Julio Diz

Mi foto
Nació en la ciudad de Lanús, Buenos Aires, Argentina, el 27 de junio de 1956. Desde muy pequeño concurrió al cine, descubriendo a Walt Disney en el viejo Cine Monumental de la ciudad de Bernal. Ya de grande, Román Polanski y su film, “Cul de Sac” fueron los movilizadores hacia el cine de culto. En los años ’70, estudió cine en la EDAC, (Escuela de arte cinematográfico) de la ciudad de Avellaneda. En los ’80 cursó en CECINEMA, (Centro de estudios cinematográficos) dirigido por José Santiso, y asistió al Seminario Introducción al lenguaje cinematográfico, dictado por Simón Feldman. Incursionó en el Cine de Súper 8 y 16 MM. Asociado a UNCIPAR (Unión cineistas en paso reducido), fue cofundador del Biógrafo de la Alondra. Es editor de Woody y todo lo demás, Series de antología y el presente blog. Actualmente trabaja en su primer libro, “Los tiempos del cine”.

miércoles, 19 de marzo de 2014

El interprete olvidado: Sterling Hayden.

 
 
Sterling Hayden: Una vida no convencional


Sterling Hayden llevó una vida aventurera, poco convencional que rivalizaba con cualquier papel cinematográfico que jugó. Actor, autor, y gente de mar, Hayden ensalzó las virtudes de la marihuana, llamados compañeros de reparto en la caza de brujas comunista de la década de 1950, y libró una batalla por la custodia desagradable, muy publicitado para sus hijos.
Y si bien en una ocasión afirmó que él "nunca supo lo que el maldito infierno estaba haciendo" en la pantalla grande,protagonizó algunas de las mejores ofertas del cine negro, incluyendo The Asphalt Jungle (1950) y The Killing (1956).



Hayden durante la Segunda guerra mundial
Nacido Sterling Relyea Walter el 26 de marzo de 1916, el primer amor del actor no fue el celuloide, pero si el mar. Siendo todavía un adolescente, se embarcó a bordo de una goleta de Connecticut a California, y más tarde navegó en una variedad de lugares, incluyendo Tahití e Islandia. Su camino a Hollywood está claro - en una versión, Paramount lo convenció de tomar una prueba de pantalla, cuando vieron su foto en una revista de viajes, y en otro, un compañero de tripulación envió su foto a casi todos los estudios de Hollywood hasta que llamó la atención del productor E.H. Griffith.

Debutó en la pantalla en 1941, donde, considerado como el "Stirling" Hayden, apareció en Virginia con Fred MacMurray y Madeleine Carroll. Al año siguiente, Hayden y Carroll se casaron secretamente. El matrimonio no duró, sin embargo, y después de su servicio en la Segunda Guerra Mundial, la pareja se divorció. ("Las separaciones de tiempo de guerra y otras tensiones habían terminado el matrimonio. Nos reunimos por última vez, en París, en 1946," Hayden escribió en su  autobiografía 1963, "y sabíamos, sin saber por qué, sin mucha discusión, que el matrimonio estaba disuelto ".)

En 1947, Hayden dio el salto matrimonial, esta vez la boda con Betty DeNoon, una diseñadora de modas de Pasadena. Juntos pasaron a tener cuatro hijos, Cristiana, Dana, Gretchen, y Mateo. En su carrera-sabio, él apareció en características tales como Blaze of Noon (1947), donde interpretó a un miembro de la familia del circo de vuelo, El Paso (1949), un western protagonizado por John Payne y Gail Russell, y su primera película de cine negro, Manhandled (1949 ). En esta entrada bastante débil en el reino noir, Hayden jugó a un investigador de seguros tratando de descubrir la causa de muerte de una mujer de sociedad rica. La película fue universalmente criticada por los críticos, pero Hayden se recuperó en su siguiente noir, La jungla de asfalto (1950). Aquí, Hayden era excelente así como Dix Handley, uno de un grupo variopinto de personajes reunidos para tirar de un robo de joyas de intrincado diseño. Al igual que los mejores planes de ratones y hombres, sin embargo, el esquema va mal - una de las campanas es asesinado accidentalmente durante el robo, el jefe de la banda es capturada por la policía cuando intentaba huir, y Dix está herido de muerte, moriria solo cuando llega a un campode cultivo en el Sur que amaba.

