Julio Diz

Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

viernes, 11 de marzo de 2016

Mr. Bond, Operación trueno, de Terence Young, (1965)

 
 
"Mi nombre es Bond, James Bond, agente secreto 007, al servicio secreto de su majestad, con licencia para matar"
 
 
 
La cuarta película de James Bond vuelve a contar con Terence Young en la dirección quien realizó la dos primeras entregas en vista de que Guy Hamilton tenía otros trabajos. Sin embargo, ésta cinta tuvo muchas vueltas, disputas y curiosidades. Año 1965.
 

◘ ¿De qué va?
 
SPECTRA tiene puesta la confianza en su número 2 quien ejecuta un plan maestro para robar dos bombas nucleares. 007, con una pista entre ceja, irá a las Bahamas para encontrar el escondite y evitar que el ministerio tenga que pagar una millonaria cantidad de dinero.
 
◘ Actores
 
Sean Connery es James Bond
Adolfo Celi es Largo
Claudine Auger es Dominó
Bernard Lee es M
Desmond Llewelyn es Q
Lois Maxwell es Moneypenny



 
 
◘ Impresiones
 
No es santo de mi devoción ésta cinta de la saga, aunque tenga algunos elementos que la hagan atractiva y aun así gustándome simplemente por ver a ese portento llamado Sean Connery en el papel de 007, el mejor, sin lugar a dudas.
 
La cuarta cinta de la saga supuso un retroceso a la calidad que estaba sumando con cada trabajo la producción de Bond, y parece ser que sin guión esclarecido, decidieron trabajar con una propuesta que surgió en principio con lo que iba a ser la primera película de 007.
 

Ian Fleming junto a Kevin McClory y Jack Whittingham idearon lo que sería Thunderball años antes de que se gestara Dr.No. Sin embargo, por incoherencias y sobretodo falta de presupuesto, no llegó a buen puerto. No obstante, tras ver la idea principal y contemplar ese inicio en que el personaje interpretado por Connery sobrevuela una mansión con un cinturón volador, es demasiado imaginativo y fantástico para lo que nos tenía acostumbrado el protagonista con sus gadgets.
 
Fleming fue denunciado por sus dos compañeros aunque colaboraron en la película y obtuvieron los derechos para años mas tarde hacer un remake de lo que ellos creían mejor para la historia bajo su óptica y con un final diferente al ideado por Fleming. Así que años después y sin la productora oficial, Sean Connery, mas mayor, aceptó para interpretar Nunca Digas Nunca Jamás, con la misma historia, casi los mismos personajes (también salía Kim Basinger) y me atrevo a decir casi sin equivocarme que superaba a ésta película fácilmente. Una pena que no entre dentro del ciclo Bond aunque hablaremos de ella mas adelante.
 
Y sí, ésta película rompe la armonía y la linea que había cogido el personaje de 007 cuando aquí se centra mas en el uso de aparatos que obligan a Bond a hacerse mas dependiente de ellas.Tenemos cinturones voladores, respiradores de bolsillo (Star Wars Episodio I cogió de aquí la idea), un turbo-hélice nadador, cámara de fotos para detectar radiofrecuencia, una pastilla con chip incorporado para localización y unos cuantos artilugios mas ideados por Q que hacen que el espectador esté mas pendiente de éstos juguetitos que de la historia y el papel de cada uno.

 
 
 

No era de extrañar que Sean Connery comenzara a estar un poco harto, sobretodo porque estaba pasando una mala racha con su pareja y porque lo pasó bastante mal en algunas escenas donde tuvo un percance con un tiburón. La prensa de por sí lo acosaba constantemente ya que su vida se había convertido en imprescindible para los fans al ser todo un galán inglés en Hollywood.
 
Para colmo, la película, que para los fans contiene mas acción que otras cintas de la saga, tiene escenas que se hacen demasiado largas y como consecuencia, aburridas. La "batalla" final entre los agentes de SPECTRA y los contrarios, es extremadamente larga, y al estar bajo agua se hace muy lenta. Para paliar el invento, cuando Bond sube al barco en huida del villano, Largo, la velocidad de éste es tan rápida que los montadores se pasan con el efecto tras el ventanal, ya que en vez de un barco parecen que estén en un videojuego esquivando piedras. Es muy surrealista.
 
Lo increíble es que teniendo un presupuesto que triplicaba a la primera película (recordemos que Dr.No tuvo un millón justo para su grabación y ésta superó los cinco) resulta muy artificial, sobretodo con esos fondos falsos como el mencionado en la escena final y algunas coreografias en las peleas como la inicial que resultan un pelín vergonzosas. Tanta maqueta y tanto juguete no ha dado resultado y ese ha sido uno de los mayores defectos.
 
El villano, número dos, interpretado por Adolfo Celi, tampoco ha sido un personaje que haya quedado en la retina de los fans, sobretodo al tener anteriormente a dos monumentos como Goldfinger y su secuaz. No obstante, volvemos a tener la presencia del número uno y SPECTRA, recordando que en la anterior no aparecía la corporación en ningún momento, y su retorno era importante.
En resumidas, una película entretenida, pero fallida si la comparamos con las anteriores. Su remake, mucho mejor.
 
 
 
John Barry hace un muy buen trabajo aunque no a la altura de su anterior, Goldfinger.
En cuanto al tema principal, todos los fans saben lo que ocurrió antes de ser contratado Tom Jones. Un reportero italiano calificó a Bond como el señor "Kiss Kiss Bang Bang". Ésto le gustó tanto a Barry que usó ese nombre para el tema principal y quiso contar nuevamente con Shirley Bassey, sin embargo, los productores se negaron pues querían que el tema de la película estuviese incluido en el título y la letra de la canción.

Así pues contaron con el "tigre de Gales" que lo puso todo de sí hasta tal punto que en la primera grabación en la última nota alargada se mareó por completo. Los productores se quedaron boquiabiertos y quedaron encantados.
 
Thunderball
Barry, en su mas fiel estilo, incluía temas sensuales para una cinta en la que Bond se volvía aun mas irresistible para sus "victimas" féminas.
 
Cafe Martinique
Muy bien llevado por el estilo de las islas, el compositor, haciendo uso de la trompeta como segunda voz en éste tema y melodía, recrea un tema movido donde los timbales hacen el resto para la escena mítica en la que Bond pronuncia la frase de "está que se muere" cuando sienta a la chica recién asesinada mientras imitaba un baile con ella en plena fiesta.
 
Death of Fiona
En el score original, en vista de lo rápido que fue su estreno, Barry solo contó con once temas de presentación. Pero años después pudo añadirle nuevos cortes también incluidos en la película y así concluyó el autor de la forma que quería con el título que dio nombre el reportero italiano al mítico personaje de James Bond.
 
Por Dante Martín @Cinebsonet 
@DanteMartinC

Extraído de http://www.cinebso.net/2013/03/critica-operacion-trueno-thunderball.html






 

Critica: THUNDERBALL (OPERACION TRUENO)

una crítica del film, por Alejandro Franco - 3 / 5
calificacion 3 Connerys sobre 5: buena
Gran Bretaña , 1965 : Sean Connery (James Bond), Claudine Auger (Domino), Adolfo Celi (Emilio Largo), Luciana Paluzzi (Fiona), Rik Van Nutter (Felix Leiter), Guy Doleman (Conde Lippe), Molly Peters (Patricia), Martine Beswick (Paula), Bernard Lee (M), Desmond Llewelyn (Q), Lois Maxwell (Miss Moneypenny), Roland Culver (Foreign Secretary), Earl Cameron (Pinder), Paul Stassino (Palazzi), Rose Alba (Madame Boitier), Philip Locke (Vargas), George Pravda (Kutze), Michael Brennan (Janni)  Director: Terence Young - Argumento: Kevin McClory, Jack Whittingham e Ian Fleming - Guión: Richard Maibaum y John Hopkins, basado en un guión original de Jack Whittingham - Música: John Barry - Fotografía: Ted Moore y Lamar Boren - Director Artístico: Peter Murton - Director escenas submarinas: Ricou Browning - Vestuario: Anthony Mendleson - Productor: Kevin McClory - Coproductores: Harry Saltzman y Albert R. Broccoli
129 min, No rating, Color - Ganadora Oscar 1965 - 38th Academy Awards - Efectos Visuales - Thunderball - John Stears - 29/12/1965: estreno mundial simultáneo en el Rialto y el London Pavilion en Londres, y en el Paramount de Nueva York
Trama : Bond se encuentra internado en una clínica de rehabilitación y comienza a descubrir sucesos extraños. Un cuerpo desaparece misteriosamente y mientras 007 husmea, recibe varios atentados contra su vida. Cuando regresa a servicio activo, descubre que dos bombas atómicas de la OTAN han sido robadas, y que el avión que las transportaba estaba piloteado por una persona con el mismo rostro del cadáver que descubrió en la clínica. 007, siguiendo una corazonada, irá a Nassau a investigar a la hermana del piloto, pero pronto se topará con varios secuaces de SPECTRE, que tienen cautiva a la chica y ocultas las bombas en un paradero desconocido.

