Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología, Maestros de la imagen y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

domingo, 22 de junio de 2008

Una agradable sorpresa, Adolfo Aristarain - Horacio Maira


Horacio Maira

















Adolfo Aristarain





Escribe Salvador M. Marino

El cine argentino, a pesar de todos los inconvenientes que atraviesa, suele depararnos gratas sorpresas. No es muy habitual tener que hacer una critica elogiosa acerca de un film nuestro -nos referimos a la critica objetiva y no de compromiso-. Conocemos todos los problemas que hay que sortear para llegar a filmar en la Argentina. Por un lado, si se quiere recibir créditos del Instituto, hay que someterse a una censura muy rígida y que, por momentos, llega a limites absurdos. Debe presentarse el guion antes de la filmación y luego, si el funcionario de turno no encuentra nada que le moleste, es posible que sea aprobado. Después, obtenido el crédito, hay que luchar con el material, con las copias, con los exhibidores que establecen medias de exhibición muy arbitraria y difícil de cumplir, con la tremenda publicidad con que bombardea a los espectadores cualquier distribuidora que tenga en sus manos un film norteamericano o europeo. (Una prueba de ello es la tremenda campaña que con un film como "Fiebre de sábado por la noche" se hizo.)

Y como si todo esto fuera poco, hay que enfrentar al público argentino que desdeña sus propias películas. Y lo hace porque no las conoce, o las conoce demasiado bien (a veces harto de los productos de consumo televisivos llevados al cine o de cualquier cantante sin talento puesto a director). Lamentablemente, todos pagamos el precio de esta desculturizacion. En un año apenas logramos una o dos muestras dignas de nuestro cine -él autor se refiere al año 1978, año en que se redacto esta nota- y unas cuantas películas cuyo único objetivo es la recaudación a costa de cualquier cosa, ¿Cómo se puede solucionar esto? ¿Cuál será el arduo camino a recorrer para devolver al público la confianza en nuestro cine? ¿De que manera se debe apoyar a los directores, autores y actores con talento y ganas de hacer y decir cosas con un mínimo de dignidad? Todas estas preguntas hace muchos años que los que están en el cine se las hacen y muchos han tratado de responderlas, pero seguimos hundidos en el mismo pozo de mediocridad de siempre, a pesar de las sorpresas agradables que a veces nos deparan muchos de nuestros realizadores.

En 1978 se estreno en Buenos Aires "La parte del león", una película en color, filmada en cuatro semanas, con argumento, guion original y realización a cargo de Adolfo Martín Aristarain, con un elenco integrado por Julio De Grazia, Luisina Brando, Fernanda Mistral, Ulises Dumont, Osvaldo Terranova, Beba Bidart, Julio Chavez y Arturo Maly. La fotografía fue dirigida por Horacio Maira, el montaje a cargo de Miguel Pérez y el sonido en la responsabilidad de Jorge Stavropulos. La música de Jorge Navarro.

La historia de un "pobre tipo" que al borde de la ruina se encuentra con 400 millones de pesos (de 1978) producto de un asalto efectuado por otros que ni siquiera conoce, le sirvió a Aristarain para narrar con un peculiar y prolijo estilo lineal una anécdota con el mejor sabor de las novelas de la serie negra. Es notable encontrar (sobre todo aquellos amantes de Hammett, Chandler, Goodis o MacDonald) un "thriller" porteño, que aunque reconoce influencias estéticas de los mejores realizadores norteamericanos, ha logrado traducir a nuestro idioma, con nuestras calles, nuestra gente, un clima de violencia y angustia típico de la llamada novela policial y que, en muy contadas ocasiones, se logra auténticamente en nuestra novelística, y menos aun en el cine nacional.

"La parte del león" cuenta con una muy buena iluminación (a pesar de alguna copia algo oscura), una interpretación destacable como el caso de Julio De Grazia (un buen actor siempre tiene la oportunidad de demostrarlo aunque a veces tenga que efectuar trabajos no acordes con su capacidad), la mesurada y convincente Fernanda Mistral, la buena composición de un delincuente "nuestro" hecha por Ulises Dumont, la acertada aparición de Beba Bidart. Los 85 minutos que dura el film están relatados de tal manera que nunca se cae en un pozo, jamas se pierde el interés -fundamental en este tipo de realización-. En ningún momento nos damos cuenta de que estamos en presencia de la primera realización de Aristarain. Su obra es madura, consistente, meritoria. Desprovista de efectismos y golpes bajos, posee algo esencial para una historia como la planteada: credibilidad.

