibes, ahora no tengo nada que perder. ¡Que se sepa la verdad!

Todo lo anteriormente expuesto debera ser entendido como
discurso de un personaje de ficcion.


Fuente: Revista Ñ, numero 365, 25/9/2010

miércoles, 17 de noviembre de 2010

6ta. edición Marfici 2010

Presentación del film La France

Serge Bozon. - Francia, 2007. 102 min.
Elenco: Sylvie Testud, Pascal Gregory, Francois Negret, Guillaume Verdier.
Guión: Axelle Ropert
Fotografía: Céline Bozon
Música: Mehdi Zannad & Serge Bozon
Producción: David Thion

Otoño de 1917 en Francia. La guerra está terminando. Un soldado, le cuenta a su esposa a través de sus cartas que el frente está estancado, que el enemigo sobrevive en sus propias trincheras igual que ellos en las suyas. Que el terreno ganado una noche vuelve a perderse a la mañana siguiente. Un día llega la última carta, donde se despide de ella para siempre. Incapaz de aceptarlo, la esposa se disfraza de hombre y viaja hacia el frente en su busca. En un bosque encuentra una patrulla de soldados que la acogen como a uno más de ellos. Ella no les cuenta que es una mujer, ellos no le dicen que son desertores.


Otros Festivales donde se exhibió:

Festival Internacional de Cine de Gijón, España
Festival Internacional de Cine de San Francisco, USA
Festival Internacional de Cine de Vancouver, Canadá


Sobre el director:

Director y actor francés nacido en 1972. Enseñó lógica matemática en la Universidad París I Panthéon-Sorbonne. Dirigió los largometrajes La Amistad (1998) y Mods (2003) que recibió el Premio Léo Scheer del Festival de Belfort y fue seleccionado en más de treinta festivales internacionales. Su última película, France (2007), ganó el prestigioso Premio Jean Vigo.






por Eddney Todd, viernes 29 de febrero de 2008


Nicolas Sarkozy, actual presidente de la República Francesa, se comprometía en sus discursos de campaña a crear una Francia exitosa, una Francia en la que los franceses se sintieran orgullosos de ser franceses. En el país galo, eran los tiempos políticos de la primavera 2007; eran también los tiempos cinéfilos de Cannes que irónicamente ofrecían en "La France", filme realizado por Serge Bozon, un rostro diferente de aquella Francia políticamente idealizada.

"La France", sin tener una intención militante según las propias palabras del director, nos muestra la historia de aquellos que fueron ignorados por la historia, de ese grupo de ciudadanos – aparente tropa de soldados – débiles y muy vulnerables que prefirieron bajar los brazos y desertar de la primera guerra mundial. Soldados de convicciones abatidas cuya única aspiración real era escapar de la batalla muy lejos de su territorio, lejos de su tierra. "La France" nos muestra también que incluso en el escenario más desolador existen motivos, como el amor, por los cuales uno está dispuesto a luchar. Así es como Camille, movilizada por un amor que no puede – o no quiere – creer perdido, decide unirse a ese grupo de desertores ambulantes sin esperanzas.





En medio de la devastación y de la manera más anacrónica imaginable, los supuestos soldados cantan en nombre de esa "joven ciega" que es Camille. Serge Bozon verdaderamente sorprende al espectador con cuatro melodías originales estilo pop británico de los 50s-60s ("L'Anglaterre", "L'Allemagne", "L'Italie", "La Pologne"), que están ahí para crear un monumental desfase temporal y espacial. Las canciones finalmente trascienden al romper con la continuidad de la trama y extender la historia de Camille a la realidad vivida en otros países involucrados en el conflicto bélico: Inglaterra, Alemania, Italia y Polonia.

El personaje de Camille es acertadamente interpretado por Sylvie Testud a quien vimos recientemente en La Vie en Rose (La Môme). "La France" es un filme rarísimo pero admirable tanto por su realización como por su finalidad.


Fuentes: Un Blog de película, www.marfici.com

jueves, 11 de noviembre de 2010

Piso de soltero, medio siglo para un film irrepetible.

Andamos repitiendo sin cesar que ‘Psicosis’ ha cumplido medio siglo y algunos nos acabamos de dar cuenta de que la que ganó el Oscar aquel año, "Piso de soltero", también los cumple (como ‘El sargento negro’ (Sergeant Rutledge) de John Ford, por cierto). No hacen mala pareja, en absoluto. Ambos son filmes en blanco y negro en una época en la que ya no era muy comercial ni muy viable llevar a cabo producciones que no fueran en color, y ambos fueron grandiosos éxitos de sus directores. Además, resulta inimaginable cualquiera de los dos en color, pues gran parte de su misterio, de su densidad conceptual, se la deben a su infinita gama de grises.

Billy Wilder hacía con ella su película número diecisiete, como director, y alcanzaba probablemente la cima de su talento creativo con ella. Tras una fructífera década de los 50, en la que supo entregar excelentes comedias como ‘Una Eva y dos Adanes’ (‘Some Like it Hot’) y ‘La tentación vive arriba’ (‘The Seven Year Itch’), y no menos excelentes dramas o tragedias como ‘El gran carnaval’ y ‘Sunset Blvd.’, cambiaba de década con una tragicomedia esencial, que cristalizaba lo mejor de su estilo y el largo aprendizaje de las tres anteriores décadas, para obtener como resultado una hermosa y emocionante obra maestra.

Segunda colaboración con Jack Lemmon, tras ese divertimento irresistible de "Una Eva y dos Adanes", donde disfrutaba un papel más secundario que Tony Curtis, pero que le valió para que Wilder terminase por rendirse a su enorme genio interpretativo y le considerara el actor más completo que jamás había conocido. Lemmon es el protagonista absoluto de esta historia tan resbaladiza moralmente y tan impredecible y bien escrita, pues probablemente sea el guión más perfecto que jamás escribió Wilder (con o sin I.A.L Diamond de co-guionista), el mejor y más profusamente elaborado, el más ingenioso y complejo de todos ellos.

