Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

sábado, 20 de febrero de 2010

Perfiles del 24 Festival de cine de Mar del Plata, entrevista a Joaquín Daglio.

Entrevista a Joaquín Daglio - Director de Padres de la Plaza -



¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

El 24 de marzo de 2006 estuvimos con mi amigo Juan Vitale - a quien conocí en la carrera de Imagen y Sonido - en la marcha por los treinta años del golpe militar. Mientras regresábamos, movilizados por el acto, recordando nuestras infancias en dictadura, le comenté que esa semana había visto en televisión una serie de documentales que abordaban el tema de los desaparecidos y donde noté que faltaba el testimonio de los padres. Decidimos hacer un documental y resolvimos comenzar la investigación acercándonos a diferentes organismos de derechos humanos para contarles de nuestro proyecto. Gracias a la ayuda de estos organismos pudimos contactar a varios padres, todos maridos de mujeres miembros de Madres de Plaza de Mayo. Comenzamos así un trabajo que duró más de un año, entrevistando a los padres, conociéndolos, conversando sobre sus vidas y la de sus hijos. Nos juntamos varias veces con cada padre, ese contacto periódico fue generando un vínculo afectivo y una confianza. A partir de este trabajo previo se fueron sumando otros amigos interesados en el proyecto y formamos un equipo de trabajo con la idea de una producción colectiva. Milena Vidal y Maximiliano Cerdá estuvieron desde aquel primer momento, también Marisol Rivas, Mariana Scarpazza, Diego Castro y Guillermo Moranchel. Juntos fuimos pensando y construyendo esta película.


¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

La mayor dificultad durante el rodaje fue dividir mi trabajo como director y mi función como entrevistador. En cuanto a la modalidad de las entrevistas, y como lo que se intentaba era lograr un clima íntimo y distendido, mi tarea fue buscar la mejor forma de acompañar el relato de los padres, respetando sus tiempos y sus silencios, dejando que se explayaran sin interrumpir el devenir de una oración o pretendiendo orientar su sentido, interviniendo cuando resultara necesario, buscando la pregunta justa en el momento indicado. Como entrevistador, procuré desarrollar distintos temas teniendo en cuenta lo difícil que les resultaría a los padres poner en palabras sus historias frente a una cámara. Como director, también debí encontrar la manera de lograr un clima que favoreciera la espontaneidad de los padres, de evitar una actuación a partir de acciones pautadas - como cuando se les sugería conversar caminando -, de elegir el recorrido más favorable para la entrevista. En ese sentido, fue decisivo el trabajo del camarógrafo, Diego Castro. Una vez que quedaban definidos los lugares en donde se llevaría a cabo la entrevista y planteados los posibles encuadres, la cámara se dedicaba a captar la particularidad de cada encuentro.




¿De qué manera influyó el contexto político actual en la realización de Padres de la Plaza-10 recorridos posibles?

Sin duda el contexto político actual posibilitó la pregunta por los padres. La política de derechos humanos, los juicios a los represores, la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, todo esto, a treinta años del 24 de marzo de 1976, ha generado múltiples espacios de reflexión desde donde seguir profundizando acerca de los efectos que tiene este genocidio en la sociedad argentina.




¿Cuáles fueron los factores que tuviste en cuenta a la hora de elegir un criterio estético?

El objetivo era contar diez historias desde lo humano y no desde una visión historicista. A partir de eso, pensamos un documental crudo y cálido. Crudo en tanto mostrar estas historias sin ornamentos que pretendieran ilustrarlas; cálido en cuanto lograr que la película reflejara el clima íntimo y distendido de las entrevistas, necesario por otra parte para abordar lo doloroso de los testimonios. Teniendo en cuenta estos factores planteamos el rodaje. Como la idea era mostrar la relación personal que se iba estableciendo con cada padre, el vínculo que se desprende de una cercanía, el compromiso del que escucha con el que habla, trabajamos a partir de una única cámara en mano que registrara en acto esa intimidad, que interactuara con lo que sucedía, que no fuera ajena a la situación (hubiera resultado contradictorio escindir la imagen de una misma situación en diferentes puntos de vista, la articulación de dos cámaras hubiera compuesto una mirada distante e impersonal). Esa única cámara acompañó de modo espontáneo las intervenciones de cada entrevistado centrándose en el fluir de la acción, retratando a cada padre desde una distancia que no disminuyó ni amplificó sus gestos. Fue significativo, entonces, que su propio pulso quedara registrado, el uso de un trípode hubiera agregado estabilidad, firmeza y seguridad al encuadre, con el perjuicio de que esto pueda leerse como indiferencia frente a las palabras del entrevistado. Por otra parte, era importante respetar el contexto que cada uno de los padres había elegido para las entrevistas, no tergiversarlo, así decidimos trabajar la puesta en escena a partir de los elementos que se presentaban en cada locación. Otra cuestión importante era captar lo honesto y espontáneo de los testimonios, lo revelador de la palabra del padre y su relación con aquel contexto, por lo que fue vital la búsqueda de un registro sonoro nítido y preciso en donde se destacara la voz del padre, pero donde también participara el sonido ambiente, incorporando la presencia del contexto en cada situación. Por último, un factor decisivo era lograr entrelazar los diez recorridos individuales para poder componer un relato coral en el que se pudieran advertir los efectos de una misma tragedia a través del carácter heterogéneo de los testimonios. Este diálogo entre diez relatos fue posible gracias al trabajo que hicimos junto al montajista Eduardo Morales, con quien buscamos una estructura donde cada secuencia retomara lo dicho en la anterior y fuera construyendo el recorrido de los padres a partir de este retorno. En cuanto a la necesidad de lograr un relato crudo, editamos el material evitando artificios que buscaran subrayar lo trágico de cada testimonio e indujeran la emoción del espectador, interpretando el ritmo necesario para cada secuencia, acompañando la palabra de los padres.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

A partir de la dinámica de este proyecto constituimos un colectivo de trabajo, Senda Producción Audiovisual. Estamos empezando a trabajar en diferentes ideas para un próximo largometraje. Teniendo en cuenta que este documental se terminó este año y que estamos trabajando para llevarlo a otros festivales y para su estreno el año que viene, todavía es prematuro hablar de próximos proyectos. Esta experiencia supuso un gran trabajo y queremos seguir disfrutándolo en todo el camino que queda por recorrer.