A raíz de este film tuvimos la oportunidad de conocer y charlar con Aristarain y Maira. Nos enteramos que hasta hacia muy poco tiempo no se conocían, que el azar los reunió, y que comprendieron que tenían un dialogo visual y de otras características que les permitía afrontar un film que desemboco en "La parte del león".

Los comienzos de ambos son diferentes, Horacio Maira (nacido en el barrio de Almagro en 1944), llega al cine a través de sus primeros pasos en la fotografía. Luego se acerca al cortometraje, donde su primer trabajo profesional lo realiza en 1989 con "Desayuno". Mas tarde, ingresa al Instituto Nacional de Cinematografía donde estudia cerca de dos años. Mientras tanto, sigue haciendo su experiencia en el campo del cortometraje, obteniendo premios como el de "Cine de arte" del Fondo Nacional de las artes con "Cuidado, hombres trabajando", experiencia que ya había conocido al ser premiado con el corto antes mencionado en Yugoslavia, en Bruselas, en el Cine Club Sur.

Paralelamente con el Instituto entra en el cine publicitario (donde desarrolla su mayor experiencia). Su primer contacto con el largometraje es "La ñata contra el vidrio", film colectivo de seis episodios financiado y aprobado por Instituto nacional de Cinematografía y que el mismo Instituto luego prohibiera su exhibición. En 1977 tuvo a su cargo la dirección de fotografía de "Pequeños aventureros", film de Pires Mateus. Y ahora, luego de "La parte del león", de haber realizado trabajos seriados para televisión, de seguir haciendo cine publicitario, esta a la espera de otro milagro de cine nacional que pueda contarlo como integrante.

Los pasos de Adolfo Martín Aristarain (porteño, 1943) recorrieron otros caminos para llegar al cine. Nos confiesa ser un escritor y poeta frustrado que, en su afán de comunicación, dejo la literatura para acercarse a la imagen cinematográfica. Luego de un breve paso por el viejo teatro Fray Mocho (1960), integro el equipo de producción de "La herencia" de Ricardo Alventosa (1962), y "La jaula no tiene secretos". Hasta el año 1967, después de presentar su solicitud en SICA, hizo todo el escalafón desde pizarrero hasta ayudante, sonriéndose cuando no dice "entre por la puerta grande. Otros antes de ser pizarreros tienen que acomodar faroles o encargarse de la limpieza" (extraño curriculum que exigía SICA para poder acercarse al cine). En 1967 se fue a España a probar suerte -luego de un breve paso por Brasil-, y allí estuvo hasta 1974 en que regreso a nuestro país. Fue asistente de dirección, entre otros, de Sergio Leone ("Erase una vez en el oeste"); Mario Camus, Gordon Fleming, Melvyn Frank ("Un toque de distinción"), Peter Collinson. Ya de vuelta en nuestro país fue asistente de Juan J. Jusid en "Los gauchos judíos" y en "No toquen a la nena", de Juan J. Stagnaro en "Una mujer", de Sergio Renan en "Crecer de golpe" y de Mario Sabato y Orestes Trucco. De su etapa argentina anterior a 1967 recuerda sus trabajos con Julio Saraceni, Roman Viñoly Barreto, Emilio Vieyra, Enrique Cahen Salaberry y Rodolfo Kuhn. En la actualidad, (1978) además de incursionar por el cine publicitario, es jefe de producción de "La fiesta de todos" película que Sergio Renan esta realizando sobre el mundial de fútbol, recientemente concluido en la Argentina.

Con respecto a los problemas de censura que todos los cineastas viven a nuestro país, Aristarain recordaba que vivió una época en España bajo la férrea dictadura de Franco, y a pesar de lo exigente y estricta que era la censura en ese país, Aristarain nos recuerda que, por lo menos, estaba reglamentada y sé sabia que era lo que se podía hacer y cuanto no debía siquiera pensarse. En nuestro país, la censura esta en manos de funcionarios con reglamentos (¿?) elásticos cuya mente los lleva a estirar o acortar según el humor con que se levantaron esa mañana, y el realizador, el guionista, nadie sabe que puede y que no puede hacer, que debo cortar y que debe agregar. Ya que parece inevitable que vivamos sin censura (mal universal) por lo menos seria importante que esta estuviese reglamentada para que cada uno sepa a que atenerse. Y además -agreguemos-, la censura debe ser pareja. Que tanto el cine nacional como el extranjero se vean sometidos a las mismas presiones y a los mismos inconvenientes. De los males el menor. Si bien todavía parece que no somos adultos y no estamos en condiciones de discernir que es bueno y que es malo, que es pornográfico y que es artístico, pues entonces que algún funcionario escriba el decálogo de lo bueno y lo malo y nos enseñe a todos que debemos hacer de una vez por todas.

Adolfo Aristarain, director, Horacio Maira, director de fotografía, son parte responsable de "La parte del león", hasta el momento la mejor película argentina de este triste año 1978. Y consideramos que es el mejor no porque en el país de los ciegos el tuerto es rey sino porque tiene sobrados méritos propios como para ser considerada de tal manera. "La parte del león" es un film que puede representarnos dignamente en el extranjero, y no como mero producto de consumo o como mercancía rentable del cine argentino como la que se conoce en Lima, Quito y algunas capitales latinoamericanas. Creemos que con gente como Maira o Aristarain (y por supuesto que hay muchos mas, pero en este caso hablamos de ellos) nuestro cine tiene salida. No es necesario un ensayo filosófico para hacer un cine digno, honesto. Si el cine tiene por finalidad, entretener, esto puede hacerse criteriosamente, sin groserías, sin que tengamos que pensar que todas nuestras mujeres se andan paseando desnudas por cualquier lado o cambiando de cama a cada rato. Si tenemos una realidad, ella puede mostrarse y hacer de ella un producto cultural que nos sirva para que la aprehendamos mejor y para mostrale al mundo que en nuestro país aun tenemos fe en el futuro.

Con algo tan simple como una historia policial, Aristarain probo que aquí se puede hacer cine en serio, a pesar de todo. Claro que para ello se valió de su capacidad narrativa (que es mucha). Pero si antes Pires Mateus, o Jury, o Renan pudieron, por que otros no lo van a poder hacer, aunque haya que luchar contra el Instituto y sus errores, o contra la descomunal publicidad que desparraman las productoras extranjeras, incluso contra el descreimiento del publico argentino que no se acerca a nuestro cine cansado de tantas desilusiones.



Adolfo Aristarain

Lugar y fecha de nacimiento:
19 de octubre de 1943
Buenos Aires, Argentina.


Director y guionista argentino, uno de los de mayor
trayectoria en su país y en España, que ha logrado combinar con
éxito el cine de acción y entretenimiento con una observación
crítica de la realidad.

Desde muy chico se interesó por el cine y prefirió no terminar sus
estudios para ganarse la vida dando clases de inglés y tener tiempo
libre para concurrir a los rodajes. Tras un pequeño papel de extra
en Dar la cara (1961), de José Martínez Suárez, se marchó por unos
meses a Brasil, donde trabajó en un laboratorio que doblaba series
norteamericanas. A mediados de los 60 ya trabajaba con continuidad
en el cine argentino, primero como meritorio y luego como ayudante
de dirección.

Unos años de exilio en Europa le permitieron ponerse a las órdenes,
en carácter de asistente de dirección, de realizadores como Mario
Camus, Giorgio Stegani y Lewis Gilbert. En 1974 regresó a la
Argentina con la intención de dirigir su primer largometraje. Le
llevó cuatro años, pero pudo dar a luz un policial, La parte del
león (1978), que sorprendió por su calidad y por abordar un género
bastante inusual para la época en la Argentina, donde la censura
impuesta por la dictadura militar no permitía el tratamiento de
ciertos temas.

La película fue un fracaso comercial, pero su solidez narrativa le
brindó al director el reconocimiento del ambiente cinematográfico y
la productora Aries -la más grande del país por entonces- lo
contrató para dirigir dos films de una serie de musicales -La playa
del amor (1979) y La discoteca del amor (1980)-, comedias livianas
de poco relieve que le dieron dinero como para sortear los años
difíciles y le valieron el cuestionamiento de la crítica.
En 1981 realizó Tiempo de revancha, un policial amargo entroncado en
la realidad política argentina de esos años. Esta vez no tuvo suerte
solo con los especialistas, sino también con el gran público. La
trilogía de buenos policiales la cerró en 1982 con Últimos días de
la víctima, adaptación de la novela de José Pablo Feinmann en la que
brilla Federico Luppi en el papel de un parapolicial.

De regreso en España, dirigió en 1983 una miniserie de ocho
capítulos para Televisión Española, Pepe Carvalho, un producto
atípico por su audacia. De nuevo en la Argentina, se hizo cargo de
un film para los estudios Columbia que no quiso estrenar en el país:
La extraña.

