Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

sábado, 20 de marzo de 2010

Héctor Olivera en rodaje

El mural

Es uno de los directores más premiados del cine argentino y se encuentra rodando una película donde reconstruye la realización de “Ejercicio plástico”, la obra que Siqueiros pintó en la quinta de Natalio Botana.

Ambientada en los años 30, El mural, coproducción argentino – mexicana. El mural está protagonizada por Luís Machín, Carla Peterson, Ana Celentano, el actor mexicano Bruno Bichir, Sergio Boris, Rodrigo Noya, Juan Palomino y Mónica Galán. El estreno de la película está previsto para mayo de 2010, cuando se inaugure al público el mural realizado por Siqueiros, que fue restaurado por el Estado argentino.


Nos cuenta Héctor Olivera...

Comenzamos el rodaje la primera semana de noviembre y hasta el momento estamos muy contentos. Hace muchos años que había comenzado a pensar en la posibilidad de hacer una película con esta historia, aunque no concretamente sobre el mural de Siqueiros sino sobre la familia Botana.

Cuando tenía 18 años, comencé a trabajar en los estudios Baires como asistente del productor Eduardo Bedoya, quien me contó historias sobre Natalio Botana. Bedoya había sido administrador del diario Crítica y habían sido socios en la construcción del estudio. Así que desde ese momento siempre me fascinó la idea de hacer una película sobre la familia Botana, que no quedaba sólo en las vidas de Natalio y su esposa Salvadora Medina Onrubia, sino que atravesaba distintas generaciones.





Incluso cuando fundamos Aries con Fernando Ayala en varias oportunidades pensamos en esta posibilidad, pero se trataba de un proyecto muy grande, porque había que reconstruir cuatro épocas distintas, cuarenta años de la vida del Uruguay y de la Argentina. Era una película sumamente cara, muy argentina, y eso la hacía muy difícil de financiar.

Así que el proyecto quedó trunco. Hasta que hace unos años atrás, leyendo Confieso que he vivido, las memorias de Pablo Neruda, me di cuenta que había mucho más en Los Granados, esa quinta que yo había conocido porque era cercana a los estudios Baires y que en su sótano alojaba al mural.

Me puse a investigar las vidas de David Alfaro Siqueiros y su esposa Blanca Luz Brum. Y me di cuenta que tenía un material fascinante, porque cada uno de los personajes daba para un largometraje. Además la historia real me proponía algo muy bueno para mi manera de concebir un relato: tenía un principio y un final, marcado por la llegada y la partida de Siqueiros de Buenos Aires.





Mientras él pintaba en el sótano el mural, en la parte superior de Los Granados ocurrían historias muy fascinantes, llenas de pasión, romance, tragedia. Estaba la relación de Botana con Blanca Luz, que finalmente se concreta la noche de inauguración del mural. Y estaba también la presencia de Neruda, que pasaba a ser un personaje secundario importante.

La historia real de cada uno de los personajes, previa y posterior al momento que trata la película, los transforma en personajes muy atractivos. Además, era una época de mucha agitación cultural y política, con mucha presencia del nacionalismo, del comunismo, del anarquismo, lo que ocurría en Villa Ocampo... Son todos escenarios de la película.

Siqueiros llegó a Buenos Aires con la intención de pintar un gran mural en los silos del puerto, pero se encontró con que había un nacionalismo muy fuerte que no le iba a permitir concretar su trabajo. Y ni el Estado ni los particulares se lo iban a financiar, porque una obra de esa naturaleza exigía un trabajo enorme.





Así que cuando Botana le ofreció este conchabo lo aceptó porque era la única oferta que le hacían y, de alguna manera, tenía que sobrevivir. Ya había sufrido dos exilios en México y en Estados Unidos, no se sentía muy a gusto en Montevideo y no andaba bien con Blanca Luz. Aceptó la propuesta de Botana y la invitó a Blanca luz a Buenos Aires. Y ella posó para él. Para realizar el mural se rodeó de cuatro excelentes profesionales, como Antonio Berni, Lino Spilimbergo, Juan Carlos Castagnino y Enrique Lázaro

La película muestra tres facetas de las ideas políticas y artísticas de Siqueiros. Por un lado, la prédica de la técnica pictórica y el concepto del muralismo social. Por otro, su prédica comunista estalinista que continuó hasta su muerte. Y por último su convencimiento de la necesidad del sindicalismo incluso entre los artistas.

La directora de casting Eugenia Levín realmente hizo un trabajo muy bueno y estoy muy contento con el reparto. Se trata de un elenco de actores que están muy al servicio de sus roles y que tienen un nivel profesional muy alto. Y al único actor que no conocía, Bruno Bichir, quien personifica a Siqueiros, fue una agradabilísima sorpresa. Se trata de un excelente actor, con mucho carisma.





Como decía al comienzo, conocí la quinta de Los Granados y el mural cuando trabajé en los estudios Baires, que estaban a pocas cuadras. Y muchos años después en esa quinta filmé Cocaine Wars, una película que hice para el productor Roger Corman, con Federico Luppi haciendo de narcotraficante latinoamericano.

Cuando lo vi por primera vez, el mural me pareció algo muy insólito, no comprendía como en un sótano de una quinta de Don Torcuato se hiciera esa obra. Pero a los 20 años yo tampoco tenía mucho criterio artístico. No tenía un conocimiento muy sólido, como el que después tuve sobre el muralismo mexicano, un movimiento tan importante en la historia del arte.

Con ese mural, Siqueiros no quería hacer una revolución pictórica en cuanto a la utilización de ciertos materiales y a la forma de plasmarlos en la obra. Y lo más interesante es que si Siqueiros hubiera pintado su mural con las pinturas y los sistemas que el muralismo usaba hasta ese momento, se hubiera perdido todo luego de los distintos problemas al que fue sometida la obra. Ejercicio plástico se salvó porque Siqueiros lo pintó con la técnica de la pintura al duco, como un automóvil o una heladera. Y eso ha sido milagroso, porque gracias a esa técnica, ahora el mural se ha recuperado perfectamente bien.





Sobre Héctor Olivera

Ganó el Oso de Plata en Berlín en 1974 al mejor director por La Patagonia rebelde. Dirigió clásicos del cine argentino como: La nona, No habrá más penas ni olvido (también ganadora en Berlín), La noche de los lápices (1986); El caso María Soledad (1993) y Una sombra ya pronto serás (1994).


Fuente: Cine.ar - Portal Oficial de Promoción de la República Argentina

jueves, 18 de marzo de 2010

Maestros del terror, Nathán Pinzón

NATHÁN PINZÓN ( 1917 - 1993 ) :

" Con una cara de malvado, además de su voz y actitud, este actor se ha transformado en el mayor exponente de el terror y el misterio en Argentina ( por ser argentino - detras de Ibáñez Menta que fue español ). Fuera del género también es conocido, pero en el cine negro es reconocido .


Nathán Pinzón cuyo verdadero nombre era Natalio Garfinkel fue actor y libretista de cine, además de conductor, que nació en Buenos Aires, el 27 de enero de 1917. Participó en muchas películas, en la mayoría de las cuales encarnó personajes malvados, ayudado por las características de su rostro.




Fue uno de los actores de trayectoria más prolongada en el cine argentino pues debutó en 1936 en el filme Santos Vega dirigido por Luis Moglia Barth y su última película fue El viaje, en 1992 o sea 56 años después. Se recuerda su actuación en filmes de terror, misterio y hasta cómicos, como El hombre invisible ataca de 1967,dirigido por Martín Mentasti en que estuvo "muy bien en una estrafalaria caracterización". En el género de terror y misterio hizo El vampiro negro de 1953 dirigido por Román Viñoly Barreto, en lo que un crítico calificara "el papel de su vida ... en la composición de un personaje de nada fácil expresión, La bestia debe morir de 1952 con el mismo director encarnando "uno de los malos más malvados del cine argentino", también actuó en Maleficio, Tres citas con el destino en 1954, esta y la otra anterior actuó junto a prócer del terror, Narciso Ibáñez Menta . Pinzón actuó también en El conde de Montecristo en 1953 . También trabajó en Historias que el diablo me contó, en 1985 en María de nadie y en 1979 en Viaje a lo inesperado ( junto a Ibáñez Menta ).




Nathán Pinzón colaboró en 1940 en el programa Bar Gente de Cine que conducía por Radio Prieto el crítico Roland y que en 1942 dio origen a uno de los primeros cineclubs del país, el "Cine Club Gente de Cine" y escribió libretos para cine y televisión tales como Historias que el diablo me contó, para televisión en 1989 y Libertad bajo palabra que en 1961 llevó al cine Alfredo Bettanín

Uno de sus últimos filmes fue el de comedia y terror, llamado, Los matamonstruos en la mansión del terror de 1987.

Falleció de un ataque cardíaco en Buenos Aires el 15 de agosto de 1993.






Opinión de Pabloff :


Un villano de clase, excelente actor, desde terror, misterio o comedia. Pinzón fue un destacado libretista y libretista. El clásico seguidor de Ibáñez Menta dentro del terror, con películas como El Vampiro Negro, La Bestia debe Morir, Maleficio Tres citas con el destino, así como comedias con terror y programas de Tv. Un actor que estuvo casi sesenta años en el cine y la televisión, que logró hacerce famoso especialmente con ese gusto de villano, malvado y hasta como digamos terrorífico. Tal vez sea una de los latinos más destacados representa el género negro.


Fuente; Oficialmente a elpabloff@hotmail.es
PABLOFF, el blog del terror

jueves, 11 de marzo de 2010

CinemaRock: La canción es la misma.

Film de Led Zeppelin: "La Canción es la Misma"


A mediados de los '70 el mundo rock comenzó a tener la rara oportunidad que se daba por entonces de apreciar ciertos gigantes del género a través de la pantalla grande. En pleno apogeo de su carrera, Led Zeppelin salió al frente con su película "The Song Remains the Same" ("La Canción es la Misma") que recoge un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York.

Tiempo después la película llegó a los cines argentinos. Y si bien Zeppelin nunca integró mi lista de predilectos (aunque hay que reconocer que tienen unos temazos fatales) allá fui. Lo que sigue transcribe mi experiencia con el gran Zepp frente a la pantalla panorámica. Otra que YouTube...



La Espectacularidad es la Misma

No es difícil imaginar lo que puede ser Led Zeppelin arriba de un escenario, aún cuando no se lo haya vista nunca.

Son ya conocidas las actuaciones estudiadas del cantante Robert Plant, que pone caritas sensuales y mira inquisitoriamente a la audiencia, sacudiendo al compás de la música su frondosa cabellera enrulada, bailoteando agitadamente, luciendo ajustados jeans ceñidos al cuerpo y su cami-saco con los botones desprendidos... Siempre es lo mismo: aún cuando canta, gesticulando con la cara y las manos, besando y/o acariciando el micrófono... Indudablemente es el punto de atracción y meta obligada de cualquier cámara cinematográfica que se entretenga en captar "la magia Zepp".



Pero no hay que descuidarse: muy cerca de allí hay todo un hombre orquesta: es el guitarrista Jimmy Page, empuñando una Gibson Les Paul o la SG de doble diapasón; no importa: Jimmy sigue siendo virtuoso en cualquiera de ellas. Impecablemente vestido, luce generalmente en el centro del escenario, aunque casi siempre está en continuo movimiento, paseándose aquí y allá con su Gibson a cuestas y arrancándole los sonidos que se le ocurren... hasta con un arco de violín! Categóricamente puede afirmarse que es un fenómeno de la guitarra, y dueño y señor de cualquier mango de seis o doce cuerdas.

Un poco más allá se encuentra una usina percusiva alimentada con la energía que emana del batero John Bonham, otro privilegiado. Una Ludwig transparente, un gong de tamaño mediano, un par de palillos y también una maestría de excepción es lo que "Bonzo" utiliza para hacer derrumbar el Madison Square Garden cuando realiza uno de sus tantos solos... Y el Madison estalla cuando a "Bonzo" se le ocurre seguir tocando sin los palillos: ataca los tambores con las manos! Cosa de locos.



Notoriamente alejado de tal despliegue alucinante de vigor y potencia está el bajista y tecladista John Paul Jones, sólo limitado a su condición de instrumentista serio, sobrio y tenaz, características que pintan al músico probablemente más talentoso de Zeppelin. El lucimiento escénico queda exclusivamente en manos del trío Page-Plant-Bonham; para Jones, lo único que prima es la música.

