Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 29 de octubre de 2010

Perfiles del 24 Festival de Cine de Mar del Plata, entrevista a Ciro Guerra.

Entrevista a Ciro Guerra, director de Los viajes del viento.


¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

Yo soy de la región donde ocurre la película, y crecí en contacto con los mitos, las leyendas, las tradiciones, la música en su estado más puro. Siempre quise hacer una película que fuera fiel a toda esta riqueza, y la figura del juglar errante, que va de pueblo en pueblo llevando cantos con su acordeón, siempre me fascinó. Quise que esta película tuviera elementos de las historias antiguas, de los mitos universales que son comunes a toda la humanidad, pero contada desde una perspectiva lo más local posible.

¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

Nada fue fácil en esta película. Filmamos en más de 80 locaciones, a temperaturas superiores a los 35 grados, en lugares de muy difícil acceso, con un elenco de más de 100 actores naturales. Hubo con ellos un trabajo de preparación de un año y medio, después de que fueron escogidos en un casting que duró varios meses. Esta era una película que parecía imposible, pero el esfuerzo de un equipo maravilloso la hizo real.

En Los viajes del viento se hablan al menos cuatro idiomas diferentes. ¿A qué se debe esta elección? ¿Fue muy difícil llevarlo adelante?

Mucha gente no lo sabe, pero en Colombia se hablan 67 idiomas. Es un país de una enorme riqueza y diversidad cultural, sin embargo, esta es la primera vez que una película colombiana es hablada en un idioma diferente al español. Era importante para nosotros ser fieles a esa diversidad, que permanece oculta incluso para la mayoría de los colombianos.

La música parece ser un disparador tanto interno como externo para tu película. ¿Cuál es la importancia que le das a la hora de salir a filmar?

La música vallenata es el género más popular en Colombia hoy en día. Me interesó ir hacia sus raíces, hacia la forma primigenia -que es muy diferente a lo que es hoy-, porque es una música que habla de la esencia de los colombianos. Se interpreta con un instrumento europeo –el acordeón-, un instrumento indígena –la guacharaca de fricción- y un instrumento africano – el tambor-. Es como nosotros, producto de un
profundo mestizaje.






Es una música que habla de lo que nos une, en un momento en que hay tanto que nos separa. Por eso quise ser lo más fiel a ella posible, grabándola en vivo, con músicos tradicionales que le han dedicado toda su vida y la conocen profundamente, tratando de capturar su energía y su vitalidad.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Seguir haciendo películas sin morir de hambre.



Fuente: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nook diseño web / Big Sur

miércoles, 20 de octubre de 2010

Pantalla Pinamar, Singularidades de una chica rubia.

Presentación del film de Manoel de Oliveira


Título: SINGULARIDADES DE UNA MUCHACHA RUBIA
Título en inglés: SINGULARITIES OF A BLOND GIRL
Nacionalidad: Portugal - Francia/Spain, 2009

CREDITOS
Dirección: Manoel DE OLIVEIRA.
Guión: Manoel DE OLIVEIRA Basado en un cuento de Eça DE QUEIRÓS.
Fotografía: Sabine LANCELIN.
Montaje: Catherine KRASSOVSKY, Manoel DE OLIVEIRA.

INTERPRETES: Ricardo TREPA, Catarina WALLENSTEIN, Diogo DÓRIA, Júlia BUISEL, Filipe VARGAS. Productores/Producers: Luís MIÑARRO, François D´ARTEMARE y Maria Joao MAYER.

Produccíon: FILMES DO TEJO, LES FILMS DE L'APRÈS-MIDI, LUSOMUNDO,
MINISTÉRIO DA CULTURA RADIOTELEVISIÓN PORTUGUESA (RTP), TOBIS PORTUGUESA. Color. V.O: Portugués.
Duración: 64'.

FESTIVALES y PRINCIPALES PREMIOS

Primera Proyección en la Berlinale, 2009
Pantalla Pinamar, 2010

SINOPSIS

Un hombre viaja en un tren junto a una mujer. No se conocen. Él se llama Macario, y decide contarle su historia a la mujer que tiene a su lado. Él era un contador trabajando para su tío, en una oficina en Lisboa desde la cual un día descubre a través de la ventana a una joven de quien rápidamente se enamora. A través de un conocido intentará establecer una relación con aquella mujer, el encuentro se produce, se enamoran y deciden casarse. Pero el tío se opone a la relación y lo despide. Ahora Macario vuelve a reencontrarse con aquella mujer, decidido a concluir la historia pero quizás el destino tenga preparados nuevos obstáculos para ellos.




Por Miguel Calero

F de fábula

Mentamos a Chaplin cuando nos emocionamos viendo Wall-E (idem, Andrew Stanton, 2008) o Up (idem, Pete Docter, Bob Peterson, 2009). Por reivindicar el silencio en el mainstream, por su economía narrativa y, sobre todo, por exigirnos que recuperemos una cierta idea de la ingenuidad en nuestro rol de espectadores. Para hablar de la nueva película de Oliveira lo lógico sería que mentáramos a Bresson o Straub, a Eça de Queiroz y al propio Oliveira (con una trayectoria lo suficientemente sólida como para servirse de referente a sí mismo). Pero ocurre que lo que a algunos nos fascina de Singularidades de una chica rubia es —quizá porque no somos ni mucho menos expertos en la filmografía del portugués— aquello que la sitúa más cerca de las producciones animadas de Pixar. Pero empecemos por el principio… Singularidades de una chica rubia cuenta la breve historia de un amor tres veces frustrado: primero por conflictos familiares, después por dinero y finalmente por un gesto de traición. Sesenta minutos de una aparente sencillez demodé que nos desconcierta, y que acaba revelándose como una radical apuesta por el artificio: los viejos trucos narrativos que ya nadie usa (esa estructura de grandes flash-backs introducidos, como en una novela barata, por las convenientes líneas de diálogo), la declamación como norma interpretativa y, sobre todo, la mezcla de espacios temporales desarrollada con una naturalidad sorprendente, haciéndonos pensar más en el reciente díptico de Bellocchio que jugaba con el absurdo (Il regista di matrimoni —idem, 2006— y La sonrisa de mi madre —L’Ora di religione, 2002—) que en el último Garrel (La frontera del alba —La frontiere de l’aube, 2008—), ligeramente amanerado y autocomplaciente. Finalmente, cuando creemos tener claro que estamos frente a una pequeña fábula desprejuiciada, un desenlace seco nos desmonta los esquemas. Es esa extraña escena en la joyería, la que revela con apenas dos planos una trama fatalista casi propia del cine negro clásico. Y es ese plano insólito (sugerente y amargo como ningún otro que hayamos visto últimamente) en el que la chica rubia deja de ser una ensoñación y se convierte en una mujer preparada para asumir la verdad (parir la verdad sería, en rigor, la expresión adecuada). Ahí empieza (y acaba) otra película, tan abierta y libre como la imagen de la vía de tren con la que Oliveira cierra el film, pidiéndonos que imaginemos el resto (como nos lo pide Pere Portabella en Mudanza, película-paréntesis en sí misma que acompaña a Singularidades… en las carteleras españolas).