 
 
trailer de Operación Trueno
 

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Thunderball
Goldfinger había sido un éxito planetario impresionante, y era imperativo para Harry Saltzman y Albert Broccoli continuar con la misma línea, cuando no superándola. Por ello es que con Goldfinger y hasta Diamonds Are Forever se inicia la era de lo que se conoce como el Bond épico, con una galería de villanos extravagantes y planes de dominación mundial siempre desmantelados a ultimo momento por 007. Y, entre las novelas disponibles de adaptación, la que mejor exponía la idea era Thunderball, aunque padecía de bastantes problemas con el tema de derechos. Para obtener una visión acabada de este asunto, me remito a lo ya comentado en Never Say Never Again (la remake 1983 de este film), donde abundamos en detalle sobre el intrincado proceso de Thunderball, la co-autoría de Kevin Mc Clory y la épica batalla legal por derechos cinematográficos que tomó casi 40 años en tribunales.
Thunderball era, como se explicó en la crítica de la remake, un guión cinematográfico de nacimiento. Y había sido la primera opción para llevar al cine por parte de los productores, cosa que uno duda si compara el cuadro de costos de producción que debía insumir un film así. Mientras que Dr. No había costado un millón de dolares, Thunderball trepó a los 9 millones - buena parte de ellos en efectos especiales y escenas de acción submarinas -, y es dudoso que la gente de Eon tuviera semejante capital en 1962. Y aún con semejante presupuesto, hay efectos que se ven no muy pulidos o incluso parecen baratos, como el amerizaje del Vulcan que secuestra el comandante Derval. Pero fue, en su época, el film Bond más ambicioso y el de mayor recaudación de boletería por muchos años.
Thunderball es básicamente un film de robos (un caper movie, como dicen los americanos), tal como Topkapio The Italian Job (la original), por citar algunos de los máximos ejemplos del género. En esta clase de films suele haber dos etapas : la de preparación y planeamiento, y después la de la ejecución, y ambas etapas suelen tomar el 80% de un film. Aquí se pasa directamente a la parte de ejecución, que es bastante lineal (no ocurre nada fuera de lo previsto, como suele pasar en este tipo de films), no es muy emocionante y parece excesivamente larga. Como en sus films anteriores, Terence Young es un director experimentado pero bastante rutinario, filma sin demasiado nervio y eso se nota en el film, especialmente en las escenas submarinas.
Una vez sucedido el robo, Bond es enviado a investigar su corazonada sobre la hermana del Comandante Derval. Y si el film venía lento, acá comienza a bajar aún más su velocidad. Tanto el exceso de investigación de lo obvio, la partitura de John Barry que - aún en contra de mis deseos y mi admiración hacia el músico - es mediocre y lenta, como la falta de mayores chispas entre Bond y Largo, lastran al film de una manera impresionante.
Y es que Thunderball es un film mediocre. Es cierto, es muy original, pero está dirigido con una mano muy pesada por parte de Young. Sino, veamos por ejemplo el teaser. El mismo es muy ágil - aunque con ciertos ribetes ridículos como el agua que sale del escape del Aston Martin - pero parece impuesto con el sólo hecho de darle algo a la audiencia hasta la próxima hora, hasta que vuelva a aparecer una escena intensa de acción. Un aperitivo para un público que deberá esperar a la cena que va a demorarse bastante. Por esto y otras cosas más que comentaremos, es que resulta obviamente superior - aún con su límite presupuestario - en términos de entretenimiento la remake Never Say Never Again. El robo en el film de 1983 es expeditivo, no lleva demasiado tiempo, y se suprimen buena parte de las escenas submarinas en pos de desarrollar un guión ciertamente más dialogado, pero de mejor calidad, con mejores personajes y situaciones.

Hay bastantes incoherencias en Thunderball que son corregidas en Never Say Never Again. Como, por ejemplo: ¿por qué Dominó está con Largo?. Si el hermano es asesinado y sustituído por un doble, no hay razón de que la chica permanezca con el villano, cuando en Never Say Never Again el mismo hermano era el traidor y estaba atrapado tanto por su adicción a las drogas como por el secuestro de su hermana, lo cual resulta más lógico.
Pero incluso cuando Bond llega a Nassau las cosas tampoco resultan demasiado coherentes. Bond ronda alrededor de Dominó, le gana una partida de Baccarat a Largo... y éste ya envía esbirros a intentar asesinarlo. En ningún caso se intenta mantener las apariencias, aún sabiendo Largo que así pone en riesgo la operación secreta. Lo único que hace es confirmar sospechas.
Del mismo modo, las investigaciones submarinas de Bond son eternas y superficiales. Si hay una sospecha sobre Largo, ¿por qué no enviar a las fuerzas armadas a secuestrar el yate e interrogar a la tripulación?. Y será necesario que entre en escena Fiona Volpe (con una muy buena - y gélida - interpretación de Luciana Paluzzi, que palidece ante la formidable Barbara Carrera - en rol similar - en Never Say Never Again) para darle algo de pimienta al relato. Si bien el personaje de Volpe es muy bueno, su entrada a escena en el segundo acto también deja que desear. Cuando recoge a Bond en la carretera y comienza a correr a gran velocidad con su auto, sólo confirma las actitudes torpes del personal de SPECTRE de no mantener las apariencias, y confirmar las sospechas de 007 a cada rato.
Y, como otro ejemplo de torpeza, está la investigación de Bond en Palmyra (cuando secuestran a Martine Beswick), que escapa de los tiburones por otro ducto (en una mansión infestada de guardias buscándolo por todos lados), la captura de Bond y el escape de éste en el Junkanoo. Si al personaje de Beswick - la compañera de Bond secuestrada y asesinada - la drogaron y la llevaron en silencio, ¿por qué llevar libre a 007, que es un hombre más peligroso?.¿Por qué los matones cuando acorralan a Bond en el baile - y matan por error a Volpe - no terminan su trabajo sabiendo que 007 está desarmado y herido, completamente indefenso?. Nota aparte, como disegresión del film vemos en esta escena del baile una situación en que Bond debería estar desesperado y acorralado, pero Connery no transmite esa sensación. Traslademos esto a la escena del patinaje sobre hielo - luego de la huída de Piz Gloria - de Bond / Lazenby acorralado en On Her Majesty Secret Service. Sólo confirma que el escocés no era el intérprete adecuado para OHMSS, que brindaba un perfil más humano de Bond.
Pero volviendo a Thunderball, muchas escenas que se suceden semejan a una comedia de errores (Bond disfrazado de buzo y desapercibido en el yate de Largo durante todo el viaje a Miami, por ejemplo), que le piden un poco de más a la usual suspensión de la credibilidad que deben tener los espectadores. Y cuando el plan ha sido descubierto, y se arma la gran batalla submarina... resulta más impresionante vista en posters del film que lo mostrado realmente en la película. No hay adrenalina, es chato, es rutinario. Por último, las escenas finales del film son atroces y ridículas. Tanto la super velocidad del Disco Volante - a cámara rápida -, el capullo blindado que se desprende del yate (que pelea contra destructores con simples ametralladoras - ¿en qué pensaba la gente que se quedó en la retaguardia? ¿eran suicidas? - y que dura dos segundos antes que lo vuelen), o en Bond y Dominó rescatados por un globo enganchado a un avión, son sencillamente delirantes, puro efectismo.
¿Es Thunderball un film malo?. No, toca un tema original pero está mal dirigido y tiene un guión lleno de fallas. Las interpretaciones están ok, pero ... Es lento, la fotografía se ve demasiado oscura - por suerte, las ultimas versiones en DVD han sido retocadas digitalmente y el film no se ve tan opaco y sin contraste - , no hay chispa entre Largo y Bond, la heroína es muy inocua, y los secundarios que podrían ser interesantes - Fiona Volpe, Vargas - ocupan poco tiempo en escena. Los villanos muestran un total desprecio a la lógica, las apariencias y el cuidado que merece llevar una operación secreta. El soundtrack de John Barry es bastante bueno hasta que toca el tema compuesto para las escenas submarinas - que enlentece aún más el film -, y se destaca el tema Mr. Kiss Kiss Bang Bang - instrumental en el film, probado con las voces de Dionne Warwick y Shirley Bassey, y más tarde reemplazado por el tema final que canta Tom Jones -. Hay bastantes delirios - incluso para un film Bond - que podrían resultar coherentes en un film de la era Moore. Y la trama tiene bastantes huecos de lógica. Todo esto no sería tan malo si el film fuera entretenido y ágil, pero sólo funciona así de a ratos. Comparado con él, Never Say Never Again es un film a todas luces muchísimo mejor y más divertido.
3 CONNERYS : Película despareja, lastrada por la pesada dirección de Young en las escenas submarinas, y dirigida sin demasiado nervio. La partitura de John Barry no es de las mejores. Demasiados huecos en el guión, bastantes excesos en aras de la espectacularidad. Sólo la salva el hecho de tratar un tema original. Pero la remake de 1983 es netamente superior, aún con sus limitaciones presupuestarias.
 
