Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

lunes, 13 de julio de 2009

La pelicula olvidada, "Marty"



CRÍTICA por Mateo Sancho Cardiel




La grandeza de la humildad

En el año 1955, Burt Lancaster y su compañero de productora Hetch
estaban por alguna razón asqueados con el imperio capitalista de
Hollywood. Así, decidieron invertir en una película lo menos
comercial posible para no tener las arcas tan llenas. Sin embargo
les salió el tiro por la culata: el modesto filme se convirtió en un
clásico del cine de buenos sentimientos, tuvo su repercusión en la
taquilla y encandiló a los miembros de la Academia, que le
concedieron nada menos que cinco Oscar.

Hoy en día, la historia de Marty puede resultar muy ingenua, pero
sigue siendo tan tierna como el día en que se estrenó, así como
bastante real. La triste aceptación de un grueso muchacho de su
condición de físicamente poco atractivo. Algo que, en un mundo de
superficialidades, cobra demasiada importancia y le limita la acción
en el terreno amoroso. Pero pronto conocerá a otro "cardo" (como él
lo llama) con la que entablará una relación amorosa que le sacará
del bache y le devolverá su autoestima. Volverá a darle ánimos para
vivir, para afrontar nuevas y más ambiciosas metas.
Por otro lado, Marty tiene que enfrentarse a una madre que, al igual
que él, ya se había hecho a la idea de que su hijo iba a estar de
por vida con ella, y que saca la parte más egoísta cuando ve que va
a tener que apañárselas ella sola. Esto quiere reflejar cómo la
gente, cuanto más buena es una persona, más trata de aprovecharse de
ella.




El mensaje de Marty está clarísimo: mira en el interior. Muy visto,
ciertamente. Pero es la descripción de personajes, la espléndida
interpretación de Ernest Borgnine (ganador del Oscar por este papel)
y Betsy Blair (que ese mismo año intervino en España en Calle Mayor)
y la humilde propuesta que hace la película, lo que lo hace un filme
entrañable, aunque yo no la calificaría de obra maestra, ni le daría
tantos premios.

En definitiva es una película bonita, agradable de ver, ideal para
un domingo en familia y con el moralismo que hoy se ve tan inocente,
pero que en su día era la manera más genuina de llevarse al público
de calle. Ése fue el detalle que descuidaron Lancaster y Hetch...




Ficha tecnica:
País: Estados Unidos
Dirección: Delbert Mann.
Año: 1955.
Duración: 91 min.
Guión: Paddy Chayefsky.
Fotografia: Joseph Lashelle
Intérpretes: Ernest Borgnine, Betsy Blair, Esther Minciotti, Augusta
Ciolli.



Fuente: La Butaca © 1999 Ángel Castillo Moreno. Valencia (España)

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