Hayden y Jean Hagen, en La jungla de asfalto


Efectiva la presencia de Hayden, de bajo perfil en Asphalt Jungle fue aclamado por los críticos, pero la película no pudo servir como la ruptura que había esperado. "Pensé que sería romper todo muy abierto. Acababa de sentarse y estar rechazando las ofertas ", dijo. "Bueno, tengo unas cuantas, pero ninguna buena." No sólo estaba insatisfecho con su carrera en el cine, pero en todo este tiempo, el actor se vio envuelto en los esfuerzos del Comité de Actividades Antiamericanas para desenterrar el comunismo en el movimiento la industria de la imagen. Después de admitir que se había unido al partido en 1946 - y más tarde renunció a su membresía - Hayden nombrado a otros, incluyendo el guionista Abraham Polonsky,quien escribió los clásicos noir Cuerpo y alma (1947) y La fuerza del mal (1948). Hayden tarde llegó a lamentar lo que él llamó su "espectáculo soplón one-shot", y escribió en su autobiografía que él era "un verdadero papá largo-piernas de un gusano cuando se trataba de gatear. No muy a menudo hace un hombre encontrarse a sí mismo elogió por haber comportado de una manera que él mismo desprecia ".

Mientras tanto, Hayden fue visto en películas como The Star (1952), protagonizada por Bette Davis como el ganador del Oscar por una sola vez, cuya carrera está en declive; Johnny Guitar (1954), un western protagonizado existencialmente porJoan Crawford y Mercedes McCambridge, y dos entradas más en el ciclo de cine negro, Ola de crímenes (1954) y De repente (1954).

En el primero, Hayden jugó un duro, hablando, con palillo de dientes, y en el segundo, era un sheriff de pueblo pequeño decidido a detener un asesinato planificado del presidente de los Estados Unidos. Su actuación en Crime Wave obtuvo críticas variadas, pero para De repente, fue alabado por su "virilidad calma y aplomo" y "mano autoritaria" del papel.

Hayden en The Killing


Hayden volvió al noir dos años más tarde con una de las mayores ofertas del noir -Atraco perfecto (1956). Al igual que La jungla de asfalto, The Killing reúne a un grupo heterogéneo de criminales - un ex convicto, un cajero de pista de carreras, un camarero, un policía - por un crimen cuidadosamente planeado. Hayden jugó Johnny Clay, el ex convicto autor intelectual del crimen, pero que carece de una contingencia para la traición por la joven esposa de la cajera y su amante. Al final de la película, Johnny casi se sale con el botín del atraco, pero en un giro irónico, se ve obligado a mirar sus ganancias mal habidas, literalmente, volar por el viento.

De vuelta en el lado correcto de la ley, Hayden protagonizó una entrada de cine negro a finales de 1957, Crime of Passion, interpretando a un teniente de la policía cuya esposa abandona a su exitosa carrera como periodista después de su matrimonio. Cuando la aburrida ama de casa - interpretado por Barbara Stanwyck - se enfoca en la promoción de la carrera de su marido, ella se encuentra involucrado en el "crimen pasional" del título de la película - y es deber de su esposo para encontrar al asesino.

Hayden y Betty DeNoon

Lejos de la gran pantalla, Hayden estaba a punto de entrar en una de sus más famosas aventuras. Divorciado de Betty DeNoo durante tres años, en 1958, hizo planes para llevar a sus hijos en un viaje en barco de un año con el fin de hacer una "película de aventuras para la televisión" en los mares del sur. DeNoon se interpuso en la Corte Superior que buscan prevenir que Hayden pueda llevar a los niños en el viaje, así como para obtener la custodia de sus cuatro hijos, que habían continuado vivir con su padre desde el divorcio. Hayden respondió con la revelación de que él había  investigado a DeNoon antes de su divorcio y descubrió evidencia de que había "participado en intimidades con aproximadamente seis hombres."

Después de una audiencia de 20 días, un juez del Tribunal Superior dictaminó que Hayden mantendría la custodia de los hijos, pero que no podía llevarlos en el crucero planeado. A pesar del fallo, Hayden se embarcó con sus cuatro hijos, y no volvio hasta casi un año después, y sólo porque su "dinero se acabó." En enero de 1960, el actor se ha declarado culpable por desafiar la orden de la corte, pero la explicacion al juez era que él "tenía que hacer una. . . elección entre estar en desacato de la corte o de convertirse en el desprecio del interés superior de los niños. El viaje parecía el menor de dos males. "Se le dio una sentencia suspendida de cinco días en la cárcel del país y una multa de 500 dólares y, sorprendentemente, el juez condenó Betty DeNoon, afirmando que había  "acosado casi continuamente por una masa de procedimientos judiciales repetitivas y no exitosas ".

