Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

martes, 1 de marzo de 2016

Homenaje a King Kong, (parte 2).


 
Por Román Gubern

Sobre los autores de King Kong.


 Al acabar la primera guerra mundial, Ernest Beaumont Schoedsack, un ex­-cameráman de Mack Sennett y a la sazón capitán del departamento fotográfico de la Cruz Roja norteamericana, conoció en Polonia al teniente coronel Merian C. Cooper, que había sido herido cuando era capitán de aviación en Francia y trabajaba entonces para la American Relief Administration. De ese encuentro casual iba a nacer una de las parejas más insólitas y sorprendentes de la historia del cine mundial. Al contemplar hoy las desmelenadas fantasías de King Kong puede parecer extraño que ambos hombres desarrollasen entre 1925 y 1931 una brillantísima carrera como documentalistas, actividad que viene a ser algo así como la de cronista y notarios que levantan austeras actas de la realidad sobre emulsión fotosensible. En pocos años Schoedsack y Cooper rodaron documentales Grass-1926, en el Kurdistán turco, Chang-1927, en Siam (en donde las exigencias de fotografiar las fieras salvajes les condujo a un uso innovador del teleobjetivo y del zoom) y Rango-1931, en las selvas de Sumatra. Su única incursión en el cine de ficción se produjo con su versión de Las cuatro plumas-1929, (The four feathers), adaptando la popular novela de A.E.W. Mason.
 
 
 

Sin embargo, la clave para comprender el cine documental de Schoedsack y Cooper ha sido bien detectada por Richard Griffith al señalar que ambos cineastas, a diferencia de otros documentalistas tradicionales, actuaban como aventureros atraídos por lo desconocido (4). El Kurdistán, Siam y Sumatra eran en aquellos años zonas de misterio capaces de excitar la imaginación de una pareja de jóvenes recién desmovilizados tras una guerra mundial. Después de estos éxitos de prestigio, Schoedsack dio un aparente viraje al abordar en 1932 la adaptación del cuento de Richard Connell “The most dangerous game”, codirigida por Irving Pichel, que narra las peripecias de los tripulantes de un barco de recreo al embarrancar junto a una isla habitada por un aristócrata ruso, cazador de hombres. No nos detendremos en esta pieza maestra del cine de terror, estrenada en España con el caprichoso título de “El malvado Zaroff”, sino para señalar que el primer plano que abre el film, y sobre el que aparecen los títulos de crédito, ofrece una premonitoria iconografía del tema de la Bella y la Bestia, en forma de picaporte de la misteriosa mansión del conde Zaroff.
Después de “The most dangerous game”, Cooper y Schoedsack abordaron la realización de King Kong, cuya génesis ha sido descrita por el primero: “Empecé a pensar en King Kong a finales del otoño de 1931. Primero quería ir a África para rodar una película sobre gorilas, sobre gorilas reales… pero por desgracia era la época de la Depresión y nadie se decidía a inmovilizar un capital importante para financiar tan largo viaje.
 
 

“Entonces sugerí a mi amigo David Selznick, que era vicepresidente de la R.K.O., realizar en los estudios una película cuyo héroe sería un gorila gigante.
“Conocía el trabajo de animación que realizó Willis O’Brien (5) e inmediatamente pensé que sería el director técnico perfecto para este proyecto.

“Antes de escribir una sola línea le pedí, al igual que otros artistas, Larrinaga y Crabbe, que hicieran una serie de croquis grandes sobre el asunto.

“El primer dibujo representaba a King Kong en lo alto del Empire State Building, con la mujer en la mano y los aviones ametrallándolo. El segundo dibujo representaba a King Kong en la selva sacudiendo el tronco de un árbol para hacer caer a los marineros. Y el tercero, por último, mostraba a King Kong, cara al sol, golpeándose el pecho y con la mujer esta vez a sus pies.

“Hubo en total doce dibujos. Once de ellos fueron meticulosamente realizados y reproducidos en escenas reales en el curso del rodaje…
“Los dibujos gustaron mucho a Selznick, que obtuvo rápidamente un acuerdo con R.K.O. y rodé un rollo de prueba de 200 metros para el director de ventas, Ned Depinet, que le gustó mucho.

“El rodaje duró más de un año y David Selznick pasó de la R.K.O. a la Metro-Goldwyn-Mayer antes del final. Me convertí entonces en vicepresidente de producción, pero la idea de King Kong surgió antes de que llegase a ser empleado de R.K.O.
“Antes que usted, nadie me había hablado de este pasaje de los viajes de Gulliver (6). El único episodio que conozco es el de los Liliputienses y no conozco el del mono. Los únicos responsables de King Kong son Schoedsack, Ruth Rose, Willis O’Brien, James Creelman y yo.” (7)

 

(4) Boletín del Museo de Arte Moderno de Nueva York para la presentación de Grass y Chang en 1941.
(5) Willis O’Brien fue el autor de los trucajes de The Lost World (1925), film de Henry Hoyt que adaptaba la novela homónima de Arthur Conan Doyle y que contiene notables analogías con King Kong.

(6) Se refiere a un episodio de El viaje de Brobdingnag, de Los viajes de Gulliver (1726), que posee un asombroso parecido con la secuencia final de King Kong.
(7) Entrevista a Merian C. Cooper con Michael Caen en Midi-Minuit Fantastique N° 6 (junio de 1963).

 
Extraído de Homenaje a King Kong, de Román Gubern, Cuadernos Ínfimos 41, Tusquets Editor, Barcelona, 1974.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario