Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Simplemente "El secreto de sus ojos".


"Sencillamente una obra maestra"



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Empiezo a detestar la expresión Obra Maestra. Se usa con demasiada complacencia y, a menudo, con insuficiente modestia o quizá exceso de coraje. También debería ser empleada con algo más de conocimiento. El término alude a películas en las que la diferencia entre lo buscado y lo encontrado es inexistente. Y no sólo a eso, también a dramas que convocan una tensión psíquica y emocional extrema en el espectador, a la vez que extraen de él lo mejor y lo peor de su interior. Nada más y nada menos. Una de las películas de este año que merece tal calificativo es, a mi juicio, y sin ninguna duda, la cuarta realización de Juan José Campanella.

Decía el director que gana mucho más dinero con un solo episodio de la inigualable serie de televisión ‘House M.D.’, para la que ya ha dirigido tres episodios, que con cualquiera de sus películas. Puede que sea cierto. Pero aunque su gran tríptico televisivo es digno de elogio, en la memoria de los cinéfilos de todo el mundo va a quedarse, y para siempre, ‘El secreto de sus ojos’, un melodrama impredecible, conmocionador y apasionante, muy intrincado, pero resuelto con sencillez y precisión admirables. ¿La película del año?
Tuve la oportunidad de ver esta noble película hace pocos días, durante el último Festival Internacional de San Sebastián. Yo estaba allí, y puedo atestiguar que, justo antes de los títulos de crédito, ya comenzó una atronadora ovación que es, o eso se decía, una de las más inolvidables que ha conocido una película en ese certamen. Y he de reconocer que, dada la respuesta colectiva unánime ante ese visionado, tenía mis dudas de que fuera, en verdad, tan magnífica. Pero la he vuelto a ver y es cierto. No sólo es magnífica, además, es bellísima.

Campanella ya había conocido un éxito masivo con el estupendo melodrama ‘El hijo de la novia’, en la que ya mostraba sus armas como buen director de actores, competentísimo realizador y sensible y habilidoso guionista. Sus otras películas conocidas, ‘El mismo amor, la misma lluvia’ y ‘Luna de Avellaneda’ (entre una filmografía no muy extensa, no tuvieron una respuesta tan global, aunque eran tragicomedias bastante interesantes. En todas ellas el protagonista fue Ricardo Darín, quien de nuevo repite en esta última, y que está, a falta de otra palabra mejor, espectacular.



Pero es que todos los actores, hasta el último del extenso reparto, están increíbles. Nunca vimos más guapa y fascinante a Soledad Villamil, y Guillermo Francella borda el precioso personaje sanchopancesco de Sandoval, tan importante en esta historia de perdedores cuyo pasado sentimental quedó unido para siempre con el profesional, y cuyas heridas nunca caducan sino que supuran fantasmas imposibles de redimir si no es con una investigación policial interminable y angustiosa.
De modo que se trenzan, de manera magistral, una historia romántica y una historia criminal, que se alimentan y se repudian mutuamente, y el director se mueve entre ambos tonos como pez en el agua, sin perder jamás el control de la historia, capaz de armar la atmósfera precisa a cada momento, y dando muestras de un nervio narrativo inusitado. Los que ya la hayan visto recordarán un plano secuencia (lógicamente trucado, pero no por ello menos meritorio), que tiene lugar en un estadio de fútbol, que será el decorado de una persecución memorable. Pero es la excepción, porque despliega una elegancia y una contención que no aspiran a impresionar al espectador, sino a conmoverle.

Hay secuencias truculentas, otras muy tensas. Pero en ninguna de ellas Campanella se entrega a lo morboso ni a lo efectista, sino que persigue solamente la verdad y la emoción más primaria, más noble. Este cineasta se convierte, de manera incontestable, en un maestro del melodrama y del cine negro, de la ironía y de la convocatoria más sincera a las lágrimas que dentro de una sala de cine nos liberan del propio pasado, de los propios fantasmas, pues nos coloca un espejo, hermoso y libre, en el que desahogarnos y sentirnos vivos de nuevo.