Después de este episodio, Hayden se casó con la esposa número tres, Catherine Denise McConnell, con quien más tarde tuvo dos hijos. En su típico estilo poco convencional, Hayden pasaba la mitad de cada año con su esposa y niños en Connecticut, y la otra mitad vivia solo en una barcaza canal holandés en Francia, llamado el que sabe. En 1963, lanzó su autobiografía,Wanderer, que fue elogiado como "hermosa" y "excelente". Él volvió a demostrar su destreza de escritura en 1976, cuando publicó Voyage, una novela de 700 páginas épica del mar. Al igual que con su primer libro, Voyage ganó elogios generalizados - el crítico de Time lo calificó como un "estudio sombrío de la condición humana."


Hayden en El Padrino, con Al Pacino y Al Lettieri


Hayden continuó entregando aclamadas interpretaciones en películas como Dr. Strangelove o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba (1964),  El Padrino (1972), El largo adiós (1973) y Muerte en invierno (1979), y las características de televisión como The Blue y The Gray (1982), en la que interpretó a John Brown. En 1972, sin embargo, el actor - un bebedor empedernido de toda la vida -sufrió lo que él llamó un no, fue sino hasta el inicio de la próxima década que Hayden conquistó su batalla con la botella, pero, francamente, informó que había "colapso total". reemplazado su manera de beber con la marihuana y el hachís.

"Lo más importante ahora es llevar el alcohol bajo control", Hayden dijo a un periodista de Toronto Sun en 1980. "La hierba es todo lo que hago ahora. La hierba y hash. La hierba entró en mí y me dijo tómalo con calma. Por eso me gusta tanto. "Ocho meses después de aquella entrevista, Hayden fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Toronto con más de un gramo de hachís que se encontró en su equipaje por los funcionarios de aduanas. Los cargos de posesión de drogas fueron posteriormente despedidos.

En 1982, Hayden fue el tema de un documental aclamado, Pharos del Caos, que mostró su vida a bordo del que sabe. La película sobre la vida del actor fue su última aparición en pantalla. En mayo de 1986, Hayden murió tras una larga batalla contra el cáncer. Le sobreviven su esposa, Catherine, y sus seis hijos.

Con sus actuaciones memorables en películas noirs como La jungla de asfalto, La Matanza, y De repente, Sterling Hayden demostró ser uno de los artistas arquetípicos de la época. Y sus aventuras - y desventuras - fuera de la pantalla sólo le hicieron grande que la vida.

"Era como una fuerza de la naturaleza, un elemento", dijo el escritor Howard Skiles de Hayden en 1976. También podía actuar - realmente actuar, llevar un personaje fiel a la vida en la pantalla - era algo así como poner un par de diamantes sueltos en la parte superior de un Cadillac de oro sólido."