Con los créditos, queda el impacto de ese giro áspero e inesperado, resuelto en apenas tres cortes. Pero no nos olvidamos de que tras él se esconde todo un film que juega con otras cartas. Y aquí retomamos la idea inicial: como la fantasía renovadora de Pixar, la fábula moral de Olivieira no nos plantea (como muchos pensarán) un gran reto intelectual. No nos mira por encima del hombro. Muy al contrario, lo que nos exige es un regreso a la inocencia, una recuperación de la mirada limpia que nos permita no torcer el gesto ante ciertas imágenes. Por ejemplo, la de una mujer irreal, engalanada, moviendo lentamente un abanico chino en una ventana. Por ejemplo, la de un voyeur fascinado con esa misma mujer, paralizado ante su presencia e incapaz de declararse (“Nunca vi un… abanico igual”, una frase que nos hizo recordar aquélla escrita por Weerasethakul, que tantos comentarios suscitó). Por eso, en cierto modo, Singularidades… es un acto de fe. La de Oliveira, al mantenerse fiel a una gramática de lo sencillo y lo claro (si puedes resolver el conflicto con un plano, para qué utilizar dos) y la nuestra, al decidir aceptar el juego y reservarnos la carta del escepticismo cínico para otra ocasión.


Fuente: www.miradasdecine.net

lunes, 18 de octubre de 2010

El cine según Federico Fellini

Selección de textos por Gilbert Salachas.


La distribución del trabajo.

Para trabajar, necesito crear verdaderamente una complicidad total y debo sentir hacia mis colaboradores un sentimiento de amistad plena; juntos tenemos que vivir las aventuras, los encuentros comunes, los recuerdos.

En lo que concierne a mi colaboración con Pinelli y Flaiano hemos llegado a adaptarnos de tal manera que casi nunca tenemos la sensación de estar trabajando. Pinelli y Flaiano son dos temperamentos bastante disimiles pero, en el fondo, complementarios, es decir que, al trabajar juntos, me parece que logran dar lo mejor de sí mismos. Pinelli es autor de obras… Tal vez es el más serio, el más rico que hay actualmente en Italia, humorista muy fino, ese cronista apasionado de las costumbres italianas que conoce todo el mundo. Hasta el presente, mi colaboración con ellos se ha realizado de una manera feliz, bastante fértil (…) En general, cuando se me presenta una idea, más bien confusa pero bastante apremiante de lo que podría ser mi nuevo film, les hablo sin dramatizar, como si estuviese contándoles una novela en diferentes pedazos. Y, a partir de este momento, tratamos de organizar nuestras reuniones de la manera menos dramática. Tratamos de vernos lo menos posible y, cuando nos vemos, tratamos de que no haya esa atmósfera pesada y precisa de trabajo. Conversamos… Conversamos sobre el tema, lo desarrollamos… Cuando la historia empieza a tener una trama bastante precisa, entonces, por lo general, dividimos el trabajo. Pinelli toma algunas escenas, Flaiano otras, yo tomo otras más, pero hacemos lo posible por dejar la mayor libertad a esta creación que es el film en su fase de fermento, es decir que tratamos de no plantear rieles precisos porque yo no podría trabajar con un guión extremadamente bien construido, extremadamente riguroso. Necesito que ese guión tenga un margen elástico, no digo para la improvisación sino, en suma, para el enriquecimiento de un personaje, de una situación. Enriquecimiento y color que se agregan inevitablemente a la historia durante la filmación: no creo que sea un buen sistema llegar ante los actores para dar cuerpo a la historia con limites intransigentes e inamovibles, diciéndoles: esto es lo que se hizo en la mesa de trabajo y esto es lo que hay que filmar.




Giulietta, musa

Como ya he dicho muchas veces, Giulietta es algo más que una actriz, pero esto es un hecho tan íntimo, tan esotérico que siempre que hablo de él me veo en dificultades. Sin embargo, quiero decir que “La strada” y “Las noches de Cabiria” me fueron no digo sugeridos, en el sentido de que ella me haya dicho que haga esos personajes, sino verdaderamente inspirados por ella, y esto por un vínculo, una comunión muy íntima, profundamente espiritual y secreta. Si por un lado Giulietta tiene la facultad misteriosamente animista de sugerir un personaje y todo su mundo, por el otro, cuando se trata de realizarlo, se muestra profundamente hostil. Es algo bastante misterioso.

Creo que todavía haré algunos films con Giulietta, porque ella fue realmente una especie de hada que abrió… -no quisiera caer en la retórica-, que me hizo pasar cierto umbral, me hizo cruzar cierta reja y me hizo penetrar en un paisaje, en un territorio que todavía no he descrito por completo pero que espero poder traducir en imágenes, si la fantasía me dirige a él nuevamente…

Fuente: Fellini por Gilbert Salachas, Monte Avila Editores, 1971.

miércoles, 13 de octubre de 2010

6ta. edición Marfici 2010

Presentación de la película Alas

Ariel Martinez Herrera - Argentina. Capital Federal. 2010.
Duración: 66 minutos
Elenco: Fabian Forte / Lorena Vega / Roberto Romando / Bernardo Sabbioni y la participación especial de Ines Efrón y Nahuel Perez Biscayart
Guión:Ariel MArtinez Herrera
Fotografía: LEONARDO VAL
Música: Pedro Demateis
Productor: Santiago Podestá






Jiménez es un oficinista dócil, trabajador, conformista, y hábil para su trabajo que nos cuenta el peor día de su vida. En un sistema que está preparado para que alguna cosa salga mal, basado en la realidad de que curar es mas barato que prevenir, y en la especulación de que no todo saldrá mal al mismo tiempo, Jiménez sufre una larguisima serie de contratiempos menores, que se acumulan hasta el ridículo para convertirse en una verdadera pesadilla. Este viaje lo enfrenta a su soledad, a la incomprensión, y por sobre todo a sus sueños, que finalmente componen el único lugar hacia el que escapar, cuando la realidad ya no tiene puertas de salida.