Todo esto se ve al detalle en "La Canción es la Misma", película de 1976 que permite apreciar la magnificencia de un grupo archifamoso como lo es Led Zeppelin arriba de un escenario. La duración del film se ve prolongada -casi excesivamente, quizás- por una secuencia de imágenes que muestran lo que es y hace cada miembro del grupo cuando no actúa ni ensaya ni graba. Y es así como puede descubrirse que la debilidad de Page son las ciencias ocultas y la brujería, la de Bonham la velocidad... Es una idea vendible aunque no demasiado bien materializada, a pesar de escenas y pasajes excelentemente concebidos y tomados.

En suma: "La Canción es la Misma" es una película común, pero al menos conforma y brinda un espectáculo totalmente alejado de pretendidos engendros que se hicieron sobre este tipo de films. Los que deseen asistir a un show protagonizado por Led Zeppelin encontrarán en "La Canción es la Misma" un resultado satisfactorio y placentero.



Fuente: bitacorock.blogspot.com

miércoles, 10 de marzo de 2010

Martin Landau, para coleccionar.

Martin Landau (Brooklyn, Nueva York, 20 de junio de 1931), es un actor estadounidense de cine y televisión. Aunque ha protagonizado bastantes películas es más conocido por su aparición en series de televisión como Misión Imposible y Cosmos 1999 (1975-1977).

En 1969 recibió el Globo de Oro al Mejor Actor de Televisión por su papel en Misión Imposible, que también le supuso dos nominaciones a los Premios Emmy en 1968 y 1969. En 1994 ganó el Óscar al mejor actor de reparto tras interpretar a Béla Lugosi en el film de Tim Burton Ed Wood. Con anterioridad había recibido otras dos nominaciones.


Biografía y carrera

Landau nació en Brooklyn, Nueva York. Con 17 años comenzó a trabajar como dibujante y caricaturista para el New York Daily News, pero influido por Charlie Chaplin se propuso convertirse en actor. Recibió clases en el Actors Studio donde coincidió en la misma clase que Steve McQueen, y en 1955 hizo su debut en Broadway en la obra Middle of the Night. También impartió clases de actuación en el Actor´s Studio a actores de la talla de Jack Nicholson y Anjelica Huston.

En 1959, con 28 años, hizo su debut en el cine con un papel en la película North by Northwest (Intriga internacional) dirigida por Alfred Hitchcock. Luego tuvo un papel secundario en la superproducción Cleopatra (1963).

Unos años después y tras rechazar el papel de Spock en Star Trek, Landau aceptó interpretar el papel de Rollin Hand, el maestro del disfraz, en la serie de televisión Misión Imposible convirtiéndose en uno de los actores estrella del reparto. Según el autor Patrick J. White en su libro The Complete Mission: Impossible Dossier, inicialmente Landau rechazó firmar un contrato con los productores de la serie porque no quería que el show interfiriera con su carrera en el cine, y por ello durante la primera temporada apareció en los créditos como Estrella Invitada, pasando en la segunda temporada a convertirse en miembro del reparto a tiempo completo. El papel de Rollin Hand obligó a Landau a actuar con diversos acentos y en muchos de los capítulos debió interpretar dos papeles.


Landau trabajó en la serie con su futura esposa, Barbara Bain, y ambos abandonaron la misma antes de la tercera temporada alegando motivos salariales, aunque las razones exactas nunca han sido confirmadas.

A mediados de los 70, Landau y Bárbara Bain regresaron a la televisión en la producción británica Cosmos 1999. Esta serie, a pesar de haberse convertido con el tiempo en una serie de culto, fue duramente criticada durante los años de emisión y fue retirada tras dos temporadas de emisión. El propio Landau fue muy crítico con los guiones de la serie sobre todo durante la segunda temporada.

Tras Cosmos 1999, Landau actuó en papeles secundarios en películas y series de televisión de diferente calidad, incluyendo The Harlem Globetrotters on Gilligan's Island donde actuó por última vez con Bain.

A finales de los años 80 la carrera profesional de Landau volvió a despegar con su nominación a los Óscar como actor secundario por la película Tucker: The Man and His Dream (Tucker: un hombre y su sueño) de Francis Ford Coppola.


Posteriormente lograría una segunda nominación como secundario por la película Crimes and Misdemeanors y finalmente en 1994 ganaría el Óscar en la misma categoría por el papel de Béla Lugosi en la película de Tim Burton Ed Wood. En la entrega del premio Landau se vio visiblemente enfadado cuando la orquesta intentó cortar su discurso, en ese momento golpeó el atril y gritó «¡No!». Posteriormente explicó que se había sentido frustrado por no disponer del tiempo suficiente como para dedicar el premio a Bela Lugosi. Por el mismo papel Landau recibió también el Globo de Oro, el premio del Sindicato de actores, el Premio Saturn y numerosos premios más.

Landau tiene dos hijas, Susan y Juliet, de su matrimonio con Barbara Bain. La pareja se casó el 31 de enero de 1957 y se divorció en 1993.

Por su contribución al mundo del cine Landau tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood en el 6841 de Hollywood Boulevard.

En 2006, apareció como personaje secundario, a modo de homenaje, en la película Expediente X: la película. Por este papel recibió una nominación a los Premios Emmy en 2007.



