Julio Diz

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Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Aquellos cines de Mar del Plata, primera parte.




LOS CINES DE MAR DEL PLATA EN EL RECUERDO


4 mayo, 2010

por Luna

Entre 1900 hasta 1998 funcionaron en Mar del Plata 99 salas donde se proyectaron películas, sin contar las que funcionaban en los clubes. El primer cine, que no era tal, funcionó en 1901 en El Palacio de las Novedades, que estaba en el Paseo General Paz, lo que hoy sería el boulevard. Tenían un salón donde daban teatro, donde había bailes… se podía tomar el té y a su vez se proyectaban películas. Era tipo biógrafo.

En la llamada “Rambla Francesa”, inaugurada en 1913, “había dos cines importantes: el Splendid y el Palace Teatre. En 1936 deja de funcionar el Splendid y pasa a llamarse Royal Teatre. Si ustedes van al teatro Colón de esta ciudad van a encontrar dos tableros de publicidad que eran originales del Splendid y que fueron restaurados.





En Rivadavia entre San Luis y Córdoba -donde luego se instalaría el famoso restaurante “Ambos Mundos”- funcionaron alternativamente tres cines: Sol (1908), Ideal (1912) y Moderno (1916), comenta Viaro. “Eran salas precarias. Y también estuvieron los cines en el interior del Hotel Bristol (Rivadavia y la costa). Se trataba del Variedades, el Intimo y el Bristol. Como funcionaban en las galerías y eso fue lo último que se demolió, siguieron hasta la década del ’70″.

En el puerto “hubo varios cines. En la década del ’20 y el ’30 funcionó muy precariamente el Fénix en la zona de 12 de Octubre y Acha. Después aparece lo que vendría a ser el Ideal en 12 de Octubre (al 3200). En 1957 en ese lugar construyeron el Normandie, de modo que el Ideal se trasladó a 12 de Octubre al 3400″. Luego de una historia azarosa, el Ideal, fundado en 1925, sucumbió al paso del tiempo y hoy es una sucursal bancaria. Corrado fue propietario del Ideal del puerto y de otros tres cines.
Uno de ellos fue el Argentino, que tenía 510 butacas y sobrevivió hasta marzo de 1967en Alvarado 2164. Después funcionó como templo, como gimnasio y actualmente es una FM perteneciente al nieto de Corrado, comenta Viaro. Otra de las salas pertenecientes a este empresario fue la del Select, “que estaba en Luro y Neuquén, donde hay una estación de servicio. Era el cine de un hotel, pero luego el hotel dejó de funcionar y quedó la sala hasta la década del ’50″. Y su cadena de cines se completaba con el Avenida, de Luro y Guido, donde actualmente funciona una mueblería. Era muy precario, de hecho le decían el fulerín. Viaro cuenta que Corrado fue, además, el encargado general del Cine Nogaró, de Luro y Corrientes, que funcionó desde 1957 en un predio donde antiguamente estaban las barracas de Pedro Luro. Tenía 3.000 butacas: platea, pullman y superpullman. En la platea hoy funciona el teatro Atlas, en el pullman el teatro América y en el superpullman no se hizo nada. Todavía hay signos de ahumamiento en la parte superior del edificio”. Invocando el testimonio de Corrado, Viaro se refiere que al incendio que arrasó el Nogaró el 1 de enero de 1968 y que se produjo por la negligencia de un empleado, mientras probaban unos nuevos reflectores de gran potencia, los colocó cerca de un gran cortinado.






INCENDIOS DE CINES

El primer cine que se incendió en Mar del Plata “fue el Circo Romano, que funcionó en las primeras décadas del siglo XX en Catamarca y Belgrano. Había actuaciones circenses y proyecciones. Es asombrosa la solidaridad que había en aquella época: los otros cines hicieron funciones para recaudar fondos y ayudar a los empleados que se habían quedado sin trabajo por el incendio, que se produjo el 24 de marzo de 1930″“El segundo incendio -continúa- ocurrió en 1955 y destruyó el teatro Odeón, que era una joya arquitectónica. Era teatro y cine y, además, tenía pista de baile”.Funcionaba en Entre Ríos casi Rivadavia, donde fue reconstruido años después. El tercer incendio ocurrió en la década del ’60 y arrasó misteriosamente la “Casa del Pueblo”, un sitio donde se desarrollaba intensa actividad cultural y política. Posteriormente fue construido allí el Cine Diagonal, “cuyo arquitecto fue Roberto Covas y donde Mercedes Sosa cantó en la inauguración”.





Los barrios también tuvieron cines importantes “como el Luro, que fue inaugurado el 19 de mayo de 1949 con la película Juan Globo, protagonizada por Luis Sandrini. Y hubo un cine en Punta Mogotes en la calle Puán al 1900, que se llamaba Casino… funcionó como veinte años en temporada de verano. Posteriormente fue una iglesia evangélica”. La televisión abierta, el cable, el video y luego el DVD fueron aplicando golpes mortales a las grandes salas. Algunas lograron sobrevivir como teatros. Otras se subdividieron en microcines y otras desaparecieron para convertirse en bingos, templos evangélicos o complejos comerciales. “Los equipos se fueron vendiendo a las salas del interior de la provincia. Por ejemplo -puntualiza Viaro- las butacas y los telones del cine El Argentino fueron vendidas a un cine de Tandil”. La historia que nutrirá el libro de Viaro, cuyo posible título será "Salas de Cine de Mar del Plata", no olvida la fallida experiencia del autocine, que fue inaugurado “el 10 de enero de 1969 en Constitución y 184. Funcionó tres años porque no tuvo éxito”. Y, con relación a las salas de exhibición condicionada, recuerda que el Cine A “empezó como café concert al finalizar la década del ’60. Era de Claudia Lapacó, que después lo vendió. Entonces empezó a funcionar como cine y daban películas que en ese momento eran eróticas… la Coca Sarli, por ejemplo”. “Lo que hice en el libro es separar por capítulos. Primero una cronología con todos los datos que conseguí de los cines: lugar, día de fundación, capacidad, quién fue el dueño, el arquitecto, la empresa que lo construyó, la película que se estrenó en la primera función y el lugar específico, todo con sus correspondientes fotos. También están los cines que funcionaban en los colegios religiosos, hay una estadística y el panorama de cómo están todos esos cines en la actualidad.

Viaro logró conectarse con antiguos propietarios de las salas, con ex empleados y hasta con albañiles que trabajaron en la construcción de los cines marplatenses. De tal forma obtuvo, además de valiosos testimonios, por ejemplo la maquinaria del cine Don Bosco, urnas, boleteras, borderós, sellos, facturas, antiguos carbones, lámparas, los carteles originales de salida, baldes de arena, los teléfonos que comunicaban la boletería con la cabina de proyección, infinidad de fotos, empalmadoras de cintas y latas con películas completas. Hay muchas de dibujos animados de Walt Disney y una de Los Beatles, El Submarino Amarillo?, entre otras reliquias de una época de oro.


Fuente: Historia de Mar del Plata By MDP.COM.AR

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