    Filmografía
    Virginia (1941) de Edward H. Griffith, debut del actor.
    Bahama Passage (1941) de Edward H. Griffith
    Blaze of Noon (1947) de John Farrow.
    Manhandled (1948) de Lewis R. Foster
    El Paso (1949) de Lewis R. Foster
    La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle) (1950) de John Huston, el film que le catapulta a la fama y asocia su imagen con la del mejor cine negro.
    La estrella (The Star) (1952) de Stuart Heisler, donde demuestra su talento para el drama junto a Bette Davis y Natalie Wood pese a lo que el film es un relativo fracaso de crítica y público.
    Flaming Feather (1952) de Ray Enright.
    Denver y Rio Grande (Denver and Rio Grande) (1952) de Byron Haskin, el primero de los varios westerns de serie B que rueda esa década.
    Hellgate (1952) de Charles Marquis Warren.
    El halcón dorado (The Golden Hawk) (1952) de Sidney Salkow.
    Trigo y esmeralda (So Big) (1953) de Robert Wise, un agradable pero no memorable drama de romance y vida rural junto a Jane Wyman.
    Flechas incendiarias (Fighter Attack) (1953) de Lesley Selander, sobre el asalto a una diligencia.
    Kansas Pacific (Kansas Pacific) (1953) de Ray Nazarro.
    Ola de crímenes "`Crime wave (1954) de André De Toth.
    'El príncipe valiente (Prince Valiant) (1954) de Henry Hathaway.
    Arrow In the Dust (1954) de Lesley Selander.
    Johnny Guitar (1954) de Nicholas Ray, el film que le inmortalizó junto a una estupenda Joan Crawford en su madurez física e interpretativa.
    Naked Alibi (1954) de Jerry Hopper
    De repente (Suddenly) (1954) de Lewis Allen, drama de serie B tenso y absorbente junto a Frank Sinatra.
    Battle Taxi (1955) de Herbert L. Strock.
    La pradera sangrienta (Shotgun) (1955) de Lesley Selander.
    Mar eterno (The Eternal Sea) (1955) de John H. Auer
    Top Gun (1955) de Ray Nazarro.
    Última orden (The Last Command) (1955) de Frank Lloyd, cinta de aventuras de correcta ambientación y acabado.
    Titanes de la montaña (Timberjack) (1955), de Joseph Kane.
    The Come On (1956) de Russel Birdwell.
    Atraco perfecto o Casta de malditos (The Killing) (1956) de Stanley Kubrick, especie de retorno al universo de "La jungla de asfalto" de excelente calidad.
    Crime of Passion (1957) de Gerd Oswald, thriller "standard" pero realizado con gusto.
    Red invisible (5 Steps to Danger) (1958) de Henry S. Kessler, junto a la recordada actriz Ruth Roman
    Gun Battle at Monterey (1957) de Carl K. Hittelman e Sidney Franklin Jr.
    Suspense hora cero (Zero Hour!) (1957) de Hall Bartlett.
    Valerie (1957) de Gerd Oswald.
    The Iron Sheriff (1957) de Sidney Salkow.
    Ten Days to Tulara (1958) de George Sherman.
    Terror in a Texas Town (1958) de Joseph H. Lewis, western y terror confrontados en una de las películas de culto de ambos géneros del cine norteamericano de los 50.
    Teléfono rojo ¿volamos hacia Moscú? (Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb) (1964) de Stanley Kubrick, donde Hayden resiste el envite de un enorme Peter Sellers.
    Carol for Another Christmas (1964) de Joseph L. Mankiewicz
    Antes amar, después matar (Hard Contract) (1969) de S. Lee Pogostin, junto a James Coburn y Lee Remick.
    Dulces cazadores (1969) de Ruy Guerra, film mítico del "nuovo cinema brasileño" de los 60.
    Buscando amor (Loving) (1970) de Irvin Kershner.
    Los secuaces (Le Cobra) (1971) de Yves Boisset.
    El padrino (The Godfather) (1972) de Francis Ford Coppola.
    Le Grand départ (1972) de Martial Raysse.
    Un largo adiós (The Long Goodbye) (1973) de Robert Altman, donde Hayden realiza una de esas apariciones fascinantes de personaje secundario al que dota de vida con apenas cuatro apuntes y miradas y eclipsa en esas escenas al protagonista del film (Elliott Gould).
    The Final Programme (1973) de Robert Fuest.
    Encuentro mortal (Deadly Strangers) (1974) de Sidney Hayers.
    Los locos del oro negro (Cipolla Colt) (1975) de Enzo G. Castellari, "spaguetti-western". rodado en Almería donde Hayden sobresale ante Franco Nero y Emma Cohen.
    Novecento (1976) de Bernardo Bertolucci.
    Estirpe indomable (King of the Gypsies) (1978) de Frank Pierson, junto a Susan Sarandon y Eric Robertson
    Muertes en invierno (Winter Kills) (1979) de William Richert, en medio de un variopinto. reparto estelar sobre una recreación y especulación-teoria del asesinato de Kennedy.
    The Outsider (1979) de Tony Luraschi.
    Cómo eliminar a su jefe (Nine to Five) (1980) de Colin Higgins, junto a Jane Fonda.
    The Starlost: The Beginning (1980) Film TV.
    Gas (1981) de Les Rose.
    Veneno (1981) de Piers Haggard, thriller dramático de autor donde hace su última gran interpretación al lado de astros del cine de la época como Susan George, Oliver Reed y Klaus Kinski.
    The Blue and the Gray (1982) Serie TV emitida en España como "Azules y grises", sobre la convulsa etapa de la Guerra de Secesión, y con una lujosa producción y desfile de actores famosos.
 