Y eso es decir mucho para uno de los más perfectos guionistas comerciales que han existido (o existirán) jamás en Hollywood. Wilder se entrega sin concesiones a contarnos la vida (y las miserias, muchas) de un pringado cuya única oportunidad para medrar es convertirse en un arribista sin escrúpulos y prestar su apartamento a los jefazos grimosos de la oficina (una buena colección de caraduras) para que se lleven allí a sus ligues y no tengan que pagar un hotel. El argumento se le ocurrió a Wilder, según cuenta, después de ver la maravillosa ‘Breve encuentro’ de David Lean, en la que sucedía algo parecido en una secuencia con un amigo del protagonista.





Así, Wilder indaga con precisión abrumadora un ambiente de oficinas no muy lejano (geográfica ni conceptualmente) al de la estupenda serie ‘Mad Men’. A algunos puede parecerle un misántropo o un cínico, pero Wilder en el fondo era un romántico que no tenía miedo de mostrar el machismo, el victimismo, la soledad de una sociedad insana, demente, perdida, huérfana. No sabemos si admirar o despreciar a Baxter, porque no sabemos si despreciarnos o amarnos a nosotros mismos, tan imperfectos e incoherentes como somos, y Baxter no es más que un espejo de nosotros mismos.





Hay varios momentos magistrales que dejan una huella imborrable en el espectador. A bote pronto se me ocurre la genial revelación del espejo roto, o el juego diegético con la música de jazz que otorga un ritmo diferente a la secuencia, hasta que Baxter apaga el tocadiscos. Sin reparos, con el corazón roto, Wilder le echará redaños encuadrando de lejos a Baxter solo en el banco de un parque nocturno, o esperando a la persona amada en la puerta de un teatro, cuando sabemos que nunca llegará. Muchos le acusaron de sentimental, y puede que lo sea, pero es capaz de mirar a la miseria humana con ojos despojados de todo manierismo formal, algo a la altura de muy pocos.

El estilo consistente en no mostrar el estilo (aprendido de sus amigos directores del cine de los 30 y 40) alcanza aquí cotas casi espeluznantes. La cámara de Wilder parece sobria, humilde y serena, aunque lo que está hablando de mezquindad, de emociones fuertes, de desesperación. Les pasa el testigo a los actores, y es imposible no enamorarse de la mártir Shirley MacLaine, cuyo personaje posee un alma que parece eternamente puesta a secar. Wilder y su excelente fotógrafo Joseph LaShelle encuadran sin divismos de autor, sabiendo que debajo de una imagen aparente hay siempre multitud de detalles que el ojo no ve, pero que se sienten como verdades.





La película fue recibida con división de opiniones (pensemos en la puritana época en la que fue estrenada) en Estados Unidos, y algunos llegaron a considerarla repugnante, entre otros calificativos parecidos. No impidió su gran éxito, ni su creciente leyenda. Hoy, medio siglo después de ser parida, se mantiene más joven que nunca. La verdad y el dolor que residen en ella permanecen intactos, incluso más vigorosos que nunca. Es lo que sucede con las obras de arte.

Ficha técnica

Título: El apartamento (España)
Piso de soltero (Argentina, México)

Dirección Billy Wilder
Producción Billy Wilder I. A. L. Diamond y Doane Harrison
Guión Billy Wilder y I. A. L. Diamond
Música Adolph Deutsch
Fotografía Joseph LaShelle
Montaje Daniel Mandell

Reparto

Jack Lemmon
Shirley MacLaine
Fred MacMurray
Ray Walston
Jack Kruschen
David Lewis

Datos y cifras

País Estados Unidos
Año 1960
Género Comedia dramática
Duración 125 minutos


Fuente: Blog de cine

lunes, 8 de noviembre de 2010

Estrellas en el cielo, Tony Curtis, adiós a un seductor.

Por Pablo O. Scholz

“Yo usaba coristas como otros usan píldoras de vitaminas: dos por día”, decía en mejores tiempos un mujeriego Tony Curtis, quien murió de un paro cardiaco el 30 de septiembre de 2010, en su casa de Las Vegas, a los 85 años, al lado de su sexta esposa, de 39. Y si es leyenda que en sus contratos había una clausula según la cual las actrices del film que protagonizaban debían pasar por su camarín durante el rodaje, la bomba la detonó en sus memorias, cuando dijo que durante la filmación de “Una Eva y dos Adanes”, con Jack Lemmon y Marilyn Monroe, tuvo un affaire con la rubia, quien quedó embarazada y luego perdió a su hijo.

Nacido Bernard Schwartz el 3 de junio de 1925, en pleno Bronx neoyorquino, hijo de actor húngaro que se ganaba la vida como sastre, tras enlistarse en la Marina donde estuvo hasta 1945, llegó al cine en 1949, cuando Joyce Selznick, sobrino del mítico productor David O. Selznick, lo descubrió en un teatro, le consiguió una entrevista y un contrato por siete años en Universal. Su primer papel fueron dos minutos en “Sin ley y sin alma”, al lado de Burt Lancaster.

Con él volvería a actuar en “Trapecio” y en “Chantaje en Broadway”, además de “El gran Houdini”, “Una Eva y dos Adanes”, “Espartaco”, de Stanley Kubrick, al lado de Kirk Douglas, y “El estrangulador de Boston”.