Fuente:© Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nook diseño web / Big Sur

jueves, 11 de febrero de 2010

El cine en el cuento: La presencia de Hugo Soto.

Por Eliseo Subiela



“Los enfermos no creyeron de la muerte de Rantes…” Hombre mirando al sudeste”, 1985

Todos somos “enfermos terminales.”

La conciencia de esta verdad puede paralizar de miedo, o ayudar a tener una vida más plena.

Hugo fue de estos últimos.

Aprendí mucho siendo testigo de su lucha.


“A mí me va a salvar el arte”, le oí decir tantas veces. Esa certeza le daba fuerzas para desarrollar una actividad que agotaría al más sano de los humanos.

Ese amor a la vida le permitió vivirla en el último tramo con más goce y menos culpa que nunca.

“Estoy fantástico. He aprendido a vivir sin rencor y sin melancolía. Antes, por ejemplo, no soportaba los atardeceres del domingo. Ahora, lo agradezco.”

A Hugo Soto lo amaron y lo seguirán amando millones de personas, en los lugares más dispares del mundo.

Robert Redford me dijo una vez: “Es un actor de cine privilegiado. Porque con ese rostro se nace. Te envidio por haber encontrado un actor con esa máscara.”

Sin embargo, mientras era amado más allá del “cholulismo”, Hugo estaba encerrado en su propia cárcel, totalmente solo.

Hugo Soto fue un ángel que para escapar del infierno de la realidad no tenía más salida que el arte. Como tantos.

Él la encontró.

Nos despedimos más o menos un mes antes de su muerte.

Estaba con una llamativa paz.

A veces cerraba los ojos y sonreía.

Quizás recordara. Quizás estuviera empezando a saber cosas que hasta entonces sólo había sospechado.

Cuando salí de su departamento lloré por primera vez en todo este tiempo.

Lo que sucediera después sería sólo una anécdota. Una noticia.
Eso que finalmente sucedió.

Los rituales sociales de la muerte siempre me fueron ajenos.

Sus otros seres queridos quizás entiendan por qué no presencié ningún “velorio”, ningún “entierro.”

Las cosas con Hugo han cambiado, pero no en el sentido que estas ceremonias querrían convencerme.

Si me resulta increíble la idea de que Hugo no va a estar más, por algo será.

Hace tiempo sé que si estuviéramos más atentos a esas sensaciones, seríamos personas más sabias y felices.

Esas sensaciones también me dicen que el alma de Hugo posiblemente esté a estas horas berreando en una nursery de alguna parte del mundo. En otro cuerpo. Con otro nombre. Quizás con otro sexo.

Y algún día esa nueva “persona” se enfrentará con una vieja película argentina, y sentirá una inexplicable emoción cuando un tal Rantes lo mire desde esa pantalla que es hasta aquí, la más formidable arma para vencer la muerte.

En eso no nos equivocamos, Huguito

Sé que con lo curioso que eras, no irías a perderte justamente ciertos “detalles” de tu “fallecimiento.”

Sé que te estás cagando de risa de los cables que hablan de la “irreparable pérdida”, sé que debes estar puteando entre otros al imbécil de un “prestigioso matutino” que llamó ayer por la tarde y le preguntó a mi secretaria si “conocía el diagnostico”.

Creo que supiste cuánto te quise. Y eso me permitió a mí también despedirme en paz.

Sé que sentiste el amor de tantos y que ese amor te dio paz en los difíciles momentos del “tránsito”.

Sé que estás sabiendo ahora de esto que escribo.

No en “el cielo”.

Acá nomas.

Muchos, gracias a Dios, sabemos dónde es eso.

Tomate un descanso. Es jodido para los que te vamos a extrañar.

Pero yo no voy a cometer, a esta altura de mi vida, la torpeza de pensar que te acabaste.

Un beso.

Hugo Soto, actor, artista plástico.
Protagonizó, entro otros films, “Hombre mirando al sudeste”, 1985 y “Últimas imágenes del naufragio”, ambos dirigidos por el autor de esta nota, escrita en ocasión de su fallecimiento, en agosto de 1994, a la edad de 42 años.


Eliseo Subiela, 1996

Fuente: Cuentos de cine, selección y prólogo de Sergio Renán, Alfaguara, octubre 1996

miércoles, 27 de enero de 2010

AnimaCine: El expreso polar

Robert Zemeckis, Tom Hanks y una película de animación con algunas particularidades y 165 millones de dólares de inversión.



En los papeles, El expreso polar es el típico producto para la temporada de fin de año: una adaptación de un clásico cuento navideño norteamericano, una película de animación, un film para chicos… Hasta ahí, nada sorprendente, salvo por el hecho de que la dirige Robert Zemeckis. Y si hay algo que no se le puede discutir, al director de Volver al futuro, 1985, entre otros hitos, es su capacidad para sorprender. Esta vez, la innovación de Zemeckis pasa por la utilización de una tecnología llamada performance capture. Se trata de unos sensores que capturan la actuación de los actores y luego la trasladan a la computadora, donde se completa la animación. Esta es la manera en que fue creado Gollum de El señor de los anillos, pero ahora, por primera vez se aplica a todos los personajes de un largometraje animado, con el atractivo extra de que, además, el encargado de interpretar a seis de ellos es Tom Hanks.



Y no crean que esto consiguió abaratar los costos de la película. La producción fue de 165 millones de dólares y, desde el punto de vista de la imagen, es distinta a todo lo conocido. Por momentos parece que fuera un film con actores y por momentos se asemeja mucho a las detalladas y coloridas ilustraciones de Chris Van Allsburg, el autor del cuento original y también responsable de Jumanji, otro relato llevado al cine. Varios estudios habían manifestado interés en adaptar El expreso polar a la pantalla grande, pero nunca habían podido convencer a Van Allsburg de que lo representarían fielmente. Hizo falta que el mismísimo Tom Hanks llamara al autor para que finalmente este best-seller infantil llegara al cine. “Hanks me dijo que quería hacer una película que corporizara y expresara los sentimientos que él había tenido cuando les leía mis libros a sus hijos. Y los dos estuvimos de acuerdo en que no sería posible transmitir eso con la manera actual de hacer productos para chicos –llenos de ironía, referencias a la cultura pop y a los videojuegos-. Íbamos a ser más fieles al libro si poníamos en la pantalla una historia que no dependiera de esos recursos y referencias”, explicó Van Allsburg en el estreno norteamericano de El expreso polar.