Premios

Óscar
Año
1994 Mejor actor de reparto Ed Wood, Ganador
1989 Mejor actor de reparto Crimenes y pecados, Candidato
1988 Mejor actor de reparto Tucker, el hombre y su sueño, Candidato

Globo de Oro
Año
1994 Mejor actor de reparto Ed Wood, Ganador
1988 Mejor actor de reparto Tucker, el hombre y su sueño, Ganador
1968 Mejor actor de serie de TV - Drama Misión: Imposible, Ganador

Premios del Sindicato de Actores
Año
1994 Mejor actor de reparto Ed Wood, Ganador



Filmografía en Televisión

* The Twilight Zone:"Mr. Denton on Doomsday" (1959), The Jeopardy Room (1964)
* The Outer Limits: "The Man Who Was Never Born" (1963)
* The Outer Limits: "The Bellero Shield" (1964)
* Mission: Impossible (1966-69) TV Serie
* Columbo (1973) En el episodio: Double Shock
* Space: 1999 (1975-77) TV Serie
* The Harlem Globetrotters on Gilligan's Island (1981)
* By Dawn's Early Light (1990)
* 12:01 (1993)
* Bonanno: A Godfather's Story (1999)
* In the Beginning (2000)
* Without a Trace (2005)
* The Evidence (2006)
* Entourage (2006)

Filmografía en Cine

* Pork Chop Hill (1959)
* North by Northwest (1959)
* Cleopatra (1963)
* The Hallelujah Trail (1965)
* The Greatest Story Ever Told (1965)
* Nevada Smith (1966)
* They Call Me Mister Tibbs! (1970)
* Meteor (1979)
* The Fall of the House of Usher (1982)
* Tucker: The Man and His Dream (1988)
* Crimes and Misdemeanors (1989)
* Empire State (1992)
* Sliver (1993)
* Eye of the Stranger (1993)
* Intersection (1994)
* Ed Wood (1994) (Óscar de la Academia al Mejor actor Secundario)
* Joseph (1995)
* B*A*P*S (1997)
* The X-Files: Fight the Future (1998)
* Rounders (1998)
* EDtv (1999)
* Ready to Rumble (1999)
* The Joyriders (1999)
* Sleepy Hollow (1999) (uncredited)
* The Majestic (2001)
* Hollywood Homicide (2003)
* Love Made Easy (2006)
* Harrison Montgomery (2007)
* City of Ember (2008)
* Lovely, still (2008)
* 9 (2009)



Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Landau"
El texto está disponible bajo la Licencia Creative Commons

sábado, 6 de marzo de 2010

El recontra espionaje

El desinformante, la nueva comedia surrealista de Steven Soderberg

Tras sumergirse en su saga épica en dos partes sobre el Che Guevara, Steven Soderberg hizo casi inmediatamente dos películas seguidas. Una pequeña e intimista que se editó directo en DVD con el titulo Confesiones de una prostituta de lujo. La otra, basada en un caso real de fraude corporativo que tuvo lugar en los ’90, plagada de mentiras y video (como su recordado debut, aunque sin el sexo) y con una única estrella: Matt Damon, con sobrepeso y calvicie. Una apuesta arriesgada que afortunadamente podrá verse en los cines argentinos.





Por Alfredo García

A primera vista “The informant!” (El desinformante) parece una película simple sobre un fraude corporativo basada en una historia real ocurrida durante la década del ’90. Pronto la música burlona le va explicando al espectador que no es una película sencilla, sino una rara mezcla de géneros a cargo de Steven Soderberg. “The informant!”, que se estrena este jueves en los cines argentinos, tiene algo de varias películas del director, empezando por las grabaciones y filmaciones que lo hicieron famoso allá por los ’80 con la casi perfecta “Sexo, mentiras y video” –ya desde los títulos, cuando el protagonista arma con todo cuidado un grabador para escuchas en su maletín de trabajo-. La música podría ser perfecta para algún programa cómico de Benny Hill, y de hecho el compositor al que Soderberg le encarga el score musical, Marvin Hamslich, es el mismo que compuso la partitura de uno de los primeros éxitos de Woody Allen, “Bananas” (además de componer musicales como “A chorus line” y “The goodbye girl”).





Las letras de los títulos, sumadas a esta música chistosa, ubican a Matt Damon muy lejos de su papel de superespía de la trilogía de Bourne. Más bien, lo colocan en un nivel inferior al de Austin Powers, aunque el personaje se refiere a sí mismo como el agente 014, por ser “dos veces más inteligente que 007”.

Si bien falta el sexo, las mentiras y videos abundan en “The informant!”, y el tono puede parecer por momentos propio de los satíricos policiales de la saga de “Ocean’s eleven” (La gran estafa) que tanto han redituado en los últimos años al director, que en ese caso tampoco deja de lado su veta más intelectual de la olvidada –quizá por pretenciosa- “Kafka”, ni tampoco el fresco de crimen social de “Erin Brokovich”. “The informant!” es una película extraña basada en un personaje aún más extraño, el bioquímico y ejecutivo de la firma alimentaria ADM Mark Whitacre, que es presentado en la película explicándole a uno de sus hijos los mil usos de maíz, y como los productos de ADM suelen aparecer entre los aditivos de la letra pequeña de las etiquetas de cualquier alimento que forme parte de un desayuno.






Mark es un ejecutivo exitoso y podría llegar a la cima corporativa en cuestión de meses, pero hay un problema –en realidad hay varios, pero el guión comienza con mucha calma-. Un virus, producto de un sabotaje japonés, está mermando la producción de la firma, y el protagonista les explica a sus superiores que hay un tipo misterioso pidiendo diez millones de dólares para que el sabotaje termine. Para su sorpresa, deciden llamar al FBI y pronto Mark está convertido en el mejor amigo de los hombres del gobierno, a quienes advierte sobre las prácticas ilegales de la empresa en materia de acuerdos globales de control de precios de productos alimenticios.

Olvidando el tema del saboteador nipón, Mark está transformado en un paladín de la justicia, ayudando al FBI a terminar con los controles de precios grabando cientos de cintas, a veces de manera tan obvia que anda por la oficina saludando a cada compañero de trabajo no sólo por su nombre, sino también por su puesto (tipo “Mary Jones, secretaria del presidente”) de tal manera que todo quede perfectamente claro en las cintas que graba con tanta diligencia.

El género del espionaje industrial, tratado en obras maestras como “La conversación” , de Coppola, o “El informante”, de Michael Mann, en ambos casos con un tono terriblemente dramático, aquí es parte de un mundo jocosamente ridículo, con los agentes del FBI más bonachones que se hayan visto desde el agente Cooper de “Twin Peaks” de David Lynch (Scott Bakula es el agente federal que termina envuelto en las pesadillescas tramas de Mark) y donde la mente enferma y ambiciosa de un mitómano compulsivo puede enloquecer por completo a santos y pecadores. Los extraños pensamientos en off del protagonista paulatinamente van dando la pauta de que algo no le funciona del todo bien, y ya promediando el film entra en juego un presunto trastorno bipolar que puede ser cierto o no, como todo lo que surge de la vida de este increíble Mark Whitacre.