Sobre el Director

Ariel Martinez Herrera es egresado de la Fundación Juan Gutemberg (artes gráficas), es egresado en la carrera de Dirección de Fotografía (ENERC-INCAA) y actualmente esta rindiendo las últimas materias de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido (FADU – UBA), trabaja en el medio audiovisual hace varios años y forma parte de Silosentishacelo Audiovisual. Entre sus trabajos más destacados se encuentran el largometraje “ALAS” y como director de fotografía ha realizado “CELO” y “MALACARNE” de Fabian Forte.


Fuente: www.marfici.com

lunes, 11 de octubre de 2010

El ilusionista... que no logra engañarnos.

El Cine es pura magia, de principio a fin. Ficción con unas gotas de realidad que es capaz de transportarnos a otro mundo, de hacernos olvidar, o recordar. Y lo hace mintiéndonos maravillosamente haciéndonos creer lo increíble. Y son muchos e incontables los momentos que lo demuestran, y muchos los trucos usados para que nos emocionemos de mil y una maneras o más. Sólo el cine puede regalarnos música cuando sientes ese primer beso de los protagonistas, o saltar en el tiempo a gran velocidad hacia el futuro o el pasado, puede matar infinidad de veces y otras tantas devolver a la vida. Grandes historias que hemos presenciado y que llevamos grabadas en nuestro interior gracias al extraordinario poder de seducción que tiene el Séptimo Arte. Pero en el fondo sabemos que todo es un truco, un maravilloso truco por el que nos dejamos
embaucar. Sin embargo, si somos capaces de descubrir el secreto de dicho truco, lo maravilloso ya no nos lo parece tanto, y toda fascinación puede desaparecer. ‘El Ilusionista’ tenía todos los ingredientes para enamorarnos contándonos una gran historia de amor como las de antes, con sus dosis de suspense… y magia. Sin embargo, el mago no es tan bueno y nos ha dejado un soso truco de principiante.





El argumento de ‘El Ilusionista’ nos lleva a la rivalidad entre un mago de éxito en la Viena del siglo XIX y un heredero al trono que prácticamente odia a todo el mundo. La prometida de éste reconoce en el mago un amor de la infancia, el cual renace para colmo del príncipe. Éste contará con la ayuda de un comisario de policía que intentará que nuestro mago favorito no se pase de la raya.

Neil Burger realiza la película como si se tratara de una actuación de un mago verdadero, nos expone los hechos, nos expone un misterio, nos da unas pistas bien claras y luego al final trata de sorprendernos con la intención de que se nos quede cara de atontados, y efectivamente lo consigue, pero no porque estemos sorprendidísimos por el desenlace del film, sino por todo lo contrario. Lo que llevamos deduciendo más de media hora se cumple en los últimos minutos de la película en una de las escenas más tramposas que se hayan visto en una pantalla en años. Al igual que mi compañero Chico Viejo, opino que cualquier espectador, haya visto 5000 películas, haya visto una, sabrá de antemano lo que está sucediendo en el film. Y esto no tendría la más mínima importancia si ésta no fuera una película cuyo principal peso es su parte final. Por cierto, dicha escena, que parece quitada directamente de ‘Sospechosos Habituales’ es totalmente falsa e incoherente. Sin desvelar nada a aquellos que aún no han visto la película, sólo diré que es absolutamente imposible que cierto personaje llegue a las deducciones que llega con los pocos elementos que tiene a su alcance. Además, la escena está remarcada tanto musicalmente como visualmente para destacarla por encima de las demás e intentar coger por sorpresa al espectador, cosa que no sucede. Si a eso sumo el ver a otro personaje disfrazado de forma ridícula, las ganas de reir pueden con cualquiera,y habrá alguno que hasta sienta vergüenza ajena.





La ambientación de la película no se diferencia en nada de la típica usada en cualquier serie de época de las que emiten o emitían por televisión sin parar. La puesta en escena es realmente sosa y sin personalidad, y esta historia reclamaba a gritos alguien con más garra narrativa o visual. Sí diré que la música de Philip Glass me ha parecido extraordinaria, aunque da la sensación de que Glass ha compuesto un disco independientemente de la película, como si ésta le importara un pimiento.

Lo mismo puede decirse de Edward Norton, indudablemente uno de los mejores actores vivos, pero que aquí está como muy desganado, y su personaje requiere cierta frialdad aunque no tanta como la que muestra el actor. Jessica Biel puede decirse que no está mal, y eso que hasta ahora sólo parecía ser un excelente pedazo de carne paseándose por delante de una cámara. Sin embargo que alguien me conteste a una pregunta: ¿por qué se parece Biel en esta película escandalosamente a Scarlett Johansson? ¿‘The Prestige’ tendrá algo que ver?





Eso sí, Paul Giamatti está sensacional, muy por encima de los compañeros de reparto, sobre todo el risible Rufus Sewell que hace de típico malo estúpido. Giamatti hace suyo un personaje que se mueve entre lo entrañable y cierta ambigüedad que le queda muy bien. Una pena que el conjunto sea tan decepcionante, porque con otro resultado este actor brillaría con más fuerza. De todos modos me huelo una nominación a mejor actor secundario, y ya veremos, pero de lo que no hay duda es que este tío se merece un Oscar YA.

Una mala película, que curiosamente está funcionando muy bien en nuestro país. La gente quiere disfrutar con historias más adultas como la que se cuenta aquí, aunque sea fallida. Por cierto, leí por ahí que la película tenía bastantes cosas de ‘Casablanca’. Aún estoy intentando reconocer el primer parecido entre ambas películas. Si me dejara llevar por mi mala leche diría el sitio donde lo leí, pero hoy me siento educado.

Curiosidades

Jessica Biel sustituyó a Liv Tyler, quien abandonó la película justo antes de comenzar el rodaje.

El personaje de Eisenheim se basa en el mago y supuesto vidente Erik Jan Hanussen. Éste fue famoso a principios del siglo XX en Viena y murió asesinado por soldados nazis en 1933.

Cuando el inspector Uhl comunica al príncipe Leopold (Leopoldo) la amistad entre Eisenheim y Sophie, se pregunta si los habían visto "fornicando", originalmente decía "fucking". Se decidió usar "fornicating" para que el film no fuera clasificado como "R" por la MPAA en los Estados Unidos.