 
 
 

lunes, 10 de marzo de 2014

AnimaCine: Dumbo.


Por Sergio Benítez.


 

Después de tres filmes a cada cual más maravilloso, se podría pensar que los estudios Disney habían asentado las bases sobre las que hacer descansar el futuro de sus producciones. Y si bien dicha afirmación no se aleja de la realidad, circunstancias externas e internas, decisiones que con el tiempo se antojan equivocadas y un descenso notable en la calidad de la animación de sus títulos provocarían que el resto de la década de los cuarenta, que tan brillantemente había comenzado para la casa de Mickey Mouse con ‘Pinocho’ (‘Pinocchio’, David Hand, 1940), viera el alumbramiento de ocho largometrajes que no hacían justicia a la terna con la que Walt Disney había sorprendido y encandilado a espectadores de todas las edades a lo largo y ancho del planeta.

Responsables directos del largo estío que vivió la compañía durante estos años fueron, de una parte, la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque a Pearl Harbor —un momento histórico que afectaría de forma directa al filme que hoy nos ocupa— y el desplazamiento momentáneo del interés del público norteamericano por las propuestas de la productora; de la otra, y de forma mucho más ligada al devenir de los estudios, estará la huelga interna que afectó a los estudios a mediados de 1941, comenzando un proceso de fuertes cambios internos que terminará con la breve etapa dorada de Disney para dar paso a la de los “Nueve Viejos”, apelativo cariñoso que utilizaba el propio Walt para referirse a Les Clark, Marc Davis, Ollie Johsnton, Mit Kahl, Ward Kimball, Eric Larson, John Lounsbery, Wolfgang Reitherman y Frank Thomas, los hombres que llevarían el rumbo de la empresa hasta bien entrados los años setenta.



Centrando el discurso en ‘Dumbo’ (id, Ben Sharpsteen, 1941), esta adaptación del cuento de Helen Aberson y Harold Pearl fue, en primera instancia una apuesta personal del “tío Walt” por demostrar que podía rebajar los costes de producción de un filme animado por debajo del millón de dólares. Detrás de esta apuesta se escondía, no obstante, el mal momento que la empresa estaba pasando desde el punto de vista económico y, tras abandonar la idea inicial de haber convertido al relato en un corto a la manera de las ‘Silly Symphonies’ y terminar por desistir en el intento de levantar la producción debido a las presiones de su hermano, sería la insistencia de Joe Grant y Dick Huemer, la pareja de guionistas, la que provocaría que Walt Disney volviera a respaldar la filmación de ‘Dumbo’.

Una filmación que se hizo en tiempo récord —apenas un año en comparación con los tres que ocupó ‘Pinocho‘— y que, en consecuencia, adolece de un fuerte descenso en la calidad del producto final, sobre todo si se la compara con lo que sus predecesoras habían mostrado. Y así, una de las primeras cortapisas que siempre he encontrado en ‘Dumbo’ para terminar considerándolo un filme menor de la compañía y, a la postre, uno de los que más se aleja de los que considero puntales a la hora de aproximarse a lo mejor que los estudios han producido a lo largo de sus ocho décadas de existencia es, como decía, la calidad de su pátina visual.



Ello no quita, no obstante, para reconocer algunos de los valores que la cinta supervisada por Ben Sharpsteen sigue atesorando hoy, setenta y dos años después de su estreno en el Broadway Theater el 23 de octubre de 1941. Entre ellos está, no cabe duda, lo iconográfico de su personaje principal, ese elefante de pequeña trompa, enormes orejotas y expresivos ojos azules que, como bebé que es, no emite ni una sola palabra a lo largo de todo el escueto metraje. Y es que, con sólo 64 minutos de duración, ‘Dumbo’ es el largometraje más corto de Disney y el que, a la postre, y gracias a la intención de Walt, resultó el más barato y rentable, ya que su inversión de 812.000 dólares se dobló en su breve vida en taquilla hasta el millón seiscientos mil de recaudación.

Volviendo a Dumbo, la estrella de la cinta, es incuestionable que las varias decisiones que se tomaron en torno a su diseño y “personalidad” redundan sobremanera en la rápida toma de cariño que el espectador de cualquier edad puede desarrollar. Y ese es quizás el mayor triunfo del filme, el que siendo niño puedas sentirte identificado hasta cierto punto con la historia de este “freak” ridiculizado por sus semejantes que encuentra su lugar en el mundo gracias a un don que nadie más tiene y que, una vez eres adulto, observes con ternura a un pequeño para el que Bill Tytla, el animador de él encargado, utilizó gestos de su hijo de dos años, dotando así al protagonista de una humanidad a prueba de bombas.