La historia de este fraude económico cobra así distintas perspectivas y lleva al film al plano de la comedia surrealista, con momentos increíbles como cuando los agentes del FBI explican al fiscal que llevan siempre consigo la foto de su amistoso “soplón” con su mujer e hijos para nunca olvidar que detrás de ese informante que los suministra con cientos de tapes de escuchas hay ¡un hombre de verdad con una familia real! Evidentemente después de enfrentar un desafío de dimensiones épicas como la saga en dos partes sobre la vida del Che Guevara, Steven Soderbergh decidió abocarse a asuntos más intimistas como su siguiente película –anterior a ésta- “The Girlfriend Experience” sobre las vivencias de una prostituta, película que entre nosotros sólo se conocerá en DVD sin pasar por cines (con el título “Confesiones de una prostituta de lujo”), más esta “The informant!”, que sin ser exactamente una película de cámara, incluye un solo astro hollywoodense caracterizado como si no lo fuera (de hecho Damon se parece aquí un poco a ese gran actor que es William Macy) bajo un sobrepeso importante y, en los tramos finales, una prominente calvicie. Esto, sumado al tema de los fraudes económicos que, digamos, no es de lo más popular del mundo, podría haber hecho que el film corra la misma suerte que “The Girlfriend Experience”. Por suerte no es así, y ya que llega a los cines argentinos, recomendamos disfrutarla en pantalla grande.

Fuente: Suplemento Radar, del diario Página 12, del día 14/2/2010

viernes, 26 de febrero de 2010

Tullio Pinelli, el guionista de Fellini.

Autor de 'La dolce vita', también trabajó con Rossellini o Monicelli

EL PAÍS 08/03/2009


Era el decano de los guionistas de cine italianos. Tullio Pinelli, fallecido la madrugada de ayer en Roma, estaba a punto de cumplir 101 años. Hombre de confianza de Federico Fellini, escribió los guiones de películas como La dolce vita, Ocho y medio, Las noches de Cabiria, Julieta de los espíritus y Ginger y Fred, entre otras.

Pinelli, nacido en Turín en 1908, era uno de los últimos testigos de la época de oro del cine italiano. Tras estudiar Derecho, ejerció como abogado hasta que, en plena II Guerra Mundial, entró en contacto con los círculos teatrales y cinematográficos de Roma. Fue así como empezó a colaborar con cineastas como Roberto Rossellini, maestro del neorrealismo, o Pietro Germi, quien le apodó plumilla de oro.


Pinelli junto a Federico Fellini

Pinelli compuso retazos de una sociedad en plena evolución. Durante más de 40 años de profesión, retrató en sus guiones el fascismo, la guerra, el desarrollismo, las esperanzas de los años sesenta o las miserias de la incipiente vulgaridadtelevisiva. En la mayoría de los casos, junto a Fellini.

Se conocieron en Cinecittà, los estudios cinematográficos de la capital italiana en los que ambos empezaron a trabajar a mediados de los cuarenta. Enseguida elaboraron su peculiar método de trabajo, tal vez la clave del éxito de las películas de Fellini. Mientras el director evocaba imágenes y dictaba en voz alta, Pinelli daba forma y orden a esas visiones.

A veces, confesó el guionista en una reciente entrevista, su relación se veía afectada por la compleja personalidad del realizador. "Era un centralizador pero era un genio. Y yo me di cuenta desde el primer momento". Durante dos décadas, entre 1965y 1986, interrumpieron su colaboración, aunque nunca dejaron de ser amigos.

Pinelli y una escena de La dolce vita, Anita Ekberg y Marcello Mastroiani

Además de trabajar con Fellini, Pinelli colaboró con otros directores, como
Alberto Lattuada (El molino del Po), Dino Risi (El gaucho), Pietro Germi (El camino de la esperanza), Antonioni (Las tres caras) y Mario Monicelli (Amici miei y Speriamo che sia femmina).

Su funeral se celebrará mañana, lunes, en la capilla de la casa de cuidados Villa Sagrada Familia de Roma.


Fuente: Elpais.com EDICIONES EL PAÍS, S.L. Madrid (España)

sábado, 20 de febrero de 2010

Perfiles del 24 Festival de cine de Mar del Plata, entrevista a Joaquín Daglio.

Entrevista a Joaquín Daglio - Director de Padres de la Plaza -



¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

El 24 de marzo de 2006 estuvimos con mi amigo Juan Vitale - a quien conocí en la carrera de Imagen y Sonido - en la marcha por los treinta años del golpe militar. Mientras regresábamos, movilizados por el acto, recordando nuestras infancias en dictadura, le comenté que esa semana había visto en televisión una serie de documentales que abordaban el tema de los desaparecidos y donde noté que faltaba el testimonio de los padres. Decidimos hacer un documental y resolvimos comenzar la investigación acercándonos a diferentes organismos de derechos humanos para contarles de nuestro proyecto. Gracias a la ayuda de estos organismos pudimos contactar a varios padres, todos maridos de mujeres miembros de Madres de Plaza de Mayo. Comenzamos así un trabajo que duró más de un año, entrevistando a los padres, conociéndolos, conversando sobre sus vidas y la de sus hijos. Nos juntamos varias veces con cada padre, ese contacto periódico fue generando un vínculo afectivo y una confianza. A partir de este trabajo previo se fueron sumando otros amigos interesados en el proyecto y formamos un equipo de trabajo con la idea de una producción colectiva. Milena Vidal y Maximiliano Cerdá estuvieron desde aquel primer momento, también Marisol Rivas, Mariana Scarpazza, Diego Castro y Guillermo Moranchel. Juntos fuimos pensando y construyendo esta película.


¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

La mayor dificultad durante el rodaje fue dividir mi trabajo como director y mi función como entrevistador. En cuanto a la modalidad de las entrevistas, y como lo que se intentaba era lograr un clima íntimo y distendido, mi tarea fue buscar la mejor forma de acompañar el relato de los padres, respetando sus tiempos y sus silencios, dejando que se explayaran sin interrumpir el devenir de una oración o pretendiendo orientar su sentido, interviniendo cuando resultara necesario, buscando la pregunta justa en el momento indicado. Como entrevistador, procuré desarrollar distintos temas teniendo en cuenta lo difícil que les resultaría a los padres poner en palabras sus historias frente a una cámara. Como director, también debí encontrar la manera de lograr un clima que favoreciera la espontaneidad de los padres, de evitar una actuación a partir de acciones pautadas - como cuando se les sugería conversar caminando -, de elegir el recorrido más favorable para la entrevista. En ese sentido, fue decisivo el trabajo del camarógrafo, Diego Castro. Una vez que quedaban definidos los lugares en donde se llevaría a cabo la entrevista y planteados los posibles encuadres, la cámara se dedicaba a captar la particularidad de cada encuentro.




¿De qué manera influyó el contexto político actual en la realización de Padres de la Plaza-10 recorridos posibles?

Sin duda el contexto político actual posibilitó la pregunta por los padres. La política de derechos humanos, los juicios a los represores, la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, todo esto, a treinta años del 24 de marzo de 1976, ha generado múltiples espacios de reflexión desde donde seguir profundizando acerca de los efectos que tiene este genocidio en la sociedad argentina.




¿Cuáles fueron los factores que tuviste en cuenta a la hora de elegir un criterio estético?

El objetivo era contar diez historias desde lo humano y no desde una visión historicista. A partir de eso, pensamos un documental crudo y cálido. Crudo en tanto mostrar estas historias sin ornamentos que pretendieran ilustrarlas; cálido en cuanto lograr que la película reflejara el clima íntimo y distendido de las entrevistas, necesario por otra parte para abordar lo doloroso de los testimonios. Teniendo en cuenta estos factores planteamos el rodaje. Como la idea era mostrar la relación personal que se iba estableciendo con cada padre, el vínculo que se desprende de una cercanía, el compromiso del que escucha con el que habla, trabajamos a partir de una única cámara en mano que registrara en acto esa intimidad, que interactuara con lo que sucedía, que no fuera ajena a la situación (hubiera resultado contradictorio escindir la imagen de una misma situación en diferentes puntos de vista, la articulación de dos cámaras hubiera compuesto una mirada distante e impersonal). Esa única cámara acompañó de modo espontáneo las intervenciones de cada entrevistado centrándose en el fluir de la acción, retratando a cada padre desde una distancia que no disminuyó ni amplificó sus gestos. Fue significativo, entonces, que su propio pulso quedara registrado, el uso de un trípode hubiera agregado estabilidad, firmeza y seguridad al encuadre, con el perjuicio de que esto pueda leerse como indiferencia frente a las palabras del entrevistado. Por otra parte, era importante respetar el contexto que cada uno de los padres había elegido para las entrevistas, no tergiversarlo, así decidimos trabajar la puesta en escena a partir de los elementos que se presentaban en cada locación. Otra cuestión importante era captar lo honesto y espontáneo de los testimonios, lo revelador de la palabra del padre y su relación con aquel contexto, por lo que fue vital la búsqueda de un registro sonoro nítido y preciso en donde se destacara la voz del padre, pero donde también participara el sonido ambiente, incorporando la presencia del contexto en cada situación. Por último, un factor decisivo era lograr entrelazar los diez recorridos individuales para poder componer un relato coral en el que se pudieran advertir los efectos de una misma tragedia a través del carácter heterogéneo de los testimonios. Este diálogo entre diez relatos fue posible gracias al trabajo que hicimos junto al montajista Eduardo Morales, con quien buscamos una estructura donde cada secuencia retomara lo dicho en la anterior y fuera construyendo el recorrido de los padres a partir de este retorno. En cuanto a la necesidad de lograr un relato crudo, editamos el material evitando artificios que buscaran subrayar lo trágico de cada testimonio e indujeran la emoción del espectador, interpretando el ritmo necesario para cada secuencia, acompañando la palabra de los padres.


¿Cuáles son tus próximos proyectos?

A partir de la dinámica de este proyecto constituimos un colectivo de trabajo, Senda Producción Audiovisual. Estamos empezando a trabajar en diferentes ideas para un próximo largometraje. Teniendo en cuenta que este documental se terminó este año y que estamos trabajando para llevarlo a otros festivales y para su estreno el año que viene, todavía es prematuro hablar de próximos proyectos. Esta experiencia supuso un gran trabajo y queremos seguir disfrutándolo en todo el camino que queda por recorrer.


Fuente:© Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, nook diseño web / Big Sur

jueves, 11 de febrero de 2010

El cine en el cuento: La presencia de Hugo Soto.

Por Eliseo Subiela



“Los enfermos no creyeron de la muerte de Rantes…” Hombre mirando al sudeste”, 1985

Todos somos “enfermos terminales.”

La conciencia de esta verdad puede paralizar de miedo, o ayudar a tener una vida más plena.

Hugo fue de estos últimos.

Aprendí mucho siendo testigo de su lucha.


“A mí me va a salvar el arte”, le oí decir tantas veces. Esa certeza le daba fuerzas para desarrollar una actividad que agotaría al más sano de los humanos.

Ese amor a la vida le permitió vivirla en el último tramo con más goce y menos culpa que nunca.

“Estoy fantástico. He aprendido a vivir sin rencor y sin melancolía. Antes, por ejemplo, no soportaba los atardeceres del domingo. Ahora, lo agradezco.”

A Hugo Soto lo amaron y lo seguirán amando millones de personas, en los lugares más dispares del mundo.

Robert Redford me dijo una vez: “Es un actor de cine privilegiado. Porque con ese rostro se nace. Te envidio por haber encontrado un actor con esa máscara.”

Sin embargo, mientras era amado más allá del “cholulismo”, Hugo estaba encerrado en su propia cárcel, totalmente solo.

Hugo Soto fue un ángel que para escapar del infierno de la realidad no tenía más salida que el arte. Como tantos.

Él la encontró.

Nos despedimos más o menos un mes antes de su muerte.

Estaba con una llamativa paz.

A veces cerraba los ojos y sonreía.

Quizás recordara. Quizás estuviera empezando a saber cosas que hasta entonces sólo había sospechado.

Cuando salí de su departamento lloré por primera vez en todo este tiempo.

Lo que sucediera después sería sólo una anécdota. Una noticia.
Eso que finalmente sucedió.