A pesar de ser una historia ficticia, algunos detalles de la película están basados en la vida de Rodolfo de Habsburgo, único hijo varón de Francisco José I. La pintura del emperador que realiza Eisenheim es un retrato de Francisco José I. El 30 de enero de 1889, Rodolfo (Rudolf) de Habsburgo, heredero del Imperio austrohúngaro, fue hallado muerto en su dormitorio del pabellón de caza de Mayerling. Junto a él, la pistola que supuestamente había usado para dispararse en la sien y sobre la cama el cuerpo también sin vida de su amante, la joven baronesa María Vetsera, con un tiro en la cabeza.

Ficha técnica

Título El ilusionista
Ficha técnica
Dirección Neil Burger
Producción Brian Koppelman
David Levien
Ted Liebowitz
Guión Neil Burger
Steven Millhauser
Música Philip Glass
Fotografía Dick Pope
Montaje Naomi Geraghty

Reparto
Edward Norton
Paul Giamatti
Jessica Biel
Rufus Sewell
Eddie Marsan

País(es) Estados Unidos
Año 2006
Género Drama, suspense, romántica
Duración 110 minutos
Presupuesto $17.000.000

Fuente: Blog de cine

domingo, 3 de octubre de 2010

Festival de cine alemán, 2010

Presentación del film LLEGA EL DÍA (Es kommt der Tag)




Una enigmática joven, con una conducta tan errática como extraña, llega a la granja de una pacífica familia y les ruega que le permitan pasar allí la noche. Al día siguiente, hace lo imposible para no marcharse y su comportamiento es aún más extraño. Poco a poco, van saliendo a la luz los verdaderos motivos de su presencia allí, que no es ni mucho menos casual. Su objetivo es ajustar cuentas con el pasado, un pasado tenebroso que su anfitriona pensaba que había dejado atrás hace mucho tiempo...

Excelente la ópera prima de Susanne Schneider (también autora del guión), que muestra las heridas sin cicatrizar que ha dejado en la sociedad alemana el fenómeno terrorista de los años 70 protagonizado por la banda Baader-Meinhoff. Lo hace desde una perspectiva casi periodística, presentando lo hechos y las personas sin juzgarlos, que bastante tienen ellos con juzgarse a sí mismos todos los días. Pero la buena labor de la directora no luciría tanto si no contara con el formidable duelo interpretativo que libran la joven Katharina Schüttler y la veterana Iris Berben.

Susanne Schneider

Nace en Stuttgart. Estudia en la Academia de las Artes de Stuttgart y Dusseldorf. Trabaja como asistente de dirección en los teatros de Dusseldorf y Frankfurt y como directora independiente en diferentes teatros de Alemania y Suiza. Estudia y trabaja en varias universidades y teatros internacionales. En la actualidad trabaja como creadora y directora independiente cerca de Tübingen y da clases en la Media School de Hamburgo. Es miembro del programa internacional de guionistas éQuinoxe-Germany. Es kommt der Tag (2008),su primera película como directora de cine. Su guión recibió el premio Thomas Strittmacher de guión en la Berlinale 2008.





Ficha técnica

Dirección Susanne Schneider
Guión Susanne Schneider
Director de Fotografía Jens Harant
Montaje Jens Klüber
Productor Sabine Holtgreve, Stefan Schubert, Ralph Schwingel
Producción Wüste Film Ost
Coproducción Filmtank Stuttgart, Wüste Film West, Unlimited
Straßburg, SWR, WDR, Arte
Intérpretes Iris Berben, Katharina Schüttler, Sebastian Urzendowsky,
Jacques Frantz
Año de producción 2008
Duración 104 min.
Formato 35 mm
Versión original alemán
Subtitulado en castellano

Apoyado por Medien- und Filmgesellschaft Baden-Württemberg,
Filmstiftung Nordrhein-Westfalen, Filmförderungsanstalt, Region
Elsass/ Strasbourg Communauté Urbaine

Fuente: Pagina oficial del Festival de cine alemán, www.cinealeman.com.ar

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Cine y fútbol, El crack.

El crack

Ficha técnica

Dirección: José A. Martínez Suárez
Guión: José A. Martínez Suárez, Carlos Alberto Parrilla, Solly Schroder
sobre una novela de José A. Gerino
Música: Ástor Piazzolla, Víctor Schilchter
Fotografía: Humberto Peruzzi
Montaje: Gerardo Rinaldi, Antonio Ripoll
Escenografía: Federico Padilla
País: Argentina
Año: 1960
Género: Histórico, deportivo, drama
Duración: 81 min
Compañía Productora: Alithia Cinematográfica

El crack es una película argentina de 1960, dirigida por José A. Martínez Suárez, protagonizada por Jorge Salcedo, Aída Luz y Marcos Zucker. En el elenco también aparecen personalidades del fútbol, como el jugador José Manuel Moreno y el relator José María Muñoz, y el periodista Pipo Mancera. Fue estrenada el 16 de agosto de 1960, en el cine Normadie de Buenos Aires.

La película está ambientada en los entretelones del negocio del fútbol profesional, y los mecanismos ocultos y cuestionables (sobornos, drogas, manipulaciones comerciales y publicitarias) que llevan a la consagración de un “crack”. Osvaldo es un jugador de tercera que asciende a primera. Entonces el joven jugador comienza a ser objeto de intereses comerciales, muchas veces inmorales o delictivos, para ubicarlo como una estrella del fútbol. De ese modo, Osvaldo comienza a representar los intereses y expectavivas de muchas personas (su novia, su madre, su padre, el representante, los periodistas, los dirigentes del club, los hinchas). El film tiene su desenlace trágico en un partido final, en el que si juega “bien en ese partido, va a valer millones y si no...”. Los sueños tienen un lugar preponderante. Osvaldo ( sueña con jugar en primera; su novia sueña con “salir de la mugre”, dejar a su padre borracho y huir con Osvaldo; la madre de Osvaldo (Aída Luz en una interpretación con la que no es difícil identificarse) que no hace más que ver por los ojos de su pequeño y sueña con verlo triunfando, feliz y cumpliendo su sueño; don Paco, que sueña con volver a la tierra que tuvo que dejar cuando niño. Todos son sueños, en mayor o menor medida, en torno al fútbol y todos, en uno u otro caso, se quiebran con el dolor del fracaso. La incomprensión y la mentira los vacía de contenido en el mismo momento en que empiezan a tomar forma.


Primer largometraje de José Martínez Suárez. Otras películas suyas fueron
‘’Los Chantas’’ (1975) y ‘’Los muchachos de antes no usaban arsénico’’ (1976)
y ‘’Noche sin lunas ni soles’’ (1985).