“Siempre supe que quería ser más que un actor. Quería ser una estrella”, decía el primer marido de Janet Leigh (Psicosis), con quien tuvo a la actriz Jamie Lee Curtis.
La tragedia signó parte de su vida, bien temprano, cuando sus padres pobres mandaron a un orfanato a él y a su hermano Julius. Luego reclamaron su custodia, y a sus 15 Julius, la persona que más quiso murió atropellado por un camión. Mucho más tarde, su hijo Nícolas murió a los 23 años de una sobredosis de heroína. El propio Curtis batalló contra el alcohol y las drogas.

Uno de sus mayores logros lo tuvo en “Fuga en cadenas”, de Stanley Kramer, donde huía encadenado a Sídney Poitier y tuvo su única nominación al Oscar. Se lo ganó otro gentleman, David Niven, por “Mesas separadas”.





Era habitual verlo en numerosas comedias de Hollywood de los años 50 y 60. Curtis vino a filmar a Salta, en 1962, junto a Yul Brynner en “Taras Bulba”, de Jack Lee Thompson. Actor de más de 100 películas, fan de Cary Grant, temeroso a abordar un avión, debió ser hospitalizado en julio en Las Vegas, por problemas respiratorios. Ya por entonces iba en silla de ruedas y sólo caminaba distancias muy cortas, y había estado muy grave en diciembre de 2006, por una neumonía que lo tuvo en coma durante varios días.

En TV protagonizó con Roger Moore la exitosa serie “Dos tipos audaces”, y a comienzos de los 80, se abocó a otra de sus pasiones, además de las mujeres: la pintura. Varias de sus obras se expusieron en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.





Por Gilberto Cruz, Viernes, 17 de octubre de 2008

El actor Tony Curtis plantea en una fiesta en Beverly Hills, California.

La estrella de decenas de películas, entre ellas "Una Eva y dos Adanes" y "Fuga en cadenas", Tony Curtis, ahora pasa su tiempo pintando y escribiendo. Curtis habló con TIMES acerca de ser un actor envejecido , conectado con Marilyn Monroe, y por qué vivir bien es la mejor venganza.

Usted escribe acerca de su tiempo en Hollywood de la década de 1950 a los 80. ¿Cómo se compara a la industria en los primeros años de su carrera?

Era diferente entonces. Los niños se acercaban a las hermosas chicas de la ciudad, buena gente y estaban alrededor de la ciudad, esperando que alguien los recoja y les dieran un contrato de estudio de seis meses. Parece mucho más calculado ahora.Por no hablar de la televisión. El medio televisivo se come todo. Usted puede tener un inicio de carrera este fin de semana en la televisión!

Lew Wasserman, que era entonces mi agente, me dijo: "Tony, vas a tener que trabajar tres cuadros al año durante diez años. Al cabo de diez años, debes ser una estrella en todo el mundo." Él tenía toda la razón. Pensé que trabajó, trabajó, trabajó. En la actualidad no existen tales animales. Yo no conozco a nadie que está armando una carrera así. Hice 150 películas de todo tipo.





"Ahora, 60 años más tarde después de que comenzara, a pesar de todo el éxito, nadie me dará la oportunidad de demostrar lo que puedo hacer."

¿Es algo que sólo le pasa a la gente a medida que crecen en Hollywood, o te crees que lo tienen peor que otros?

No quiero jugar a ser viejo en la pantalla. No quiero estar sentado en sillas o caminar lentamente hacia arriba y hacia abajo. Tengo 83 años de edad, pero yo soy tan sano como puede ser, y sigue siendo un caballero de aspecto. Pero nadie me ofrece ningún trabajo. Nadie. Absolutamente nada de trabajo. El Screen Actors Guild, sólo los de prensa, me mandan noticias sobre lo que está pasando. Es como si una vez que salga de las películas, uno desaparecen. Pero estoy triste, me deprimo. Pasé mi vida en el aprendizaje de esta profesión, y que aprendí bien. ¿Crees que es menor ser de 83?

¿Es eso parte de la razón por la que escribió este libro?

Eso es exactamente una de las razones. Quiero que quien lo lea o escuche de lo mismo, que sepa que quisiera unirme a la comunidad otra vez. Me ganaba la vida bien de salud en mi carrera como un actor joven. Siento que tengo que luchar a brazo partido con el hecho de que no estoy recibiendo ningún trabajo.

Usted vive en Las Vegas ahora. ¿Por qué no en Los Ángeles, donde las películas se encuentran?

Yo no vivo en Los Ángeles más. Me dio esa ciudad la mejor oportunidad que pude. 50 years, I worked hard. 50 años, he trabajado duro. Pero me pareció un ambiente puro y duro. Y fue muy duro para establecerse con una chica de allí. Todos los actores nos fueron corriendo sin ningún tipo de relación porque no sabíamos que las nuevas chicas iban a venir por la ciudad para que aferrarse. Me hubiera gustado haber encontrado una chica que pudíera relajarme y estar con ella mucho tiempo, pero era muy difícil allí. Tenía que casarse con un par de ellas con el fin de averiguarlo. Mi esposa ahora, Jillie, hemos estado casados por más de diez años, y todavía estoy loco por ella.

Usted escribe mucho acerca de todos los aspirantes a estrellas que tenía relaciones con Marilyn Monroe, Janet Leigh, Natalie Wood.¿Se arrepiente de saltar alrededor de tanto?

Absolutamente nada. Algunos de nosotros los muchachos de las películas se casaron, por un ratito, luego se divorciaron, y luego se casaron de nuevo. Nunca fue ningún problema, tan sólo tienes que estar seguro de que firmas un acuerdo pre-nupcial. Entonces, si algo salía mal, tu vestuario no iba con la mujer. Cada relación es de por sí gloriosa e interesante.

Una de las ideas falsas que tratan de abordar aquí es que usted pensó que Marilyn Monroe fue un mala besadora. "Besar a Marilyn fue como besar a Hitler".


Había una escena de Marilyn y yo [en Some Like it Hot]. Era una escena en los juncos y yo estaba sorprendido por lo buena que era. Me hizo sentir maravilloso. A continuación, todos estos chicos que estaban viendo los juncos conmigo y empezaron a decirma. "Oye, Tony, ¿dónde pegarlo? Que ha funcionado, o no es así? Cuéntanos lo que era.

Me encantaba Marilyn Monroe. Nos conocimos cuando ella tenía 18 años y yo tenía 21 años. Ella era una chica tan hermosa, y en ese entonces yo estaba iluminando con todas las chicas que podía cumplir. Fue una experiencia increíble. Ella era exquisita. Perfectamente formada. ¿Cuántas veces en tu vida vas a conocer a alguien así?

Usted fue nominado a un Oscar al mejor actor junto a Sidney Poitier para los más desafiantes. ¿Estás molesto por que nunca has tenido más respeto de la Academia?

Siento en mi corazón que había otras actuaciones que podría fácilmente haber sido nominado. Y ahora que nunca va a suceder. No voy a hacer cualquier película, y yo no voy a encontrar una película que vaya a ser nominada para algún premio. Así que, mis queridos amigos, me siento cerca de Las Vegas, con un hermoso coche, una bella esposa, un montón de pasta en el bolsillo, y esa es mi venganza.


Filmografía

El abrazo de la muerte (Criss Cross) (1949) de Robert Siodmak
Díme con quién andas (City Across the River) (1949) de Maxwell Shane
Dirección prohibida (The Lady Gambles) (1949)
Un paso en falso (Take One False Step) (1949) de Chester Erskine (escenas eliminadas)
Mala hierba (Johnny Stool Pigeon) (1949) de William Castle
How to Smuggle a Hernia Across the Border (1949)
Bodas sangrientas (Woman in Hiding) (1950)
Mi mula Francis (Francis] (1950) de Arthur Lubin
I Was a Shoplifter (1950)
Sierra (1950)
Winchester '73 (1950) de Anthony Mann
Kansas Raiders (1950)
Su alteza el ladrón (The Prince Who Was a Thief) (1951) de Rudolph Maté
Meet Danny Wilson (1952)
Flesh and Fury (1952)
No Room for the Groom (1952)
El hijo de Alí Babá (Son of Ali Baba) (1952)
El gran Houdini (Houdini) (1953) de George Marshall
The All-American (1953)
Forbidden (1953)
Beachhead (1954) de George Marshall
Johnny Dark (1954)
Coraza negra (The Black Shield of Falworth) (1954) de Rudolph Maté
Atraco sin huellas (Six Bridges to Cross) (1955) de Joseph Pevney
So This Is Paris (1955)
The Purple Mask (1955) de H. Bruce Humberstone
The Rawhide Years (1955) de Rudolph Mat
The Square Jungle (1955)
Trapecio (Trapeze) (1956) de Carol Reed
El temible Mr. Cory (Mister Cory) (1957) de Blake Edwards
Chantaje en Broadway (Sweet Smell of Success) (1957) de Alexander Mackendrick
El rastro del asesino (The Midnight Story) (1957)
Los vikingos (The Vikings) (1958) de Richard Fleischer
Cenizas bajo el sol (Kings Go Forth) (1958) de Delmer Daves
Fuga en cadenas (The Defiant Ones) (1958) de Stanley Kramer
Vacaciones sin novia(The Perfect Furlough) (1958) de Blake Edwards
Una Eva y dos Adanes (Some Like It Hot) (1959) de Billy Wilder
Operación Pacífico (Operation Petticoat) (1959) de Blake Edwards
¿Quién era esa chica? (Who Was That Lady?) (1960) de George Sidney
Perdidos en la gran ciudad (The Rat Race) (1960)
Espartaco (Spartacus) (1960) de Stanley Kubrick
Pepe (1960) de George Sidney
El gran impostor (The Great Impostor) (1961) de Robert Mulligan
El sexto héroe (The Outsider) (1961)
Taras Bulba (1962) de J. Lee Thompson
Soltero en apuros (40 Pounds of Trouble) (1962) de Norman Jewison
La lista de Adrian Messenger (The List of Adrian Messenger) (1963) de John Huston
Capitán Newman (Captain Newman, M.D.) (1963) de David Miller
Encuentro en París (Paris, When It Sizzles) (1964)
Salvaje y encantadora (Wild and Wonderful) (1964)
Adiós Charlie (Goodbye Charlie) (1964) de Vincente Minnelli
La pícara soltera (Sex and the Single Girl) (1964) de Richard Quine
La Carrera del Siglo (The Great Race) (1965) de Blake Edwards
Boeing Boeing (1965) de John Rich
La cámara de los horrores (Chamber of Horrors) (1966)
¡Bromas con mi mujer, No! (Not with My Wife, You Don't!) (1966) de Norman Panama
Arrivederci, Baby! (1966)
No hagan olas (Don't Make Waves) (1967) de Alexander Mackendrick
On My Way to the Crusades, I Met a Girl Who... (1968)
El bebé de Rosemary (Rosemary's Baby) (1968) (voz) de Roman Polanski
El estrangulador de Boston (The Boston Strangler) (1968) de Richard Fleischer
Monte Carlo or Bust (1969) de Ken Annakin
Bajo cualquier bandera (You Can't Win 'Em All) (1970)
Esta noche nos vamos de guerra (Suppose They Gave a War and Nobody Came?) (1970) de Hy Averback
Mission: Monte Carlo (1974)
Lepke (1975) de Menahem Golan
El conde de Montecristo (The count of Monte-cristo) (1975) de David Greene
London Conspiracy (1976)
El último magnate (The Last Tycoon) (1976) de Elia Kazan
Casanova & Co. (1977)
Sextette (1978)
The Manitou (1978)
The Bad News Bears Go to Japan (1978)
Double Take (1979)
Title Shot (1979)
El truhán y su prenda (Little Miss Marker) (1980) de Walter Bernstein
It Rained All Night the Day I Left (1980)
Espejo roto (The Mirror Crack'd) (1980) de Guy Hamilton
The Scarlett O'Hara War (1980)
Othello, the Black Commando (1982)
Where Is Parsifal? (1983)
Brain Waves (1983)
The Fantasy Film Worlds of George Pal (1985) (documental)
Club Life (1985) de Norman Thaddeus Vane
Insignificance (1985) de Nicholas Roeg
The Last of Philip Banter (1986)
Balboa (1986)
The Passenger - Welcome to Germany (1988)
Lobster Man From Mars (1989) de Stanley Sheff
Midnight (1989)
Walter & Carlo In America (1989)
Prime Target (1991)
Center of the Web (1992)
Hugh Hefner: Once Upon a Time (1992) (documental)
Desnudo en Nueva York (Naked in New York) (1993) de Daniel Algrant
The Mummy Lives (1993)
A Century of Cinema (1994) (documental)
The Immortals (1995) de Brian Grant
The Celluloid Closet (1995) (documental)
Hardball (1997)
Brittle Glory (1997) de Stewart Schill
Alien X Factor (1997)
Stargames (1998)
Louis & Frank (1998) de Alexandre Rockwell
Play It to the Bone (1999)
Reflections of Evil (2002) (narrador)
Where's Marty? (2006)
Funny Money (2007)
The Blacksmith and the Carpenter (2007) (voz)
David & Fatima (2008)
The Jill & Tony Curtis Story (2008) (documental)