Los rituales sociales de la muerte siempre me fueron ajenos.

Sus otros seres queridos quizás entiendan por qué no presencié ningún “velorio”, ningún “entierro.”

Las cosas con Hugo han cambiado, pero no en el sentido que estas ceremonias querrían convencerme.

Si me resulta increíble la idea de que Hugo no va a estar más, por algo será.

Hace tiempo sé que si estuviéramos más atentos a esas sensaciones, seríamos personas más sabias y felices.

Esas sensaciones también me dicen que el alma de Hugo posiblemente esté a estas horas berreando en una nursery de alguna parte del mundo. En otro cuerpo. Con otro nombre. Quizás con otro sexo.

Y algún día esa nueva “persona” se enfrentará con una vieja película argentina, y sentirá una inexplicable emoción cuando un tal Rantes lo mire desde esa pantalla que es hasta aquí, la más formidable arma para vencer la muerte.

En eso no nos equivocamos, Huguito

Sé que con lo curioso que eras, no irías a perderte justamente ciertos “detalles” de tu “fallecimiento.”

Sé que te estás cagando de risa de los cables que hablan de la “irreparable pérdida”, sé que debes estar puteando entre otros al imbécil de un “prestigioso matutino” que llamó ayer por la tarde y le preguntó a mi secretaria si “conocía el diagnostico”.

Creo que supiste cuánto te quise. Y eso me permitió a mí también despedirme en paz.

Sé que sentiste el amor de tantos y que ese amor te dio paz en los difíciles momentos del “tránsito”.

Sé que estás sabiendo ahora de esto que escribo.

No en “el cielo”.

Acá nomas.

Muchos, gracias a Dios, sabemos dónde es eso.

Tomate un descanso. Es jodido para los que te vamos a extrañar.

Pero yo no voy a cometer, a esta altura de mi vida, la torpeza de pensar que te acabaste.

Un beso.

Hugo Soto, actor, artista plástico.
Protagonizó, entro otros films, “Hombre mirando al sudeste”, 1985 y “Últimas imágenes del naufragio”, ambos dirigidos por el autor de esta nota, escrita en ocasión de su fallecimiento, en agosto de 1994, a la edad de 42 años.


Eliseo Subiela, 1996

Fuente: Cuentos de cine, selección y prólogo de Sergio Renán, Alfaguara, octubre 1996

miércoles, 27 de enero de 2010

AnimaCine: El expreso polar

Robert Zemeckis, Tom Hanks y una película de animación con algunas particularidades y 165 millones de dólares de inversión.



En los papeles, El expreso polar es el típico producto para la temporada de fin de año: una adaptación de un clásico cuento navideño norteamericano, una película de animación, un film para chicos… Hasta ahí, nada sorprendente, salvo por el hecho de que la dirige Robert Zemeckis. Y si hay algo que no se le puede discutir, al director de Volver al futuro, 1985, entre otros hitos, es su capacidad para sorprender. Esta vez, la innovación de Zemeckis pasa por la utilización de una tecnología llamada performance capture. Se trata de unos sensores que capturan la actuación de los actores y luego la trasladan a la computadora, donde se completa la animación. Esta es la manera en que fue creado Gollum de El señor de los anillos, pero ahora, por primera vez se aplica a todos los personajes de un largometraje animado, con el atractivo extra de que, además, el encargado de interpretar a seis de ellos es Tom Hanks.



Y no crean que esto consiguió abaratar los costos de la película. La producción fue de 165 millones de dólares y, desde el punto de vista de la imagen, es distinta a todo lo conocido. Por momentos parece que fuera un film con actores y por momentos se asemeja mucho a las detalladas y coloridas ilustraciones de Chris Van Allsburg, el autor del cuento original y también responsable de Jumanji, otro relato llevado al cine. Varios estudios habían manifestado interés en adaptar El expreso polar a la pantalla grande, pero nunca habían podido convencer a Van Allsburg de que lo representarían fielmente. Hizo falta que el mismísimo Tom Hanks llamara al autor para que finalmente este best-seller infantil llegara al cine. “Hanks me dijo que quería hacer una película que corporizara y expresara los sentimientos que él había tenido cuando les leía mis libros a sus hijos. Y los dos estuvimos de acuerdo en que no sería posible transmitir eso con la manera actual de hacer productos para chicos –llenos de ironía, referencias a la cultura pop y a los videojuegos-. Íbamos a ser más fieles al libro si poníamos en la pantalla una historia que no dependiera de esos recursos y referencias”, explicó Van Allsburg en el estreno norteamericano de El expreso polar.





La historia gira alrededor de un chico que está creciendo y dejando de creer en Papá Noel. Pero en vísperas de Navidad llegará a su casa una visita muy especial, que lo hará conocer un mundo sorprendente. El libro original es pequeño, tiene solo 29 páginas, pero Zemeckis incluye secuencias de mucha acción y números musicales para que los 100 minutos de película se sostengan con buen ritmo. Además, todo el esfuerzo técnico de la performance capture y la presencia de una figura como Tom Hanks colaboran para que el relato y las actuaciones no pierdan fuerza emocional al trasladarse al formato animado.





La crítica, por Bárbara Escamilla

Un milagro de la tecnología, pero...

No es poco lo que se logra desde el punto de vista de la animación, aunque por momentos la historia se desdibuja.

Hay que reconocer el mérito, la proeza técnica: el asombroso resultado de la aplicación de la tecnología de animación CGI, que permite crear imágenes animadas con una asombrosa similitud a las reales. Pero, a estas alturas, en las que empresas como Pixar son capaces de aunar en un mismo producto tecnología e imaginación, es decir, continente y contenido (Los Increíbles es el último ejemplo), un film como El expreso polar queda sobrado de envoltorio y vacío de relleno. Un hermoso paquete sin regalo adentro.





Cada plano es, sin discusión posible, un milagro estético: la piel, el pelo, las expresiones, los movimientos de cada uno de los personajes, las texturas, la atmosfera… Pero no hay alma en la historia (por otra parte, alargadísima, a partir del relato navideño en que está basado), no hay un hilo que nos haga sentir ni el peso del descreimiento de un chico de diez años, incapaz de confiar en la existencia de Santa Claus, ni su emoción al ir descubriendo que el espíritu navideño es un hecho cierto y que el gordo de gorro rojo vive y trabaja en el Polo Norte. Es posible que el empeño del realizador Robert Zemeckis y de su actor fetiche Tom Hanks (que presta su rostro a cuatro personajes en el film) sirvan para respaldar el esfuerzo que hay detrás de esta producción. Pero no es suficiente para hacernos creer.