El partido que se muestra en la película, está filmado durante una confrontación verdadera entre River Plate y San Lorenzo de Almagro.

El director José A. Martínez Suárez es hermano de las mellizas Mirtha y Silvia Legrand (Rosa María Juana Martínez Suárez y María Aurelia Paula Martínez Suárez).

Actores

Jorge Salcedo
Aída Luz
Marcos Zucker
Domingo Sapelli
Carlos Rivas
Enrique Kossi
Fernando Iglesias, (tacholas)
Osvaldo Castro
Claudia Laforgue
José Manuel Moreno
Víctor Martucci
Mirko Álvarez
Pedro Desio
José María Muñoz
Pacheco Fernández
Armando Lopardo
Pablo Cumo
André Norevó
Orlando Bohr
Francisco Martino
Paride Grandi
Antonio Pérez Tersol
Juan R. Lizzio
Antonio Salcedo
Cassandra Greys
Nicolás "Pipo" Mancera

Fuente:"http://es.wikipedia.org/wiki/El_crack_(pel%C3%ADcula_de_1960)"

jueves, 23 de septiembre de 2010

Pantalla Pinamar, Los últimos dias de Emma Blank.

Presentación del film de Alex Van Warmerdam



En una enorme casa cercana a las dunas, Emma Blank está viviendo sus últimos días. Según dice, pronto morirá de una enfermedad incurable. Es por eso que utiliza, como si fueran sirvientes, a su propia familia.

Todos cumplen un papel determinado: la cocinera, la doncella, el mayordomo, el jardinero/mecánico y, cual gota que colma el vaso, el perro.

Todo para responder a las extravagantes exigencias de Emma pero cada uno tiene un interés oculto.

La tensión se palpa en el ambiente, a punto de explotar en cualquier momento a causa de la tiranía de la "señora".

Dijo la crítica

"Emma Blank es inflexible, extraña e ingeniosa, y está llena de entre líneas maravillosas". Jan Ruyters - Trouw

"Insultante obra de arte. Una tragedia severa llena de humor negro y diálogos sarcásticos, incisivos e ingeniosos". Parool

"Humor hipocondríaco que hace reír y llorar al mismo tiempo". AD

"Un film bizarro. Basado en sus magníficas interpretaciones. Qué afortunadamente se abre al mundo y muestra una historia totalmente original y divertida". Metro

"Un film adulto, introvertido. Una joya para mirar". Sptits

"La originalidad y precisión del director demandan real admiración; su timing cómico es perfecto". NRC

"Observaciones del pequeño sufrimiento holandés". Volkskrant






Ficha artística

Marlies Heder … Emma Blank
Gene Bervoets ... Haneveld
Eva van de Wijdeven ... Gonnie
Alex van Warmerdam ... Theo
Annet Malherbe ... Bella
Gijs Naber ... Meijer
Marwan Kenzari ... Martin





Ficha técnica

Guión y Dirección: Alex van Warmerdam
Producción: Marc van Warmerdam
Producción ejecutiva: Wouter Barendrecht and Michael J. Werner
Co Producción: Vincent Tavier, Guillaume Malandrin,
Philippe Kauffmann y Adriana Piacek-Wanski
Dirección de fotografía: Tom Erisman N.S.C
Edición: Job ter Burg
Musica: Alex van Warmerdam
Duración: 90 min
Año: 2009

Acerca del director



Escritor, músico, director y actor, Alex van Warmerdam nació el 14 de agosto en Haarlem, Holanda.
Luego de ir a la Escuela de Diseño Gráfico, estudió en Gerrit Rietveld Academy en Ámsterdam, donde se graduó como diseñador gráfico y pintor. Fue co-fundador del Music-Theatre Company Hauser Orkater.
En 1986 realizó el corto "De Stedeling" y los films "Abel" (1986), con el cual ganó el premio de la Crítica en el Festival de Venecia; "The Northeners" (1986), con el que ganó tres Premios Felix en 1992, y "The dress" (1996).
"Little Tony" (1998) ganó el Premio del festival de Ludwigsburg/ Stuttgart Film Festival y fue nominada por la European Film Awards 1998.





Filmografía

2009 THE LAST DAYS OF EMMA BLANK
(DE LAATSTE DAGEN VAN EMMA BLANK)
2006 WAITER (OBER)
2003 GRIMM
1998 LITTLE TONY (KLEINE TEUN),
1996 THE DRESS (DE JURK),
1992 THE NORTHERNERS (DE NOORDERLINGEN),
1986 ABEL
1984 THE TOWNEE (DE STEDELING), short film
1982 GRANITE (GRANIET), TV film
1980 SEE THE MAN FALL (ZIE DE MANNEN VALLEN), TV film
1979 STRIPTEASE, short film
1978 ENTREE BRUSSELS, short film


Acerca del elenco

Marlies Heuer (Emma Blank)

Nació el 19 de Diciembre de 1952. Estudió a comienzos de los setentas en la Academia de Mimo del Instituto de teatro de Ámsterdam. Desde que se graduó trabajó como actriz de teatro participando en diferentes tipos de obras de teatro.
Durante los últimos años trabajó como actriz en el Toneelgroep Amsterdam, Carver, Carroussel, het Ro Theater y het Onafhankelijk Toneel.
También hizo presentaciones en el cyclo de Marcel Proust de Guy Cassiers.

Annet Malherbe (Bella)

Nació en 1957, en Rotterdam. Estudió en el Instituto de teatro de Amsterdam.
Antes de trabajar en producciones independientes hizo Tsjechov's Het Huwelijksaanzoek y Aan het Eind van de Aspergetijd de Frank Houtappels.Su primer papel grande en cine fue en Abel, la primera película de Alex van Warmerdam. Luego, partició en casi todas sus películas: The Northerners, The Dress, Little Tony y Grimm.
También participó en De Vuurtoren of Pieter Verhoef, De Entourage van Emma de Frouke Fokkema.
Por su participación en Little Tony, fue nominada por la European Film Award como Mejor Actriz Europea 1998 y ganó el premio en el Filmfest 1999 por su actuación en el Filmfest Ludwigsburg/Stuttgart en la sección Cinema Europa.
Fue nominada al Golden Calf como mejor actriz por su participación en Tony Little y en Abeltje of Ben Sombogaart en el Dutch Film Festival Utrecht 1999.

Gene Berrvoets (Haneveld)

Actor nacido en Bélgica, el 26 de marzo de 1956. Es particularmente conocido por su programa Gentse Waterzooi, de artes culinarias, las series Windkratch 10 y el film De zaak Alzheimer. Estudió en el Herman Teirlinck Studio y se graduó en 1980.