Fuente: Diario Clarín, Suplemento espectáculos, viernes 1 de octubre de 2010.
Time.com, 17 de octubre de 2008.
"http://es.wikipedia.org/wiki/Tony_Curtis"

viernes, 29 de octubre de 2010

Perfiles del 24 Festival de Cine de Mar del Plata, entrevista a Ciro Guerra.

Entrevista a Ciro Guerra, director de Los viajes del viento.


¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

Yo soy de la región donde ocurre la película, y crecí en contacto con los mitos, las leyendas, las tradiciones, la música en su estado más puro. Siempre quise hacer una película que fuera fiel a toda esta riqueza, y la figura del juglar errante, que va de pueblo en pueblo llevando cantos con su acordeón, siempre me fascinó. Quise que esta película tuviera elementos de las historias antiguas, de los mitos universales que son comunes a toda la humanidad, pero contada desde una perspectiva lo más local posible.

¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

Nada fue fácil en esta película. Filmamos en más de 80 locaciones, a temperaturas superiores a los 35 grados, en lugares de muy difícil acceso, con un elenco de más de 100 actores naturales. Hubo con ellos un trabajo de preparación de un año y medio, después de que fueron escogidos en un casting que duró varios meses. Esta era una película que parecía imposible, pero el esfuerzo de un equipo maravilloso la hizo real.

En Los viajes del viento se hablan al menos cuatro idiomas diferentes. ¿A qué se debe esta elección? ¿Fue muy difícil llevarlo adelante?

Mucha gente no lo sabe, pero en Colombia se hablan 67 idiomas. Es un país de una enorme riqueza y diversidad cultural, sin embargo, esta es la primera vez que una película colombiana es hablada en un idioma diferente al español. Era importante para nosotros ser fieles a esa diversidad, que permanece oculta incluso para la mayoría de los colombianos.

La música parece ser un disparador tanto interno como externo para tu película. ¿Cuál es la importancia que le das a la hora de salir a filmar?

La música vallenata es el género más popular en Colombia hoy en día. Me interesó ir hacia sus raíces, hacia la forma primigenia -que es muy diferente a lo que es hoy-, porque es una música que habla de la esencia de los colombianos. Se interpreta con un instrumento europeo –el acordeón-, un instrumento indígena –la guacharaca de fricción- y un instrumento africano – el tambor-. Es como nosotros, producto de un
profundo mestizaje.






Es una música que habla de lo que nos une, en un momento en que hay tanto que nos separa. Por eso quise ser lo más fiel a ella posible, grabándola en vivo, con músicos tradicionales que le han dedicado toda su vida y la conocen profundamente, tratando de capturar su energía y su vitalidad.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Seguir haciendo películas sin morir de hambre.



Fuente: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nook diseño web / Big Sur

miércoles, 20 de octubre de 2010

Pantalla Pinamar, Singularidades de una chica rubia.

Presentación del film de Manoel de Oliveira


Título: SINGULARIDADES DE UNA MUCHACHA RUBIA
Título en inglés: SINGULARITIES OF A BLOND GIRL
Nacionalidad: Portugal - Francia/Spain, 2009

CREDITOS
Dirección: Manoel DE OLIVEIRA.
Guión: Manoel DE OLIVEIRA Basado en un cuento de Eça DE QUEIRÓS.
Fotografía: Sabine LANCELIN.
Montaje: Catherine KRASSOVSKY, Manoel DE OLIVEIRA.

INTERPRETES: Ricardo TREPA, Catarina WALLENSTEIN, Diogo DÓRIA, Júlia BUISEL, Filipe VARGAS. Productores/Producers: Luís MIÑARRO, François D´ARTEMARE y Maria Joao MAYER.