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Critica: THUNDERBALL (OPERACION TRUENO)

una crítica del film, por Alejandro Franco - 3 / 5
calificacion 3 Connerys sobre 5: buena
Gran Bretaña , 1965 : Sean Connery (James Bond), Claudine Auger (Domino), Adolfo Celi (Emilio Largo), Luciana Paluzzi (Fiona), Rik Van Nutter (Felix Leiter), Guy Doleman (Conde Lippe), Molly Peters (Patricia), Martine Beswick (Paula), Bernard Lee (M), Desmond Llewelyn (Q), Lois Maxwell (Miss Moneypenny), Roland Culver (Foreign Secretary), Earl Cameron (Pinder), Paul Stassino (Palazzi), Rose Alba (Madame Boitier), Philip Locke (Vargas), George Pravda (Kutze), Michael Brennan (Janni)  Director: Terence Young - Argumento: Kevin McClory, Jack Whittingham e Ian Fleming - Guión: Richard Maibaum y John Hopkins, basado en un guión original de Jack Whittingham - Música: John Barry - Fotografía: Ted Moore y Lamar Boren - Director Artístico: Peter Murton - Director escenas submarinas: Ricou Browning - Vestuario: Anthony Mendleson - Productor: Kevin McClory - Coproductores: Harry Saltzman y Albert R. Broccoli
129 min, No rating, Color - Ganadora Oscar 1965 - 38th Academy Awards - Efectos Visuales - Thunderball - John Stears - 29/12/1965: estreno mundial simultáneo en el Rialto y el London Pavilion en Londres, y en el Paramount de Nueva York
Trama : Bond se encuentra internado en una clínica de rehabilitación y comienza a descubrir sucesos extraños. Un cuerpo desaparece misteriosamente y mientras 007 husmea, recibe varios atentados contra su vida. Cuando regresa a servicio activo, descubre que dos bombas atómicas de la OTAN han sido robadas, y que el avión que las transportaba estaba piloteado por una persona con el mismo rostro del cadáver que descubrió en la clínica. 007, siguiendo una corazonada, irá a Nassau a investigar a la hermana del piloto, pero pronto se topará con varios secuaces de SPECTRE, que tienen cautiva a la chica y ocultas las bombas en un paradero desconocido.

 
 
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Goldfinger había sido un éxito planetario impresionante, y era imperativo para Harry Saltzman y Albert Broccoli continuar con la misma línea, cuando no superándola. Por ello es que con Goldfinger y hasta Diamonds Are Forever se inicia la era de lo que se conoce como el Bond épico, con una galería de villanos extravagantes y planes de dominación mundial siempre desmantelados a ultimo momento por 007. Y, entre las novelas disponibles de adaptación, la que mejor exponía la idea era Thunderball, aunque padecía de bastantes problemas con el tema de derechos. Para obtener una visión acabada de este asunto, me remito a lo ya comentado en Never Say Never Again (la remake 1983 de este film), donde abundamos en detalle sobre el intrincado proceso de Thunderball, la co-autoría de Kevin Mc Clory y la épica batalla legal por derechos cinematográficos que tomó casi 40 años en tribunales.
Thunderball era, como se explicó en la crítica de la remake, un guión cinematográfico de nacimiento. Y había sido la primera opción para llevar al cine por parte de los productores, cosa que uno duda si compara el cuadro de costos de producción que debía insumir un film así. Mientras que Dr. No había costado un millón de dolares, Thunderball trepó a los 9 millones - buena parte de ellos en efectos especiales y escenas de acción submarinas -, y es dudoso que la gente de Eon tuviera semejante capital en 1962. Y aún con semejante presupuesto, hay efectos que se ven no muy pulidos o incluso parecen baratos, como el amerizaje del Vulcan que secuestra el comandante Derval. Pero fue, en su época, el film Bond más ambicioso y el de mayor recaudación de boletería por muchos años.
Thunderball es básicamente un film de robos (un caper movie, como dicen los americanos), tal como Topkapio The Italian Job (la original), por citar algunos de los máximos ejemplos del género. En esta clase de films suele haber dos etapas : la de preparación y planeamiento, y después la de la ejecución, y ambas etapas suelen tomar el 80% de un film. Aquí se pasa directamente a la parte de ejecución, que es bastante lineal (no ocurre nada fuera de lo previsto, como suele pasar en este tipo de films), no es muy emocionante y parece excesivamente larga. Como en sus films anteriores, Terence Young es un director experimentado pero bastante rutinario, filma sin demasiado nervio y eso se nota en el film, especialmente en las escenas submarinas.
Una vez sucedido el robo, Bond es enviado a investigar su corazonada sobre la hermana del Comandante Derval. Y si el film venía lento, acá comienza a bajar aún más su velocidad. Tanto el exceso de investigación de lo obvio, la partitura de John Barry que - aún en contra de mis deseos y mi admiración hacia el músico - es mediocre y lenta, como la falta de mayores chispas entre Bond y Largo, lastran al film de una manera impresionante.
Y es que Thunderball es un film mediocre. Es cierto, es muy original, pero está dirigido con una mano muy pesada por parte de Young. Sino, veamos por ejemplo el teaser. El mismo es muy ágil - aunque con ciertos ribetes ridículos como el agua que sale del escape del Aston Martin - pero parece impuesto con el sólo hecho de darle algo a la audiencia hasta la próxima hora, hasta que vuelva a aparecer una escena intensa de acción. Un aperitivo para un público que deberá esperar a la cena que va a demorarse bastante. Por esto y otras cosas más que comentaremos, es que resulta obviamente superior - aún con su límite presupuestario - en términos de entretenimiento la remake Never Say Never Again. El robo en el film de 1983 es expeditivo, no lleva demasiado tiempo, y se suprimen buena parte de las escenas submarinas en pos de desarrollar un guión ciertamente más dialogado, pero de mejor calidad, con mejores personajes y situaciones.