Eva van de Wijdeven (Gonnie)

Actriz alemana nacida en Holanda, el 24 de febrero de 1985. Actuó en series de TV, teatro y films televisivos. Actuó en el grupo de teatro joven Domenica del Paardenkathedraal, cuando fue invitada a participar de la audición para una nueva serie de la cadena NPS: Dunya en Desi.
Su quiebre fue en 2002 con su participación en Desi. En 2005 participó en De Vader, una producción de Paardenkathedraal y Paula Bangels. También tuvo una participación en la versión teatral del film Paris, Texas de Paula Bangels. En televisión se la vio en el film Escort y se la verá en cine protagonizando ell film Dunya & Desire in Marokko.

Nota del director: acerca de la historia

"Los últimos días de Emma Blank" es una historia horrorosa. La avaricia y una carencia total de compasión es lo que conduce a todos los personajes.
Al final de historia, nadie hizo ningún progreso, nadie fue castigado o juzgado por sus actos. Nadie tiene un futuro de alegre perspectiva. Puede ser obvio: "Los últimos días de Emma Blank" es una comedia. Más precisamente: una tragicomedia, con horror y elementos de farsa. Tragedia, comedia, horror y farsa. Aún más quizás que en mis films anteriores quiero jugar alrededor de esos elementos: haciendo algo tragicómico, el dolor cómico, el horror cruel pero divertido, la farsa triste.

Premios y Festivales

Festival de Cine de Venecia
Ganadora Europa Cinemas Label

Festival Internacional de Holanda

Gandadora Premio Mejor guión cinematográfico Alex van Warmerdam
Nominada Mejor actor Gene Bervoets
Nominada Mejor diseño de producción
Nominada Mejor actor de reparto Alex van Wamerdam



Fuente: El Bazar del Espectáculo.com

lunes, 20 de septiembre de 2010

Fernando Fernán Gómez, amargo y triste.

Por Diego Galán

En 1963 cumplía sus bodas de plata con la profesión de actor, y decidió aceptar todos los trabajos que le ofrecieran. Representó en teatro varias obras -– La sonata a Kreutzer, de Tolstoi, El pensamiento, de Andreiev, El capitán Veneno, de Alarcón…–, intervino en cuatro películas, y produjo, escribió, dirigió e interpretó El mundo sigue, que junto a El extraño viaje, que dirigió al año siguiente, forma el dúo maldito de su filmografía.

La novela El mundo sigue, del académico Juan Antonio de Zunzunegui, entusiasmaba a Fernán Gómez. Un melodrama de corte realista, "amargo y triste", según el escritor Enrique Brasó, cuyo guión fue prohibido por la censura. Quizás porque la historia que cuenta, en palabras de Fernán Gómez, "muestra que cuanto mayores sean las claudicaciones morales de los individuos mejor les irá en la vida práctica.”

La censura acabó aprobando el guión a costa de suprimir la mayoría de los diálogos originales. Y una vez filmada la película se le concedió oficialmente la calificación artística más baja, otra forma de censura, ya que en aquella época significaba que no podía estrenarse en circuitos importantes. Y así ocurrió. El mundo sigue permaneció inédita durante varios años. Paradójicamente, hoy es una película de culto.

Otra paradoja es que a pesar del fracaso que supuso que El mundo sigue no fuera estrenada, Fernán Gómez recibió la oferta de dirigir El extraño viaje, que a su vez significó otro desastre ya que tardó cinco años en aparecer en la cartelera, y en un modesto cine de barrio como complemento a una película norteamericana en programa doble. Ambas, sin embargo, son las mejores películas dirigidas por Fernán Gómez, al menos hasta ese momento. Luego vendrían otras joyas como Mambrú se fue a la guerra o El viaje a ninguna parte, y para TVE Juan Soldado y la serie El Pícaro.





En el reparto figuran en papeles secundarios algunos de los actores que acompañaron a Fernán Gómez a lo largo de toda su carrera, María Luisa Ponte y Agustín González, junto a figuras señeras del teatro, Milagros Leal y Francisco Pierrá, y dos jóvenes actrices, Lina Canalejas y Gemma Cuervo, en los personajes de las hermanas enfrentadas hasta la muerte. Sin olvidar, claro está, al propio Fernán Gómez que interpreta al camarero obsesionado con las quinielas, a las que dedica toda su pasión.





Película atípica en la filmografía del director ya que carece de sentido del humor, tiene, entre otros méritos, el de ser un documental sobre el Madrid de los primeros años sesenta, en el que la miseria y el miedo se daban la mano.Para presentar esta película hemos mantenido una conversación con la actriz Emma Cohen, compañera de Fernán Gómez durante los últimos treinta y siete años de la vida de éste. Emma Cohen, que considera El mundo sigue como la mejor película de su amigo, desgrana recuerdos y opiniones sobre el gran maestro y esta película insólita que, de no haber sido manipulada por la censura, quizás hubiera cambiado el rumbo de su vida. Y algo de la nuestra.

Fuente: Canaltcm.com

jueves, 16 de septiembre de 2010

Detrás de todo gran hombre.

Vincere: Bellocchio filma la vida oculta de Mussolini.

Marco Bellocchio, uno de los mejores directores italianos vivos, vuelve a los cines argentinos tras casi una década de ausencia, y lo hace con una película inesperada, extraña y arrolladora: la historia –hace poco revelada- del hijo oculto de Benito Mussolini y de la desconsolada historia de Ida Dalser, la mujer a la que hicieron pasar por loca con tal de esconderla.


Por Mariano Kairuz

“¡Con las tripas del último Papa estrangularemos al último Rey!” Ahí está el futuro Duce, todavía un militante socialista al que no conoce nadie, gritando enardecido por las calles de Trento consignas que más tarde habrá de borronear y reescribir con similar furia. El joven Mussolini tiene una mirada que se irá desencajando más y más hasta convertirse en esa caricatura que testimonian las imágenes de archivo. Así arranca “Vincere”, la película con la que Marco Bellocchio sorprendió a todos en la Competencia Oficial de Cannes el año pasado: con un presagio de la locura que se apoderaría de Italia las siguientes tres décadas.

