Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 24 de abril de 2013

Martin Ritt, un gran director de actores (1914-1990).



Director de cine estadounidense, nacido el 2 de marzo de 1914 en Nueva York y fallecido el 8 de diciembre de 1990.



Como tantos otros directores de su generación, Martin Ritt comenzó su carrera dirigiendo e interpretando series de televisión en los años cincuenta, y como tantos otros directores pasó, en los mismos años, a engrosar la lista negra por su pasado comunista, tacha que no afectaría, sin embargo, a la continuidad de su carrera. En 1957 debutó como director cinematográfico con dos títulos: Donde la ciudad termina y Más fuerte que la vida. El primero significó el debut no sólo para Ritt, sino también para David Suskind como productor y para Robert Alan Arthur como guionista. La intención común era plantear una fábula sobre la amistad y el racismo y utilizar el código de silencio -uno de los ejes argumentales favoritos del cine americano- como centro de la historia. El segundo, un drama social que exponía -aunque con algunos tapujos- parte de la ideología del director, y que formalmente aún estaba vinculado a la herencia televisiva de la "soap opera", fue comprado por la Fox. La película no tuvo mucho éxito, pero un año después Ritt acertó de lleno con la historia y con el reparto. El largo y cálido verano (1958) desafiaba a los que encontraban las novelas de William Faulkner difíciles de llevar a la pantalla. Gran parte del mérito fue de los guionistas Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch, sumado al hecho de que Ritt se reveló como un gran director de actores.

En 1959 Ritt repitió con Woodward y volvió a adaptar una novela de Faulkner. El ruido y la furia se sitúa en el sur y muestra el favoritismo de Ritt por el espíritu de esta región, que también recoge en El largo y cálido verano, Norma Rae (1979) y Sounder (1971), y por una narrativa que baraja varias historias al mismo tiempo. Ese mismo año dirigió a Sophia Loren en Orquídea negra, una historia de amor con algunos rasgos de cine negro. El guionista Joe Stefano (que conseguiría el éxito con Psicosis y la serie de televisión En los límites de la realidad) puso a disposición del director un guión semiautobiográfico que dio como resultado un interesante personaje para Sophia Loren, ganadora de la Copa Volpi a la mejor actriz en el Festival de Venecia. La siguiente película de Ritt fue Cinco mujeres marcadas (1960), basada en la novela de Ugo Pirro. Silvana Mangano, Vera Miles y Jeanne Moreau dieron vida a algunas de las mujeres del título. Fue una de la producciones más ambiciosas de Ritt, con la que volvía a uno de sus escenarios favoritos: la Segunda Guerra Mundial.



Paris Blues (1961), el título original de Un día volveré, encerraba mucho mejor que su traducción la esencia de la película. El esfuerzo del director se centró en parte en la denuncia social, especialmente el discurso antirracista, que estaba representado por el tratamiento del personaje que interpretaba Sidney Poitier. Junto a él, Paul Newman se ocupó de dar forma al conflicto del profesional que se debate entre su verdadera vocación y la variante que ha de adoptar para vivir. El París superviviente a la Segunda Guerra Mundial acoge a estos personajes al abrigo de un club de jazz. Ésta fue la excusa perfecta para introducir el elemento más interesante de la película: la música, que tuvo como anfitrión a Louis Armstrong. La banda sonora, a cargo de Duke Ellington, fue nominada al Oscar.