Hay bastantes incoherencias en Thunderball que son corregidas en Never Say Never Again. Como, por ejemplo: ¿por qué Dominó está con Largo?. Si el hermano es asesinado y sustituído por un doble, no hay razón de que la chica permanezca con el villano, cuando en Never Say Never Again el mismo hermano era el traidor y estaba atrapado tanto por su adicción a las drogas como por el secuestro de su hermana, lo cual resulta más lógico.
Pero incluso cuando Bond llega a Nassau las cosas tampoco resultan demasiado coherentes. Bond ronda alrededor de Dominó, le gana una partida de Baccarat a Largo... y éste ya envía esbirros a intentar asesinarlo. En ningún caso se intenta mantener las apariencias, aún sabiendo Largo que así pone en riesgo la operación secreta. Lo único que hace es confirmar sospechas.
Del mismo modo, las investigaciones submarinas de Bond son eternas y superficiales. Si hay una sospecha sobre Largo, ¿por qué no enviar a las fuerzas armadas a secuestrar el yate e interrogar a la tripulación?. Y será necesario que entre en escena Fiona Volpe (con una muy buena - y gélida - interpretación de Luciana Paluzzi, que palidece ante la formidable Barbara Carrera - en rol similar - en Never Say Never Again) para darle algo de pimienta al relato. Si bien el personaje de Volpe es muy bueno, su entrada a escena en el segundo acto también deja que desear. Cuando recoge a Bond en la carretera y comienza a correr a gran velocidad con su auto, sólo confirma las actitudes torpes del personal de SPECTRE de no mantener las apariencias, y confirmar las sospechas de 007 a cada rato.
Y, como otro ejemplo de torpeza, está la investigación de Bond en Palmyra (cuando secuestran a Martine Beswick), que escapa de los tiburones por otro ducto (en una mansión infestada de guardias buscándolo por todos lados), la captura de Bond y el escape de éste en el Junkanoo. Si al personaje de Beswick - la compañera de Bond secuestrada y asesinada - la drogaron y la llevaron en silencio, ¿por qué llevar libre a 007, que es un hombre más peligroso?.¿Por qué los matones cuando acorralan a Bond en el baile - y matan por error a Volpe - no terminan su trabajo sabiendo que 007 está desarmado y herido, completamente indefenso?. Nota aparte, como disegresión del film vemos en esta escena del baile una situación en que Bond debería estar desesperado y acorralado, pero Connery no transmite esa sensación. Traslademos esto a la escena del patinaje sobre hielo - luego de la huída de Piz Gloria - de Bond / Lazenby acorralado en On Her Majesty Secret Service. Sólo confirma que el escocés no era el intérprete adecuado para OHMSS, que brindaba un perfil más humano de Bond.
Pero volviendo a Thunderball, muchas escenas que se suceden semejan a una comedia de errores (Bond disfrazado de buzo y desapercibido en el yate de Largo durante todo el viaje a Miami, por ejemplo), que le piden un poco de más a la usual suspensión de la credibilidad que deben tener los espectadores. Y cuando el plan ha sido descubierto, y se arma la gran batalla submarina... resulta más impresionante vista en posters del film que lo mostrado realmente en la película. No hay adrenalina, es chato, es rutinario. Por último, las escenas finales del film son atroces y ridículas. Tanto la super velocidad del Disco Volante - a cámara rápida -, el capullo blindado que se desprende del yate (que pelea contra destructores con simples ametralladoras - ¿en qué pensaba la gente que se quedó en la retaguardia? ¿eran suicidas? - y que dura dos segundos antes que lo vuelen), o en Bond y Dominó rescatados por un globo enganchado a un avión, son sencillamente delirantes, puro efectismo.
¿Es Thunderball un film malo?. No, toca un tema original pero está mal dirigido y tiene un guión lleno de fallas. Las interpretaciones están ok, pero ... Es lento, la fotografía se ve demasiado oscura - por suerte, las ultimas versiones en DVD han sido retocadas digitalmente y el film no se ve tan opaco y sin contraste - , no hay chispa entre Largo y Bond, la heroína es muy inocua, y los secundarios que podrían ser interesantes - Fiona Volpe, Vargas - ocupan poco tiempo en escena. Los villanos muestran un total desprecio a la lógica, las apariencias y el cuidado que merece llevar una operación secreta. El soundtrack de John Barry es bastante bueno hasta que toca el tema compuesto para las escenas submarinas - que enlentece aún más el film -, y se destaca el tema Mr. Kiss Kiss Bang Bang - instrumental en el film, probado con las voces de Dionne Warwick y Shirley Bassey, y más tarde reemplazado por el tema final que canta Tom Jones -. Hay bastantes delirios - incluso para un film Bond - que podrían resultar coherentes en un film de la era Moore. Y la trama tiene bastantes huecos de lógica. Todo esto no sería tan malo si el film fuera entretenido y ágil, pero sólo funciona así de a ratos. Comparado con él, Never Say Never Again es un film a todas luces muchísimo mejor y más divertido.
3 CONNERYS : Película despareja, lastrada por la pesada dirección de Young en las escenas submarinas, y dirigida sin demasiado nervio. La partitura de John Barry no es de las mejores. Demasiados huecos en el guión, bastantes excesos en aras de la espectacularidad. Sólo la salva el hecho de tratar un tema original. Pero la remake de 1983 es netamente superior, aún con sus limitaciones presupuestarias.
 
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calificacion 3 Connerys sobre 5: buena
Gran Bretaña , 1965 : Sean Connery (James Bond), Claudine Auger (Domino), Adolfo Celi (Emilio Largo), Luciana Paluzzi (Fiona), Rik Van Nutter (Felix Leiter), Guy Doleman (Conde Lippe), Molly Peters (Patricia), Martine Beswick (Paula), Bernard Lee (M), Desmond Llewelyn (Q), Lois Maxwell (Miss Moneypenny), Roland Culver (Foreign Secretary), Earl Cameron (Pinder), Paul Stassino (Palazzi), Rose Alba (Madame Boitier), Philip Locke (Vargas), George Pravda (Kutze), Michael Brennan (Janni)  Director: Terence Young - Argumento: Kevin McClory, Jack Whittingham e Ian Fleming - Guión: Richard Maibaum y John Hopkins, basado en un guión original de Jack Whittingham - Música: John Barry - Fotografía: Ted Moore y Lamar Boren - Director Artístico: Peter Murton - Director escenas submarinas: Ricou Browning - Vestuario: Anthony Mendleson - Productor: Kevin McClory - Coproductores: Harry Saltzman y Albert R. Broccoli
129 min, No rating, Color - Ganadora Oscar 1965 - 38th Academy Awards - Efectos Visuales - Thunderball - John Stears - 29/12/1965: estreno mundial simultáneo en el Rialto y el London Pavilion en Londres, y en el Paramount de Nueva York
Trama : Bond se encuentra internado en una clínica de rehabilitación y comienza a descubrir sucesos extraños. Un cuerpo desaparece misteriosamente y mientras 007 husmea, recibe varios atentados contra su vida. Cuando regresa a servicio activo, descubre que dos bombas atómicas de la OTAN han sido robadas, y que el avión que las transportaba estaba piloteado por una persona con el mismo rostro del cadáver que descubrió en la clínica. 007, siguiendo una corazonada, irá a Nassau a investigar a la hermana del piloto, pero pronto se topará con varios secuaces de SPECTRE, que tienen cautiva a la chica y ocultas las bombas en un paradero desconocido.

 
 
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Thunderball
Goldfinger había sido un éxito planetario impresionante, y era imperativo para Harry Saltzman y Albert Broccoli continuar con la misma línea, cuando no superándola. Por ello es que con Goldfinger y hasta Diamonds Are Forever se inicia la era de lo que se conoce como el Bond épico, con una galería de villanos extravagantes y planes de dominación mundial siempre desmantelados a ultimo momento por 007. Y, entre las novelas disponibles de adaptación, la que mejor exponía la idea era Thunderball, aunque padecía de bastantes problemas con el tema de derechos. Para obtener una visión acabada de este asunto, me remito a lo ya comentado en Never Say Never Again (la remake 1983 de este film), donde abundamos en detalle sobre el intrincado proceso de Thunderball, la co-autoría de Kevin Mc Clory y la épica batalla legal por derechos cinematográficos que tomó casi 40 años en tribunales.
Thunderball era, como se explicó en la crítica de la remake, un guión cinematográfico de nacimiento. Y había sido la primera opción para llevar al cine por parte de los productores, cosa que uno duda si compara el cuadro de costos de producción que debía insumir un film así. Mientras que Dr. No había costado un millón de dolares, Thunderball trepó a los 9 millones - buena parte de ellos en efectos especiales y escenas de acción submarinas -, y es dudoso que la gente de Eon tuviera semejante capital en 1962. Y aún con semejante presupuesto, hay efectos que se ven no muy pulidos o incluso parecen baratos, como el amerizaje del Vulcan que secuestra el comandante Derval. Pero fue, en su época, el film Bond más ambicioso y el de mayor recaudación de boletería por muchos años.
Thunderball es básicamente un film de robos (un caper movie, como dicen los americanos), tal como Topkapio The Italian Job (la original), por citar algunos de los máximos ejemplos del género. En esta clase de films suele haber dos etapas : la de preparación y planeamiento, y después la de la ejecución, y ambas etapas suelen tomar el 80% de un film. Aquí se pasa directamente a la parte de ejecución, que es bastante lineal (no ocurre nada fuera de lo previsto, como suele pasar en este tipo de films), no es muy emocionante y parece excesivamente larga. Como en sus films anteriores, Terence Young es un director experimentado pero bastante rutinario, filma sin demasiado nervio y eso se nota en el film, especialmente en las escenas submarinas.
Una vez sucedido el robo, Bond es enviado a investigar su corazonada sobre la hermana del Comandante Derval. Y si el film venía lento, acá comienza a bajar aún más su velocidad. Tanto el exceso de investigación de lo obvio, la partitura de John Barry que - aún en contra de mis deseos y mi admiración hacia el músico - es mediocre y lenta, como la falta de mayores chispas entre Bond y Largo, lastran al film de una manera impresionante.
Y es que Thunderball es un film mediocre. Es cierto, es muy original, pero está dirigido con una mano muy pesada por parte de Young. Sino, veamos por ejemplo el teaser. El mismo es muy ágil - aunque con ciertos ribetes ridículos como el agua que sale del escape del Aston Martin - pero parece impuesto con el sólo hecho de darle algo a la audiencia hasta la próxima hora, hasta que vuelva a aparecer una escena intensa de acción. Un aperitivo para un público que deberá esperar a la cena que va a demorarse bastante. Por esto y otras cosas más que comentaremos, es que resulta obviamente superior - aún con su límite presupuestario - en términos de entretenimiento la remake Never Say Never Again. El robo en el film de 1983 es expeditivo, no lleva demasiado tiempo, y se suprimen buena parte de las escenas submarinas en pos de desarrollar un guión ciertamente más dialogado, pero de mejor calidad, con mejores personajes y situaciones.