Ficha técnica:

Dirección: Robert Zemeckis
Año: 2004
Personajes basados en: Tom Hanks, Leslie Harter Zemeckis, Eddie Deezen, Nona Gaye, Peter Scolari
Guión: Robert Zemeckis
Fotografía: Don Burgess y Robert Pressley
Música: Glenn Ballard y Alan Silvestri
Producción: Gary Goetzman


Fuente: Revista Cinemania, número 8, Diciembre de 2004

miércoles, 20 de enero de 2010

Perfiles del 24 Festival de Cine de Mar del Plata, entrevista a Tetsuo Lumiére.

Entrevista a Tetsuo Lumière - Director de TL2- La felicidad es una leyenda urbana



¿Podés presentarte?

Soy Tetsuo Lumière, guionista, director, editor, actor. También soy productor de mis películas, algo que no me gusta para nada, y que seguramente dejaré de hacer pronto. Nunca me resultó divertido maquillarme y darle indicaciones a la actriz y al camarógrafo, mientras pienso como editaré la escena que filmaré, que música usaré, y que le voy a decir a la persona que nos prestó la locación para que nos deje filmar 10 minutos más, que en realidad serán 20.

¿Cuáles son las características particulares de tu filmografía?

Son comedias casi mudas, aparentan ser muy viejas y tienen siempre algún elemento de cine fantástico. Eso sí, cuando los personajes hablan lo hacen en demasía.

¿Cómo fue tu acercamiento al cine?

A través de la televisión. Me gustaban mucho las películas de criaturas gigantes. Monstruos. Cuando podía me enganchaba con alguna película muda y pensaba: “No sé qué es esto pero es el tipo de cine que quiero hacer, ahora. No voy a esperar a ser
grande” Y bueno, tuve que esperar. Y no fue lo único que tuve que esperar en mi vida (aquí sería apropiado un emoticón que represente la tristeza mas profunda).

¿Qué es para vos el cine?

No lo sé. Pero cuando veo una película me siento feliz.

¿Cómo fue tu aproximación al tema de tu película en Competencia?

Hace unos años escribí una historia de un humano que desde niño sueña con hacer una película de ciencia ficción inspirada en el clásico La Guerra de los Mundos. A lo largo de su vida demuestra no tener demasiado talento para hacer el tipo de cine al que aspira. Pero es un joven tenaz y ni siquiera su paupérrima economía lo detiene: nunca deja de filmar, y nunca deja de buscar un productor que quiera producir su soñado proyecto. El guión resultó muy largo y decidí dividirlo en tres partes; y que cada una se entienda sin necesidad de haber visto la anterior o la posterior. La película en cuestión, TL-2, es obviamente la segunda parte. Para la mayoría de los
directores no es fácil producir una película por estas tierras pero lo hacemos igual, como sea, filmamos con lo que conseguimos, y usamos como decorados lo que tenemos a mano. El protagonista de TL-2 es una imagen exagerada, grotesca y cínica del tipo de directores que filman a cualquier precio, como yo.

¿Cuáles fueron los desafíos al momento de dirigir el largometraje?

Empezar una película ultraindependiente de por sí es un desafío. Filmar con el único apoyo de algunos amigos es un maldito desafío. Con respecto a lo artístico, TL-2: LA
FELICIDAD ES UNA LEYENDA URBANA no es ni una secuela ni una precuela de TL-1: MI REINO POR UN PLATILLO VOLADOR. Es un anexo, un intersticio, que desemboca en lo que sucedió inmediatamente después del final de TL-1. Contar todo esto, que se entienda sin ningún esfuerzo, y que tenga sentido tanto para los que vieron TL-1 como para los que no la vieron fue mi desafío. Y obviamente, lo que principalmente quería era mas risas por minuto que con TL-1.





De tu filmografía se desprende una clara admiración por los comediantes del cine mudo. ¿Qué aspecto de cada uno de ellos es el que más te atrae?

La capacidad de contar una situación, una historia, sin palabras. Pareciera que actualmente no fuera posible contar nada sin que los personajes hablen... siempre tienen que acotar o subrayar lo que ya se había entendido. Hay películas a las que se las podría entender perfectamente cocinando, barriendo, planchando, sin siquiera mirar la pantalla. Porque en ellas los conflictos nacen con las palabras de los
personajes, se desarrollan con palabras, y tienen un desenlace a través de un diálogo. Entonces uno ve un montón de dinero invertido para filmar a personas que hablan. Obviamente hay excepciones, en donde todos los rubros técnicos están
aprovechados en forma grandiosa, pero son eso, excepciones. Siento que al mirar aquellas películas silentes, comedias, documentales, dramas, policiales, uno se da cuenta de que no son necesarias demasiadas palabras para que se entienda una
buena historia y se conmueva. Yo prohibiría las películas sonoras por lo menos una década, o hasta que George Mèllies resucite y filme para los grandes estudios.

El cine fantástico también es recurrente en tu obra. ¿Te molesta ser encasillado dentro de este género?

Creo que mis películas son comedias. Eso es clarísimo. El género fantástico estará siempre en mis películas, pero lo que yo quiero hacer son comedias. Y las voy hacer hasta que me muera. Y si me muero de risa mejor. Y si me muero de risa por una película mía… mucho mejor.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

TL-3, la tercera y última parte de la saga. Y puedo anticipar que TL-3 sí tendrá un final feliz, dentro de lo feliz que este personaje puede ser. Porque para él y para muchos: la felicidad es tan sólo una leyenda urbana. Por otro lado, al contrario de lo que todo el mundo piensa, TL no son las iniciales de TETSUO LUMIÈRE sino las iniciales de TODO LUMIÉRE, ya que es un proyecto que nació con el fin de mostrar los mejores cortometrajes de este tal Lumière.

Fuente: © Festival Internacional de Cine de Mar del Plata
nook diseño web / Big Sur

www.tetsuolumiere.com