Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Reverencia a la ambigüedad: Blow Up, de Antonioni




BLOW UP

TITULO ORIGINAL: Blow Up
DIRECCIÓN: Michelangelo Antonioni
GUIÓN: Michelangelo Antonioni, Edgard Bond, Tonino Guerra (Basado en un cuento de Julio Cortazar “Las babas del diablo”)
FOTOGRAFÍA: Carlo di Palma.
ESCENOGRAFÍA: Frank Clarke
MÚSICA: Herbert Hancock
DURACIÓN: 110 minutos
ELENCO: David Hemmings, Vanesa Redgrave, Sarah Miles, Thomas john Castle, Jane Birkin
AÑO: 1966


Por Victoria Aloisio
“El fotógrafo del film… quiere ver las cosas más de cerca… al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. Por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de Blow Up” Michelangelo Antonioni

“Cuando miramos una foto de frente, los ojos repiten exactamente la posición y la visión del objetivo; son esas cosas que se dan por sentadas y que a nadie se le ocurre considerar…” Julio Cortazar, “Las babas del diablo”

Mientras trata de encontrar en un parque londinense temas inéditos para sus fotografías de modas, el protagonista, Thomas, retrata a una pareja que actúa de manera sospechosa. Al revelar las fotos en el laboratorio, el fotógrafo ve a través de la imagen, que, eventualmente, fue testigo de un crimen. A partir de esta revelación, comenzará a obsesionarse con las fotografías que tomó en aquel parque y con el misterio que envuelve a la mujer que lo visita.

El film comienza como el retrato de los artificios presentes en la vida contemporánea en Londres. Muestra el ambiente de la moda, lleno de colores vibrantes y espejismos sobre el estilo de vida urbano que ofrece un marco adecuado para esta historia. Los elementos visuales y auditivos se manipulan constantemente para presentar las alteraciones de la realidad.

En este mundo distorsionado, tal vez, lo único que tenga valor de realidad son las imágenes fotográficas: impresiones en blanco y negro, amplificadas al extremo. La función de Thomas es la de un agente catalizador que registra subjetivamente con la fotografía una porción de la realidad y la analiza ampliando la imagen. Blow Up, retoma una de las inquietudes fundamentales de Antonioni con respecto al poder de la imagen fílmica para alterar la percepción de la realidad

En la puesta de escena, entre el plano secuencia y la fragmentación, existe una tensión de las situaciones. El director realiza este paso en dos extremos: de lo actual a lo real y a su vez de lo real a lo actual. El proceso se da en varias etapas, una pareja fotografiada en un parque, lo real a lo irreal, la fotografía revelada y ampliada y vuelta a ampliar. Hasta que entre las fotos ampliadas al máximo, se ve aparentemente un cadáver, indicio de lo real. Para comprobar, luego, que en el parque no hay nada, un real pero ahora transformado en una ausencia.

Los planos abiertos a la irrealidad, aparecen en los últimos minutos del film, en los que Thomas desaparece fundido en el gran verde tras seguir con la mirada los movimientos de unos mimos que juegan al tenis con una pelota imaginaria. La escena es muda, a excepción del ruido de la pelota.

El juego entre la fantasía y la veracidad de lo que fue, lo que pudo haber sido, ese deambular del protagonista ante un grupo de gente, con rostros pintados de blanco, es un mensaje a tener en cuenta.

Es probable que el film no haya hecho más que mantener la ambigüedad de lo real, para disolver todo principio de realidad. El posible crimen que se presenta no es más que un pretexto para enfrentarnos a estos cuestionamientos.

¿Qué es la realidad?¿Es lo que captan nuestros ojos, o es lo que somos incapaces de ver a simple vista pero que la cámara captura sin pedirnos permiso? Parece preguntarnos Antonioni a través de la aventura de Thomas.

Quizás, como lo plantea el enigmático final, nuestros sentidos sean muy limitados para capturar la verdadera esencia de la realidad. O quizás la realidad no es más que una elaboración mental que nos fabricamos cotidianamente, para no sentirnos ajenos al mundo que nos rodea.



Victoria Aloisio
victorialo@fibertel.com.ar
Fuente: http://www.escribiendocine.com.ar/

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