Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

sábado, 8 de diciembre de 2007

Septiembre, el tiempo suspendido.


Escribe: Julio Diz
Septiembre, accidentado film que, tras ser integramente vuelto a rodar, con cambio de actores incluido, propone una visita a esa cara oculta que en la filmografía de Allen, se alterna, tal vez sin gran exito hasta la fecha, con sus comedias brillantes e ironicas: el film de camara, ques transcurre siempre en los limites del drama, si no directamente en los propios terrenos de este.
Septiembre es, justamente, eso que una parte de la crítica suele considerar un "film serio" del realizador neoyorkino, negando de paso el estatuto de seriedad a películas como "Dos extraños amantes", "Zelig" o "Hannah y sus hermanas", sin ir mas lejos. Como en "Zelig", la historia es el origen de la anecdota; como en "Interiores", los personajes se mueven en un universo cerrado fisica y temporalmente. pero también psicologicamente asfixiante.
Toda la poca acción de Septiembre se condensa en una casa de campo y en las horas finales de los ultimos dias de vacaciones. Seis personas, con una vida claramente situada al margen del espacio físico que comparten en ese estival agosto, esperan, entre la angustia y el flirteo, el fin de un período que , como siempre ocurre con las vacaciones, resulta un parentesis abierto. Cuatro de ellas mantienen intereses distintos entre sí. Mientras el profesor de frances Denholm Elliott suspira de amor por la insegura Mia Farrow, esta está enamorada de Sam Waterston, quien a su vez ama a Dianne Wiest, amiga de la Farrow. En el medio, una pareja de viejos dichosos, Elaine Stritch y Jack Warden, estan aparentemente a salvo de los devaneos de Eros, aunque casi desde un principio se comienza a dibujar un polo de tensión entre Stritch y Farrow, madre e hija respectivamente. Así planteada, la película se diría una amable revisitación del universo privado de, por ejemplo. Ingmar Bergman, y de hecho lo es. Hay la misma mirada tierna y ansiosa que contempla el verano que huye (como en "Juegos de verano"), el mismo amor no exento de ironia y hasta, por momentos, distanciamento, que suele mostrar Bergman por sus criaturas y un igual respeto por la forma y los interpretes. Y, como en tantas películas del sueco, también hay aquí un interes casi entomologico por analizar los comportamientos de unos seres que, en el fondo, son solo víctimas de sus debilidades, su mediocridad o sus temores.
A pesar de que la camara de Allen contempla a sus personajes desde un terreno aparentemente neutral, el espectador no tarda en apreciar algunos de los elementos que hacen de Septiembre una de las películas mas medidas y certeras de la amplia filmografía de su autor: un guión sabiamente construido, en el cual destaca el cuidado por los diálogos y la maestría con la cual el realizador-guionista reparte el protagonismo entre sus seis personajes; una capacidad para la adaptación visual del matiz que estaba ausente desde hace tiempo en el cine de Allen (vease la magnífica y pudorosa elipsis visual sobre el primer beso entre Waterston y Wiest: mientras la camara se detiene, en plano fijo, los personajes salen del encuadre y conceden un protagonismo de primer orden a un siempre presente fuera de campo, o el juego de miradas que los personajes establecen entre sí, y que como en el caso de Wiest-Waterston, cobra una dimensión narrativa insospechada), y un cuidado formal irreprochable (empezando por la fotografía de Carlo Di Palma). Todo ello para construir una parábola que se explica en el propio diálogo entre el fisico Warden y el frustrado escritor e historiador Waterston; la misma relativización del tiempo y del caracter fortuito de la historia se hace carne en los microdramas de los personajes, cuya debilidad mayór radica en el extravío de sus deseos amatorios, en sus falsas opciones respecto al objeto de su amor y, en definitiva, en su absoluto desamparo respecto a un universo cuyo principal atributo es la violencia.
En este contexto, la explosión pasional del drama psicologico que la Farrow, antigua asesina, ex-reclusa y convalenciente de un intento de suicidio (que es la excusa misma de la trama) esconde desde hace años, y que atribuye a su madre, queda un poco como el pretexto argumental, o tal vez como el resto de un guión primitivo que, como ya dijimos, fue rehecho para otros actores. Probablemente, la mayor debilidad del guión sea esa atribución inequivoca
de historicidad a dos de sus interpretes, caracter que no tiene mayor trascendencia en el resultado final de la película. Bergman ya contó, y mejor, un drama parecido, y mucho más desgarrado y brutal, en su injustamente valorada "Sonata de otoño", vale decir, el enfrentamiento entre una madre egoista que ha sacrificado el amor filial en aras a su arte, y una hija que, andando el tiempo, ha ico acumulando un rencor profundo y sin solución contra su madre. El final de ambos films avala una interpretación en el sentido de un homenaje de Allen a su maestro Bergman.
Ficha tecnica:
Septiembre 1987 (September)
Productora: Orion Pictures
Producción: Jack Rollins y Charles Joffe
Guión y Dirección: Woody Allen
Fotografía: Carlo Di Palma
Montaje: Susan Morse
Reparto: Juliet Taylor
Camara: Dick Mingalone
Dirección artística: Speed Hopkins
Sonido: Dan Sable
Interpretes:
Mia Farrow (lane)
Elaine Stritch (Diane)
Denholm Elliot (Lloyd)
Dianne Wiest (Stephanie)
Sam Waterston (Peter)
Jack Warden
Ira Wheeler
Jane Cecil
Rosemary Murphy

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