Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

martes, 10 de abril de 2007

Look Hollywood, parte 1




Escribe Victoria Lescano


La especial complejidad de Intolerancia, David W. Griffith, 1916, estimuló una preocupación adicional por cuestiones estéticas que en producciones más comunes se pasaban por alto. Por primera vez en el cine norteamericano se confeccionaron trajes de época para miles de extras, pero la película también introdujo otras innovaciones perdurables y menos costosas: Griffith inventó aquí el primer par de pestañas postizas para acentuar la mirada de la actriz Seena Owen, una de las protagonistas del episodio babilónico. Cada jornada de filmación un experto en pelucas debía cortarlas del extremo de una pieza de cabellera humana y pegarlas en los párpados de la actriz.

Cecil B. De Mille fué precursor en destinar buena parte del dinero de producción para el vestuario, al contratar en 1919 al artista Paul Iribe como diseñador de Gloria Swanson en la película Male and Female. Nunca en la historia de Hollywood hubo un modelo que superara en extravagancia al traje confeccionado integramente con perlas y al tocado que simulaba un pavo real, que Gloria usó para ser pisoteada por un león. Muy pronto los adornos con plumas de pavos se convirtieron en un sello indiscutible de los filmes de De Mille, a tal punto que en los sets de filmación circulaba el chiste "ningún pavo real está seguro cerca de De Mille".




Por otra parte, su manía por las escenas en bañeras burbujeantes salvó de la bancarrota a una compañía de cosmética norteamericana de los años 30: luego del estreno de su película bíblica El signo de la cruz, 1932, con Claudette Colbert sumergida en una pileta de alabastro, se produjo una venta desenfrenada de una nueva fórmula de espuma para baño. Del mismo modo, cuando Bebe Daniels atribuyó su magnífica piel a un tratamiento basado en una pasta de manteca, miel y cereales, un millón de norteamericanos tuvieron que soportar a sus mujeres embadurnadas durante horas con esa fórmula.



Es posible que el uso masivo de los jeans se haya producido mucho antes de los años 50, si el día de 1915 que el director David Griffith descubrió a la actriz Lillian Gish paseándose por su camarín con un par de pantalones vaqueros, no se hubiera indignado y enviado una nota desaprovatoria a su madre. Una década más tarde, Louise Brooks lució pantalones de seda, pero fué en 1930, en su actuación en Marruecos, de Josef von Sternberg, cuando Marlene Dietrich impuso la moda de los pantalones gracias a los diseños de Travis Banton.

Un vestido de satén negro adornado con plumas que la ex cantante de cabaret Mae Murray lució en La viuda alegre, de Erich von Stroheim, 1925, sirvió para lanzar al estrellato a Adrian Adolph Greenburg, uno de los más famosos diseñadores de la historia de Hollywood. Sus diseños más célebres fueron distintos tipos de sombreros pensados para Greta Garbo: el modelo slouch que aparece en El carnaval de la vida, de Clarence Brown, 1920, es una adaptación del popular cloche de los '20, cae sobre la cara y la nuca, el pill box de Como tú me deseas, de George Fitzmaurice, 1932, tiene forma ovalada y lados rectos, y el modelo Eugénie que ocultaba un ojo de la diva en Romance, de Clarence Brown, 1930.


Seleccionado de la Revista Film
Diciembre/Enero 1993

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