Con “Vincere”, Bellocchio (1939), uno de los mejores directores italianos de la generación de Bernardo Bertolucci, vuelve a los cines argentinos por primera vez en casi una década. Su regreso se abre paso como un huracán: una puesta operística, expansiva como un himno guerrero, atravesada por poderosas imágenes de archivo y una gráfica que remite a las formas avasallantes del futurismo. Pero aunque empieza como un relato de la locura en cierne del monstruo, la historia que cuenta la película es otra: ni la biopic del Duce sino la historia real –desconocida hasta hace apenas unos años- de Ida Dalser, la mujer que fue una de las amantes de la juventud de Mussolini, que enloqueció por él, y que le dio un hijo que las versiones oficiales mantuvieron tan oculto como a ella. A la demencia en la mirada de Benito Mussolini, le sucede la de sus seguidores, y luego la que le inventaron (y en la que terminaron sumiendo) a Dalser quienes se encargaron de apartarla del entorno del Duce. Encerrada en un manicomio por más de una década, habiendo perdido todo contacto con su hijo, Dalser murió de un derrame cerebral en 1937, a los 57 años.





Bellochio conoció esta historia hace unos años a través de un par de libros: “La esposa de Mussolini”, de Marco Zeni –el periodista que reveló todo el asunto hace una década-, y “El hijo secreto del Duce”, de Alfredo Pieroni, y del documental de la RAI, “El secreto de Mussolini”, que intentó reconstruir el caso con las escasísimas evidencias disponibles (fotos, cartas, una entrevista a una sobrina de Dalser). Por lo que se sabe, Ida Dalser era la dueña de un salón de belleza de Milán cuando conoció a Mussolini en 1914, y él trabajaba en el periódico del Partido Socialista y ya era todo un agitador profesional. En las escenas iniciales de “Vincere” ella aparece hipnotizada por la personalidad intensa y la violencia apenas contenida de ese hombre que todavía parecía no importar. La investigación de Zeni indica que de la pasional relación entre ambos nació en 1915 Benito Albino, mientras su padre estaba en el frente. En un principio, el futuro Duce reconoció su paternidad, pero más tarde, cuando ya se encontraba forjando su ascenso al poder (que completó en 1922) Ida lo descubrió casado con otra mujer, su esposa oficial, Rachele Guidi. Se cree que, para no poner en peligro la estratégica alianza que el Duce estableció con la iglesia, a partir de ahí decidió sacudirse toda posible acusación de adulterio y escándalos por el estilo. Mussolini no mandó matar a Dalser (la película indica que la idea sí se le cruzó), pero en su lugar se la hizo pasar por loca, mientras el pueblo italiano se entregaba a la locura guerrera de su líder.





Bellocchio construye con fuerza su relato apoyándose principalmente en la gran Giovanna Mezzogiorno, quien interpreta a Dalser a lo largo de más de dos décadas. El recuento de su encierro da lugar a algunos momentos aterradores, como cuando, ante uno de sus insistentes pedidos de ayuda, una de las monjas que atiende el hospicio le responde: “Tienes un hijo del hombre al que todas las mujeres del país quieren como marido o como amante. Sé feliz con tu recuerdo”. Ese instante cruza la película con un escalofrió que recuerda a de esos films de usurpadores de cuerpos cuando los protagonistas descubren, con pavor, que todos a su alrededor han sido infectados (en este caso por el virus del fascismo); que ya no hay salida.

Pero más extraña es la manera en que Bellocchio retrata a Mussolini: al menos conocido Filippo Timi se caracteriza primero como el joven Benito, para después desaparecer y dar paso a su imagen de archivo, ya en el poder. A la fascinación romántica y erótica de Dalser la reemplaza la fascinación colectiva a través de la pantalla de cine, que magnifica la pose y los gestos ampulosos, cercanos al absurdo, que son los que quedaron de la imagen pública del Duce. Si hace unos años se discutió al film “La caída” por humanizar a Hitler mostrándolo como una persona verdadera y no una mera abstracción icónica del mal, el desafío asumido por Vincere consistió en darle verosimilitud al retrato de un personaje que –ahí están las fotos, las filmaciones y sus increíbles discursos para probarlos- fue en la vida real una caricatura increíble. En los tramos finales, Timi reaparece dándole otra vuelta a la representación, interpretando esta vez a Benito hijo, en su juventud, ya un poco alienado, convertido en un experto y obsesivo imitador de los gestos y el modo de hablar de su padre.





Si algo puede objetársele a Vincere es un ligero desequilibrio entre su segunda y su mucho más poderosa primera parte. Los 30 minutos iníciales se concentran en el intenso relato de los encuentros sexuales entre Ida y Benito; un torrente pasional representado en una refriega entre sabanas, ella totalmente entregada y él con la mirada en otro lado (probablemente en su futuro). Si Hitchcock confesaba que no sabía hacer films de época porque no conseguía imaginarse a personajes históricos yendo al baño, Bellocchio si pudo imaginárselos por lo menos desnudos y en plena batalla carnal. La fuerza arrolladora de esas primeras imágenes conduce sin solución de continuidad a la escena en la que asistimos al principio de la caída en desgracia de Dalser. Ella, desnuda sobre la cama, le dice a su amante que lo ha vencido todo –el salón de belleza, el departamento, todo- para financiar la edición de Il Popolo d’Italia, órgano de difusión que apuntaló el ascenso del fascismo. Con todas sus pertenencias, y poco después con su salud y su vida, Dalser empezaba a pagar uno de los capítulos más oscuros de la historia europea del siglo XX.





Una mujer rebelde

Por Diego Lerer

Entrevista a Marco Bellocchio. El realizador italiano habla de “Vincere”, la historia de la esposa oculta de Benito Mussolini.

A los 70 años, y atravesando el mejor momento de su carrera, Marco Bellocchio, director de El diablo en el cuerpo y Buongiorno Notte, entre otros films, habló con Clarín desde Italia sobre “Vincere”.

¿Por qué se interesó en la historia de la mujer oculta de Mussolini?

No lo pensé demasiado, para mí fue un descubrimiento. Conozco bastante bien la historia del fascismo, siempre me interesó por cosas que me contaron y he leído muchos libros. Pero no conocía nada sobre ella. Un personaje menor. Los libros de historia la mencionan en una línea o nada. Cuando la descubrí sentí que se parecía a una tragedia griega. Pensé en Antígona y Medea. Y de ahí nació mi interés. Porque, mas allá del cualquier cálculo, veía una película. Y entonces me puse a trabajar. Me fascinaba esa mujer rebelde, aunque esa rebelión la llevara a la autodestrucción. Esa mujer que no acepta someterse, que no acepta el compromiso. Estaba dispuesta a todo, incluso a morir, pero no a doblegarse ante el hombre violento, al dictador, al que la mayoría de los italianos adoraban. Esa actitud de rebelión sin concesiones me fascinó.





