Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 27 de mayo de 2011

Bafici 2011, segunda parte.

martes 12 de abril de 2011
El último ciudadano de la URSS [*]



Por Andrés Fevrier

Hace unos días Quintín planteó en su blog que un buen festival de cine como el que por estos días envuelve a la Ciudad aporta -visto completo, tarea por demás improbable- toda la información necesaria para un año. "No hace falta ni leer los diarios", exageró. Aunque disparatado, el planteo tiene su asidero. A 50 años de la llegada del hombre al espacio, que se cumplen hoy, el Bafici ofrece esta semana la posibilidad de ver en las condiciones adecuadas (una butaca frente a una pantalla inigualable, en la oscuridad profunda de una sala de cine) las que acaso sean las imágenes más impactantes del hombre más allá de los límites de la atmósfera.



Out of the Present (1995), documental del rumano Andrei Ujica, registró las tribulaciones del cosmonauta soviético Sergei Krikalev, ingeniero de vuelo de la misión Soyuz TM-12, que entre mayo de 1991 y marzo de 1992 pasó 311 días, 20 horas y un minuto a bordo de la estación especial Mir. Como un náufrago espacial, observó la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) desde 380 kilómetros de altura.


Con un certero cóctel de material de archivo e imágenes propias tomadas con la primera cámara de 35 milímetros que llegó al espacio, Ujica retrata la larga estadía de Krikalev, que vivió desde una inusual distancia cómo su ciudad natal (Leningrado) recuperaba su antiguo nombre (San Petersburgo), su país se desmoronaba y su bandera roja sumaba otros dos colores. Una estadía que transcurrió entre la preocupación por los cambios políticos, los obligados trabajos científicos, la incertidumbre sobre el regreso y los juegos infantiles en la levedad de la ingravidez. Todo registrado con la calidad que sólo el celuloide puede ofrecer y aderezado con referencias -a veces algo kitsch- a clásicos de la ciencia ficción espacial como 2001,odisea del espacio (1968) y Solaris (1972).

Krikalev escaló el cielo cuatro veces más. En total pasó 803 días, 9 horas y 39 minutos de su vida en el espacio, más que ningún otro hombre. Pero hoy, a los 52 años, se lo recuerda sobre todo por ser el último ciudadano de la Unión Soviética.

[*] Versión brevemente más extensa de un artículo publicado hoy en el diario Clarín. En el marco del Bafici, que le dedica un foco a la obra de Andrei Ujica.


Fuente: Cinematofilos

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