Hay bastantes incoherencias en Thunderball que son corregidas en Never Say Never Again. Como, por ejemplo: ¿por qué Dominó está con Largo?. Si el hermano es asesinado y sustituído por un doble, no hay razón de que la chica permanezca con el villano, cuando en Never Say Never Again el mismo hermano era el traidor y estaba atrapado tanto por su adicción a las drogas como por el secuestro de su hermana, lo cual resulta más lógico.
Pero incluso cuando Bond llega a Nassau las cosas tampoco resultan demasiado coherentes. Bond ronda alrededor de Dominó, le gana una partida de Baccarat a Largo... y éste ya envía esbirros a intentar asesinarlo. En ningún caso se intenta mantener las apariencias, aún sabiendo Largo que así pone en riesgo la operación secreta. Lo único que hace es confirmar sospechas.
Del mismo modo, las investigaciones submarinas de Bond son eternas y superficiales. Si hay una sospecha sobre Largo, ¿por qué no enviar a las fuerzas armadas a secuestrar el yate e interrogar a la tripulación?. Y será necesario que entre en escena Fiona Volpe (con una muy buena - y gélida - interpretación de Luciana Paluzzi, que palidece ante la formidable Barbara Carrera - en rol similar - en Never Say Never Again) para darle algo de pimienta al relato. Si bien el personaje de Volpe es muy bueno, su entrada a escena en el segundo acto también deja que desear. Cuando recoge a Bond en la carretera y comienza a correr a gran velocidad con su auto, sólo confirma las actitudes torpes del personal de SPECTRE de no mantener las apariencias, y confirmar las sospechas de 007 a cada rato.
Y, como otro ejemplo de torpeza, está la investigación de Bond en Palmyra (cuando secuestran a Martine Beswick), que escapa de los tiburones por otro ducto (en una mansión infestada de guardias buscándolo por todos lados), la captura de Bond y el escape de éste en el Junkanoo. Si al personaje de Beswick - la compañera de Bond secuestrada y asesinada - la drogaron y la llevaron en silencio, ¿por qué llevar libre a 007, que es un hombre más peligroso?.¿Por qué los matones cuando acorralan a Bond en el baile - y matan por error a Volpe - no terminan su trabajo sabiendo que 007 está desarmado y herido, completamente indefenso?. Nota aparte, como disegresión del film vemos en esta escena del baile una situación en que Bond debería estar desesperado y acorralado, pero Connery no transmite esa sensación. Traslademos esto a la escena del patinaje sobre hielo - luego de la huída de Piz Gloria - de Bond / Lazenby acorralado en On Her Majesty Secret Service. Sólo confirma que el escocés no era el intérprete adecuado para OHMSS, que brindaba un perfil más humano de Bond.
Pero volviendo a Thunderball, muchas escenas que se suceden semejan a una comedia de errores (Bond disfrazado de buzo y desapercibido en el yate de Largo durante todo el viaje a Miami, por ejemplo), que le piden un poco de más a la usual suspensión de la credibilidad que deben tener los espectadores. Y cuando el plan ha sido descubierto, y se arma la gran batalla submarina... resulta más impresionante vista en posters del film que lo mostrado realmente en la película. No hay adrenalina, es chato, es rutinario. Por último, las escenas finales del film son atroces y ridículas. Tanto la super velocidad del Disco Volante - a cámara rápida -, el capullo blindado que se desprende del yate (que pelea contra destructores con simples ametralladoras - ¿en qué pensaba la gente que se quedó en la retaguardia? ¿eran suicidas? - y que dura dos segundos antes que lo vuelen), o en Bond y Dominó rescatados por un globo enganchado a un avión, son sencillamente delirantes, puro efectismo.
¿Es Thunderball un film malo?. No, toca un tema original pero está mal dirigido y tiene un guión lleno de fallas. Las interpretaciones están ok, pero ... Es lento, la fotografía se ve demasiado oscura - por suerte, las ultimas versiones en DVD han sido retocadas digitalmente y el film no se ve tan opaco y sin contraste - , no hay chispa entre Largo y Bond, la heroína es muy inocua, y los secundarios que podrían ser interesantes - Fiona Volpe, Vargas - ocupan poco tiempo en escena. Los villanos muestran un total desprecio a la lógica, las apariencias y el cuidado que merece llevar una operación secreta. El soundtrack de John Barry es bastante bueno hasta que toca el tema compuesto para las escenas submarinas - que enlentece aún más el film -, y se destaca el tema Mr. Kiss Kiss Bang Bang - instrumental en el film, probado con las voces de Dionne Warwick y Shirley Bassey, y más tarde reemplazado por el tema final que canta Tom Jones -. Hay bastantes delirios - incluso para un film Bond - que podrían resultar coherentes en un film de la era Moore. Y la trama tiene bastantes huecos de lógica. Todo esto no sería tan malo si el film fuera entretenido y ágil, pero sólo funciona así de a ratos. Comparado con él, Never Say Never Again es un film a todas luces muchísimo mejor y más divertido.
3 CONNERYS : Película despareja, lastrada por la pesada dirección de Young en las escenas submarinas, y dirigida sin demasiado nervio. La partitura de John Barry no es de las mejores. Demasiados huecos en el guión, bastantes excesos en aras de la espectacularidad. Sólo la salva el hecho de tratar un tema original. Pero la remake de 1983 es netamente superior, aún con sus limitaciones presupuestarias.
 
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sábado, 5 de marzo de 2016

Los ojos de America.

DOCUMENTAL DE DAIANA ROSENFELD Y ANIBAL GARISTO
 

 

“Vivieron según sus ideales”


Partiendo de las investigaciones de Osvaldo Bayer, los realizadores de este documental que mañana tendrá su estreno local hicieron foco en la relación de Severino di Giovanni con América Scarfó, una jovencísima militante anarquista.

 Por Oscar Ranzani
 
 
 
Hay una historia que se conoce. Es la del italiano Severino di Giovanni, quien emigró a la Argentina en los años ’20 para desempeñarse como obrero tipógrafo y fue el anarquista expropiador más buscado en el Río de la Plata durante los comienzos del siglo pasado. Osvaldo Bayer lo estudió con detalle y precisión en el libro Severino di Giovanni, el idealista de la violencia, que es un referente del estudio histórico de este hombre que fue fusilado por la dictadura de José Félix Uriburu, a los 29 años, cuando corría 1931. Pero hay otra historia que no es tan conocida: la historia de amor que entabló este joven de convicciones muy fuertes con una adolescente argentina y también anarquista: América Scarfó. Cuando se conocieron, ella tenía tan solo catorce años y Di Giovanni, veintisiete. No sólo se amaban, sino que se enamoraron de las ideas que cada uno defendía. Y eso consolidó la relación, a pesar de que se trató de un amor clandestino en más de un sentido. Esta es la historia que narra Los ojos de América, documental realizado por Daiana Rosenfeld y Aníbal Garisto que, tras ganar el Programa de Fomento a la Producción y Teledifusión del Documental Latinoamericano (DocTV), se estrenará mañana en el Espacio Incaa Gaumont.
La dupla comenzó investigando la historia de las mujeres anarquistas de fines del siglo XIX y principios del XX en la Argentina porque sabían, desde un principio, que había un movimiento pequeño pero bastante fuerte en el país. La idea primitiva era estudiar el rol de la mujer dentro del anarquismo y, a través de esta búsqueda, los realizadores llegaron a la figura de América Scarfó. “Era diferente de las otras mujeres porque si bien ella había sido conocida como compañera de Severino y como la hermana de Paulino Scarfó, la verdad es que nos encontramos con que era una chica de catorce años con ideas muy avanzadas para esa época”, cuenta Rosenfeld en la entrevista con Página/12, en la que también participa Garisto.
La estructura narrativa del documental se sostiene con muy pocas entrevistas (lógicamente opina Bayer) y el acierto radica en no dejar de mencionar el espíritu político de la época pero centrándose en esa historia amorosa. Esto lo cuentan a través de las lecturas de las cartas que se enviaban Severino y América, así como también de escritos personales de esta mujer, guía del relato representada a través de la voz en off de una actriz. “Es una historia de amor y también refleja una historia política y social del momento”, sostiene Garisto, quien entiende que los dos “eran militantes que luchaban y veían que se podía llegar al cambio: pensemos que el movimimento anarquista era el movimiento obrero más importante del país y ellos dos militaban de una manera muy fuerte dentro del mismo”.
 