La historia gira alrededor de un chico que está creciendo y dejando de creer en Papá Noel. Pero en vísperas de Navidad llegará a su casa una visita muy especial, que lo hará conocer un mundo sorprendente. El libro original es pequeño, tiene solo 29 páginas, pero Zemeckis incluye secuencias de mucha acción y números musicales para que los 100 minutos de película se sostengan con buen ritmo. Además, todo el esfuerzo técnico de la performance capture y la presencia de una figura como Tom Hanks colaboran para que el relato y las actuaciones no pierdan fuerza emocional al trasladarse al formato animado.





La crítica, por Bárbara Escamilla

Un milagro de la tecnología, pero...

No es poco lo que se logra desde el punto de vista de la animación, aunque por momentos la historia se desdibuja.

Hay que reconocer el mérito, la proeza técnica: el asombroso resultado de la aplicación de la tecnología de animación CGI, que permite crear imágenes animadas con una asombrosa similitud a las reales. Pero, a estas alturas, en las que empresas como Pixar son capaces de aunar en un mismo producto tecnología e imaginación, es decir, continente y contenido (Los Increíbles es el último ejemplo), un film como El expreso polar queda sobrado de envoltorio y vacío de relleno. Un hermoso paquete sin regalo adentro.





Cada plano es, sin discusión posible, un milagro estético: la piel, el pelo, las expresiones, los movimientos de cada uno de los personajes, las texturas, la atmosfera… Pero no hay alma en la historia (por otra parte, alargadísima, a partir del relato navideño en que está basado), no hay un hilo que nos haga sentir ni el peso del descreimiento de un chico de diez años, incapaz de confiar en la existencia de Santa Claus, ni su emoción al ir descubriendo que el espíritu navideño es un hecho cierto y que el gordo de gorro rojo vive y trabaja en el Polo Norte. Es posible que el empeño del realizador Robert Zemeckis y de su actor fetiche Tom Hanks (que presta su rostro a cuatro personajes en el film) sirvan para respaldar el esfuerzo que hay detrás de esta producción. Pero no es suficiente para hacernos creer.

Ficha técnica:

Dirección: Robert Zemeckis
Año: 2004
Personajes basados en: Tom Hanks, Leslie Harter Zemeckis, Eddie Deezen, Nona Gaye, Peter Scolari
Guión: Robert Zemeckis
Fotografía: Don Burgess y Robert Pressley
Música: Glenn Ballard y Alan Silvestri
Producción: Gary Goetzman


Fuente: Revista Cinemania, número 8, Diciembre de 2004

miércoles, 20 de enero de 2010

Perfiles del 24 Festival de Cine de Mar del Plata, entrevista a Tetsuo Lumiére.

Entrevista a Tetsuo Lumière - Director de TL2- La felicidad es una leyenda urbana



¿Podés presentarte?

Soy Tetsuo Lumière, guionista, director, editor, actor. También soy productor de mis películas, algo que no me gusta para nada, y que seguramente dejaré de hacer pronto. Nunca me resultó divertido maquillarme y darle indicaciones a la actriz y al camarógrafo, mientras pienso como editaré la escena que filmaré, que música usaré, y que le voy a decir a la persona que nos prestó la locación para que nos deje filmar 10 minutos más, que en realidad serán 20.

¿Cuáles son las características particulares de tu filmografía?

Son comedias casi mudas, aparentan ser muy viejas y tienen siempre algún elemento de cine fantástico. Eso sí, cuando los personajes hablan lo hacen en demasía.

¿Cómo fue tu acercamiento al cine?

A través de la televisión. Me gustaban mucho las películas de criaturas gigantes. Monstruos. Cuando podía me enganchaba con alguna película muda y pensaba: “No sé qué es esto pero es el tipo de cine que quiero hacer, ahora. No voy a esperar a ser
grande” Y bueno, tuve que esperar. Y no fue lo único que tuve que esperar en mi vida (aquí sería apropiado un emoticón que represente la tristeza mas profunda).

¿Qué es para vos el cine?

No lo sé. Pero cuando veo una película me siento feliz.

¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

Hace unos años escribí una historia de un humano que desde niño sueña con hacer una película de ciencia ficción inspirada en el clásico La Guerra de los Mundos. A lo largo de su vida demuestra no tener demasiado talento para hacer el tipo de cine al que aspira. Pero es un joven tenaz y ni siquiera su paupérrima economía lo detiene: nunca deja de filmar, y nunca deja de buscar un productor que quiera producir su soñado proyecto. El guión resultó muy largo y decidí dividirlo en tres partes; y que cada una se entienda sin necesidad de haber visto la anterior o la posterior. La película en cuestión, TL-2, es obviamente la segunda parte. Para la mayoría de los
directores no es fácil producir una película por estas tierras pero lo hacemos igual, como sea, filmamos con lo que conseguimos, y usamos como decorados lo que tenemos a mano. El protagonista de TL-2 es una imagen exagerada, grotesca y cínica del tipo de directores que filman a cualquier precio, como yo.

¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

Empezar una película ultraindependiente de por sí es un desafío. Filmar con el único apoyo de algunos amigos es un maldito desafío. Con respecto a lo artístico, TL-2: LA
FELICIDAD ES UNA LEYENDA URBANA no es ni una secuela ni una precuela de TL-1: MI REINO POR UN PLATILLO VOLADOR. Es un anexo, un intersticio, que desemboca en lo que sucedió inmediatamente después del final de TL-1. Contar todo esto, que se entienda sin ningún esfuerzo, y que tenga sentido tanto para los que vieron TL-1 como para los que no la vieron fue mi desafío. Y obviamente, lo que principalmente quería era mas risas por minuto que con TL-1.





De tu filmografía se desprende una clara admiración por los comediantes del cine mudo. ¿Qué aspecto de cada uno de ellos es el que más te atrae?