Ahora bien, dejando de lado los logros alcanzados con Dumbo —logros que, por otra parte, ya se habían obtenido con cualquiera de los tres filmes anteriores—, es igualmente incuestionable, al menos para el que esto suscribe, que la simplicidad de que la cinta hace gala en términos generales en cuanto a su animación, con fondos poco o nada trabajados, abuso de silueteado o reducción a la mínima expresión de los humanos no redunda precisamente en beneficio de su valoración, como tampoco lo hace, en última instancia, lo escueto de su guión.

Vale que fuera intención del propio Disney el simplificar los parámetros en los que se habían movido sus filmes anteriores —que, excepto ‘Fantasía’ (‘Fantasia’, VVDD, 1940), tampoco es que se revistieran de una complejidad desmesurada— pero de ahí a ofrecernos una historia como la de ‘Dumbo’ hay mucho camino recorrido. Y por mucho que se pueda aducir que es una película de “dibujitos”, que es para niños, y cualquier otra disquisición de las que siempre se sacan a colación cuando se habla de cierto sesgo de la animación, es firme opinión del que esto suscribe que, con sus anteriores producciones, los estudios habían demostrado que se podía hacer un tipo de cine que huyera de ajustarse a un modelo de edad determinada.

Si a tan importante traspiés unimos las inevitables comparaciones entre Timoteo y Pepito Grillo —aunque bien es cierto que el primero actúa, aparentemente, por desinterés mientras que el segundo buscaba cierto reconocimiento por parte del hada azul— o el hecho de que, insistiendo en la línea experimental de ‘Fantasía’ se meta con calzador el variado número musical que surge de las visiones de Dumbo cuando se emborracha, no es de extrañar que este filme no se encuentre entre mis clásicos favoritos de unos estudios a los que, a partir de aquí, les costará casi una década remontar el vuelo.

Ficha Tecnica

 
Título: Dumbo
Título original: Dumbo
Dirección: Ben Sharpsteen
País: Estados Unidos
Año: 1941
Duración: 64 min.
Género: Drama, Musical, Familiar, Animación
Calificación: Apta para todos los públicos
Distribuidora: RKO Radio Pictures
Productora: Walt Disney Productions
Presupuesto: 950.000,00 $

Animación: Al Dempster, Art Babbitt, Art Palmer, Bernard Wolf, Bill Tytla, Claude Coats, Claude Smith, Cy Young, Don Patterson, Don Towsley, Elmer Plummer, Fred Moore, Gerald Nevius, Grant Simmons, Harvey Toombs, Hicks Lokey, Howard Swift, Hugh Fraser, Jack Campbell, James Bodrero, Joe Stahley, John Hench, John Lounsbery, John P. Miller, John Walbridge, Joshua Meador, Les Clark, Martin Provensen, Maurice Noble, Milt Neil, Ray Lockrem, Ray Patterson, Walt Kelly, Ward Kimball, William Shull, Wolfgang Reitherman
Departamento musical: Edward H. Plumb
Desarrollo de la historia: Bill Peed, George Stallings, Joe Rinaldi, Webb Smith
Dirección: Ben Sharpsteen
Dirección artística: Al Zinnen, Charles Payzant, Dick Kelsey, Don DaGradi, Ernie Nordli, Herbert Ryman, John Hubley, Kendall O'Connor, Terrell Stapp
Guión: Dick Huemer, Joe Grant
Historia original: Otto Englander
Libro original: Harold Pearl, Helen Aberson
Música: Frank Churchill, Oliver Wallace

 Fuentes: Blog de Cine. http://cine.estamosrodando.com/filmoteca/dumbo/ficha-tecnica-ampliada/

jueves, 6 de marzo de 2014

Sabías que...

¿Qué hay detrás de las ficciones más románticas  de la historia?


La elección de Anne Hathaway para el papel de Emma en "Siempre el mismo día" enojó a los fans de la novela, ellos sostenían que la actriz era demasiado glamorosa para encarnar a una chica de clase media, algo geek y camarera de un restaurante de comidas rápidas.

En el rodaje de "Titanic", Kate Winslet no quiso usar un traje térmico para grabar las escenas en el agua que como provenía del océano pacífico estaba muy fría. La actriz sufrió una neumonía que casi le impide continuar su trabajo en la película.