La época de juventud del propio Ernest Hemingway, que él recogió en una serie de relatos, sirvió de base a otro título con Paul Newman en el reparto. Cuando se tienen veinte años (1962) fue la primera versión de los amores de Hemingway con una enfermera llamada Agnes Von Kurowski. Años después Richard Attenborough dirigiría En el amor y en la guerra, la misma historia, pero desde la perspectiva de ella. En su siguiente título, Ritt asumió también la producción. Hud (1963) fue su primer western. No sólo el director invirtió todo el esfuerzo en ella, Paul Newman trabajó en un rancho de Texas durante unas semanas para preparar su papel. El riesgo principal, al menos desde el punto de vista de la producción americana, fue escoger a un protagonista con las características de un anti-héroe. Pero el planteamiento dio buen resultado. La película obtuvo tres Oscar: mejor actriz (Patricia Neal), mejor actor secundario (Melvyn Douglas) y mejor fotografía, y además fueron nominados el guión, la dirección artística y el protagonista, Paul Newman. Tras Cuatro confesiones (1964), una versión bastante peculiar de Rashomon en la que Newman interpretaba de nuevo a un personaje indeseable, Ritt cambió radicalmente de tercio. El espía que surgió del frío (1965) está considerada una de la mejores películas del género, pero no fue un éxito de taquilla. Richard Burton fue en esta ocasión el protagonista de la novela de John Le Carré, para cuyo rodaje Ritt trasladó el equipo a Irlanda e Inglaterra y se ocupó él mismo de la producción. La película obtuvo dos nominaciones: al mejor actor (Richard Burton) y a la mejor dirección artística en blanco y negro. La Academia Británica fue más generosa. Los BAFTA premiaron a Burton, la dirección artística, la fotografía y la película.





Los dos últimos títulos de la década de los sesenta fueron Un hombre (1967) y Mafia (1968). Ritt produjo la primera y dirigió de nuevo a Newman en otro pseudo-western que incorporaba un generoso retrato de los indios, aunque la película no está exenta de violencia. Ésta fue la sexta y última vez que Ritt y Newman trabajaron juntos y proporcionó a este último una de sus mejores interpretaciones. Otro de los temas favoritos del cine americano, el crimen organizado, fue el centro del segundo título, Mafia. Veteranos y jóvenes cerebros criminales intercambian impresiones sobre cómo debe continuar el negocio. Esta vez el director prefirió el Technicolor al blanco y negro, lo que le dio a la película cierto aire documental. En la línea de las historias sociales, favoritas del director, está Odio en las entrañas (1970), una de las primeras incursiones en materia terrorista. Recoge la existencia de una organización secreta formada por mineros de Pennsilvania, descontentos con su situación, que trajeron de cabeza al gobierno, con explosiones, sabotajes y asesinatos, en torno a 1860. Sean Connery y Richard Harris protagonizaron esta historia que curiosamente se inclinaba a favor de los propietarios, mientras retrataba a los mineros como seres salvajes y sin sentimientos. La película no funcionó en taquilla y sólo recuperó un millón y medio de la inversión. El mensaje del siguiente título tuvo más fortuna. Howard Sackler adaptó su propia obra, La gran esperanza blanca, y Ritt escogió a James Earl Jones para dar vida en la pantalla al mismo personaje que ya había interpretado en Broadway. Una historia de amor interracial y la denuncia hacia los términos del Acta Mann, hicieron el resto.

Un relato que había ganado el Premio Newbery de literatura infantil fue el punto de partida de Sounder (1972), una inteligente película familiar que aprovechaba para poner de manifiesto la pobreza durante la depresión de los años treinta. Su siguiente título, Risas y lágrimas (1972), fue también un melodrama, más actual, con personajes más complejos, y sin ningún ingrediente de evasión. Carol Burnett hacía su segunda incursión en el cine, deshaciéndose de todos los tics de su show televisivo. Dos secundarios, Epstein y Page, recibieron sendas nominaciones al Oscar y esta vez la taquilla sí fue generosa. Pero económicamente la carrera de Ritt está marcada por los altibajos y Conrack (1974) no dio los resultados que el estudio esperaba, y posiblemente los que esperaba el director, que también había participado en la producción. La historia real de Pat Conroy (que además escribió el libro en el que se basó la película) cuenta su experiencia como profesor en una pequeña isla en la costa de Carolina del Sur, donde la educación de los niños de color está muy descuidada.



No era de extrañar que en alguna ocasión Ritt sacara a relucir su inclusión en la lista negra. En 1976 produjo y dirigió El testaferro, la historia de un guionista de los años cincuenta que ha pasado a engrosar la mencionada lista y ha de buscarse una tapadera que firme sus trabajos y así pueda venderlos a los productores de televisión. Woody Allen aceptó protagonizarla. No sólo estaban implicados los intereses del director, sino los del guionista Bernstein y el actor Mostel, que también habían corrido la misma suerte en el pasado. El guión ganó un Oscar y por el camino quedó, bajo el personaje que interpretaba Mostel, un homenaje a Phillip Loeb que se había suicidado después de ser despedido de televisión y añadido a la tristemente famosa lista negra.