La capacidad de contar una situación, una historia, sin palabras. Pareciera que actualmente no fuera posible contar nada sin que los personajes hablen... siempre tienen que acotar o subrayar lo que ya se había entendido. Hay películas a las que se las podría entender perfectamente cocinando, barriendo, planchando, sin siquiera mirar la pantalla. Porque en ellas los conflictos nacen con las palabras de los
personajes, se desarrollan con palabras, y tienen un desenlace a través de un diálogo. Entonces uno ve un montón de dinero invertido para filmar a personas que hablan. Obviamente hay excepciones, en donde todos los rubros técnicos están
aprovechados en forma grandiosa, pero son eso, excepciones. Siento que al mirar aquellas películas silentes, comedias, documentales, dramas, policiales, uno se da cuenta de que no son necesarias demasiadas palabras para que se entienda una
buena historia y se conmueva. Yo prohibiría las películas sonoras por lo menos una década, o hasta que George Mèllies resucite y filme para los grandes estudios.

El cine fantástico también es recurrente en tu obra. ¿Te molesta ser encasillado dentro de este género?

Creo que mis películas son comedias. Eso es clarísimo. El género fantástico estará siempre en mis películas, pero lo que yo quiero hacer son comedias. Y las voy hacer hasta que me muera. Y si me muero de risa mejor. Y si me muero de risa por una película mía… mucho mejor.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

TL-3, la tercera y última parte de la saga. Y puedo anticipar que TL-3 sí tendrá un final feliz, dentro de lo feliz que este personaje puede ser. Porque para él y para muchos: la felicidad es tan sólo una leyenda urbana. Por otro lado, al contrario de lo que todo el mundo piensa, TL no son las iniciales de TETSUO LUMIÈRE sino las iniciales de TODO LUMIÉRE, ya que es un proyecto que nació con el fin de mostrar los mejores cortometrajes de este tal Lumière.

Fuente: © Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
nook diseño web / Big Sur

www.tetsuolumiere.com

¡Prohibido! ¡Y Ridículo!






Sabias que todas las películas protagonizadas por Grace Kelly fueron prohibidas en Mónaco después de su casamiento con el príncipe Rainiero en 1956.










Sabias que el Ratón Mickey fue prohibido en Rumania en 1935 sobre la base de que asustaba a los niños.




Sabias que los besos están prohibidos en las películas estrenadas en Irán.






Sabias que “Una Eva y dos Adanes” (Some like it hot, 1959) es la historia de unos músicos que se visten de mujer para escapar de la mafia. Fue prohibida en el estado norteamericano de Kansas por que el travestismo era considerado molesto para sus habitantes.










Sabias que “Doctor Zhivago” de 1965 estuvo prohibida en Rusia hasta 1994.




Sabias que en el estado islámico de Mogadishu, Somalia, está prohibido imitar a Elvis Presley sin usar barba.

Fuente: Libro de oro 2008, Revista La Cosa.

jueves, 14 de enero de 2010

Escenas animadas de la vida conyugal

Una entrevista a Michaela Pavlátová, en el marco del 23 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, realizado en 2008.


Entrevistada por Natalí Schejtman

Proveniente de República Checa, Michaela Pavlátová es una animadora original y sensible que explora las relaciones humanas con humor y una gran capacidad de observación. Su filmografía abunda en cortometrajes animados, y en los últimos años ha experimentado también el mundo de las películas con seres humanos.


Su poder de síntesis gráfico para expresar gestos e intenciones se combina con la suspicacia temática cuando aborda el complejo mundo de los encuentros y desencuentros entre las personas. Por ejemplo, su resonante corto “Words, Words, Words”, nominado a los premios Oscar, que va detallando por medio del dibujo animado distintos diálogos e interacciones entre variados personajes. Como uno de los panoramas del Festival, la grilla de programación incluye sus dos largometrajes “con seres humanos”, en los que unos cuantos temas recurrentes se mantienen.



En “Faithless Games”, Pavlátová sigue la vida de una pareja joven en la que Eva, pianista, sigue a su marido compositor a un pueblo en la frontera y empieza a sentir que, así como su marido está complacido por haber encontrado un lugar idóneo para la creación, a ella le resulta difícil adaptarse y extraña su vida social en Praga. En “Night Owls”, la directora se dedica a retratar a una chica de 19 años que acaba de ser dejada por su novio y tiene que redescubrir su mundo sentimental, mientras trabaja de noche en un negocio. Invitada por el Festival, Pavlátová habló de sus inicios, de los temas de sus películas, de los diferentes formatos y de cómo ha cambiado la animación en su país con la caída del muro de Berlín y el paso del Comunismo al Capitalismo.

¿Cómo empezaste tu carrera como animadora?

Empecé mi carrera por una completa coincidencia. A mí me gustaba dibujar, y después del secundario especializado en arte, el camino más fácil para entrar en la universidad era a través de la puerta del Departamento de Animación, porque los otros departamentos estaban llenos. Cuando obtuve mi diploma, cinco años después, descubrí el encanto de la animación, de qué modo en animación uno es independiente en lo que está haciendo si está creando los movimientos, las historias. Como animadora podía hacerlo yo misma, no tenía que esperar que me ayudaran otras personas, algo que necesitas si trabajas en películas con actores de carne y hueso o en animación “puppet”, en la que necesitas un set, un estudio, un lugar. Yo empecé con dibujos, y eso es algo que podes hacer en tu casa.




¿Fue shockeante para tu entorno que te dedicaras a la animación?

Vengo de una familia normal a la que siempre le gustó el arte, pero como audiencia normal, sin una mirada especializada. Debo decir que, en tiempos de comunismo, los artistas eran bastante privilegiados, entonces ser artista era como un buen paso. Podemos decir las peores cosas del comunismo, pero había una cosa: ellos apoyaban algún tipo de arte, como las ilustraciones de los niños o las películas de animación. Además de que mis padres de por sí no estaban en contra, había una importante figura que era mi tía. Ella provenía de Rusia, y como era de los “blancos” había tenido que irse primero a Finlandia para luego mudarse a Checoslovaquia. Era escultora y fue la que le dijo a mi familia que me llevaran a una escuela de arte. De otro modo, no habría experimentado unas cuantas cosas, porque a mí me gustaba dibujar, pero como a muchos otros chicos… Podría haber hecho cualquier otra cosa.

¿Fue difícil insertarse en el mundo de la animación siendo mujer?

El mundo de la animación fue siempre mitad hombre y mitad mujer, porque había muchas animadoras que dibujaban el movimiento, además de directoras de películas de animación. Por otro lado, las directoras mujeres son cada vez más. En donde yo enseño hay cada vez más chicas -muy talentosas- que hombres. Debo decir que nunca encontré ningún obstáculo por ser mujer.


Con respecto a los temas de tus cortos y largos, parece interesante el de las mujeres y sus relaciones con los hombres…

Es interesante para mí porque no tengo que crear historias, sólo tengo que mirar lo que tengo alrededor y transformar lo que siento o lo que pienso. Siempre digo que mis temas sobre hombres y mujeres tienen que ver con que no tengo imaginación para crear historias que no existen. Soy capaz de mirar, pero mi imaginación es muy pobre, no podría hacer una historia de detectives. También tiene que ver con la experiencia. Eso no significa que es un espejo de lo que he vivido o sentido, pero debo entender de qué se trata, profundizarlo, y es más fácil si la historia es sobre mujeres. También, mirar tu vida es la inspiración más fácil.

¿Cómo sentís que fue progresando tu carrera, ahora que también dirigiste dos películas no animadas?

Considero que soy muy afortunada en mi carrera, porque siempre tengo nuevas chances de ir haciendo cosas. Para mí es muy importante poder disfrutar de mi trabajo mientras lo estoy haciendo. Cuando trabajas mucho tiempo en un mismo medio, como el del dibujo a mano para animación, te podes llegar a cansar un poco, entonces querés probar técnicas diferentes, documentales o alguna combinación. Estos nuevos pasos me traen un refresco. No me gusta repetirme, y no me gusta que mi trabajo sea siempre el mismo. Cuando me ofrecieron dirigir películas con seres humanos, eso no era algo que yo siempre había querido hacer. No es que escribía guiones tratando de convertirme en una directora de películas no animadas, pero un día vino hacia mí esta oferta y yo supe que quizás no podía hacerlo, pero que definitivamente quería probarlo. Ciertamente, creo que es algo que en algún punto buscan los animadores y los documentalistas, algo que les gustaría probar. Porque una película “de carne y hueso” recibe mucha más atención, se muestra en los cines. A veces, los animadores hacen una película que les lleva mucho tiempo hacer y después no hay muchos lugares para mostrarla. Es un poco frustrante. Pero también siempre quise probarlo como un paso siguiente para ver si era capaz o no de hacerlo.

¿Cómo cambió el mundo de la animación cuando cayó el Comunismo?

Que terminara el régimen comunista fue lo mejor que pudo haber pasado para todos nosotros, lo que necesitábamos, lo que esperábamos, lo que no podíamos creer que sucediera, pero fue lo peor que le pudo pasar a la animación. Porque hasta entonces había un Estado que apoyaba los estudios de cortos con animación. En algún punto, como recibían la plata del Estado, ellos no tenían que pensar en el mercado porque no había uno. Después las cosas cambiaron, como todo en todo el mundo. Ahora comenzamos un Comité de subsidios. El Estado da la mitad de lo que hace falta y cada uno debe conseguir la otra mitad. Creo que es más difícil, pero también pienso que es más justo.



¿Siempre te mantuviste en Praga?

Trabajo y vivo en Praga, pero estuve un tiempo en San Francisco por unos años y después volví porque me ofrecían hacer una película de “carne y hueso”. Cuando estaba en San Francisco, que es una ciudad increíble, me di cuenta de que mientras estuviera allí nunca iba a ser capaz de hacer películas por mi sola. Fui muy afortunada en trabajar como directora en un estudio, pero era solo comercial y con algunas películas para chicos. Yo siempre estaba trabajando para otro. Quizás en unos años podría haber logrado hacer un proyecto propio, pero ahí las reglas son muy diferentes. Es una sociedad en la que manda el mercado.

¿Cómo influyó en tu trabajo el avance de la tecnología?

Al principio yo me negaba a las computadoras, y les tenía miedo como muchos de los animadores que empezamos trabajando en el método tradicional. Pero afortunadamente –y también, probablemente, porque estuve en Estados Unidos- aprendí un poquito, y ahora se me hace muy difícil trabajar sin mi computadora. Yo uso el Simple Flash para animación, que es de animación 2D; no manejo el 3D y probablemente no lo aprenda. Yo siento que tengo que renovarme un poquito porque mis habilidades se frenaron un poco cuando me fui de Estados Unidos. Pero recientemente empecé a enseñar, entonces espero que a través de mis estudiantes pueda adquirir innovaciones en cuanto a las herramientas de la computadora.

¿Tenés alguna película favorita dentro de tu filmografía?

Me gusta mucho “Carnival of Animals”, que es un film que hice con mi marido. Es muy alegre, y trabajar con otro a veces lo hace muy divertido.


¿Qué estás haciendo ahora?

Ahora estoy en el proceso de crear algo nuevo, que es siempre el momento más difícil. Hay muchas cosas que me gustaría hacer, y también hago cosas chiquitas, como escribir historias con ilustraciones, y estoy pensando en cortos y trabajando en algunos guiones en live action. Esa es una etapa dolorosa en la que tengo que tener la idea y tomar decisiones. Es una parte del trabajo en la que el cerebro realmente duele. Pero es necesaria y confío que algo pasará. Mientras, hago cosas pequeñas, como pequeñas animaciones en Flash para las páginas web.

¿Te gustaría hacer otra película con seres humanos?

¡Ojalá! Porque el último lo disfruté mucho. Creo que fui la única del equipo que estaba triste cuando el rodaje terminó. Todo el mundo estaba tan cansado que decía: “¡Ya nos quedan 3 días!”. Y yo decía: “¿Sólo nos quedan 3 días? ¿Qué voy a hacer después?”. Vivís una vida diferente, y cuando se termina te quedas como huérfano.