Ilustración Maruqui.
 
 
Aunque "Casablanca" se rodó íntegramente en Hollywood, Marruecos se llenó de turistas que querían tomar algo en El bar de Rick, que no existía. El municipio de Casablanca, entonces, construyó dos bares frente a la plaza: Rick's Café y el Blue Parrot.

Para preparar su personaje protagónico en "Diario de una pasión", Ryan Gosling se instaló durante dos meses en Carolina del Sur.

Fuente: Revista Miradas, Febrero 2014.


martes, 4 de marzo de 2014

Oscar's 2014... una noche de pizzas y corrección política.

GRAVEDAD HIZO MAS NUMEROS, PERO 12 AñOS DE ESCLAVITUD SE QUEDO CON EL OSCAR A LA MEJOR PELICULA

 

La odisea espacial en 3D se llevó siete de las diez estatuillas a las que aspiraba, pero el martirio del violinista esclavo pudo más en la conciencia de los votantes de la Academia de Hollywood.

 Por Luciano Monteagudo
 
La del domingo fue una noche muy salomónica, democrática y políticamente correcta, quién puede dudarlo. Tanto que, promediando la ceremonia, después de dos horas de show, toda esa gente tan elegante y bien vestida, aun poniendo en riesgo sus trajes de etiqueta y vestidos de gala, no tuvo inconveniente en compartir alegremente las pizzas que acercó la conductora Ellen DeGeneres a la platea de ricos y famosos. Allí estaban Meryl Streep, Brad Pitt, Jennifer Lawrence, Martin Scorsese (entre los que tenían punta de banco en las primeras filas) zampándose una porción de muzzarella con morrones. Eso sí, el champagne seguramente se servía después, entre bambalinas.

Tal como se preveía, los premios de la 86ª ceremonia de la Academia de Hollywood se repartieron de manera ecuánime entre las dos favoritas, 12 años de esclavitud y Gravedad. Es cierto que la película dirigida por el mexicano Alfonso Cuarón se llevó siete de las diez estatuillas a las que aspiraba (ver nota aparte), pero la historia del violinista negro secuestrado y esclavizado por un terrateniente sureño se quedó con el plato principal, el Oscar a la Mejor Película, servido con dos suculentas guarniciones: los premios a la Mejor Actriz secundaria para la debutante Lupita Nyong’o y al Mejor Guión Adaptado, firmado por John Riley.

La intensa campaña promocional de la compañía Fox entre los votantes de la Academia finalmente rindió sus frutos: “Es tiempo de hacer historia”, gritaba su consigna. De hecho, es la primera vez en los anales de la Academia, cuya ceremonia inaugural fue en 1929, que una película realizada por un cineasta negro alcanza ese galardón. Y aunque el británico Steve McQueen la sostuvo y acarició con sus propias manos, esa estatuilla va a parar, desde siempre, a la vitrina de sus productores, entre quienes no se puede dejar de mencionar a Brad Pitt. El Oscar al Mejor Director, en cambio, fue para Cuarón.

Es que este año los académicos parecieron debatirse con el corazón partido en dos. Por un lado, tenían la gran aventura espacial en 3D, un espectáculo como solo Hollywood sabe y puede hacer, con todo el profesionalismo y los infinitos recursos técnicos que el dinero puede comprar. Y por otro, la película social, que en plena era Obama golpeaba a la puerta de sus buenas conciencias, que les recordaba sin ofenderlos en su buen gusto (como seguramente lo hizo Django sin cadenas, de Quentin Tarantino) que la esclavitud forma parte de la historia oscura –por no decir negra– de los Estados Unidos.

“No se me escapa que este momento de tanta felicidad en mi vida se lo debo al dolor de alguien que tanto sufrió”, recordó conmovida Lupita Nyong’o en el discurso de aceptación de su premio. “Quiero agradecer a esta historia extraordinaria, todos tenemos el derecho a vivir, no solamente a sobrevivir”, enfatizó a su vez el director McQueen desde el escenario del Dolby Theater. Sobrevivir, sobreponerse a la adversidad, levantarse sobre sus propios pies contra el martirio y la injusticia. Esa cualidad positiva de 12 años de esclavitud, esa ordalía que no puede sino terminar en un happy end, con el violinista de regreso en casa, junto al calor de su familia, caló hondo en los socios de la Academia. Es que la historia real de Solomon Northup es de esas que vienen a reafirmar uno de los cimientos ideológicos de Hollywood: que la sociedad y el sistema pueden ser imperfectos, e incluso crueles, pero aquel individuo que tenga la determinación, el coraje y la fuerza moral de confiar en sus convicciones puede salir adelante y triunfar en su cometido. El que quiere, puede, no importa el contexto o las circunstancias.

