Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

lunes, 18 de octubre de 2010

El cine según Federico Fellini

Selección de textos por Gilbert Salachas.


La distribución del trabajo.

Para trabajar, necesito crear verdaderamente una complicidad total y debo sentir hacia mis colaboradores un sentimiento de amistad plena; juntos tenemos que vivir las aventuras, los encuentros comunes, los recuerdos.

En lo que concierne a mi colaboración con Pinelli y Flaiano hemos llegado a adaptarnos de tal manera que casi nunca tenemos la sensación de estar trabajando. Pinelli y Flaiano son dos temperamentos bastante disimiles pero, en el fondo, complementarios, es decir que, al trabajar juntos, me parece que logran dar lo mejor de sí mismos. Pinelli es autor de obras… Tal vez es el más serio, el más rico que hay actualmente en Italia, humorista muy fino, ese cronista apasionado de las costumbres italianas que conoce todo el mundo. Hasta el presente, mi colaboración con ellos se ha realizado de una manera feliz, bastante fértil (…) En general, cuando se me presenta una idea, más bien confusa pero bastante apremiante de lo que podría ser mi nuevo film, les hablo sin dramatizar, como si estuviese contándoles una novela en diferentes pedazos. Y, a partir de este momento, tratamos de organizar nuestras reuniones de la manera menos dramática. Tratamos de vernos lo menos posible y, cuando nos vemos, tratamos de que no haya esa atmósfera pesada y precisa de trabajo. Conversamos… Conversamos sobre el tema, lo desarrollamos… Cuando la historia empieza a tener una trama bastante precisa, entonces, por lo general, dividimos el trabajo. Pinelli toma algunas escenas, Flaiano otras, yo tomo otras más, pero hacemos lo posible por dejar la mayor libertad a esta creación que es el film en su fase de fermento, es decir que tratamos de no plantear rieles precisos porque yo no podría trabajar con un guión extremadamente bien construido, extremadamente riguroso. Necesito que ese guión tenga un margen elástico, no digo para la improvisación sino, en suma, para el enriquecimiento de un personaje, de una situación. Enriquecimiento y color que se agregan inevitablemente a la historia durante la filmación: no creo que sea un buen sistema llegar ante los actores para dar cuerpo a la historia con limites intransigentes e inamovibles, diciéndoles: esto es lo que se hizo en la mesa de trabajo y esto es lo que hay que filmar.




Giulietta, musa

Como ya he dicho muchas veces, Giulietta es algo más que una actriz, pero esto es un hecho tan íntimo, tan esotérico que siempre que hablo de él me veo en dificultades. Sin embargo, quiero decir que “La strada” y “Las noches de Cabiria” me fueron no digo sugeridos, en el sentido de que ella me haya dicho que haga esos personajes, sino verdaderamente inspirados por ella, y esto por un vínculo, una comunión muy íntima, profundamente espiritual y secreta. Si por un lado Giulietta tiene la facultad misteriosamente animista de sugerir un personaje y todo su mundo, por el otro, cuando se trata de realizarlo, se muestra profundamente hostil. Es algo bastante misterioso.

Creo que todavía haré algunos films con Giulietta, porque ella fue realmente una especie de hada que abrió… -no quisiera caer en la retórica-, que me hizo pasar cierto umbral, me hizo cruzar cierta reja y me hizo penetrar en un paisaje, en un territorio que todavía no he descrito por completo pero que espero poder traducir en imágenes, si la fantasía me dirige a él nuevamente…

Fuente: Fellini por Gilbert Salachas, Monte Avila Editores, 1971.

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