Fuente: Bitácora 04, Diario oficial del 23 Festival de Cine de Mar del Plata

miércoles, 6 de enero de 2010

Clásicos nativos: Madreselva, de Luis César Amadori




La hija de un titiritero confunde a un actor que acaba de salir de un rodaje vestido como un ladrón. Atrapada en su encanto se le ocurre guiarlo por el buen camino. Al enterarse que este vive con una amante, lo deja. Descubierta por un productor emprende una gira como cantante y se convierte en una estrella de la lirica. Exitosa, regresa al hogar en el preciso momento en que su hermana menor acaba de comprometerse con aquel a quien ella había amado. Al llegar, perturba al prometido, y cuando se propone reconquistarlo, su padre moribundo le pide que vele por su hermana. Solo por eso se sacrifica. Allí se la ve a la Madreselva cantando un tema de Liszt durante la ceremonia…




Luis Cesar Amadori

(1902-1977), nació en Pescara, Italia. Cuando era un niño llegó a la Argentina, y con el tiempo se convirtió en uno de esos pocos especialistas en lograr el justo equilibrio entre arte e industria. Su producción dentro del mundo del espectáculo, tanto en el campo del conocido como “teatro de revistas” o music-hall porteño, como en el cine, siempre alcanzó una excelente respuesta de la crítica como del público. Algunas de sus obras, como “Dios se lo pague”, “Juan Globo” y “Nacha Regules”, entre otras, son reconocidos como auténticos clásicos del cine Argentino. En su vasta filmografía, también se destacan obras como “Madreselva”, que reunió a dos de las más importantes figuras que ha dado la canción rioplatense.




Ficha Técnica

Película Argentina de 1938
Productora: Argentina Sono Film
Productor: Atilio Mentasti
Dirección: Luis Cesar Amadori
Guión: Luis Cesar Amadori e Ivo Pelay, sobre una idea del primero
Fotografía: John Alton
Coreografía: Roque Giacovino
Escenografía: Raúl Soldi
Música: Hans Diernhammer
Montaje: Carlos Rinaldi
Interpretes:
Libertad Lamarque
Hugo del Carril
Malisa Zini
Miguel Gómez Bao
Perla Mary
Julio Traversa
Leo Rapoli
Julio Renato
Cirilo Erulain
Arturo Barnio
Blanco y negro, 35 mm. Estreno 05/10/38

Fuente: A passage to Argentina, 1998, Films and Filmmakers

jueves, 24 de diciembre de 2009

Realizadores de hoy: Jorge Gaggero, filmar lo necesario

Filmar lo necesario

Por Natalia Blanc

Pasó de espectador de las funciones de barrio a ser el guionista y director de Cama adentro , una de las películas más emotivas del cine argentino de los últimos años.

Jorge Gaggero, director de cine, 37 años, filmó Cama adentro y Vida en Falcon.




El primer recuerdo que Jorge Gaggero tiene del cine es un viejo proyector de películas de 16 mm de su abuelo. Ahí veía retazos de films de Charles Chaplin y Los Tres Chiflados. Para que el niño Gaggero, que por entonces tenía cuatro o cinco años, no se aburriera de ver siempre lo mismo, el abuelo le pasaba la cinta en cámara lenta o de atrás hacia delante. Y a él lo deslumbraba la capacidad de contar tantas historias diferentes a partir de las mismas imágenes, en blanco y negro y sin sonido.




Ese juego familiar, sostiene hoy, despertó su vocación temprana. Durante la etapa de la escuela primaria iba al cine del barrio (es de Vicente López) a ver funciones en continuado. Y ya en la secundaria, junto con su amigo Pablo Ramos, que tenía una de las primeras cámaras de video que llegaron al país, filmaban historias protagonizadas por ellos mismos y editadas en forma artesanal en videocaseteras hogareñas. "Hacíamos las monografías para el colegio en video. Presentamos en la Bienal de Arte Joven un corto que habíamos preparado para geografía: sacamos una mención. No teníamos idea de que ya estábamos haciendo una carrera. En esa época era impensable hacer cine."



Fotograma de Cama adentro


Estudió fotografía y entró en la UBA para cursar la carrera de Imagen y Sonido. En 1988 rindió examen para ingresar en el Instituto Nacional de Cine. Por entonces no había tantas escuelas y universidades privadas como ahora. "Justo ese año el Instituto se cerró por falta de presupuesto. Mi mamá, que es arquitecta, me decía que mejor estudiara Arquitectura. Recién pude empezar la carrera de Dirección un año más tarde". Mientras estudiaba empezó a trabajar como asistente de cámara del programa periodístico Edición Plus . "Aprendí mucho, fue un trabajo muy intenso, de mucho contacto con la calle, con la realidad. Eso también fue una escuela para mí." Gaggero ya había cambiado las funciones en continuado para recorrer el circuito de cines clubes y ciclos: "Mi primera formación fue cine europeo".

Cuando terminó la carrera, presentó un guión propio en el concurso de Historias Breves , semillero de directores talentosos como Adrián Caetano, Lucrecia Martel y Daniel Burman. "Mi proyecto, Ojos de fuego , salió seleccionado. Esa fue la primera vez que filmé en serio. Fue una buena experiencia, pero sentí que debía seguir filmando cortos, que todavía no estaba listo para hacer un largometraje."





Entonces se anotó para una beca Fulbright, que ganó hacia 1997 y le permitió cursar el Programa de Dirección en el American Film Institute, de Los Ángeles. "Entran quince directores por año, solo cinco extranjeros. Yo era el único de habla hispana y fui el primero que filmó un corto en castellano: El túnel de la lluvia , una historia de amor con final feliz entre un pibe que trabajaba en un lavadero de autos y una chica que atendía un puesto de comidas." Estuvo tres años en Los Ángeles, filmó varios cortos y ganó un premio a la mejor realización latina. Volvió al país en el 2000, en plena crisis. La triste realidad sociopolítica lo inspiró para escribir el guión de su opera prima: Cama adentro . Ya se sentía preparado para dirigir un largo.

Con Cama adentro , que cuenta la simbiótica relación entre una mujer de clase media empobrecida y su mucama de toda la vida, consiguió algo impensado: que Norma Aleandro se maravillara con el guión y aceptara protagonizar la película de un director debutante. "Nunca pensé recibir tanto afecto del público y de los colegas. Leonardo Favio, a quien siempre había admirado, me llamó emocionado después de ver la película. También otra gente que respeto mucho, como Richard Ford, el premio Pulitzer." El film cosechó excelentes críticas y se exhibió en varias ciudades del mundo. En julio pasado se proyectó en Nueva York, en el Film Forum, bastión del cine independiente extranjero.

-¿Qué enseñanzas le dejó su primera película?

-No aflojar. Seguir buscando hasta lograr exprimir algo de lo que querés contar. También, que cada película tiene su propio proceso y que no quiero repetirme.




Lo logró: Vida en Falcon , su segundo film, tiene un registro diferente. Es la historia de un hombre que vive adentro de un auto. Ahora está en la etapa de pre-producción del tercero, La seguridad de los perros . "Es una idea que tenía desde antes de filmar Cama adentro . Tiene que ver con la sensación de seguridad, en distintos planos, que necesitamos sentir los hombres."

Cada una le llevó tres, cuatro años, de preparación. "No soy un director prolífico. Siento que no voy a hacer muchas películas: solo las necesarias.


Fotograma de Vida en Falcon

Tiene una sensibilidad inusual

Por Sergio Renán


Además de las excelentes películas de Lucrecia Martel, Daniel Burman, Adrián Caetano, Pablo Trapero o Damián Szifrón, y algunas pocas más, hay otras del nuevo cine argentino que me parecen borradores interesantes, otras que me parecen solo discretas, también están las mediocres y por fin las abominables. Estoy hablando de un núcleo de películas, generalmente muy bien tratadas por la crítica actual.

Junto con esos casos, hay otros directores también muy elogiados por la crítica, que proponen un cine inteligente, singular y rupturista, pero que siento que no han filmado para mí.

En Jorge Gaggero, en cambio, y en su película Cama adentro, advertí una sensibilidad, un sentimiento (con perdón de la palabra), bastante inusuales en el cine argentino actual. Me gustó lo que este joven director logró con una actriz sin experiencia como Norma Argentina, compartiendo el protagonismo con un talento como el de Norma Aleandro. En esa película encontré una historia sencilla, bien contada y emotiva.


Fuente: adn cultura jueves 24/12/09, lanacion.com

miércoles, 9 de diciembre de 2009

La pelicula olvidada, "Luna nueva", cine de verdad.

“Walter, eres maravilloso. De un modo repugnante”. Hildy





Ahora que tanto se habla de la secuela de ‘Crepúsculo’, ‘Luna nueva’, estando ya muy próximo el estreno, me ha parecido una idea divertida, incluso sana, recuperar la que podríamos catalogar como la verdadera ‘Luna nueva’, que por supuesto no tiene nada que ver con ese producto de vampirillos para adolescentes (y en realidad se
titula ‘His Girl Friday’, en absoluto ‘New Moon’). Como sin duda sabéis todos, se trata de una deliciosa comedia dirigida por Howard Hawks en 1940, con Cary Grant y Rosalind Russell al frente del reparto. Una gozada de principio a fin.

La película es una adaptación de la famosa obra teatral de Ben Hetch y Charles MacArthur, ‘The Front Page’, llevada al cine en varias ocasiones (en ‘Un gran reportaje’ de Lewis Milestone o ‘Primera plana’, de Billy Wilder). La historia se centra en un editor que está a punto de perder a su mejor periodista, justo cuando surge la posibilidad de un gran reportaje que requiere de su talento. Hawks y el guionista Charles Lederer introdujeron algunos cambios importantes en la trama, que a la postre se revelaron como grandes aciertos; el mayor de todos, que uno de los dos protagonistas fuera una mujer, dando pie a una impagable guerra de sexos.







Hildy Johnson (Rosalind Russell) piensa casarse por segunda vez, pero no lo tendrá fácil. Para empezar su nuevo proyecto de vida, debe romper con el periódico al que ha estado atada durante los últimos años, dirigido por el canalla Walter Burns (Cary Grant), su ex-marido. Hildy acude a la redacción para comunicar la noticia: deja su trabajo para casarse con el “bueno” de Bruce Baldwin (descrito por Walter como alguien clavado al actor Ralph Bellamy, en una de las mejores bromas de la película). Para Walter es algo imposible, inconcebible. No sólo va a perder a su mejor empleada, sino también a la mujer de su vida, aunque a ambos les resulte más
fácil odiarse que llevarse bien, claro.





El editor intentará entonces todo tipo de trucos para quitarle a Hildy la estúpida idea de casarse con un tipo como Bruce, y que recupere su pasión por la profesión; si por el camino ella vuelve a caer rendida a sus brazos, pues mejor que mejor. El clavo ardiendo al que se va a agarrar Walter, para mantener a Hildy a su lado, será
la ejecución del preso Earl Williams (John Qualen). Walter convence a Hildy para que cubra la noticia, como favor desesperado. El plan le saldrá mejor de lo previsto cuando pronto todo empiece a complicarse de forma alocada, y la mujer recupere su imparable ritmo de trabajo…

Da gusto ver una película como ésta porque todo funciona a la perfección, como un reloj. Y en cuanto al ritmo, va como un rayo. Es frenética. La demoledora batalla dialéctica entre Walter y Hildy es impresionante, no hay respiro, no hay tregua. No hay ni hueco para música. Van tan rápido que no esperan a que el otro termine, se
pisan, hablan a la vez, en un intento por zanjar el asunto soltando la mejor réplica. Howard Hawks quería con esto dar sensación de realismo, y lo logra, a diferencia de la gran mayoría de los guionistas y cineastas actuales que se dedican a la comedia, que creen que para que sus personajes parezcan verosímiles deben decir
chorradas con aire improvisado, o contar chistes o anécdotas graciosas delante de la cámara, con todos los tacos que sea posible. Es fundamental el ritmo, y esto lo saben los mejores cómicos.





‘Luna nueva’ no podía funcionar, aun con un guión espléndido y la experta y elegante dirección de Hawks, sin una pareja de actores que estuvieran a la altura de las exigencias. Pocos, muy pocos, mejores que Cary Grant para interpretar a Walter, el cínico y seductor editor jefe del periódico en el que trabaja Hildy, una estupenda
Rosalind Russell que se compenetra de forma maravillosa con Grant (y eso que no fue la primera opción de Hawk, que quiso antes a Jean Arthur, Carole Lombard o Claudette Colbert, entre otras). El enfrentamiento y el progresivo (re)enamoramiento de los dos personajes encaja perfectamente con la trama en torno al proceso judicial y la sátira periodística, dando como resultado una película ejemplar, que juega con todo, que se ríe de todo, y que no te suelta en ningún momento. Verdadero cine.