Produccíon: FILMES DO TEJO, LES FILMS DE L'APRÈS-MIDI, LUSOMUNDO,
MINISTÉRIO DA CULTURA RADIOTELEVISIÓN PORTUGUESA (RTP), TOBIS PORTUGUESA. Color. V.O: Portugués.
Duración: 64'.

FESTIVALES y PRINCIPALES PREMIOS

Primera Proyección en la Berlinale, 2009
Pantalla Pinamar, 2010

SINOPSIS

Un hombre viaja en un tren junto a una mujer. No se conocen. Él se llama Macario, y decide contarle su historia a la mujer que tiene a su lado. Él era un contador trabajando para su tío, en una oficina en Lisboa desde la cual un día descubre a través de la ventana a una joven de quien rápidamente se enamora. A través de un conocido intentará establecer una relación con aquella mujer, el encuentro se produce, se enamoran y deciden casarse. Pero el tío se opone a la relación y lo despide. Ahora Macario vuelve a reencontrarse con aquella mujer, decidido a concluir la historia pero quizás el destino tenga preparados nuevos obstáculos para ellos.




Por Miguel Calero

F de fábula

Mentamos a Chaplin cuando nos emocionamos viendo Wall-E (idem, Andrew Stanton, 2008) o Up (idem, Pete Docter, Bob Peterson, 2009). Por reivindicar el silencio en el mainstream, por su economía narrativa y, sobre todo, por exigirnos que recuperemos una cierta idea de la ingenuidad en nuestro rol de espectadores. Para hablar de la nueva película de Oliveira lo lógico sería que mentáramos a Bresson o Straub, a Eça de Queiroz y al propio Oliveira (con una trayectoria lo suficientemente sólida como para servirse de referente a sí mismo). Pero ocurre que lo que a algunos nos fascina de Singularidades de una chica rubia es —quizá porque no somos ni mucho menos expertos en la filmografía del portugués— aquello que la sitúa más cerca de las producciones animadas de Pixar. Pero empecemos por el principio… Singularidades de una chica rubia cuenta la breve historia de un amor tres veces frustrado: primero por conflictos familiares, después por dinero y finalmente por un gesto de traición. Sesenta minutos de una aparente sencillez demodé que nos desconcierta, y que acaba revelándose como una radical apuesta por el artificio: los viejos trucos narrativos que ya nadie usa (esa estructura de grandes flash-backs introducidos, como en una novela barata, por las convenientes líneas de diálogo), la declamación como norma interpretativa y, sobre todo, la mezcla de espacios temporales desarrollada con una naturalidad sorprendente, haciéndonos pensar más en el reciente díptico de Bellocchio que jugaba con el absurdo (Il regista di matrimoni —idem, 2006— y La sonrisa de mi madre —L’Ora di religione, 2002—) que en el último Garrel (La frontera del alba —La frontiere de l’aube, 2008—), ligeramente amanerado y autocomplaciente. Finalmente, cuando creemos tener claro que estamos frente a una pequeña fábula desprejuiciada, un desenlace seco nos desmonta los esquemas. Es esa extraña escena en la joyería, la que revela con apenas dos planos una trama fatalista casi propia del cine negro clásico. Y es ese plano insólito (sugerente y amargo como ningún otro que hayamos visto últimamente) en el que la chica rubia deja de ser una ensoñación y se convierte en una mujer preparada para asumir la verdad (parir la verdad sería, en rigor, la expresión adecuada). Ahí empieza (y acaba) otra película, tan abierta y libre como la imagen de la vía de tren con la que Oliveira cierra el film, pidiéndonos que imaginemos el resto (como nos lo pide Pere Portabella en Mudanza, película-paréntesis en sí misma que acompaña a Singularidades… en las carteleras españolas).





Con los créditos, queda el impacto de ese giro áspero e inesperado, resuelto en apenas tres cortes. Pero no nos olvidamos de que tras él se esconde todo un film que juega con otras cartas. Y aquí retomamos la idea inicial: como la fantasía renovadora de Pixar, la fábula moral de Olivieira no nos plantea (como muchos pensarán) un gran reto intelectual. No nos mira por encima del hombro. Muy al contrario, lo que nos exige es un regreso a la inocencia, una recuperación de la mirada limpia que nos permita no torcer el gesto ante ciertas imágenes. Por ejemplo, la de una mujer irreal, engalanada, moviendo lentamente un abanico chino en una ventana. Por ejemplo, la de un voyeur fascinado con esa misma mujer, paralizado ante su presencia e incapaz de declararse (“Nunca vi un… abanico igual”, una frase que nos hizo recordar aquélla escrita por Weerasethakul, que tantos comentarios suscitó). Por eso, en cierto modo, Singularidades… es un acto de fe. La de Oliveira, al mantenerse fiel a una gramática de lo sencillo y lo claro (si puedes resolver el conflicto con un plano, para qué utilizar dos) y la nuestra, al decidir aceptar el juego y reservarnos la carta del escepticismo cínico para otra ocasión.


Fuente: www.miradasdecine.net

lunes, 18 de octubre de 2010

El cine según Federico Fellini

Selección de textos por Gilbert Salachas.


La distribución del trabajo.

Para trabajar, necesito crear verdaderamente una complicidad total y debo sentir hacia mis colaboradores un sentimiento de amistad plena; juntos tenemos que vivir las aventuras, los encuentros comunes, los recuerdos.