Después de un título familiar protagonizado por Walter Matthau, Casey's Shadow, Ritt dirigió uno de sus mejores trabajos. Norma Rae (1979), protagonizada por Sally Field, quien obtuvo aquí su primer Oscar, supuso para Ritt un empujón que no experimentaba desde hacía más de diez años. La historia de una mujer relacionada con los sindicatos de trabajadores dio más dinero del que cabía esperar (más de diez millones de dólares en la fecha de su estreno). Ritt utilizó gran parte del equipo con el que había trabajado en otras historias sureñas y consiguió dotar de una gran calidad a un guión muy sencillo. Sobre todo quedó satisfecho de su trabajo con Sally Field, a quien contrató de nuevo en su siguiente película. Dos hacia California (1981) tiene como protagonista a una prostituta que se enamora de un boxeador que no puede pagarle. La película, con la estructura de una road movie, recuerda ligeramente al cine de Capra de los años treinta, aunque Ritt no supo mantener el ritmo hasta el final.




Después de Los mejores años de mi vida (1983), un título menor basado en las memorias de la escritora Marjorie Kinnan Rawlings, Ritt dirigió El romance de Murphy (1985), que vino a significar un cambio en el planteamiento de las historias de amor de la época. En primer lugar, no estaba centrado en adolescentes, y en segundo lugar, no era un amor a primera vista. Sally Field y James Gardner interpretaron a los personajes que había creado el dúo Harriet Frank Jr. - Irving Ravetch, dos adultos que, de una forma similar a la que después describiría Cartas a Iris (1990) tomaban contacto, conscientes de que lo más probable era que cada uno siguiera su propio camino. Gardner fue nominado al Oscar y también lo fue el director de fotografía, William Fraker.

Las dos últimas películas de Ritt: Loca (1987) y Cartas a Iris (1990) estuvieron dotadas de una especial ternura. Fueron hechas para un personaje femenino. En la primera, Barbra Streisand es una prostituta reivindicativa que se enfrenta a un juicio por asesinato cuyo resultado puede encerrarle de por vida en una institución mental. El guión no es de los mejores con los que trabajó Ritt, pero el personaje central tiene un tratamiento más progresista de lo que es normal en el cine americano. El matrimonio compuesto por Frank y Ravetch fue el autor de Cartas a Iris (1990), un fructífero entendimiento escénico entre Jane Fonda y Robert De Niro. El principal interés del director aquí -como en la mayor parte de su filmografía- fue reseñar, sobre todo, dos circunstancias sociales de especial importancia en cualquier país: por una parte, el analfabetismo, y por otra, la problemática de las jóvenes madres solteras que han de abandonar los estudios y buscar un trabajo para poder criar a sus hijos. Estos dos títulos fueron no sólo los dos últimos trabajos del director antes de su muerte, sino la culminación de su preocupación por los problemas de la clase trabajadora. Fiel a sus principios durante toda su carrera, Ritt se enfrentó -aunque no sin altibajos- a los mecanismos y temas de la industria hollywoodiense. Falleció el 8 de diciembre de 1990.





Filmografía


Director

1957: Más fuerte que la vida; Donde la ciudad termina.
1958: El largo y cálido verano.
1959: Orquídea negra; El ruido y la furia.
1960: Cinco mujeres marcadas.
1961: Un día volveré.
1962: Cuando se tienen veinte años.
1963: Hud, el más salvaje entre mil (y producción).
1964: Cuatro confesiones.
1965: El espía que surgió del frío (y producción).
1967: Un hombre (y producción).
1968: Mafia.
1970: La gran esperanza blanca; Odio en las entrañas (y producción).
1972: Sounder; Risas y lágrimas.
1974: Conrack (y producción).
1976: El testaferro (y producción).
1978: Casey's Shadow.
1979: Norma Rae.
1981: Dos hacia California.
1983: Los mejores años de mi vida.
1985: El romance de Murphy.
1987: Loca.
1990: Cartas a Iris.

Actor

1944: Winged Victory.
1976: Der Richter und sein henker; Hollywood on Trial.
1985: The Slugger's Wife.

Trabajos para televisión

1950: Somerset Maugham TV Theatre (serie, director).


Fuente: http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=ritt-martin

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