 
–¿Por qué decidieron focalizar en el aspecto más íntimo del personaje político?

Daiana Rosenfeld: –Nosotros creemos que contar una historia de la intimidad es mucho más interesante porque juega la humanidad de una persona en relación al espíritu de época en el que está viviendo. Creíamos que quedarse solamente en el personaje público implicaba profundizar poco. Y ésta es una historia de amor en el término más amplio: no sólo amor en la relación, sino amor por la libertad, por la igualdad, amor fraternal entre los camaradas, como se decían los anarquistas entre sí. Nos pareció más interesante enfocarlos desde un punto de vista más personal e íntimo como reflejo de lo que también puede sentir una persona a los catorce, quince años, cuando comenzó con la relación y la lucha anarquista. Creo que es más universal.
Aníbal Garisto: –Y también, de Severino se sabía toda una parte: que él tenía una forma de hacer actos políticos sobre ciertas cosas que estaban pasando en ese momento, pero no se conocía su lado amoroso, su escritura, que era profesor, que hablaba tres idiomas, que editaba, que traducía...
–¿Eso lo descubrieron haciendo la investigación?

A. G.: –Sí, lo descubrimos en la investigación y, en gran parte, por el libro de Osvaldo Bayer, por ir a bibliotecas, a archivos personales, por hablar con militantes anarquistas. A veces, para la prensa es mejor decir que alguien puso una bomba y no explican por qué, ni todo lo que hace esa persona a nivel social. Y la intimidad es también para mostrar que hay otra persona de la que no se contó la historia desde ese lado.
D. R.: –Volviendo a la intimidad, también hay una cuestión que tiene que ver con que ellos eran consecuentes con sus ideas a nivel público y a nivel privado. Entonces, la intimidad es interesante por eso.
–¿Por qué decidieron que la estructura narrativa sea básicamente la lectura de las cartas de amor y escritos personales de ellos?

D. R.: –Era una relación complicada: él estaba la mayor parte en la clandestinidad. Entonces, la relación se basó en cartas de amor, citas fugaces. Y son los documentos más fieles, más interesantes y más íntimos para reflejar también todo ese momento: no sólo la relación entre ellos. Es un punto de vista muy personal de los propios personajes. Creo que por eso decidimos contar la historia a través de este tipo de documentos y contrarrestarlos también con los documentos de la época, con los diarios que criminalizaban no sólo a Severino, sino a todo el anarquismo expropiador.
 
 

–¿Cómo accedieron al material histórico de las cartas?
D. R.: –En la primera versión del libro, Bayer publicó casi todas las cartas. En su investigación, Bayer encontró las cartas en el Museo de la Policía. Y ahí fue cuando América se enteró de que las cartas seguían existiendo porque, en realidad, ella las tendría que haber destruido y nunca lo hizo. Cuando los agarraron a Severino, Paulino y América en la quinta de Burzaco, la policía confiscó esas cartas y las dejó en el Museo de la Policía, donde Bayer las encontró. En realidad, los familiares donaron al ateneo anarquista de Constitución todos los documentos y archivos personales de América y las cartas están en posesión de una de sus amigas.

–Luego de haber investigado, ¿cómo creen que era vivir un amor a contramano de una sociedad prejuiciosa?

A. G.: –Fue difícil. También en las cartas hay tanta expresión de amor porque era un deseo: no se podían ver. Se veían poco. Era peligroso para ambos verse porque se jugaban la vida los dos. Son cartas que tienen un condimento muy especial y cargado de nostalgia, de amor, de pasión. Hay muchas cartas que tienen mucha pasión, muchos relatos de encuentros fugaces entre ellos...
D. R.: –Y también se contrarrestaban con la violencia, con la acción directa, que es también el juego de la película: el lado romántico de esta relación y, por otro lado, la acción directa de los personajes.
A. G.: –Y tampoco hay que olvidar que ellos, durante un gran tiempo, llevaron a cabo amor e ideal porque estuvieron viviendo en una quinta de Burzaco, donde cultivaban lo que comían, hablaban de no matar animales. Tenían una imprenta para imprimir las propagandas que ellos querían. O sea, no fue algo que lo dejaron sólo en papel, sino que estuvieron viviendo en Burzaco de la forma que pensaban y lo lograron: fueron pequeños modos de vivencia autosuficiente.
 

martes, 1 de marzo de 2016

Homenaje a King Kong, (parte 2).


 
Por Román Gubern

Sobre los autores de King Kong.


 Al acabar la primera guerra mundial, Ernest Beaumont Schoedsack, un ex­-cameráman de Mack Sennett y a la sazón capitán del departamento fotográfico de la Cruz Roja norteamericana, conoció en Polonia al teniente coronel Merian C. Cooper, que había sido herido cuando era capitán de aviación en Francia y trabajaba entonces para la American Relief Administration. De ese encuentro casual iba a nacer una de las parejas más insólitas y sorprendentes de la historia del cine mundial. Al contemplar hoy las desmelenadas fantasías de King Kong puede parecer extraño que ambos hombres desarrollasen entre 1925 y 1931 una brillantísima carrera como documentalistas, actividad que viene a ser algo así como la de cronista y notarios que levantan austeras actas de la realidad sobre emulsión fotosensible. En pocos años Schoedsack y Cooper rodaron documentales Grass-1926, en el Kurdistán turco, Chang-1927, en Siam (en donde las exigencias de fotografiar las fieras salvajes les condujo a un uso innovador del teleobjetivo y del zoom) y Rango-1931, en las selvas de Sumatra. Su única incursión en el cine de ficción se produjo con su versión de Las cuatro plumas-1929, (The four feathers), adaptando la popular novela de A.E.W. Mason.
 
 
 

Sin embargo, la clave para comprender el cine documental de Schoedsack y Cooper ha sido bien detectada por Richard Griffith al señalar que ambos cineastas, a diferencia de otros documentalistas tradicionales, actuaban como aventureros atraídos por lo desconocido (4). El Kurdistán, Siam y Sumatra eran en aquellos años zonas de misterio capaces de excitar la imaginación de una pareja de jóvenes recién desmovilizados tras una guerra mundial. Después de estos éxitos de prestigio, Schoedsack dio un aparente viraje al abordar en 1932 la adaptación del cuento de Richard Connell “The most dangerous game”, codirigida por Irving Pichel, que narra las peripecias de los tripulantes de un barco de recreo al embarrancar junto a una isla habitada por un aristócrata ruso, cazador de hombres. No nos detendremos en esta pieza maestra del cine de terror, estrenada en España con el caprichoso título de “El malvado Zaroff”, sino para señalar que el primer plano que abre el film, y sobre el que aparecen los títulos de crédito, ofrece una premonitoria iconografía del tema de la Bella y la Bestia, en forma de picaporte de la misteriosa mansión del conde Zaroff.
Después de “The most dangerous game”, Cooper y Schoedsack abordaron la realización de King Kong, cuya génesis ha sido descrita por el primero: “Empecé a pensar en King Kong a finales del otoño de 1931. Primero quería ir a África para rodar una película sobre gorilas, sobre gorilas reales… pero por desgracia era la época de la Depresión y nadie se decidía a inmovilizar un capital importante para financiar tan largo viaje.
 
 

“Entonces sugerí a mi amigo David Selznick, que era vicepresidente de la R.K.O., realizar en los estudios una película cuyo héroe sería un gorila gigante.
“Conocía el trabajo de animación que realizó Willis O’Brien (5) e inmediatamente pensé que sería el director técnico perfecto para este proyecto.

“Antes de escribir una sola línea le pedí, al igual que otros artistas, Larrinaga y Crabbe, que hicieran una serie de croquis grandes sobre el asunto.

“El primer dibujo representaba a King Kong en lo alto del Empire State Building, con la mujer en la mano y los aviones ametrallándolo. El segundo dibujo representaba a King Kong en la selva sacudiendo el tronco de un árbol para hacer caer a los marineros. Y el tercero, por último, mostraba a King Kong, cara al sol, golpeándose el pecho y con la mujer esta vez a sus pies.

“Hubo en total doce dibujos. Once de ellos fueron meticulosamente realizados y reproducidos en escenas reales en el curso del rodaje…
“Los dibujos gustaron mucho a Selznick, que obtuvo rápidamente un acuerdo con R.K.O. y rodé un rollo de prueba de 200 metros para el director de ventas, Ned Depinet, que le gustó mucho.

“El rodaje duró más de un año y David Selznick pasó de la R.K.O. a la Metro-Goldwyn-Mayer antes del final. Me convertí entonces en vicepresidente de producción, pero la idea de King Kong surgió antes de que llegase a ser empleado de R.K.O.
“Antes que usted, nadie me había hablado de este pasaje de los viajes de Gulliver (6). El único episodio que conozco es el de los Liliputienses y no conozco el del mono. Los únicos responsables de King Kong son Schoedsack, Ruth Rose, Willis O’Brien, James Creelman y yo.” (7)

 

(4) Boletín del Museo de Arte Moderno de Nueva York para la presentación de Grass y Chang en 1941.
(5) Willis O’Brien fue el autor de los trucajes de The Lost World (1925), film de Henry Hoyt que adaptaba la novela homónima de Arthur Conan Doyle y que contiene notables analogías con King Kong.

(6) Se refiere a un episodio de El viaje de Brobdingnag, de Los viajes de Gulliver (1726), que posee un asombroso parecido con la secuencia final de King Kong.
(7) Entrevista a Merian C. Cooper con Michael Caen en Midi-Minuit Fantastique N° 6 (junio de 1963).

 
Extraído de Homenaje a King Kong, de Román Gubern, Cuadernos Ínfimos 41, Tusquets Editor, Barcelona, 1974.

 

lunes, 22 de febrero de 2016

Humor cinematográfico 6.

 
 
Por Gustavo Salas.
 
 


                        Extraído de Diario del 27 Festival de cine Internacional de Mar del Plata.

martes, 9 de febrero de 2016

Apuntes del Festival, número 30.

Por aquí pasó Johnnie




Y sí, lo estábamos esperando. El Maestro Johnnie To estuvo en el 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y dejó su huella. Pero no en la playa ni en cemento, sino en la memoria de todos sus fans que lo pudieron disfrutar por partida doble: en una Charla con Maestros celebrada en el Espacio Un Puente y en la presentación de Office, su última película, que se exhibe en la sección Autores.
Fueron pocos los que no se sacaron fotos o no le pidieron autógrafos al visitante ilustre de esta edición. Siempre con una sonrisa y buen humor, Johnnie respondió a todas las preguntas que le hicieron. Su sencillez y simpleza se complementan con la calidez con la que se explayó ante cada respuesta que le brindó al público.

Johnnie To nació en Hong Kong y realizó su primera película en 1978. "Sentí que aún no estaba listo para incursionar en el cine. Estuve siete años trabajando en telenovelas. Recién en 1986 hice mi segunda película. Al principio solo hacía obras comerciales. Si en Hong Kong no se comienza filmando un éxito comercial, después es difícil seguir haciendo cine. No gozábamos de mucha libertad creativa. Las estrellas eran los actores que tomaban las decisiones con respecto a la producción”, declaró To. "Recién comencé a tener poder cuando creé Milkyway en 1996. El año que viene se cumplen 20 años de su creación”.



Office presenta como novedad la incursión del director-sinónimo de género de acción- en el musical. Pero Johnnie sorprende siempre y además le agrega un óptimo y justificado uso de la tecnología en tres dimensiones. "El 3D en este caso fue solo una prueba. Es una preparación a futuro”, afirmó con humildad.

Acaso lo más sorprendente de la charla y las entrevistas que concedió fue la confesión de que trabaja sin un guion terminado y nunca usó storyboards. Esto resulta llamativo, teniendo en cuenta que To es un artesano del género de acción y el plano secuencia. Inolvidables son los primeros minutos de Breaking News -2004- donde presenta el conflicto sin ningún corte. "Fue una traversura”, admitió. "Iba a durar solo un minuto, pero no me alcanzó, así que lo extendí. Nunca había hecho un plano tan extenso. Fue un desafío creativo y tomó tres días para ensayarlo".



"Me di cuenta que yo no controlo la película. La película me controla a mí”.
Johnnie To es un fanático de su profesión. Aunque confesó que lo hace solo para no quedarse en su casa, aburrido, sintiéndose inútil. Cada vez que llega, su mujer le pregunta "¿Cuándo vas a ir a trabajar?”. El director afirmó que no sabe hacer otra cosa: "El cine es algo magnífico. Tiene vida. Me gustaría seguir hasta los 90 años”.

Para el realizador honkonés pasar de un género a otro no es algo difícil. De hecho, afirmó que hace películas de acción cuando está inspirado. Aunque filma a veces dos o tres películas por año, el tiempo que le lleva terminarlas es muy relativo: "hice una película durante tres años y otra me llevó un mes. No hay un límite”.


 "Si no estoy inspirado, me dedico a otros géneros”.
Con respecto a la dirección de actores, se considera bastante vago. "No me gusta hacer casting y me produce pereza comenzar nuevas relaciones. Mi preferido es Anthony Wong porque hace exactamente lo que le digo. Cada actor es diferente, algunos son más accesibles que otros y se dirigen más fácilmente”.

Una de las preguntas más recurrentes fue si había sido convocado por Hollywood para dirigir. "Sí, pero nunca me interesaron sus guiones”, respondió en forma bastante austera. "No trabajo de una forma ejemplar. No uso guiones, voy y filmo. No planeo los días de rodaje. Por eso no podría trabajar allá. De hecho, cuando co dirijo una películas es porque un director continúa mi labor mientras yo estoy comenzando otro rodaje”.



A pesar de que se lo compara con Jean-Pierre Melville y Sergio Leone, dice no saber exactamente
 donde están las influencias, aunque admitió que lo tentaron para realizar la remake de El círculo rojo. "El relato es budista y la película original es muy buena. Querían que haga una versión fiel, pero yo quería hacer mi propia lectura no budista. No quiero ser la sombra de Melville”. Y aunque sus comedias remiten al slapstick de Lubitsch o Hawks, él dice desconocer el género y no ubicar a esos directores. Su única referencia es Akira Kurosawa: "no hay un solo director chino que me guste”.
Johnnie To demostró ser una persona sencilla y humilde, amante de la buena comida: "En mis películas todos comen porque es algo humano. A mí me gusta mucho comer y estoy disfrutando de la carne argentina”.

No se considera un director político aunque admite que todas sus películas tienen alguna crítica, aunque sí es bastante duro con la forma de distribuir sus producciones en su país: "Cuanto más presupuesto hay, menor es la posibilidad de filmar libremente y eso influye en el proceso de rodaje. Filmé una película en poco tiempo haciendo solo una toma, la edité yo mismo en 3 días y la distribuí”. Y sin embargo confiesa que nunca apura a sus directores de fotografía durante el rodaje: "Cuando la luz está lista filmamos, pero nunca les digo algo”.

Para concluir habló un poco sobre dos temas recurrentes en su filmografía: el mercado bursátil y el universo de las triadas, la mafia china.

"La crisis fue muy dura y yo perdí mucha plata. Fue una época importante y difícil en mi vida”, admitió, pero el origen de su interés por el cine de gángsters es más personal: "Viví siempre muy cerca de la zonas de triadas y lo conozco muy bien. Es algo muy real para mí. Siempre leo y me informo al respecto”.

Y así pasó Johnnie To. Con humor y buena onda, disfrutando del clima, la comida y cinefilia que se respira en Mar del Plata. Un visitante de lujo para cerrar las Charlas con Maestro de la 30° edición.


Ver entrevista a Johnnie To, https://vimeo.com/144841604

viernes, 5 de febrero de 2016

La intérprete: Una intriga internacional.

 

(The Interpreter, 2005) de Sydney Pollack

 
 
 
 
Todo empieza cuando Silvia Broome, una intérprete nacida en África que trabaja en la ONU, oye una conversación en una lengua africana poco conocida en la que queda clara la intención de asesinar a un jefe de Estado del continente negro. En cuanto oye y entiende las palabras "El maestro no saldrá de la sala vivo", la vida de Silvia cambia totalmente de rumbo y se convierte en el blanco de los asesinos. Cuando le asignan al agente federal Tobin Keller para protegerla, su mundo se convierte en una verdadera pesadilla.
Según Keller indaga en el pasado de la testigo y en sus contactos secretos, aumentan sus sospechas de que ella también es parte de la conspiración. Cada nuevo descubrimiento hace que desconfíe aún más de ella. Dependen el uno del otro, pero no podrían ser más opuestos. La fuerza de Silvia se basa en las palabras, en la diplomacia y en la sutileza; Tobin Keller cree en el instinto, en la acción y en los comportamientos básicos. Mientras se acerca el peligro de un grave asesinato político en EE.UU., Silvia y Tobin juegan al gato y al ratón mientras intentan detener la terrible crisis mundial que se aproxima.
 