'El secreto de sus ojos', el Amor

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Dicen que las más grandes historias hablan sobre el amor. Durante siglos y siglos, poetas, pintores, escritores, cineastas y demás artistas, han intentado representar dicho sentimiento, en un vano deseo de encerrarlo en expresiones. Si hacemos un repaso a la historia del cine, vemos que infinidad de películas —la inmensa mayoría— cuentan en su columna vertebral con el amor como principal motor de sus relatos. Y si no centramos únicamente en aquellas que lo han tratado de frente, la lista puede ser de lo más variopinta. Juan José Campanella ya nos había ofrecido alguna historia en la que el amor cobra vital importancia; tanto ‘La hija de la novia’ —la película que le hizo famoso—, como ‘El mismo año, la misma lluvia’ —estrenada en nuestro país a raíz del éxito de la antes mencionada—, o ‘Luna de Avellaneda’, contenían en sus tramas aproximaciones al tema de las relaciones amorosas.
Ahora, Campanella —que también ha logrado ganarse cierto prestigio como director de series de televisión americanas—, va más lejos con ‘El secreto de sus ojos’, sin duda alguna, una de las mejores películas que se han estrenado en este 2009. Con la apariencia de un thriller, excelentemente construido y narrado, el director se adentra en los recovecos de lo único que realmente merece la pena en este mundo: el amor.




‘El secreto de sus ojos’ narra la historia de Benjamín Espósito, quien acaba de jubilarse después de haber pasado prácticamente toda su vida profesional como empleado de un Juzgado Penal. Ahora, para matar el tiempo libre que tiene, decide escribir un libro en el que narrará una experiencia vital de su pasado. En el año 1974, el juzgado en el que trabajaba es encargado de investigar un caso de violación y asesinato, en el que Espósito se vio envuelto de forma muy directa, al llegar a conocer al marido de la asesinada, y conmocionarse por la capacidad de amarla que tenía éste, y al que ayudará en todo lo posible para encontrar al asesino.
Un argumento de thriller, en el más puro estilo clásico, en el que Campanella apuesta fuerte yendo más allá, narrando una de esas historias atemporales en la que la mirada del cineasta, apoyada en las miradas de sus personajes, desviste a los mismos en un relato, que con gran sutileza, y amor por lo que narra, respira verdad por cada minuto de su metraje. Como ya había hecho con anterioridad, el director argentino, hace explotar con enorme sencillez —que no simpleza— emocionalmente al espectador, en un duro e inolvidable viaje, en el que la verdadera historia se halla tras los ojos de los personajes que componen la película. Ojos tras los cuales se ocultan secretos, pero que no pueden mentir. Amores secretos y reprimidos, amores incondicionales, amores destructivos, amores muertos, son los mostrados por los ojos que en el film se cruzan miradas de verdad, motivaciones de todo lo hecho por los personajes.
Campanella siempre coloca su mirada a la altura de la de sus protagonistas, a los que trata con mimo y delicadeza. Su puesta en escena, de latente sobriedad, a veces apoya emocionalmente lo narrado. En cierto momento clave del film, una de las incógnitas al misterio de encontrar un asesino, es revelada mediante una emocionante definición sobre la pasión —palabra ligada al amor sin ningún tipo de duda—, en la que Campanella alza la cámara, para en el siguiente cambio de plano, bajarla desde lo más alto en un impresionante travelling, seguido de un falso —pero muy eficaz— plano secuencia que funciona como catarsis emocional. Grandilocuencia que se da la mano con la sencillez más pasmosa, que muestra la envidiable capacidad de Campanella para narrar, llegando a una elegancia que hacía tiempo no se veía en una pantalla de cine.




Puede que ‘El secreto de sus ojos’ resulte un poco larga, cayendo un poco en el subrayado en su parte final, pero incluso eso puede tomarse como algo bueno. Campanella está enamorado de los personajes, como si no quisiera soltarlos, y en un bloque final lleno de revelaciones, el director se la juega poniendo sobre la mesa mucho más de lo esperado. Con una sola secuencia —la sorpresa argumental del film, pelín previsible— Campanella derrumba sin prejuicios todas nuestras creencias sobre la justicia y la venganza, y enfrenta las distintas consecuencias que un amor sentido durante mucho tiempo puede provocar. Los secretos salen a la luz, algunos son horribles, y otros simplemente no van a ser fáciles, y en una maravillosa escena final, Campanella cierra la puerta tras el personaje central, para hacer íntimo por fin lo que todos ya sabíamos.
Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino y Guillermo Francella, en verdadero estado de gracia, logran a lo que todo intérprete aspira, que veamos un personaje y no un actor. Todos a merced del amor, la verdadera motivación de cada uno de sus actos, y Campanella jugueteando con ellos, demostrando que dicho sentimiento puede producir al mismo tiempo algo bello y horrible. Dentro de muchos años, nadie recordará films muy taquilleros de este año, pero cuando se haga un repaso a la presente década, ‘El secreto de sus ojos’ se alzará como uno de los títulos más importantes de nuestros días, como la magistral película que es.


Extraído de Blog de cine.

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