¿Es cierto entonces que muy poca gente conocía esta historia?

Sí, de Mussolini se conocía la mujer y la amante: Rachele Guidi y Clara Petacci, que después murió con él. Sus otras numerosas amantes se conocían muy poco, incluso la Scarfatti (Margarita). Pero Ida Dalser no. Se sabía que Mussolini había sido un Don Juan, que había tenido innumerables aventuras, pero no se sabía nada de esa pequeña historia de la que había nacido un hijo de una mujer cuya dimensión rebelde hizo que fuera llevada a un manicomio porque molestaba. Eso no se sabía.

¿Cuánto de documentación y cuanto de ficción hay en el guión?

Digamos así: todos los hechos contados son verdaderos en el sentido de que se pueden encontrar en la biografía y en lo que se sabe de la historia de Ida. Es evidente que, cuando se cuenta una historia, se hace una serie de condensaciones, se elaboran las escenas. Pero los puntos de partida de cada escena son ciertos. Nada es inventado y todo es inventado.





¿Siente que esa historia de engaños y traiciones sigue presente en la cultura política italiana actual?

En la actualidad sí, pero de otro modo. Antes de Mussolini los políticos eran personas grises. Nadie sabía cómo eran. Mussolini inauguró esta política de conquista de las masas a través de su imagen. Tenía a su disposición el cine, la radio, la fotografía. Pero lo que se refiere al aspecto de la privacidad, incluso después de la guerra, en la Italia democristiana, la vida privada de los políticos siempre se mantuvo escondida. Los medios tenían un compromiso de no hablar de eso. Sólo hace poco pasó a ser objeto de escándalo. Y entonces está el político al que sorprenden esnifando cocaína con un travesti y al que encuentran con una prostituta. Y está Berlusconi, criticado porque tuvo tantas relaciones. Los temas sexuales atraen la atención. Y también son usados como chantajes. Hoy la TV y los diarios tienen ese poder de informar. Naturalmente, también puede haber abusos. Pero la crónica rosa se pasa por alto. El político en privado podía hacer lo que quería, después se lo criticaba por lo público. Ahora no.

¿Por qué cree que ella, a pesar de todo, siguió amando a Mussolini y esperando su reconocimiento?

Era rebelde en el sentido de que no aceptó compromisos. Si ella hubiera aceptado quedarse tranquila en su pueblo habría conseguido ventajas económicas. Ese compromiso, la mediocridad, es lo que no aceptó. Pero, es cierto, durante muchos años pensó, de una manera loca, que Mussolini seguía amándola y que era quienes lo rodeaban los que le impedían verla. Un delirio. Pero a partir de determinado momento –y esto está confirmado por cartas de ella- es como si reconociera a la indiferencia, el cinismo de Mussolini. A nivel psicológico, podríamos decir que hace falta un psiquiatra. Pero hay una dimensión patológica: esa obsesión de una mujer que cree que ese amor es algo absoluto, indestructible, irrenunciable. Era una fijación amorosa. El era su hombre y tenía que reconquistarlo. Recién en el manicomio, sobre todo en los últimos años, se calmó un poco, se volvió más lúcida, con la intención, no tanto de reconquistar a Mussolini, sino de dejar una memoria de su drama. Eso se lo dice a ese psiquiatra: “El problema es: si no me rebelo, si no grito ¿Quién se acordará de mí?”

¿Cómo se planteó el desafío de la puesta en escena de la película?

Cuando pensé la película, esa conexión con el Futurismo, que Mussolini conocía y le gustaba mucho, era clara. A él no le gustaba el melodrama, pero sí este arte nuevo que significaba la velocidad, la destrucción de lo viejo. Y eso me interesaba, lo mismo el hecho de que en esos años el cine había estallado como gran espectáculo popular. Y poder utilizar el cine, ya sea para documentar la guerra, o como espectáculo de diversión, era una posibilidad de enriquecer, dar cierta originalidad a la forma del film, usando el cine dentro de cine, sin que se volviera una operación de tipo intelectual, abstracto, porque el pueblo llenaba las salas. Hay algunos pasajes en los que inserté fragmentos de documental. Pero en la mayoría, como cuando ellos ven “El pibe”, de Chaplin, está la representación cinematográfica. En ese sentido es una cadencia, una recurrencia frecuente de la película, que hace a su estilo.


Ficha técnica


Título: Vincere
Título original: Vincere
Dirección: Marco Bellocchio
País: Francia, Italia
Año: 2009
Duración: 128 min.
Género: Drama, Histórico

Reparto: Giovanna Mezzogiorno, Filippo Timi, Corrado Invernizzi, Fausto Russo Alesi, Michela Cescon, Pier Giorgio Bellocchio, Paolo Pierobon, Bruno Cariello, Francesca Picozza, Simona Nobili, Giovanna Mori, Silvia Ferretti, Corinne Castelli, Matteo Mussoni, Elena Presti

Guión: Marco Bellocchio, Daniela Ceselli
Web: www.vincere.es
Distribuidora: Vertigo Films
Productora: Istituto Luce, Eurimages, Rai Cinema, Offside, Celluloid Dreams, Film Commission Torino-Piemonte, Ministero per i Beni e le Attività Culturali (MiBAC), Provincia Autonoma di Trento, Film Commission Regione Piemonte
Presupuesto: 9.000.000,00 €

Casting: Stefania De Santis
Dirección: Marco Bellocchio
Dirección artística: Briseide Siciliano
Diseño de producción: Marco Dentici
Efectos especiales: Andrea Luciani, Fabio Traversari, Massimiliano Bianchi, Massimo Ciaraglia, Paolo Galiano, Pasquale Catalano
Efectos visuales: Christian Gazzi, Fabio Luongo, Massimo Cipollina, Paola Trisoglio, Stefano Marinoni
Fotografía: Daniele Ciprì
Guión: Daniela Ceselli, Marco Bellocchio
Historia original: Marco Bellocchio
Maquillaje: Alberta Giuliani, Francesco Nardi, Franco Corridoni, Patrizia Corridoni
Montaje: Francesca Calvelli
Música: Riccardo Giagni
Sonido: Antonio Tirinelli, Emanuela Di Giunta, Gaetano Carito, Gianluca Basili, Pierpaolo Merafino, Roberto Cappannelli, Sergio Basili
Vestuario: Sergio Ballo


Fuente: Pagina 12, Suplemento Radar, 1/8/10
Clarín, suplemente Espectaculos, 6/8/10