Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Vivencias del 25 Festival de Mar del Plata.

HOMENAJES: NICOLÁS SARQUÍS


Un homenaje a un hombre que fue muy importante para la construcción del espíritu de este Festival. Un homenaje a un realizador con un inmenso y eterno compromiso con el cine.


Entrevista a Nicolás Sarquís, publicada el 19 de octubre de 1977.

La muerte de Sebastián Arache, una ceremonia ritual


La muerte de Sebastián Arache y su pobre entierro, de Nicolás Sarquis, realizador argentino, fue una de las películas de mayor interés proyectada en el último Festival de Cannes, en la sección de la Quincena de Realizadores. Previamente se había proyectado en el Festival Internacional de Cine de Valladolid y clausuró la semana de cine latinoamericano que se exhibió, en colaboración con la Filmoteca Nacional, en el Centro Cultural Villa de Madrid.

Nicolás Sarquis pasó por Madrid y EL PAIS realizó la siguiente entrevista:


EL PAÍS: ¿Cómo realizó su película?

Nicolás Sarquis: Sebastián Arache... es, en cierto sentido, un filme muy libre. Es una película anárquica por excelencia. Sin embargo, ahora lo veo más claramente, sus innumerables problemas de producción lo condicionaron en extremo. Tal vez en muy pocos casos como en éste el resultado final sea el resultado posible. Filmé durante siete meses en total, con un año de interrupción cuando ya llevábamos cuatro meses de rodaje. Debí interrumpirlo porque murió uno de los actores principales durante el rodaje. Fue Raúl del Valle. No podía deshechar lo filmado y modifiqué el libro, que tenía una estructura abierta. Los problemas eran interminables. Todo el mundo sabe que una producción independiente tiene sus complicaciones y sus riesgos, pero el caso de Arache... fue bastante excepcional como experiencia. El filme maduraba con el desarrollo de la producción. Al mismo tiempo la falta de una producción orgánica, posibilitaba una experiencia múltiple. Fue un proceso simbiótico y hasta cierto punto buscado porque no podía ni quería sujetarme a una producción muy marcada.





EL PAÍS: ¿Cómo definiría su filme?

N. S.: Mi película tiene el carácter de una ceremonia ritual. Era necesario -al menos para mí- el crear un ámbito, un contexto donde fuese posible contar la historia que yo quería. Una historia que arranca de lo personal y se convierte, para bien o para mal, no lo se, en un filme neurótico y desesperado. Al principio era una historia dramáticamente precisa, pero gradualmente se convierte en una alegoría cargada de fatalidad. Debo reconocer que si mi filme tiene alguna influencia, ésta proviene más de la literatura que del cine. Soy un obsesivo lector de literatura latinoamericana, también de su historia y sus leyendas. Creo que la mejor literatura de esa corriente está dando una nueva dimensión de nuestra realidad. En el cine todavía no se ha podido, salvo raras excepciones. Creo que no tenemos una tradición cinematográfica que nos identifique y nos señale un camino.





EL PAÍS: ¿Cómo definiría sus experimentaciones del lenguaje cinematográfico?

N. S.: En mi película me planteo dos cosas concretas: encontrar una forma expresiva y una temática que me permita alcanzar una realidad más vasta y trascendente. En cierto modo quisiera acercarme a esa concepción que tan bien definiera el escritor paraguayo Roa Bastos, refiriéndose a la literatura: «lo real mítico», lo mítico en oposición a lo maravilloso porque esto último está ligado casi siempre a la noción de lo insólito, a ese aspecto de extrañamiento que se instala momentáneamente en lo cotidiano latinoamericano. En cambio, la calificación mítica parece más adecuada porque implica una noción de existencia real. En América Latina, señala Roa Bastos, estamos dominados por una imagen y, una vivencia colectiva profunda del mito. Entiendo sobradamente que el cine dispone de otros códigos de lectura y comunicación, pero estoy convencido de que debemos experimentar el lenguaje que mejor nos exprese, aún a costa de los riesgos que esto supone.
Mi película está construida en base a trasgresiones, a alteraciones respecto del lenguaje cinematográfico codificado como norma. No quería narrar la historia de mi película en un tiempo presente y realista. Lo que hice entonces fue hacer una transposición de circunstancias, de hechos reales y verdaderos, pero en un contexto alusivo.



Murió el cineasta argentino Nicolás Sarquis


El cineasta argentino Nicolás Sarquis, director de filmes como "Facundo, la sombra del tigre", "La muerte de Sebastián Arache y su pobre entierro" y "El hombre del subsuelo", murió ayer por la tarde a los 65 años, víctima de un edema agudo de pulmón, según informaron sus familiares.

El realizador, que sufría de asma, murió en su casa, en Boulogne Sur Mer y Córboba, del barrio porteño de Balvanera, y no padecía de ninguna dolencia grave.

Sarquis nació en la localidad bonaerense de Banfield el 6 de marzo de 1938 y estudió cine en la escuela de Cinematografía de Santa Fe. Tenía dos hijos. De regreso a la Capital Federal, desde 1964 fue ayudante de dirección en varias películas.





En 1967 realizó su primer cortometraje, "Después de hora", y dirigió también en 1971 "Talampaya", y en 1972 "Navidad". Debutó en filmes de larga duración en 1967 con "Palo y hueso", una adaptación del texto de Juan José Saer, y más tarde entre 1972 y 1977 con muchas dificultades económicas hizo "La muerte de Sebastián Arache y su pobre entierro".

En 1981 realizó "El hombre del subsuelo", basado en un texto de Fiodor Dostoievski, y tres años después, en 1984, dejó inconcluso el rodaje de "Zama", un filme basado en una novela de Antonio Di Benedetto.

Luego, en 1988 rodó un largometraje de 200 minutos de duración titulado "Facundo, la sombra del tigre", del que también hizo una versión en formato de miniserie para la tevé.

En su extensa trayectoria de más de tres décadas, Sarquis rodó para televisión "Retrato de un hombre", un documental sobre el ex presidente y actual candidato Carlos Menem. Su último trabajo en cine fue "Sobre la tierra", que filmó en 1998, y que fue protagonizado por Graciela Borges, Germán Palacios, Lito Cruz y el actor europeo Peter Gavajda.

A partir de 1996 con el regreso del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, fue el encargado de organizar el ciclo "Contracampo", en el que se presentaban filmes de los países llamados "periféricos", y desde esa posición puede ser considerado como uno de los máximos impulsores del auge del cine iraní en la Argentina.


En el 2002, impulsado por los acontecimientos del 19 y 20 diciembre del 2001, él y otros cineastas argentinos planearon el aún trunco largometraje llamado "Un minuto de silencio", donde cada uno de esos realizadores iba a disponer de tres minutos al estilo de la película "11-09-01" (realizada a partir de los atentados en Estados Unidos) para expresar su postura sobre la crisis social, política y económica que se había agudizado en la Argentina.

Los restos de Nicolás Sarquis serán velados esta noche desde las 21 en Carlos Calvo 1974, Capital Federal, y el sepelio se realizará mañana en el cementerio de la Chacarita.




Fuentes: Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2010
http://old.clarin.com/diario/2003/04/20/um/m-548163.htm

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