En lo que concierne a mi colaboración con Pinelli y Flaiano hemos llegado a adaptarnos de tal manera que casi nunca tenemos la sensación de estar trabajando. Pinelli y Flaiano son dos temperamentos bastante disimiles pero, en el fondo, complementarios, es decir que, al trabajar juntos, me parece que logran dar lo mejor de sí mismos. Pinelli es autor de obras… Tal vez es el más serio, el más rico que hay actualmente en Italia, humorista muy fino, ese cronista apasionado de las costumbres italianas que conoce todo el mundo. Hasta el presente, mi colaboración con ellos se ha realizado de una manera feliz, bastante fértil (…) En general, cuando se me presenta una idea, más bien confusa pero bastante apremiante de lo que podría ser mi nuevo film, les hablo sin dramatizar, como si estuviese contándoles una novela en diferentes pedazos. Y, a partir de este momento, tratamos de organizar nuestras reuniones de la manera menos dramática. Tratamos de vernos lo menos posible y, cuando nos vemos, tratamos de que no haya esa atmósfera pesada y precisa de trabajo. Conversamos… Conversamos sobre el tema, lo desarrollamos… Cuando la historia empieza a tener una trama bastante precisa, entonces, por lo general, dividimos el trabajo. Pinelli toma algunas escenas, Flaiano otras, yo tomo otras más, pero hacemos lo posible por dejar la mayor libertad a esta creación que es el film en su fase de fermento, es decir que tratamos de no plantear rieles precisos porque yo no podría trabajar con un guión extremadamente bien construido, extremadamente riguroso. Necesito que ese guión tenga un margen elástico, no digo para la improvisación sino, en suma, para el enriquecimiento de un personaje, de una situación. Enriquecimiento y color que se agregan inevitablemente a la historia durante la filmación: no creo que sea un buen sistema llegar ante los actores para dar cuerpo a la historia con limites intransigentes e inamovibles, diciéndoles: esto es lo que se hizo en la mesa de trabajo y esto es lo que hay que filmar.




Giulietta, musa

Como ya he dicho muchas veces, Giulietta es algo más que una actriz, pero esto es un hecho tan íntimo, tan esotérico que siempre que hablo de él me veo en dificultades. Sin embargo, quiero decir que “La strada” y “Las noches de Cabiria” me fueron no digo sugeridos, en el sentido de que ella me haya dicho que haga esos personajes, sino verdaderamente inspirados por ella, y esto por un vínculo, una comunión muy íntima, profundamente espiritual y secreta. Si por un lado Giulietta tiene la facultad misteriosamente animista de sugerir un personaje y todo su mundo, por el otro, cuando se trata de realizarlo, se muestra profundamente hostil. Es algo bastante misterioso.

Creo que todavía haré algunos films con Giulietta, porque ella fue realmente una especie de hada que abrió… -no quisiera caer en la retórica-, que me hizo pasar cierto umbral, me hizo cruzar cierta reja y me hizo penetrar en un paisaje, en un territorio que todavía no he descrito por completo pero que espero poder traducir en imágenes, si la fantasía me dirige a él nuevamente…

Fuente: Fellini por Gilbert Salachas, Monte Avila Editores, 1971.

miércoles, 13 de octubre de 2010

6ta. edición Marfici 2010

Presentación de la película Alas

Ariel Martinez Herrera - Argentina. Capital Federal. 2010.
Duración: 66 minutos
Elenco: Fabian Forte / Lorena Vega / Roberto Romando / Bernardo Sabbioni y la participación especial de Ines Efrón y Nahuel Perez Biscayart
Guión:Ariel MArtinez Herrera
Fotografía: LEONARDO VAL
Música: Pedro Demateis
Productor: Santiago Podestá






Jiménez es un oficinista dócil, trabajador, conformista, y hábil para su trabajo que nos cuenta el peor día de su vida. En un sistema que está preparado para que alguna cosa salga mal, basado en la realidad de que curar es mas barato que prevenir, y en la especulación de que no todo saldrá mal al mismo tiempo, Jiménez sufre una larguisima serie de contratiempos menores, que se acumulan hasta el ridículo para convertirse en una verdadera pesadilla. Este viaje lo enfrenta a su soledad, a la incomprensión, y por sobre todo a sus sueños, que finalmente componen el único lugar hacia el que escapar, cuando la realidad ya no tiene puertas de salida.





Sobre el Director

Ariel Martinez Herrera es egresado de la Fundación Juan Gutemberg (artes gráficas), es egresado en la carrera de Dirección de Fotografía (ENERC-INCAA) y actualmente esta rindiendo las últimas materias de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido (FADU – UBA), trabaja en el medio audiovisual hace varios años y forma parte de Silosentishacelo Audiovisual. Entre sus trabajos más destacados se encuentran el largometraje “ALAS” y como director de fotografía ha realizado “CELO” y “MALACARNE” de Fabian Forte.


Fuente: www.marfici.com

lunes, 11 de octubre de 2010

El ilusionista... que no logra engañarnos.

El Cine es pura magia, de principio a fin. Ficción con unas gotas de realidad que es capaz de transportarnos a otro mundo, de hacernos olvidar, o recordar. Y lo hace mintiéndonos maravillosamente haciéndonos creer lo increíble. Y son muchos e incontables los momentos que lo demuestran, y muchos los trucos usados para que nos emocionemos de mil y una maneras o más. Sólo el cine puede regalarnos música cuando sientes ese primer beso de los protagonistas, o saltar en el tiempo a gran velocidad hacia el futuro o el pasado, puede matar infinidad de veces y otras tantas devolver a la vida. Grandes historias que hemos presenciado y que llevamos grabadas en nuestro interior gracias al extraordinario poder de seducción que tiene el Séptimo Arte. Pero en el fondo sabemos que todo es un truco, un maravilloso truco por el que nos dejamos
embaucar. Sin embargo, si somos capaces de descubrir el secreto de dicho truco, lo maravilloso ya no nos lo parece tanto, y toda fascinación puede desaparecer. ‘El Ilusionista’ tenía todos los ingredientes para enamorarnos contándonos una gran historia de amor como las de antes, con sus dosis de suspense… y magia. Sin embargo, el mago no es tan bueno y nos ha dejado un soso truco de principiante.