12 años de esclavitud es, como tantas en Hollywood, la historia de un héroe, sin manchas o siquiera matices. Y no parece casual que la ceremonia del domingo tuviera como leitmotiv justamente el tema del héroe, con un compilado de imágenes de todos los tiempos, presentado por Sally Field, la recordada heroína de Norma Rae (1979), de quien también se vieron unos fotogramas, cuando se yergue sobre una mesa de trabajo y levanta un cartel que pide por la sindicalización y la lucha de los obreros. Pero allí, en esa apurada y confusa cabalgata, donde Sidney Poitier, un pionero de la causa afroamericana en Hollywood, pronunciaba en Al calor de la noche (1967) su célebre frase de orgullo y autoafirmación (“Call me Mister Tibbs!”), quedaba claro quiénes pueden integrar también ese panteón y ser considerados héroes para la Academia: los agentes de la CIA de Argo y La noche más oscura, por ejemplo.

La ceremonia, sin embargo, estuvo signada por el reconocimiento a la diversidad y a las minorías, no sólo la afroamericana, sino también la comunidad gay. Empezando por la anfitriona, Ellen DeGeneres, que en un medio sin duda hostil se animó a salir del closet hace rato y el domingo se permitió bromear al respecto, como cuando se refirió al actor Jonah Hill y a su escena en El lobo de Wall Street, cuando se masturba en medio de una fiesta: “Uy, hacía mucho, mucho tiempo que no veía uno de ésos”, dijo en relación con su pene, ante las carcajadas del involucrado y de Scorsese, ubicado a su lado. Más incómoda fue su pulla a Liza Minelli, que disfrutaba tranquilamente del show cuando DeGeneres de pronto, como si se tratara de una drag queen, le lanzó: “Creo que es uno de los mejores imitadores de Liza que he visto nunca. Buen trabajo, señor”.

Más en línea con su idea de la corrección política, Jared Leto, en el discurso de agradecimiento por su Oscar al Mejor Actor de Reparto por Dallas Buyers Club, después de brindarles su apoyo “a los soñadores de Ucrania y Venezuela” (como si todo fuera lo mismo), dedicó muy compungido su premio a “los 36 millones de personas que perdieron la batalla contra el sida y a todos aquellos que alguna vez sufrieron injusticias por el solo hecho de ser quienes son o amar a quien aman; aquí estoy, delante del mundo, con ustedes y para ustedes”.

Leto interpreta en Dallas Buyers Club a Rayon, una travesti que a mediados de los ’80 muere a causa del VIH. Pero su compañero de elenco, Matthew McConaughey, ganador del premio al Mejor Actor Protagónico por ese texano homofóbico, también portador del virus, que se redime luchando contra el negocio de los laboratorios, no se acordó de aquellos por quienes su personaje termina peleando. Prefirió en cambio celebrar su propia perseverancia y agradecerle a Dios, “porque es un hecho científico que la gratitud siempre es retribuida”. Más ubicada y, por qué no, corajuda, estuvo Cate Blanchett, quien al recibir su merecido Oscar a la Mejor Actriz por su cover de Blanche DuBois en Blue Jasmine, le agradeció públicamente a su director, Woody Allen, estigmatizado estos días por las acusaciones de acoso y pedofilia que lanzó contra él una de sus hijas adoptivas, Dylan Farrow.

Mientras tanto, los selfies, las autofotos que DeGeneres se había ido sacando con los prominentes miembros del Hollywood Buyers Club ubicados en las plateas preferenciales del Dolby Theater, circulaban por el mundo a través de Twitter, para hacernos sentir a todos que no estamos tan lejos de ese paraíso con más estrellas que el cielo que es Hollywood. Y que, créase o no, esa gente también come pizza, como cualquiera de nosotros. Y que si perseveramos y tenemos confianza en nuestros valores morales y fuerza interior, quizá también podamos ser algún día como ellos, héroes, aunque sólo sea por un día.


Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-31498-2014-03-04.html