Una de las cumbres de la “screwball comedy”, ‘Luna nueva’ funciona igual de bien cuando se centra en la hilarante relación entre los dos protagonistas, que cuando se lanza a pisotear la labor de los periodistas o de los políticos, presentados de forma crítica (y realista también). No pierde el tiempo, tiene una hora y media y la
va a aprovechar; hoy en día se hacen películas de dos horas en las que no pasa gran cosa, como si no importara tener al espectador sentado en la butaca más tiempo del necesario. Me quedo antes con ‘La fiera de mi niña’ (1938) y sobre todo con ‘Historias de Filadelfia’ (1940), que me parecen más redondas, pero sin duda, éste es uno de los títulos imprescindibles de la gran comedia norteamericana. La que nunca pasará de moda, la que siempre estará ahí para alegrarnos el día.


Fuente: Blog de cine

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Perfiles del 24 Festival de Cine de Mar del Plata, entrevista a Pablo Stoll

12 noviembre 2009


Entrevista a Pablo Stoll - Director de Hiroshima



¿Podés presentarte?

Pablo Stoll Ward, oriental, soltero, de 35 años. Vivo con mi novia y un gato en Montevideo. Mi color preferido es el violeta. Estoy enojado con el 52% de los uruguayos. Y no creo que se me pase.

¿Cuáles son las características particulares de tu filmografía?

Hice tres películas, 25 Watts y Whisky, junto a Juan Pablo Rebella. Hiroshima es mi primer película en solitario. Creo que siempre hago comedias, pero eso lo tendrán que decir otros.


¿Cómo fue tu acercamiento al cine?

En Montevideo durante los 80 era costumbre que en los cumpleaños infantiles apareciera un señor con un proyector super 8 y una pantalla. Se proyectaban fragmentos de películas: La guerra de la galaxias, Cupido motororiado, El mago de Oz, entre otras. Ese fue mi acercamiento al cine.

¿Qué es para vos el cine?

La forma más completa de contar historias, el arte burgués del siglo XX por antonomasia, la más acabada forma de la industria del entretenimiento, un oficio que estoy aprendiendo.


¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

Hiroshima es un retrato de mi hermano Juan Andrés en el que él mismo es el protagonista. La idea de hacer la película vino de las conversaciones con mi hermano sobre sus días, que para mi contenían algo de misterio. ¿Qué hace este tipo todo el día? me preguntaba y entonces, basandome en las pocas cosas que Juan Andrés me decía armé el guión. La película es muda porque mi hermano habla poco, pero además porque quería trabajar de una manera cinematográfica sobre esa sensación que me da mi
hermano de estar siempre un poco alejado de la realidad de los que lo rodeamos.

¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

Por un lado estaba dirigiendo mi primera película solo y además estaba dirigiendo a mis hermanos y a mi padre. Fue raro.

Hiroshima parece invitar al espectador a un viaje a lo profundo de un domingo a la tarde. ¿Cuál fue tu búsqueda inicial para lograr esta sensación?

No creo que sea domingo aunque la película no dice nada, pasan cosas que no son de domingo. En todo caso la idea era instalar un clima extraño un poco onírico en la segunda parte y de cierta extrañeza en la primera.

¿Cuál es el rol que juega la música desde la realización?

El personaje escucha música todo el tiempo. La música que escucha o que hace es una forma que él tiene de comunicarse con el mundo que lo rodea. Esta película siempre se planteo como un musical. Mudo, pero musical al fin.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Mi proyecto en general es seguir haciendo películas.





Competencia Latinoamericana: Hiroshima

Sinopsis

Un joven trabaja en una panadería. Empaqueta la última bolsa de grisines y vuelve caminando a su casa, temprano en la mañana. Evita cruzarse con su familia, se encierra en su cuarto y antes de dormir lee una nota firmada por sus padres donde le anuncian que lo anotaron en un sorteo de TV. Con este fresco post adolescente comienza la última película de Pablo Stoll –primera sin la codirección del fallecido Juan Pablo Rebella–, un envolvente musical mudo donde casi todo es devorado por las canciones, el sonido ambiente y el ruido de objetos que interactúan con el tránsito del protagonista, quien no es otro que Juan, hermano del director. Como en un extraño satori, atado a medias al presente, Juan se vincula con las cosas en cuanto aparecen y las deja guiado por un impulso suave, sin demasiada vehemencia. Iluminado y parpadeante como la luz a dínamo, el muchacho avanza, se mueve y pedalea por entornos desolados, vuelto hacia sí como una isla y con un pálpito de explosión nuclear inminente. Pero Hiroshima no plantea un culto de la deriva juvenil, sino una manera sensitiva y visual de mostrar el ritmo metafísico de la existencia. Aquí sólo tienen voz los niños pitcheados de un video en Súper 8 o un bebé balbuceante. Los adultos están silenciados; el mundo de lo intraducible resuena.



Pablo Stoll

Nació en Montevideo, Uruguay, en 1974 y estudió Comunicación Social en la Universidad Católica del Uruguay. Junto con Juan Pablo Rebella (1974-2006), escribió y dirigió los largometrajes 25 Watts (2001) y Whisky (2004), y los videos Nico de Exilio Psíquico, El faro de Buenos Muchachos, Frágil de La Vela Puerca e In the city de Astroboy. Entre 2006 y 2007 se desempeñó como guionista y director del programa de humor televisivo Los informantes.



ficha tecnica

Uruguay / Colombia / Argentina / España
2009 / 80' / 35 mm / Color


Direccció: Pablo Stoll
Guión: Pablo Stoll
Fotografía: Arauco Hernández Holz
Escenografía: Pablo Stoll, Fernando Epstein
Dirección artística: Gonzalo Delgado Galiana
Sonido: Daniel Yafalián
Producción: Jhonny Hendrix, José María Morales, Hernán
Musaluppi, Diego Ramírez
Coproducció: Control Z Films, Antorcha Films, Rizoma
Films, Wanda Films
Interpretes: Noelia Burlé, Leonor Courtoisie, Juan Andrés
Sala, Guillermo Stoll, Mario Stoll


Fuente:© Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
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