El argumento de ‘El Ilusionista’ nos lleva a la rivalidad entre un mago de éxito en la Viena del siglo XIX y un heredero al trono que prácticamente odia a todo el mundo. La prometida de éste reconoce en el mago un amor de la infancia, el cual renace para colmo del príncipe. Éste contará con la ayuda de un comisario de policía que intentará que nuestro mago favorito no se pase de la raya.

Neil Burger realiza la película como si se tratara de una actuación de un mago verdadero, nos expone los hechos, nos expone un misterio, nos da unas pistas bien claras y luego al final trata de sorprendernos con la intención de que se nos quede cara de atontados, y efectivamente lo consigue, pero no porque estemos sorprendidísimos por el desenlace del film, sino por todo lo contrario. Lo que llevamos deduciendo más de media hora se cumple en los últimos minutos de la película en una de las escenas más tramposas que se hayan visto en una pantalla en años. Al igual que mi compañero Chico Viejo, opino que cualquier espectador, haya visto 5000 películas, haya visto una, sabrá de antemano lo que está sucediendo en el film. Y esto no tendría la más mínima importancia si ésta no fuera una película cuyo principal peso es su parte final. Por cierto, dicha escena, que parece quitada directamente de ‘Sospechosos Habituales’ es totalmente falsa e incoherente. Sin desvelar nada a aquellos que aún no han visto la película, sólo diré que es absolutamente imposible que cierto personaje llegue a las deducciones que llega con los pocos elementos que tiene a su alcance. Además, la escena está remarcada tanto musicalmente como visualmente para destacarla por encima de las demás e intentar coger por sorpresa al espectador, cosa que no sucede. Si a eso sumo el ver a otro personaje disfrazado de forma ridícula, las ganas de reir pueden con cualquiera,y habrá alguno que hasta sienta vergüenza ajena.





La ambientación de la película no se diferencia en nada de la típica usada en cualquier serie de época de las que emiten o emitían por televisión sin parar. La puesta en escena es realmente sosa y sin personalidad, y esta historia reclamaba a gritos alguien con más garra narrativa o visual. Sí diré que la música de Philip Glass me ha parecido extraordinaria, aunque da la sensación de que Glass ha compuesto un disco independientemente de la película, como si ésta le importara un pimiento.

Lo mismo puede decirse de Edward Norton, indudablemente uno de los mejores actores vivos, pero que aquí está como muy desganado, y su personaje requiere cierta frialdad aunque no tanta como la que muestra el actor. Jessica Biel puede decirse que no está mal, y eso que hasta ahora sólo parecía ser un excelente pedazo de carne paseándose por delante de una cámara. Sin embargo que alguien me conteste a una pregunta: ¿por qué se parece Biel en esta película escandalosamente a Scarlett Johansson? ¿‘The Prestige’ tendrá algo que ver?





Eso sí, Paul Giamatti está sensacional, muy por encima de los compañeros de reparto, sobre todo el risible Rufus Sewell que hace de típico malo estúpido. Giamatti hace suyo un personaje que se mueve entre lo entrañable y cierta ambigüedad que le queda muy bien. Una pena que el conjunto sea tan decepcionante, porque con otro resultado este actor brillaría con más fuerza. De todos modos me huelo una nominación a mejor actor secundario, y ya veremos, pero de lo que no hay duda es que este tío se merece un Oscar YA.

Una mala película, que curiosamente está funcionando muy bien en nuestro país. La gente quiere disfrutar con historias más adultas como la que se cuenta aquí, aunque sea fallida. Por cierto, leí por ahí que la película tenía bastantes cosas de ‘Casablanca’. Aún estoy intentando reconocer el primer parecido entre ambas películas. Si me dejara llevar por mi mala leche diría el sitio donde lo leí, pero hoy me siento educado.

Curiosidades

Jessica Biel sustituyó a Liv Tyler, quien abandonó la película justo antes de comenzar el rodaje.

El personaje de Eisenheim se basa en el mago y supuesto vidente Erik Jan Hanussen. Éste fue famoso a principios del siglo XX en Viena y murió asesinado por soldados nazis en 1933.

Cuando el inspector Uhl comunica al príncipe Leopold (Leopoldo) la amistad entre Eisenheim y Sophie, se pregunta si los habían visto "fornicando", originalmente decía "fucking". Se decidió usar "fornicating" para que el film no fuera clasificado como "R" por la MPAA en los Estados Unidos.

A pesar de ser una historia ficticia, algunos detalles de la película están basados en la vida de Rodolfo de Habsburgo, único hijo varón de Francisco José I. La pintura del emperador que realiza Eisenheim es un retrato de Francisco José I. El 30 de enero de 1889, Rodolfo (Rudolf) de Habsburgo, heredero del Imperio austrohúngaro, fue hallado muerto en su dormitorio del pabellón de caza de Mayerling. Junto a él, la pistola que supuestamente había usado para dispararse en la sien y sobre la cama el cuerpo también sin vida de su amante, la joven baronesa María Vetsera, con un tiro en la cabeza.

Ficha técnica

Título El ilusionista
Ficha técnica
Dirección Neil Burger
Producción Brian Koppelman
David Levien
Ted Liebowitz
Guión Neil Burger
Steven Millhauser
Música Philip Glass
Fotografía Dick Pope
Montaje Naomi Geraghty

Reparto
Edward Norton
Paul Giamatti
Jessica Biel
Rufus Sewell
Eddie Marsan

País(es) Estados Unidos
Año 2006
Género Drama, suspense, romántica
Duración 110 minutos
Presupuesto $17.000.000

Fuente: Blog de cine