 
 

Sydney Pollack vuelve a sus fuentes con el genero del thriller político que ya había experimentado con buena suerte en "Los Tres Días del Cóndor" y en "Fachada". Siguiendo la línea de la reciente "El Embajador del Miedo" y en similitud con films como "En la línea del Fuego" y "Poder Absoluto" -si bien en menor medida-, el centro de la atención es un mandatario político en riesgo de muerte y una sociedad en vilo pendiente de una sociedad convulsionada y paranoica.
La trama se desata cuando la protagonista del film advierte sobre un posible complot de estado para asesinar a un dictador africano, de ahí en mas todos los disparadores clásicos del cine político se van desatando y a medida de rompecabezas van armando una temática complicada con matices muy bien llevados que sin dejarse traicionar por el cine de acción crece en misterio, intensidad e interés.
A esta trama inicial se le suman dos personajes centrales torturados por su presente: los protagonistas de la historia por uno u otro motivo -que no conviene adelantar- viven experiencias conflictivas. Esto los acerca afectivamente y los condiciona con respecto al rumbo que toma el film, elemento que no favorece demasiado el buen clima creado hasta el momento y que puede llegar a confundir. Sucede que mas allá de una resolución a la altura de las circunstancias en su desarrollo narrativo, el film sufre las consecuencias de un guión compartido entre tres autores en simultáneo.
 
 

La dirección de Pollack es acertada y -si bien no innovadora- se basa en sus probados recursos en incursiones anteriores al género para atrapar al espectador construyendo buenos climas de suspenso donde la sospecha y la intriga no dan respiro logrando combinar con astucia momentos claves de la trama con hechos puntuales que acontecen a su alrededor. La ambientación lograda ayuda favorablemente a la historia, más todavía si se tiene en cuenta que la acción se desarrolla en plena Nueva York y dentro mismo de la O.N.U., -situación por primera vez permitida para el rodaje de una película- si bien quizás por propia culpa el film padece de su falta de certeza al no poder disimular, por momentos, algunas fallas de guión.
El elenco cuenta nada menos que con la dupla de Sean Penn y Nicole Kidman, quizás dos de los actores mas talentosos de su generación. Penn gracias a otra actuación de carácter se luce componiendo a un hombre atormentado por su presente, mientras que Kidman se vale de su aire frío y distante para retratar a una mujer que bien podría ser víctima o victimaria; una implacable asesina sospechosa o una frágil y vulnerable denunciante, duda que se mantiene abierta hasta el final.
 
 

Dejando el talento de ambos al margen, "La Intérprete" logra una interesante combinación entre sus personajes, no pensada para una mutua atracción y entendimiento desde el comienzo, sino valiéndose de ciertas dicotomías. Este juego de desencuentros, donde la falta de confianza y las dudas puestas en el otro predominan, ayudan a resultar creíble en el contexto de un film donde el contínuo desengaño y la conspiración política son su marca inconfundible.
 
 
Extraído de http://el-cinefilo-blog.blogspot.com.ar/2013_12_01_archive.html
 

miércoles, 3 de febrero de 2016

El tango con acento brasileño.


GABRIEL REICH Y SU OPERA PRIMA A PURO GESTO, UN RITUAL DE TANGO

 

La idea original fue realizar un documental que abordara orígenes, historia y presente del tango, pero a la hora de encontrar un hilo conductor el realizador decidió poner el foco en De Puro Guapos, una atípica agrupación con sede en San Pablo.
 
Por Oscar Ranzani
Desde hace años el productor Fabián Streinger tenía ganas de hacer una película sobre la historia del tango. Por eso, lo convocó a Gabriel Reich, un profesional que viene del periodismo y que también es fotógrafo y director de videoclips. Streinger le propuso a Reich ser el director y guionista del futuro documental. Desde ese momento, Reich se puso a investigar meticulosamente y se dio cuenta de que en el cine “había un montón de cosas hechas sobre el tango”, según cuenta el director debutante en la entrevista con Página/12. Reich se fue topando con los personajes del under y, a la vez, del mainstream del tango, pero le faltaba un hilo conductor para su película. Entonces recordó un encuentro que tuvo lugar en San Pablo sucedido varios años atrás: en uno de sus viajes como mochilero, Reich había conocido allí a la orquesta De Puro Guapos que, según relata, “estaba formada por un argentino que dirigía a siete brasileños haciendo tangos”. Al momento de recordar aquel encuentro, el cineasta se dio cuenta de que la historia de esa orquesta bien podía ser el hilo conductor que le estaba faltando a su documental. Y así nació A puro gesto, un ritual de tango, que refleja la historia de esa orquesta del 2 x 4 comandada por el argentino Martín Mirol. “Se me ocurrió que fueran ese ojo que ve de afuera todo lo que nosotros queríamos contar”, confiesa Reich. El film se estrena mañana en el Espacio Incaa Gaumont.
–¿Que Mirol sea un exiliado de la crisis argentina de los ’90 le hizo pensar en trabajar en algo vinculado a las raíces musicales de su país?
–Sí. El ya había estudiado en la Escuela de Música de Avellaneda y estando allá, en San Pablo, había algo del tango que le atraía. De hecho, cuando yo llegué a San Pablo y los escuché me pasó lo mismo. El tango, o cualquier música folklórica, te vuelve a tus raíces estando lejos de tu tierra. Y eso me parece que era un poco lo que él tenía con el tango. Lo llevaba a su lugar de familia. El es de Sarandí. Y, de hecho, dijo: “Quiero tocar en una orquesta de tango en Brasil. ¿No hay? Bueno, la armo”.
–¿La orquesta de tango que creó Mirol es un caso aislado en Brasil, o hay un florecimiento del género allá?
–Por lo que sé, al menos en San Pablo, la orquesta de Martín es la única que hay. A partir de la movida que él armó –cuando la orquesta toca, también se arma una milonga–, empezaron a tocar algunos dúos, pero el bandoneón es considerado un instrumento muy raro allí. Martín siguió estudiando en San Pablo y cuando sacó el bandoneón en la Facultad de Música, los estudiantes se acercaron a ver de qué se trataba. Era algo exótico. De hecho, hay otro dúo que toca con acordeón y otro que ni siquiera tiene vientos. Si él tiene que arreglar su bandoneón, lo tiene que traer acá. Esto es así en San Pablo, donde él está y donde estuvimos haciendo la película. Me imagino que en el resto de Brasil pasa lo mismo. Brasil es medio continente y, por lo que sé, no le interesa tener mucha cultura extranjera. Pero él armó la orquesta y generaron una movida en base a la cual se empezó a expandir un poco más, al menos en San Pablo. Que yo sepa, no hay otra orquesta de tango en Brasil.
–¿El público que asiste a las milongas está formado por argentinos que viven en Brasil o hay brasileños interesados en escuchar a la orquesta?
–Hay argentinos, obviamente, pero también hay muchos brasileños interesados en escucharlos y en bailar. La mayoría son brasileños que les gusta el tango.
–En ese sentido, ¿influyó la cantidad de argentinos que viven en Brasil para que guste la cultura popular porteña?
–No lo sé, pero me parece que no fue una cuestión de cantidad de argentinos sino de interés por la música. Hace seis o siete años, el tango se transformó en Patrimonio de la Humanidad y eso hizo que se masificara mucho más de lo que venía produciéndose desde los ’80 con el espectáculo Tango Argentino, de Juan Carlos Copes, después de la caída que tuvo el tango en los ’70. Pero a partir de eso, no sé si influyó la cantidad de argentinos o el interés que provoca el tango tanto en el baile como en la música.
–¿Cómo se combinan en el gusto del público brasileño la alegría de la música de su país con la nostalgia y, a veces, la melancolía del tango?
–Si bien la alegría es como una identidad que Brasil tiene hacia el mundo, no están contentos todo el tiempo. En algún momento se entristecen. Y en la música, Caetano Veloso hizo algunos tangos. Recuerdo ahora la versión de “Cambalache”. La bossa nova trajo también cierta melancolía después de la alegría que venían teniendo en la música brasileña el samba o el choro. Pero también algunos músicos trazan paralelismos entre el choro paulense –que es la música popular de esa ciudad, porque el samba es más de Río de Janeiro– con las letras del tango. En general, las letras del choro son también sobre el desamor o la traición. Son letras más dramáticas como lo son las letras de los tangos. Aunque si bien las letras hablan un poco de eso, la música sigue siendo un poco alegre. Pero al menos en los paulistas, está esa nostalgia y esa melancolía que refiere el tango.
–Y en base a su investigación y sus recorridos, ¿cómo viven los brasileños el tango? ¿Cuáles son sus músicos preferidos?
–Por lo que sé, llega mucho de Astor Piazzolla, que fue lo que se popularizó mucho en los ‘80, aparte del baile. También Gardel. Creo que después de Maradona, Gardel debe ser el argentino más conocido en el mundo. Y en Brasil pasa lo mismo. Son esas dos figuras que resaltan en el mundo. Llega algo de Troilo para los que están más interesados, pero las figuras más populares son ellos dos.
 
Extraído de Pagina 12, Espectáculos, 29/06/2015.