Tras el naufragio de varios proyectos, Aristarain volvió al éxito
con Un lugar en el mundo (1991), una obra diferente en su filmografía
sobre un matrimonio de ideas socialistas que se instala en un
pequeño pueblo argentino para crear un proyecto corporativo y verlo
fracasar a la par de sus ideales. Protagonizado por su actor
fetiche, Luppi, Un lugar en el mundo le valió al director un gran
reconocimiento y el máximo premio en el Festival de Cine de San
Sebastián.

Allí en España le financiaron su siguiente proyecto, La ley de la
frontera (1995), una festejada película de aventuras que sirvió para
comenzar a introducir a Luppi en el cine hispano. Y también allí
realizó, en coproducción con Argentina, Martín (Hache), con Luppi,
Eusebio Poncela y Cecilia Roth. Historia de una familia dividida por
los rencores y la distancia -la madre vive en Argentina, el padre en
España y el hijo navegan entre ambos mundos-, es la obra más
descarnada y -para muchos- personal del cineasta.

Su último trabajo hasta la fecha es Lugares comunes, una vez más con
Luppi, en este caso acompañado por la española Mercedes Sampietro.
El film trabaja nuevamente sobre las relaciones familiares (sobre
todo, padre e hijo), con un contexto político-social muy evidente
como trasfondo.


Filmografía:
Actor

Un lugar en el mundo (1991)
Últimas imágenes del naufragio (1989)
Últimos días de la víctima (1982)

Dirección

Roma (2004)
Lugares comunes (2002)
Martín (Hache) (1997)
La ley de la frontera (1995)
Un lugar en el mundo (1991)
The Stranger (1986)
Últimos días de la víctima (1982)
Tiempo de revancha (1981)
La discoteca del amor (1980)
La parte del león (1978)

Guión

Roma (2004)
Lugares comunes (2002)
Martín (Hache) (1997)
La ley de la frontera (1995)
Un lugar en el mundo (1991)
Últimos días de la víctima (1982)
Tiempo de revancha (1981)
La discoteca del amor (1980)
La parte del león (1978)

Producción

Lugares comunes (2002)
Martín (Hache) (1997)
Un lugar en el mundo (1991)


Premios

-Premio Mejor Film de la Asociación de Cronistas Cinematográficos
Argentinos por Tiempo de revancha, 1981
-Premio Mejor Film (categoría Drama) por Tiempo de revancha,
Argentores (Argentina), 1981
- Primer Premio India Catalina de Oro al Mejor Film por Tiempo de
revancha, Festival de Cartagena (Colombia) 1982
-Premio Coral al Mejor Film por Tiempo de revancha, Festival
Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, La Habana (Cuba), 1982
- Premio al Mejor Director por Últimos días de la víctima,
Asociación de Cronistas Cinematográficos Argentinos, 1982
- Mejor Film por Un lugar en el mundo, Instituto Nacional de
Cinematografía (Argentina), 1992
- Cóndor de Plata 1992 al Mejor Film por Un lugar en el mundo,
Asociación de Cronistas Cinematográficos Argentinos, 1992
- Cóndor de Plata 1992 al Mejor Director por Un lugar en el mundo,
Asociación de Cronistas Cinematográficos Argentinos, 1992
- Concha de Oro al Mejor Film por Un lugar en el mundo, Festival de
San Sebastián (España), 1992
- Premio del público por Un lugar en el mundo, Festival de San
Sebastián (España), 1992
- Premio Goya por Un lugar en el mundo, Academia de las Artes y
Ciencias Cinematográficas de España, 1993




Filmografía:

Horacio Maira

Intérprete:

La discoteca del amor (1980)
Hombre que va al baño

Fotografía:

El Chevrolé (2000)
Susana quiere, el negro también! (1987)
The Stranger (inédita - 1986)
Últimos días de la víctima (1982)
Tiempo de revancha (1981)
La discoteca del amor (1980)
A los cirujanos se les va la mano (1980)
Así no hay cama que aguante (1980)
La playa del amor (1979)
Vivir con alegría (1979)
...Y mañana serán hombres (1979)
La parte del león (1978)
Los pequeños aventureros (1977
La dialéctica tiene sus cositas (corto - 1972)
Violación (corto - 1972)
Rosa, rosa... (corto - no estrenada
comercialmente - 1972)
Vallejos (corto - no estrenada comercialmente -
1972)
La resistencia (corto - no estrenada
comercialmente - 1972)
El gallo ciego (corto - 1972)


Fuentes:
Revista Foco, noviembre 1978
Pantalla.info
Cinenacional.com
























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